CAPÍTULO IV. INTELIGENCIA EMOCIONAL Y COMPETENCIAS
4.3. La estructura de las competencias emocionales
4.3.1. Conciencia emocional
Es la habilidad de una persona para identificar las propias emociones y ser consciente de sus sentimientos, en los momentos en los que éstos están ocurriendo, así como aprender a controlar las emociones, lo que repercute en una mayor seguridad en la toma de decisiones y en su vida personal y profesional (Sánchez, 2009). Es la capacidad para tomar conciencia de las propias emociones y de las emociones de los demás y los aspectos considerados (Bisquerra, 2016), son: toma de conciencia de las propias emociones, dar nombre a las emociones, empatía, tomar conciencia de la interacción entre emoción, cognición y comportamiento (detectar creencias, atención plena, conciencia ética y moral).
De esta manera, el individuo sabrá cómo comportarse de acuerdo al lugar y con las personas que le rodean, sabrá captar las emociones de los demás, ésto le permitirá tomar mejores decisiones.
4.3.1.1. Vocabulario emocional
Es el vocabulario sobre las emociones las cuales facilitan la comunicación, expresión e identificación de los sentimientos (Renom, 2007). Según Caruso y Salovey (2005), para utilizar el vocabulario, primero debe conocer con precisión la emoción, identificar el grado de intensidad del sentimiento experimentado, seleccionar el término emocional adecuado, que sirva para describir y comunicar el sentimiento de forma conveniente.
En otras palabras, para tener mejores resultados en cuanto a buenas relaciones con los demás, una de las primeras entradas es el vocabulario emocional, que no es más que la descripción de emociones, de este modo aprender a identificar sus
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4.3.1.2. Identificación de emociones y sentimientos
En 1872 Charles Darwin, fue uno de los primeros en investigar acerca de las emociones en primates, los resultados fueron que todos apoyan a la supervivencia de la especie y tienen una función adaptativa. De esta forma, Sánchez (2009), declara que, si deseamos hacer uso efectivo de las emociones, y que los demás lo hagan, es importante identificar las emociones y sentimientos propios con el fin de poder controlarlas y mejorar las relaciones interpersonales, porque el desconocimiento hace difícil su manejo.
4.3.1.3. El lenguaje verbal, el no verbal y el emocional como medio de la expresión emocional
El lenguaje forma parte de la vida diaria del hombre, porque a través de ella anuncia sus necesidades, intereses, gustos o preferencias. Así, González (2006), confirma que el lenguaje verbal, es aquel que emplea palabras, al hablar, lo que se dice tiene un significado, orden y entonación (el cómo se dice lo que se dice).
Al experimentar emociones positivas y negativas Rulicki y Cherny (2007), indican que, los estados afectivos son canalizados a través de movimientos corporales y gestos, a esto le llama Comunicación No Verbal (CNV). Por otro lado, el lenguaje de las emociones según Soriano y Guillazo (2007), constituye una forma de comunicación, útil para explicitar sensaciones y sentimiento, así como para indicar a los demás cómo se deben comportar ante nuestro estado de ánimo. Por tal motivo, cuando una persona expresa diferentes emociones, el cuerpo las manifiesta a través de sonrisa, expresiones faciales, posturas y actitudes.
4.3.1.4. La escucha
Prestar atención a las personas ayuda a comprenderlas mejor sobre lo que sienten o piensan. De acuerdo a Casassus (2007), la escucha consiste en escuchar de manera profunda a la otra persona, para comprender su necesidad, emoción y estado de ánimo. También Ortiz (2008), aclara que, es la capacidad de captar, atender e interpretas mensajes verbales y otras expresiones como el lenguaje corporal y el tono de voz, refiere a la deducción, comprensión y dar sentido a lo que se oye, es dar significado al sonido, es oír agregándole la
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interpretación. Puede decirse que es un proceso que va más allá que sólo el acto de oír por oír.
4.3.1.4.1. Externa
Gan y Triginé (2013), afirman que, la escucha activa es el esfuerzo de atención que realizamos al escuchar, tratando de comprender el contenido del mensaje que emite la persona, pero también su estado emocional y por tanto el contexto desde el que se está comunicando. Tal que para lograrla son elementos primordiales: la atención concentrada, la escucha a la letra, la escucha a la música y sus adversarios son: la interrupción y la escucha parcial.
4.3.1.4.2. Intermedia
De acuerdo al tipo de medios de comunicación, como lo son los que se vale la comunicación intermedia, son el teléfono, el teletipo, la estación radiotelegráfica móvil, la radiofonía, el radar, el satélite, las películas familiares (Maldonado, 2009).
Con base a lo anterior, puede inferirse que la escucha intermedia, se da a través de éstos medios mencionados. Sin embargo, en la comunicación de masas intermedia, se reduce o elimina a dimensión de las relaciones interpersonales.
4.3.1.4.3. Interna
En un mundo lleno de ruido son pocas ocasiones cuando las personas escuchan su voz interior, porque no la considera importante, sin embargo, Urcola y Urcola (2015), expresan de forma clara que la escucha interna o autoescucha, ayuda a descubrir qué es lo importante para uno mismo y averiguar si lo que estamos emitiendo se ajusta a nuestros anhelos u objetivos. Esto implica: explorar el interior de cada uno, ser capaz de identificar los propios estados de ánimo y sentimientos, cuestionarse y mantener una actitud abierta.
4.3.1.5. Reconocimiento de mis emociones y sentimientos en los demás Bisquerra (2001), puntualiza que, los individuos mantienen relaciones a través de palabras, sin embargo, las expresiones emocionales y la clave para intuir las emociones de los demás consiste en la comunicación no verbal.
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Además, para lograr una inteligencia emocional, como primer paso es identificar las causas del por qué siento y/o pienso de una manera, de acuerdo a lo que me ocurre, así como comprender los sentimientos de los demás, para analizar la situación, encauzando un equilibrio emocional en ambas partes y poder tomar la mejor decisión, evitando conflictos.
4.3.1.6. Conciencia del propio estado emocional
Ser autoconsciente significa comprender las propias emociones, fortalezas, debilidades, necesidades e impulsos; es la habilidad para evaluarse así mismo (Sánchez, 2009). Por su parte López (2007), expresa que, ser más consciente emocionalmente no sólo trata de identificar, reconocer y expresar las propias emociones, sino también tomar conciencia de que los demás de igual forma sienten y expresan emociones y sentimientos. En esta misma dirección Bisquerra (2016), refiere a la toma de conciencia de las propias emociones, como la capacidad para percibir con precisión los propios sentimientos y emociones, identificarlos y etiquetarlos, también la posibilidad de experimentar emociones múltiples y reconocer la incapacidad de tomar conciencia, de los propios sentimientos debido a inatención selectiva o dinámicas inconscientes.