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2. EL INVISIBLE AUMENTO DE LA LIMITACIÓN PREDECIBLE

3.6.2. Caminos Emprendidos

de contactos cara a cara frecuentes con la red de familiares y amigos en un mes (Bowling y Stafford, 2007).

La asociación entre barreras en el entorno y el aislamiento permanecen sin ser ampliamente aclaradas (Rantakokko et al., 2014). Los sentimientos de soledad y aislamiento pueden provenir e incrementar temporalmente a causa de un evento negativo como el quedar la persona viuda (Aartsen et al., 2011). El tema del aislamiento se ha estudiado poco, los resultados en Finlandia comprobaron los de otro reciente estudio en Israel por Stessman et al. (2013) en cuanto a barreras ambientales y la prevalencia de aislamiento en una población similar, personas de 75 a 90 años sin y con discapacidad (Rantakokko et al., 2014).

El diseño accesible del espacio público para un rango particular de la población en edad avanzada, en igualdad de oportunidades, es probable que también esté bien diseñado para cualquier otro grupo de la sociedad (Alonso, 2007; Walford et al., 2011). Por este motivo es parte de la agenda internacional, como el proyecto de ciudades amigables promovido por la OMS (2007).

Además de la estructura de los postulados teóricos anteriores, es importante señalar los métodos de estudio que han empleado los autores predominantes.

Asia, Oceanía y Norteamérica. Les siguen, en menor cantidad, los efectuados en relación con el costo social, detallados en el apartado 3.5., en los mismos contextos. Ambos consideran el postulado teórico persona – ambiente desde la gerontología ambiental. Sin embargo, en América Latina y sobre todo en el ámbito nacional las investigaciones son muy escasas e inexistentes a nivel local hasta la bibliografía consultada al momento.

En los países anglosajones como Reino Unido, Irlanda, Suecia, Finlandia, Noruega, Estados Unidos y Canadá pueden encontrarse estudios situados desde la gerontología ambiental (Wennberg et al., 2009; Rosenkvist et al., 2010; Ståhl et al., 2013; Portegijs et al., 2016). En países latinos, entre ellos México, éste enfoque ha sido limitadamente abordado. Se encontraron trabajos en Brasil (Pereira et al., 2006; Corseuil et al., 2011), Colombia (Gómez, Parra et al., 2010; Parra et al., 2010) y México (Narváez, 2011;

Sánchez-González y Cortés, 2016), analizan los atributos del entorno construido, las funciones del entorno social, las repercusiones en la calidad de vida, la participación social o la actividad física, sin embargo, las dimensiones que abordan son diferentes al análisis de este trabajo.

Aunque la historia en la investigación en gerontología ambiental inició en la década de 1960 (Wahl y Weisman, 2003) aún se presentan inconsistencias en los resultados por las diferentes formas de medir el ambiente construido (Sánchez-González, 2015), argumento que hemos confirmado con la revisión de referencias a la fecha. Un ejemplo son los estudios de Humpel et al., 2004 que midieron las características del ambiente con la escala NEWS (Saelens, 2003) en Australia, Phillips et al., 2013 utilizaron la herramienta UDQ (Ewing et al., 2006) en Reino Unido y Clarke y Gallagher (2013) emplearon “Street view”

(vista de calle) de Google Earth en Estados Unidos.

La población y muestra seleccionada para la revisión de los trabajos comprende personas de 60 y má años de edad, algunas personas sin discapacidad y otras con discapacidad, en la gran mayoría de los estudios (Hovbrandt, Ståhl et al., 2007; Phillips et al., 2013;

Rantakokko et al., 2016). Muy pocos consideraron como participantes exclusivamente a personas de 60 y más años con discapacidad tanto en países anglosajones (Beard et al., 2009; Curl et al., 2016) como en América Latina (Hurtado et al., 2012).

Para evaluar las características del espacio público en relación con la accesibilidad son numerosos los estudios que aplican instrumentos de auto llenado a través de observadores

capacitados tal es el caso de SWEAT-R (Michael et al., 2009) y NEWS (Saelens et al., 2003). Sin embargo, la particularidad que tienen es que fueron creados en atención a espacios públicos de países económicamente desarrollados como Suecia, Australia, Estados Unidos, Reino Unido, con mejor infraestructura y diferente normatividad en cuanto a la construcción del entorno público urbano. Además, solo algunas se diseñaron con la consideración de necesidades de las personas en edad avanzada con discapacidad (Iwarsson, 1999; Curl et al., 2016).

Las cuatro dimensiones que se encontraron predominantes fueron funcionalidad, comodidad, seguridad y destino (Pikora et al., 2002; Cunningham et al., 2005). De acuerdo con los autores Pikora y Cunningham la funcionalidad son los aspectos estructurales y atributos del medio ambiente. Comodidad se refiere a hacer fácil caminar por el segmento o calle. Seguridad comprende aspectos como iluminación adecuada y tráfico seguro debido a que las personas buscan caminar en espacios bien iluminados y sin peligros como crimen o delincuencia. El Destino es la disposición y proximidad de servicios e instalaciones como el estacionamiento y las paradas de autobús. Diversos estudios previos han medido la accesibilidad con estas dimensiones o algunas de ellas (Balfour y Kaplan, 2002; Leslie et al., 2005; Suminski et al., 2005; Amosun et al., 2007; Ståhl y Berntman, 2007; Strath et al., 2007; Beard et al., 2009; Millington et al., 2009; Sugiyama et al., 2009;

Wennberg et al., 2009; Clarke y Gallagher, 2013; Phillips et al., 2013; Sánchez-González y Cortés, 2016).

Del mismo modo los indicadores que se han usado más para medir la funcionalidad han sido Caminabilidad y Conectividad. La Caminabilidad puede ser alta o baja definida por la densidad residencial, el uso de suelo y la conectividad de las calles (Saelens et al., 2003).

Se ha medido con las características de calles, aceras/banquetas y cruces peatonales. La Conectividad está identificada por un mejor trazo de calles, menos callejones y longitud corta de manzanas o bloques (Saelens et al., 2003). Comodidad es también una cualidad percibida en el entorno (Ewing et al., 2006) medida a través de presencia de espacio sombreado, para proteger del sol o lluvia, asientos para descansar y baños.

Para la dimensión Seguridad uno de los indicadores es el Tráfico. En la calle se ha medido la iluminación, la señalización, vigilancia y aglomeración de gente. El Tráfico comprende el volumen y la velocidad de vehículos en circulación (Millington et al., 2009; Sugiyama

et al., 2009). Se consideran los carriles marcados y los aparatos de control para medir el tráfico. La dimensión nombrada Destino ha sido medida con indicadores como Estacionamiento y Paradas de autobús. Estacionamiento es el lugar público o privado destinado a guardar vehículos, según el Art. 14 de la Norma Técnica Complementaria al Reglamento de Construcción del Municipio de Hermosillo para proyectos arquitectónicos (BOE, 2012). Las Paradas de autobús son los lugares donde el transporte público hace un alto para que aborden los pasajeros (Brownson et al., 2004). Una representación de las dimensiones se refleja en el esquema 8.

Esquema 8. Dimensiones que contribuyen a un espacio público accesible. Propuesta de medición.

Fuente: elaboración propia a partir de Iwarsson (1999), Pikora et al. (2002), Saelens et al. (2003), Brownson et al. (2004), Day et al. (2006), Ståhl y Berntman (2007), Strath et al. (2007), Beard et al. (2009), Michael et al. (2009), Sugiyama et al. (2009), Wennberg et al. (2009), Sánchez-González (2015) y Curl et al. (2016).

En relación con los trabajos revisados, tanto de países anglosajones como de América Latina, predominan los estudios transversales descriptivos correlacionales. A este respecto se definen los atributos del ambiente como todo aquello inanimado objetivamente medible a partir del sistema métrico decimal (centímetros, grados, porcentajes) como característica del entorno. Se pueden medir por su funcionalidad. Las funciones del entorno útiles para

la persona en edad avanzada se relacionan con accesos, vínculos, confort e imagen (Sánchez-González, 2015).

Los diseños metodológicos de tipo cuantitativo, mixto o cualitativo no se aplican de forma directa por provenir de contextos geográficos y culturales distintos (países anglosajones).

Se realizan adaptaciones de acuerdo a las características ambientales, psicológicas, culturales y sociales de cada lugar de estudio. Entre los métodos cuantitativos, enfoque predominante, se emplean análisis con estadística inferencial paramétrica o no paramétrica con modelos de regresión en su mayoría (Sugiyama y Ward Thompson, 2007;

Romero-Ortuno et al., 2009; Rantakokko, Iwarsson, Kauppinen et al., 2010). Entre los métodos mixtos aplican generalmente observación participante, entrevistas a profundidad y encuestas (Fundación MAPFRE, 2011; Avineri et al., 2012; Phillips et al., 2013) y en los métodos cualitativos emplean entrevistas en grupos de enfoque y a profundidad principalmente (Valdemarsson et al., 2005; Rosenkvist et al., 2010; Brorsson et al., 2011).

Estudios longitudinales se han realizado para evaluar las mejoras físicas en el entorno ambiental, como el proyecto: “Let’s go for a walk!” (Ståhl et al., 2008) y trabajos realizados en Estados Unidos y Finlandia (Clarke et al., 2009; Rantakokko et al., 2009;

Portegijs et al., 2016). Sin embargo, son pocos ante la necesidad de conocer la experiencia socio espacial de la persona adulta mayor sin y con discapacidad a lo largo de su vida (Sánchez-González, 2015).

En América Latina los estudios en gerontología ambiental se han visto influenciados por literatura anglosajona. Emplean conceptos, modelos teóricos o metodológicos alejados de contextos latinos por lo que se deduce un reducido avance en el estudio del ambiente físico y social en el envejecimiento. Se requiere el desarrollo de variables y dimensiones específicas para medir la accesibilidad, el costo social u otros conceptos. Buscar el consenso frente a los dispersos métodos con el objetivo de reflexionar sobre el fenómeno del envejecimiento y construir entornos amigables que mejoren la calidad de vida.

Por tanto, este trabajo abordará por una parte la accesibilidad en el ambiente al aire libre.

Considerará los aspectos relacionados con las aceras, calles y cruces peatonales cercanos a los lugares a los que mayormente acuden las personas en edad avanzada con discapacidad, como hospitales y clínicas de salud pública en ciudad Hermosillo, Sonora.

Por otra parte, del costo social posible que se genera a las personas de la tercera edad con

discapacidad, se considerará el miedo a salir de la casa y el aislamiento, mismos que representan la propuesta novedosa al no existir otra investigación que los aborde integralmente hasta las referencias revisadas al momento. Se presenta el siguiente modelo conceptual donde se visualiza la relación existente persona – ambiente. La conducta y accesibilidad de la persona de 60 y más años con discapacidad están en función del encuentro entre su capacidad funcional y la presión ambiental. Surge un desequilibrio o brecha con diversas implicaciones, entre ellas, el costo social. Dentro de la diversidad de costo social existente esta investigación abordará lo relacionado con el miedo a salir de la casa y el aislamiento (Esquema 9).

Esquema 9. Modelo conceptual sobre accesibilidad y costo social. Propuesta de medición.

Fuente: elaboración propia a partir de Lawton y Nahemow (1973), Lawton (1986), Iwarsson y Ståhl (2003), Delbaere et al. (2004), Humpel et al. (2004), Iwarsson (2005), Routasalo et al. (2006), Bowling y Stafford (2007), Hovbrandt, Ståhl et al. (2007), Rasinaho et al. (2007), Ståhl y Berntman (2007), Luanaigh y Lawlor (2008), Cohen-Mansfield et al. (2009), Rantakokko et al. (2009), Wennberg et al. (2009), Phillips et al.

(2013) y Rantakokko et al. (2014).

La originalidad de este estudio estriba en establecer la relación de los obstáculos ambientales urbanos con la operacionalización del costo social como elemento importante

que afecta la calidad de vida y los derechos de las personas mayores con discapacidad. Se consideran como posible costo social: el miedo a salir de la casa y el aislamiento. El desarrollo de los instrumentos de medición, además de integrar los fundamentos teóricos y buscar resultados consistentes, se enfocan particularmente a personas de edad avanzada con discapacidad.

Se buscó construir un marco teórico conceptual lo suficientemente sólido y robusto para guiar el trabajo en todas las áreas relacionadas con la investigación. Se considera desde el qué se estudia al cómo se estudia, dado que el contenido tiene una importante influencia en el proceso de diseño, recolección de datos, análisis y resultados de acuerdo con Ravitch y Riggan (2012).

Los argumentos teórico conceptuales expuestos en este capítulo permiten establecer que la presente investigación no tiene intención de modificar o reformular las teorías consideradas, sino de realizar una aportación al conocimiento a través de una estructura analítica con capacidad de réplica. Contribuir con la validación al postulado teórico:

persona – ambiente, relativo a los problemas de accesibilidad y costo social generado a personas de 60 y más años con discapacidad, con una precisión metodológica y con el abordaje al problema en una región del norte de México ya que no ha sido estudiado de acuerdo a las referencias bibliográficas revisadas al momento.

Lo anterior implicó obtener evidencia importante mediante la aplicación de procedimientos adecuados para su documentación y análisis, mismos que se presentan en el siguiente capítulo, el metodológico.