2.3. TEORIA SCHELLIANA DEL MITO FILOSOFICO
2.3.1. CONCEPTOS FILOSOFICOS DE MITO
Empezamos con la reflexión y la variedad de significados que puede tener la palabra “mito” en todos los ámbitos o disciplinas académicas. Empezamos, con la palabra mito como una especie de “antítesis”, un idea o creencia que prevalece en un contexto, aún dentro de términos académicos, y que se vuelve el objeto para partir a la reflexión académica, teniendo este último un origen mitológico.
Claramente, todas las disciplinas científicas se desarrollan lo más que puedan lejos del contexto mitológico.
La primera tiene una raigambre de verdad, la segunda, el mito, es real.
Uno, que reviste a su discurso de la lógica y demás métodos, para obtener un conocimiento que, si bien no es verdadero, es objetivo, o que mediante el falsacionismo popperiano será irrefutable en un tiempo determinado. El segundo, emerge en un contexto o emergencia social, y que plenamente consciente de la realidad en que esta contextualizada, es real; sin embargo, salta u omite el uso de la lógica, o en su casa aplicará la lógica analógica, pero que no será verdadero si es que se usa la razón. Podríamos decir que la primera reviste de verdad, la segunda de realidad; la primera, respeta un esquema dentro de un contexto de justificación, la segunda, prevalece la convención o creencia aceptada; la primera, es emerge dentro de un contexto de crítica planeada hacia el sistema y el segundo, es la reacción del sistema.
Sin embargo, por otra parte tenemos el uso banal de la palabra mito, no solamente en un ámbito jurídico, sino en todas las disciplinas académicas, para referirse a veces a conocimientos que no respetan o no están dentro de la conveniencia del autor, otros cuando llegan a estar desfasados por otros descubrimientos o discursos académicos, o para indicar una idea novedosa que, o es que no ha sido contrastada con los métodos o las técnicas de la época
académica en que esta, o es que su novedad no abarca o no puede ser respondida por los autores actuales.
Por un lado, algunas opiniones inclinan el mito hacia un absoluto metafísico y el uso político de algunos grupos de esta disciplina ontológica para justificar o explicar el cosmos o el caos que proponen61, otros que inclinan al mito como si no fuera un discurso sino como una simbolización significante62, otros que partiendo de la disciplina filosófica de la fenomenología formulan que “es un mito la desmitificación”-fenómeno descrito líneas supra-, si tenemos la convicción de que el progreso de la filosofía esta conciliada con la imposibilidad de un saber absoluto, ergo la desmitificación elevada en el “altar académico” y primer objetivo de toda ciencia, quizás más en el pasado que ahora gracias a POPPER, estarían en calidad de ser un mito si abrazarán en plenitud la idea de un saber absoluto.63
Podríamos incluir dentro de estos conceptos y los anteriores nombrados a que el mito es en género un discurso y en especie es cuando salen a brotar todos los conceptos indicados; al respecto, será muy esclarecedor lo que nos dirá la profesora Ana María VICUÑA:64
61 PAVÓN TERVEEN, Raúl. De la Física especulativa a la mitología en el primer Schelling. La Preeminencia ontológica. Universidad Intercontinental. Facultad de Filosofía. [En línea]
Disponible en
https://www.academia.edu/31003618/DE_LA_FÍSICA_ESPECULATIVA_A_LA_MITOLOGÍA_EN_EL_
PRIMER_SCHELLING._LA_PREEMINENCIA_ONTOLÓGICA?auto=download (Consultado el 23 de septiembre de 2019)
62PINTO SOFFIA, Alejandra. (2019) Conceptos previos para la comprensión de un “simbolismo no-discursivo” desde la filosofía de Susanne Langer. Resonancias. Revista de Filosofía (5) Pág. 60- 70. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso [En línea] Disponible en https://resonancias.uchile.cl/index.php/RSN/article/view/52500 (Consultado el 23 de septiembre de 2019)
63 ALPHONSE DE WAELHENS. Traducción de MONTESINO, José. (1966). El mito de la desmitificación. Revista de Filosofía Volumen 13 Núm. 1. Pág. 53-64. Universidad de Chile.
Facultad de Filosofía y Humanidades. [En línea] Disponible en http://revistaschilenas.uchile.cl/handle/2250/15439 (Consultado el 23 de septiembre de 2019)
64 VICUÑA, Ana María. (1993). Filosofía, Poesía y Mito a la Luz de Eros en el Simposio de Platón.
Ediciones Facultad de Filosofía. Pontificia Universidad Católica de Chile. Colecciones Ensayos e
Investigaciones. Chile. 81 pp. [En línea] Disponible en
“(...) Se propone revitalizar la diferencia entre una “verdadera mentira” (…)
“cuando estamos engañados en el alma acerca de la realidad”- y lo que se denomina “una mentira en palabras” puesto que, siendo una copia de la afección del alma y una imagen que se ha producido posteriormente, no se trata de una mentira pura. El mito, pues, se aproxima verosímilmente a aquello que sucedió en realidad.”
Se parte aquí de la consciencia, casi nacional, de la utilidad de la mentira denominada mito, que es otra forma de la cualidad genérica del concepto mito. La primera es la vana mentira, usado por todo tipo de personas, pero la segunda, aunque en Grecia, era producto de los poetas. Hay algunos libros de Platón bajo la concepción de la profesora Ana Vicuña que indican que el poeta tenía que escapar de la mimesis y tener una verdadera orientación nacional.
Hay mitos que son originados dentro de la costumbre, entendida esta no solo en una concepción moral o ética; es decir los actos humanos. También se entiende en su forma consuetudinaria, lo que empezó como una creencia o pensamiento originado dentro de la sociedad, no generado por algún individuo sino eran las “creencia” ya impregnadas en la colectividad, algunas de ellas con poder coercitivo. Podríamos decir que son mitos “naturales” porque no hubo intervención de un autor o colectividad que intencionalmente armará un discurso coherente para el convencimiento de la población.
Por otra parte, tenemos los mitos originados dentro de un contexto artificial, es decir, que, aunque la población que adopta esa creencia no tiene idea o no tiene un acuerdo acerca de su origen; sin embargo, se logra identificar algún tipo de autor que funciona a modo de compilador. Un sujeto que, en un sentido, a partir de él se empezó a hablar de cierta creencia, o que fue el autor, o que se
https://revistafilosofia.uchile.cl/index.php/RDF/article/view/43074/45006 (Consultado el 23 de septiembre de 2019)
atribuye a cierto sujeto importante o corriente de pensamiento de cierto tiempo.
De este tipo de mito podríamos decir que no hay intervención humana intencionada.
En tiempos de Platón o de los sofistas, no era nada raro que varios de los grandes pensadores fueran poetas o cantantes, cuyas odas o “decamerones” serían hermosos discursos “sofisticados”-sabios- y bien sistematizados, de tal manera que el primer discurso fuera coherente con el último y que cada palabra daría a pie un tratado solo entendible consultado otros párrafos o versos del mismo poeta.
Justamente, la definición tradicional griega, o definición clásica, de la justicia que “Es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo que se le debe” es atribuible a SIMONIDES, a quien Platón lo tacha como “divino poeta”.
Se sabe que los platónicos, los estudiosos de la obra de Platón estudian sus textos de forma descrita en el anterior párrafo; en ese sentido de todas las obras de Platón, desde la más temprana a la más tardía, los platinistas distinguen a seis personas con el calificativo de divino poeta. Se concluye que Platón no los dijo en forma epitetica sin sentido, sino como una categoría simbólica.
Justamente el mito en tiempos de Platón, aunque sea los artificiales, empezaron a ser criticados desde que los poetas eran “comprados” por políticos, o se inclinaban después a cada cual escuela de pensamiento desde que sobresalió el intento de la proto-desmitificación con Tales de Mileto. El uso de la retórica y de la dialéctica y su desarrollo avanzo en el declive de los discursos poetices dejando a la poesía al campo de la crítica social o de los “románticos” alemanes.
La poesía en el campo de la crítica social, y el uso de la retórica dentro de esta generó una simbiosis tal que podemos categorizarla como el intento bello de la pretensión del orden. Un proto-derecho el cual, a pesar que esté ausente la legislación en este caso, IHERING lo romantizaba diciendo: “La lucha por el
derecho es, en verdad, la poesía del carácter”65, entiéndase su contexto de que el derecho es más una práctica.
Sin embargo, siguiendo dentro del marco de la autora Ana Vicuña, a pesar de la crítica contra los poetas, fue necesario el mito o la mentira en palabras para que la realidad social no se vea comprometida, más bien para poder aportar o atribuir una solución.
Por otra parte, ya se mencionó la normalidad de la presencia de la lógica dentro del mito, y en especial la lógica analógica en su momento anunciada por ATIENZA.
El autor Juan RIVANO66 por otra parte, dentro de la parte especia del concepto de mito, acepta su parte genérica de discurso, pero discrepa con otros autores de que es un discurso inhibitorio, que contando un discurso inquisitivo
―historia que aparenta no tener fin-se da termino de manera abrupta y se salta desde el nivel de las preposiciones-como se entiende la matemática con los axiomas―, al de la pura ficción. Que, el discurso inhibe los impulsos de curiosidad, y más los inhibe mientras más sistemático, coherente y la relación de mitos de unos con otros. Así dentro de ese encuaderna miento funciona su lógica.