• No se han encontrado resultados

El Camino Inca, herencia cultural y desarrollo local

Desde el paisaje Inca de Tarapacá. puesta en valor de las estrategias de territorialización Inca y desarrollo de las comunidades de la

1. El Camino Inca, herencia cultural y desarrollo local

El camino Inca se internó por la depresión intermedia del desierto de Atacama, delineando el área de estudio del Proyecto, en el área administrativa de la actual Provincia del Tamarugal, Región de Tarapacá. Conjuntamente, los vestigios del camino fueron uniendo a las comunidades que participaron del Proyecto. Fueron diez las comunidades de raigambre ancestral indígena inicialmente consultadas. Después de un proceso de Consulta, de consentimiento libre, previo e Informado, aplicado según el Convenio 169 de la OIT, siete comunidades optaron por participar. Ellas han permanecido en el tiempo aledañas al paso del trazado del camino, como testigos vivos de un pasado que ha persistido en sus lugares y voces, y que hoy se abren desde una puesta en valor del espacio social para iniciar procesos de apropiación cultural, económica y social, de su herencia cultural.

Problema de estudio

El trazado del Camino del Inca de la Costa que conectó el área de Arica con la de San Pedro de Atacama a través de la región de Tarapacá ha sido un tema de estudio y debate en el ámbito de los investigadores nacionales durante las últimas décadas. Si bien los estudios etnohistóricos, se refieren a la existencia de un camino de la Costa, su trazado ha sido motivo de discusión regional y nacional. En este sentido, la propuesta de Nominación del Qhapaq Ñan (2008) como Patrimonio Mundial informaba del trazado que unía las regiones de Arica y Antofagasta a través de la región tarapaqueña, con cartografía que entregaba una visión muy ambigua del paso 13 Con el Proyecto nos referimos al Proyecto FIC-Regional 2012, Tarapacá, en la Ruta del Camino del Inca, desarrollado por la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad A. Prat, y financiado por los Fondos de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de Tarapacá, 2013-2015. El equipo de arqueología estuvo liderado por el Ph.D Horacio Larraín Barros,

del camino por los poblados de Tarapacá y Pica. Para la postulación a la Lista del Patrimonio de la Humanidad, el Consejo de Monumentos Nacionales seleccionó los cinco segmentos más significativos del camino ancestral, los cuales se encuentran ubicados en las regiones de Arica_Parinacota, Antofagasta, y Atacama. Por tanto, una situación que dejaba a Tarapacá y a sus comunidades fuera del proyecto nacional y ausente de la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Los motivos que se argumentaban para no incluir a Tarapacá dentro de la propuesta de declaratoria, estaba la no existencia de estudios significativos sobre el paso del camino por la región.

Por otra parte, en los últimos años, la región de Tarapacá ha experimentado un proceso de crecimiento constante a consecuencia del auge económico que han impulsado las actividades de la minería y el comercio, constituyéndose en el soporte de su crecimiento. En términos territoriales, sin duda una de las expresiones de desigualdad más evidente es el fenómeno de concentración de población, generada por el actual modelo de desarrollo urbano, que en caso de la de Tarapacá y de acuerdo a lo expuesto, resulta un caso paradigmático de estudio el de dos espacios económicos que presentan diferentes estados de desarrollo: uno urbano que se centraliza en el núcleo intercomunal de las ciudades de Iquique y Alto Hospicio, con una población que hoy día supera los 300.000 habitantes, con una economía desarrollada y diversificada; y en contraste, las comunas rurales de la región, donde se localizan las comunidades originarias, con un fuerte proceso de despoblamiento y un desarrollo precarizado. Una observación que viene aparejada a la concentración urbana, la oferta de servicios e infraestructura, con mayores alternativas de empleo y que arrastra a la población a migrar hacia la ciudad. Un escenario que desde hace unas décadas se viene imponiendo con una paradoja que señala un territorio de inequidades, pero que además, presenta retos y oportunidades.

La propuesta en consecuencia, propició generar entornos favorables para el desarrollo, en específico de microterritorios rurales-comunitarios, que desde las pre-existencias culturales, fortaleciendo e impulsando procesos de investigación aplicada, integrando coordinaciones académica-comunidades y emprendedores-estado, para generar emprendimientos de carácter regional. Procesos en sí de articulación y vinculación que se constituirán en un modelo de innovación y desarrollo económico de los territorios a intervenir, focalizados en la puesta en valor de las identidades locales. En el sentido de Frias y Suclupe (2007; 23-35), el modelo deberá de concebir y orientar el desarrollo económico hacia “el proceso de transformación de economías y sociedades, con la participación decidida y concertada de todos los actores locales, mediante la generación de capacidades, el fomento de emprendimientos y el aprovechamiento sustentable de los recursos locales para mejorar las condiciones de vida de la población”. Por tanto, la propuesta se sitúa como una oportunidad para acortar las brechas de inequidad, direccionando su acción hacia provocar un mejoramiento en la calidad de vida de los habitantes de las zonas a intervenir.

Es así como el argumento que orientó este estudio, hipotetizó en que la puesta en valor de la herencia cultural Incaica, susceptible de puesta en valor, se constituiría a la vez, en un medio que contribuiría a mejorar la calidad de vida y la cohesión social de las comunidades del proyecto. Una premisa que se ha sostenido en el valor que detenta la herencia cultural para las comunidades, como recurso único, testimonio irrepetible de los pueblos; y afecto, a las condiciones de sostenibilidad que se encuentran presentes en aquellas capacidades propias del encadenamiento que promueve el uso social del patrimonio, la conservación de los bienes materiales de manera participativa, propiciando el desarrollo de la identidad y la cultura. Encadenamiento que además integra el uso económico de los recursos, naturales y culturales, fortaleciendo la complementariedad y diversificación de las actividades económicas

tradicionales, estimulando la innovación, conduciendo a la creación de emprendimientos y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas (Madden. 2001).

De esta forma, el objetivo principal fue definiendo las actividades, contenidos y alcances a desarrollar, al plantearse articular un eco-sistema comunitario, solidario y asociativo, para el desarrollo del turismo de intereses especiales entre los pequeños y medianos emprendimientos pertenecientes a las Comunidades que se ubican aledañas al paso del Camino Inca en función del rescate y puesta en valor del paisaje cultural del Inca en su tramo troncal, ramales y sitios.

La planificación de la investigación ordenó las actividades de manera que se fueran desarrollando en forma simultánea, pero siempre el trabajo con las comunidades fue antecediendo a la fase investigativa. De las fases desarrolladas, priorizando la simplificación de la argumentación, sintetizamos en tres los apartados de manera de entregar una visión general del Proyecto:

1) Territorio. Correspondió a una etapa de gabinete y trabajo en terreno, donde se levantó la información de línea de base, y el equipo de arqueología, entregó los antecedentes para la descripción de carácter preliminar del trazado del Camino, y se reflexionó sobre las acciones de territorialidad (Hiernaux, Lyndon, 2006:384) generadas en el periodo del paso del Inca por la región de Tarapacá, relaciones ideadas con el entorno con el cual se fueron enfrentando,

2) Paisaje. El análisis del “Paisaje Cultural”, entendido como las huellas de los hombres sobre el territorio, se ubicó la etapa de identificación y prospección selectiva del camino, segmentos y sitios. La identificación tuvo el objeto de identificar “Unidades de Paisaje”, entendidas éstas como configuraciones espacio-temporales de carácter homogéneo vinculadas a las expresiones culturales que se manifestaron en el espacio durante el periodo del Inca, visibles hoy a través de sus vestigios, en forma material o inmaterial. Esta etapa tuvo como objetivos, establecer el contexto espacio-temporal de las unidades, donde se hipotetizó sobre las relaciones espaciales que construyeron con el entorno, subrayando el carácter simbólico de sus relaciones, y a la vez, seleccionar las áreas prioritarias de conservación. En este proceso, reconocemos a lo menos tres fases de trabajo:

a. En primer lugar, una fase teórica-práctica donde las unidades de paisaje fueron caracterizadas por la dimensión ideológica que abarcaron, en tanto pertenecieron y remiten a un sistema mayor, a una sociedad, a una cosmovisión. Desde sus alcances, remite a la etapa de observación disciplinar de la arquitectura, de la configuración de las áreas y límites que conforman la sumatoria de unidades de paisajes, y por otra, de las relaciones que erigió el Inca con los lugares que fue anexando, ambas constituyen el territorio Inca de Tarapacá.

b. Una segunda, se relacionó con la representación cartográfica, donde se conjeturaron las configuraciones espaciales y las dinámicas con su entorno, relacionadas con la identificación y caracterización de las unidades de paisaje Inca.

c. La tercera, se refiere al programa de manejo y gestión del territorio que se expresa en una cartografía de base para la propuesta de las áreas de protección consignadas en los apartados a y b.

3) Comunidades. corresponde a la fase de resultados y se centra en exponer la gestión de participación de las comunidades para crear una institucionalidad de base para el desarrollo de los procesos de generación de emprendimientos comunitarios, asociativos y solidarios. La participación comunitaria se relacionó con la mirada que se dio en el contexto de estudio, donde los/as representantes de las comunidades participantes del proyecto fueron reconocidos como sujetos políticos, con derecho a opinar y decidir sobre el desarrollo del proyecto. Una premisa que surgió desde su condición de portadores de conocimientos, necesarios para construir las bases teórico prácticas de soporte para el desarrollo de cada comunidad. Esto condujo en gran medida, a los ajustes metodológicos y cuestionamientos internos al planteamiento del proyecto.

Metodología

La adopción de un enfoque cualitativo, del tipo exploratorio y descriptivo, respondió a la complejidad dinámica del objeto de investigación, dado por la diversidad de actores y situaciones que involucraba el estudio, y la concepción de desarrollo y la etnicidad que se constituía, lo que fue determinando los alcances de la investigación dentro de un proceso y un dialogo transcultural. Es por este motivo que el estudio promovió la aplicación de un enfoque colaborativo, integrando un equipo interdisciplinario al dialogo con representantes de las comunidades comprometidas.

La estrategia para identificar la vialidad incaica se asumió desde un enfoque de carácter macro-morfológico, en el sentido de Moralejo (2012), citando a Trombold (1991), intentaba comprender la configuración de las particularidades del camino en función de los rasgos generales del sistema vial, permitiendo construir una observación situada en la región de Tarapacá en relación a la extensión de la red vial del Tawantinsuyu, “hipotetizando continuaciones y ramales, conectando relaciones y ejes viales”, y a la vez, para que en una etapa posterior, avanzar hacia una investigación en profundidad del tipo micro- morfológico del viario Inca. En este sentido, la definición de una primera etapa del estudio fue delineando los alcances del proyecto, la que fue complementada con el enunciado de la cadena interpretativa de Criado Boado (1996) y ampliada por Criado y Barreiro (2013), que definió la secuencia de las fases de puesta en valor en función del uso social y/o económico de los bienes patrimoniales. Según los alcances señalados, la secuencia de actividades de la primera etapa consideró las siguientes fases: Identificación y registro de los bienes, documentación, y significación, de carácter preliminar en nuestro caso de estudio. En este sentido, los resultados obtenidos permitieron establecer, una primera selección de las áreas valoradas a conservar y proteger para futuras investigaciones de profundización, e integradas al programa de manejo de áreas núcleos y de amortiguación.