I. MARCO TEÓRICO
3. Sustento Teórico
3.1 Convivencia en el aula…
3.1.2 Convivencia Democrática
3.1.2.5 Categorías de la Convivencia Democrática…
donde ejerzan una ciudadanía democrática teniendo en cuenta ciertos aspectos que deben interiorizar para tener un adecuado desarrollo en la sociedad, promoviendo a través de sus actitudes una buena convivencia. Dentro de las categorías se encuentran Sujeto de derecho, Promotor de la interculturalidad, Gestor de acuerdos y normas de convivencia y Mediador en la resolución de conflictos.
3.1.2.5.1.Sujeto de derecho. Desde el nacimiento y antes de él, el ser humano está condicionado a una serie de derechos y deberes, los cuales van siendo mayores con su desarrollo y crecimiento en la sociedad, por lo tanto sujeto de derecho es todo ser que vive y se desenvuelve en sociedad. Sin embargo, para poder comprender este tema es necesario conocer previamente algunos otros términos.
- Sujeto o persona. Un sujeto o persona es obra de la sociedad, la sociedad es quien ve al sujeto como un ser perteneciente a ella, y desde que se tiene uso de razón, para la sociedad, ya es un sujeto pero no de forma individual, sino perteneciente a una familia o a una comunidad.
- Derecho. Es un conjunto de normas jurídicas, creadas por el estado para regular la conducta externa de los hombres y en caso de incumplimiento está prevista de una sanción judicial.
El derecho es el conjunto de normas que imponen deberes y normas que confieren facultades, que establecen las bases de convivencia social y cuyo fin es dotar a todos los miembros de la sociedad de los mínimos de seguridad, certeza, igualdad, libertad y justicia (Pereznieto, 2002, p. 9)
Por tanto, sujeto de derecho es todo ser que vive y se desenvuelve en sociedad, es todo ser que goza de derechos y posee responsabilidades las cuales contribuyen a una mejor sociedad.
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El sujeto de derechos es una categoría analítica que permite aprehender la materialización de los derechos humanos. Es decir, que los derechos humanos se aplican sobre el cuerpo humano y a su vez, quien es ser humano está sujeto a unos valores (libertad, dignidad, autonomía, respeto), los cuales le sirven para guiar su conducta. (Ministerio de Educación Nacional y Republica de Colombia, 2009, p. 3)
Además de ser partícipe activo en su comunidad, el sujeto de derecho es capaz de desarrollarse adecuadamente en la sociedad.
Características del sujeto de derecho. Conoce la normativa básica en los derechos humanos y la aplica para promover y defender sus derechos y los de los otros, además, conoce instituciones que le permiten acceder a la garantía de sus derechos.
Abraham Magendzo, pensador Chileno en el plano educativo nos propone las siguientes características de sujeto de derecho en su libro Educación en derechos humanos: Un desafío para los docentes de hoy (2009).
- Posee competencias lingüísticas que le permiten exigir con argumentos claros y contundentes sus derechos.
- Es capaz de actuar sobre el mundo y asumir con responsabilidad, sentido crítico y autonomía, una postura ante situaciones que le afectan, hace uso de argumentos y nunca de la fuerza, su intencionalidad es convencer, no someter.
- Se sabe libre y reconoce la libertad de los otros y la respeta, sabe que existe valor en la diversidad, por lo que reconoce al otro como un legítimo otro, estableciendo relación de respeto mutuo.
- Observa a los demás, con el objetivo de ayudar mediante un seguimiento, más no con una intención acusadora. “Es vigilante de los otros, lo que no significa ser un acusador de las acciones de aquel a quien observa, sino más bien se entiende como una posibilidad de solidaridad y de acogida”. (Ministerio de Educación Nacional República de Colombia, 2009, p. 42).
Sujeto de derecho en la escuela. El cumplimiento de los derechos humanos es indispensable para la construcción de una sociedad justa y armoniosa, el ser humano que es sujeto de derecho promueve y protege no solo sus derechos sino también el de los demás. A su vez como ciudadano se compromete con lo público y el bien común, actuando con relación a valores como autonomía, libertad y responsabilidad frente a las situaciones que comprometen la dignidad de todo ser humano.
En la escuela el docente es quien debe fomentar en sus estudiantes los valores para que cada quien pueda desarrollarse adecuadamente como sujeto de derecho; el
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realizar actividades que involucren la participación de manera democrática en sus estudiantes, establecer normas de convivencia o desarrollar el tema de derechos y deberes explicando cada cual, son algunas de las formas con las que se puede ir desarrollando para formar adecuadamente a un sujeto de derecho.
La escuela es uno de los espacios fundamentales en los que tienen lugar los procesos de construcción de un orden social y de la identidad de los individuos como sujetos sociales. En la actualidad, estos procesos requieren nuevas significaciones, es decir, escalas de valor que proporcionen un nuevo marco que permita alcanzar una sociedad más justa. Los derechos del niño, la niña y el adolescente, como principios universales, pueden y deben erigirse como referente ético en la construcción de dicha sociedad. De ahí que deban estar presentes tanto mediante su enseñanza explícita como en la enseñanza implícita que se produce en las interacciones diarias. (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 2000, p. 19)
Por lo tanto, las instituciones educativas tienen la función de desarrollar en el estudiante las características que le permitan cumplir funciones como sujeto de derecho y desenvolverse adecuadamente en la sociedad.
3.1.2.5.2.Gestor de normas y acuerdos de convivencia. Las normas de convivencia han tenido gran importancia a lo largo de la humanidad, pues han contribuido a la mejora de la convivencia de todos los miembros de dicha sociedad o población. Sin embargo, es importante recalcar que para la existencia de las normas de convivencia, es primordial la participación democrática de los sujetos y que al término de los acuerdos, todas las partes asuman el compromiso de asumir dichas reglas. “Las normas se deben construir con una base democrática, que se caracteriza porque las reglas y las normas son construidas por las mismas personas que las van a cumplir y a proteger.” (Ministerio de Educación Nacional República de Colombia, 2009, p. 42)
A raíz de la preocupación en la formación de estudiantes en valores, se ha visto la necesidad de trabajar la formación de los estudiantes como gestores de acuerdos y de normas de convivencia con la finalidad de formar en ellos capacidades que los guíen hacia la creación de normas para el propio bien de la Institución Educativa.
En vista de este cambio, es primordial que los docentes enseñen a los estudiantes, ya sea por sesiones de aprendizaje, como en proyectos que organice la Institución Educativa.
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Para el reconocimiento y potenciación de las subjetividades y la diversidad cultural, es indispensable el desarrollo y formación en capacidades comunicativas, habilidades para la escucha, la comprensión, la enunciación y el diálogo, como también en capacidad de apertura e interpretación de los diferentes lenguajes que entran en juego en la cotidianidad escolar. La formación de las capacidades para la interacción comunicativa demanda de cada sujeto una acción decidida por entender al otro y en esfuerzo por trasmitir con mayor claridad, coherencia y consistencia los propios pensamientos.
Para un mayor conocimiento acerca del gestor de acuerdos, a continuación se detallan algunas de sus características que evidencian a una persona gestora de acuerdos y normas de convivencia. Dichas características han sido desglosadas del Ministerio de Educación en Las Rutas de Aprendizaje: Ejerce Plenamente su Ciudadanía del V ciclo.
- Valora los acuerdos plantados en el aula.
- Ejecuta o vivencia los valores propuestos dentro del aula.
- Propone acciones que contribuyen a la mejora de las relaciones interpersonales.
- Propone normas a cumplir en el aula.
- Da su opinión en la toma de decisiones de grupo.
- Plantea normas, con ayuda del docente, sobre los pasos a seguir para el logro de una actividad común.
- Propone alternativas de solución para resolver necesidades de grupo.
3.1.2.5.3.Promotor de la interculturalidad. El Perú es un país, pluricultural, y plurilingüístico marcado por la diversidad. La realidad social actual se caracteriza por la diversidad cultural creciente en nuestro país. Esto se refleja mejor en el departamento de Lima debido a las migraciones constantes de personas provenientes de las regiones de la sierra y la selva con el fin de tener una mejor calidad de vida.
Entonces podemos decir que vivimos en una sociedad multicultural en la que para tener un buen desarrollo es necesario aprender a convivir compartiendo y respetando las diferentes culturas de nuestro país.
La interculturalidad significa “entre culturas”, pero no simplemente un contacto entre culturas, sino un intercambio que se establece en términos equitativos, en condiciones de igualdad. Además de ser una meta por alcanzar, la interculturalidad debería ser entendida como un proceso permanente de relación, comunicación y
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aprendizaje entre personas, grupos, conocimientos, valores y tradiciones distintas, orientada a generar, construir y propiciar un respeto mutuo, y a un desarrollo pleno de las capacidades de los individuos, por encima de sus diferencias culturales y sociales. En sí, la interculturalidad intenta romper con la historia hegemónica de una cultura dominante y otras subordinadas y, de esa manera, reforzar las identidades tradicionalmente excluidas para construir, en la vida cotidiana, una convivencia de respeto y de legitimidad entre todos los grupos de la sociedad.
Es por ello, que se necesita implantar en el sistema educativo una nueva forma que ayude a desarrollar la convivencia con las diferentes culturas, ya que es ahí donde se inicia un proceso de convivencia. En este sentido, la convivencia escolar se analiza en base a la interacción entre la diversidad cultural. Por lo tanto, el concepto de interculturalidad no se reduce a la presencia en un centro educativo de estudiantes de diferentes culturas, sino se refiere al hecho educativo por el cual, los estudiantes de culturas, lenguas y religiones distintas conviven, respetan mutuamente sus diferencias y aportan lo mejor de su cultura para que los valores que predominen sean el respeto, la igualdad y la tolerancia.
La sociedad intercultural pretende desarrollar en el alumnado las competencias sociales necesarias para relacionarse con el resto de ciudadanos de su entorno, propiciando un enriquecimiento cultural que se deriva de los intercambios producidos a través de la cooperación y la comunicación. (Ruiz, 2009, p. 5) Por esta razón, para educar en la diversidad lo primero que se debe tener en cuenta es la comunicación, teniendo conocimiento que en el aula se debe estructurar la comunicación en dos niveles; el primero es entre individuos y el otro es entre culturas.
Características de la Educación Intercultural. La educación intercultural se debe regir para todos, ya sea estudiantes, docentes, familiares y la misma Institución Educativa. Es el actuar en conjunto donde todos participen y se relacionen.
Es necesario que sea un factor de cohesión social, donde la educación intercultural pretende cohesionar la diversidad cultural y evitar la fragmentación social. Por eso, se debe ver la diversidad cultural como un punto de vista que beneficia a todos, enriqueciendo de conocimientos tanto a los que son partícipes como a los que se logra hacer conciencia.
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Implantar todo esto en el sistema educativo tiene un fin en específico, que es lograr que el estudiante se integre y sea el principal promotor de una convivencia intercultural, proponiendo distintas estrategias que ayuden a convivir mejor. Para ello, debe promoverse la concientización, valorización y conocimiento hacía las distintas culturas para luego transmitir esos conocimientos a sus compañeros.
También, debe reconocer su cultura y de los demás como una diversidad con riqueza, ser abierto frente a las costumbres y creencias de los demás creando un conocimiento mutuo con el otro.
Cabe resaltar, que lo mencionado anteriormente equivaldrá a una integración, la cual permitirá incluir a distintas personas con diferentes formas de vida y de pensamiento. “La diversidad cultural en la que vivimos no es percibida por la mayoría de los ciudadanos como una riqueza, y no lo será hasta que se aprenda a gestionar adecuadamente la convivencia multicultural” (Departamento de Educación, Cultura y Deporte, 2006, p. 2).
3.1.2.5.4.Mediador en la resolución de conflictos. El mediador es aquella persona que aplica las técnicas de la mediación, controlando los niveles de tensión, certificando a las partes el uso alternativo de la palabra, aclarando las posturas, frenando la dinámica de escalada del conflicto. El mediador trabajará para devolver a las partes en conflicto el control sobre sus propias decisiones, guiándoles en el proceso, asistiéndoles, asegurando una comunicación eficaz con el fin de lograr un acuerdo satisfactorio, factible y sostenible en el tiempo. “La mediación es aquel sistema de resolución de conflictos en el que un tercero imparcial, sin poder decisorio, llamado mediador, ayuda a las partes a buscar por sí mismas una solución al conflicto y sus efectos, mediante acuerdos”. (Ley de tribunales de la familia, 2007, p. 1).
Por tal motivo, el mediador se encargará de dirigir entrevistas sin formalidades de procedimiento, manteniéndose en todo momento neutral, independiente e imparcial, ayudando a las partes a conciliar sus discrepancias. En los casos que se requiera (y las partes manifiesten su consentimiento), podrá nombrarse un perito experto que será sufragado por ambas partes y que se limitará exclusivamente al asesoramiento técnico en los aspectos que las partes requieran.
Por otro lado, cabe resaltar que la mediación también se da en el campo educativo donde el mediador es el docente.
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El mediador también puede ser un educador que asume en todo momento la completa responsabilidad de su labor educativa. De acuerdo con su ética profesional se implica en la formación integral de los educandos, sabiendo que ningún aspecto formativo le es ajeno. Se le pide, pues, actitudes de empatía, de valores positivos. (Villarruel, 2009, p. 10)
El docente es quien guía y gradúa el proceso. Lo guía porque conoce los referentes culturales y los contenidos seleccionados para ser enseñados; y lo gradúa, porque conoce lo que sus estudiantes saben y pueden relacionar de alguna manera con los nuevos contenidos de aprendizaje. Además, el trabajo docente es una de las profesiones que implica un compromiso social derivado de la responsabilidad que conlleva el trabajar con seres humanos que serán los ciudadanos de las sociedades futuras, responsables del funcionamiento económico, político, social y cultural de ésta. Al igual que a ellos, a la escuela se le ha asignado la misión de educar y preparar a los ciudadanos para la vida en sociedad.
Hablar de Mediación en la escuela en el siglo XXI, es hablar de una nueva función de la misma y los docentes, en un contexto social cambiante donde es urgente que la educación no solo sea cognitiva, sino también que tenga como objetivo principal la formación integral de futuros ciudadanos democráticos.
Impulsando desde los docentes, una teoría y práctica educativa que, enseñe a los estudiantes a resolver los conflictos pacíficamente. Para ello, interviene la mediación que no es solo una técnica para resolver conflictos, sino una oportunidad de crecimiento personal y social que se puede aplicar en cualquier momento de la vida.
La mediación educativa aporta los siguientes beneficios:
- Favorece la comunicación, el diálogo empático.
- Colabora con los procesos de cambio mediante espacios de discusión y reflexión que permite generar opciones y llegar a decisiones participativas y consensuadas.
- Favorece el reconocimiento de nuestras emociones haciendo del conflicto una oportunidad de crecimiento.
- Contribuye al desarrollo de habilidades personales. La autoconfianza y la manera de responder de manera proactiva, creativa y responsable.
- Mejora el clima escolar.
- Beneficia el trabajo en equipo.
Su dimensión pedagógica reside en el paso de una cultura de la confrontación a una cultura de la comunicación. Puede desarrollar en los estudiantes habilidades que
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van más allá de la resolución pacífica de conflicto, es decir desarrolla habilidades comunicacionales, cognitivas, sociales y emocionales.
La mediación es una negociación asistida por un tercero neutral, especialmente entrenado, que facilita la comunicación entre las partes, promoviendo un acuerdo voluntario entre ellos para que alcancen la resolución de sus conflictos de forma cooperativa.
Funciones del docente como mediador. El docente debe interesarse por cada educando, buscar el crecimiento incesante del estudiante y elevar su potencial de aprendizaje. Para ello, va colocando el listón de exigencias cada vez más alto, según el ritmo de los logros en los aprendizajes.
El mediador está atento al proceso de maduración de cada estudiante. Las tareas escolares le deben hacer crecer en responsabilidad. El docente es mediador tanto de los contenidos y los métodos, como de lo que atañe a las personas y a la pequeña Institución Educativa, también debe permanecer atento y utilizar los medios necesarios para comprobar en qué medida va incorporando los aprendizajes realizados a nuevas propuestas de trabajo y a otras elaboraciones de la vida cotidiana.
Su desempeño implica el cumplimiento de diversas funciones tales como:
- Inaugurar y mantener abierto los canales de comunicación entre las partes.
- Legitimar y ayudar a las partes a reconocer los intereses y sentimientos de los otros a obtener revalorización y otorgar reconocimiento.
- Facilitar el proceso de exploración de los problemas que permita a las partes la consideración de diferentes puntos de vista, la identificación de intereses y necesidades y la búsqueda de opciones satisfactorias para ambas.
- Actuar como agente de la realidad.
- Favorece que las partes desarrollen procedimientos más efectivos de comunicación y negociación.