CAPÍTULO I. EL CONCEPTO DE INTELIGENCIA
1.3. El enfoque de la inteligencia
1.3.7. Emocional: Antecedentes, a partir de 1950; Salovey y Mayer;
Los antecedentes sobre “emociones” están en couseling; para especificar es en la psicología humanista con Carl Rogers (1902-1987) que entre los años de 1940 y 1950, surge la llamada -psicoterapia centrada en el cliente-, Gordon Allport (1897- 1967) centrado en la personalidad y Abraham Maslow (1908-1970) con la pirámide de las necesidades busca la salud mental y la psicoterapia racional-emotiva, con Albert Ellis (1913-2007) expone en 1957 la terapia racional emotiva conductual.
Taylor et al., (1997), citado en Bisquerra (2003), atendieron estudios sobre la influencia de las emociones en salud mental y física.
En 1966, Leuner divulga un artículo en alemán sobre inteligencia emocional y emancipación, en él manifiesta cómo muchas mujeres niegan tomar un nuevo rol social, el origen es la baja inteligencia emocional. Mayer et al., (2000), citado en Bisquerra (2003).
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Payne W.L. en 1986 expone un trabajo –A study of emotion: Developing emotional intelligence; self integration, relating to fear, pain and desire- da a conocer el conflicto ente emoción y razón (citado por Mayer et al., 2000, en Bisquerra 2003).
Bar-On utiliza en su tesis doctoral el término EQ (Emotional Quotient- Coeficiente emocional). Años más tarde, Mayer, Di Paolo y Salovey (1990) y Salovey y Mayer (1990) publicaron diversos artículos sobre inteligencia emocional, sin embargo, tuvo mayor interés éste último con el nombre: -Emotional Intelligence-.
En 1994 fue fundado el CASEL -Consortium for the Advancement of Social Emotional Learnind- (Colaborativo para el aprendizaje Académico, Social y Emocional- ofrece una manera adecuada para evaluar programas sociales y emocionales.
En 1995, Goleman impacta con el libro -inteligencia emocional- el cual justifica la constroversia que existía en ese momento con el libro de Hernstein y Murray que en 1994 salió a la luz –the bell curve- en el que expone la importancia del CI y discernir las clases sociales en América.
Es así como la –inteligencia emocional- ha sobresalido a nivel social (Mayer, et al (2000) en Bisquerra, (2003) afirman que, hay tres maneras de definirla: como habilidad mental, rasgo de personalidad o movimiento cultural (Zeitgeist).
1.3.8. Educación emocional y bienestar, educación para la ciudadanía y convivencia y, psicopedagogía de las emociones
Educación emocional y bienestar
Bisquerra (2003) explica que, la palabra clave de la educación emocional es
“emoción”, procedente de una fundamentación basada al marco conceptual de las emociones y las teorías de las emociones; lo que lleva al constructo de la IE, en un marco de las IM; de aquí pasa al constructo de competencia emocional y el desarrollo de ésta, es tomada como una competencia para la vida que desemboca en la educación emocional. Considerada como innovación dentro del contexto educativo, porque es una estrategia que reconoce la importancia para insertarla en la vida social del hombre, con el objeto de marcar la pauta para fortalecer las
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relaciones interpersonales dentro y fuera del aula de clases. Para insertar la IE, no es tarea fácil requiere de ir paso a paso, de conocimiento y comprensión primero de sí mismo y después de los demás, lograr una visión integral en el que mente y cuerpo logren una vinculación estrecha para adentrarse al mundo externo y explicar el mundo interno.
También Bisquerra (2001), explica que, la educación emocional como un proceso continuo y permanente con el fin de fomentar el desarrollo emocional complementando al cognitivo; ambos elementos para fortalecer la personalidad integral a partir de conocimientos y habilidades sobre las emociones, con la finalidad de enfrentar retos de la vida y bienestar personal y social. Por ejemplo, al buscar mejoras en la vida, sobre todo cuando el individuo está en conductas de riesgo y que detrás de esto enfrente inestabilidad emocional.
En este sentido, Bisquerra y Hernández (2016), comentan que, el bienestar contiene dos dimensiones, una personal y otra social, guiadas hacia el desarrollo integral de las personas; es decir, el objetivo es el bienestar social en interacción con el bienestar personal. Por lo que la educación emocional, es bueno que inicie en los primeros años de la vida, para que siempre esté presente. Dicha educación sigue una metodología en especial práctica (dinámica de grupos, autorreflexión, razón dialógica, juegos, relajación, respiración, entre otros) con la finalidad de favorecer el desarrollo de las competencias emocionales, porque las actividades grupales propician el aprendizaje y el bienestar. Lo anterior, puede reflejarse cuando dentro del aula se realizan dinámicas; favorece las interrelaciones, sobre todo cuando están enfocadas hacia las emociones, éstas pretenden hacer frente a algunos desajustes emocionales.
Ahora bien, de acuerdo a Bisquerra (2016), las competencias emocionales se basan en la IE y, así como hay varios modelos, también los hay de competencias emocionales el GROP -Grup de Recerca en Orientació Psicopedagogicá- (Grupo de Investigación en Orientación Psicopedagógica), de España, ha guiado sus estudios hacia la educación emocional, docencia e investigación, el objetivo:
aportar en el desarrollo de competencias emocionales organizándolo en cinco
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bloques: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, competencia social y habilidades de vida para el bienestar.
Bisquerra y Hernández (2016), proponen diversas actividades, para fomentar la educación emocional; expresar o verbalizar las emociones que –sienten, agradecer las cosas buenas que les ocurren a través de textos u oral, dedicar los primeros o últimos cinco minutos del día a comentar aspectos positivos de la vida, realizar prácticas de relajación y meditación, en algunos momentos de la jornada escolar-. Siendo de esta forma, las actividades pueden ser divertidas porque la diversión no es lo contrario de lo serio, sino de lo aburrido.
Otras propuestas están insertas en Bisquerra (2013), con actividades para experimentar emociones positivas, a partir de fotos, escritos personales, dar las gracias, manifestar agradecimiento, dedicar los primeros o últimos cinco minutos del día a comentar aspectos de la vida, relajación para valorar el silencio, la calma, la tranquilidad, vivir sin prisas. Dejando tiempo para la introspección, reflexión, toma de conciencia del propio bienestar respiración profunda, meditación, mindfulness y muchos más.
Educación para la Ciudadanía y Convivencia
El proyecto de Educación para la Ciudadanía y Convivencia; refiere a una propuesta por parte de los Gobiernos de diversos países europeos y Estados Unidos con la finalidad de llevar a cabo una educación desarrollada dentro de una ciudadanía, tanto activa como afectiva y, como resultado la convivencia en democracia, bienestar personal y social; requiere de habilidades sociales, el respeto y la tolerancia, la prevención y resolución positiva de conflictos para hacerlo creíble. Durante la adolescencia requiere de insertar temas de actualidad, interés y conflictos sociales para provocar el pensamiento reflexivo y crítico (Bisquerra, 2010).
Cabe destacar, que la actual sociedad está identificada porque se centra más en el tener y no en el ser, piensan que los sentimientos y las emociones significan posesión y riqueza de bienes materiales creyendo que la felicidad la encontrarán
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entre más posesiones tengan y echan a la basura las cosas positivas que les ofrece la vida, como lo afectivo.
La base para lograr dicho objetivo es sin duda, la educación que como lo sustenta Gallardo (2009), es el medio más adecuado, para formar ciudadanos libres, democráticos, responsables y críticos, que construyan una sociedad más justa, igualitaria y equitativa, donde exista la convivencia democrática y el respeto a las diferencias individuales.
En este camino, Bisquerra (2008), expresa que ciudadanía significa “miembro de una ciudad o sociedad” y tiene derechos civiles, políticos y socioeconómicos, los derechos del ciudadano, son un aspecto importante que connota una dimensión legal y política de ciudadanía. Sin embargo, también destaca que la ciudadanía no es sólo la plenitud de derechos en una sociedad democrática, sino el acceso a las condiciones que hacen posible el bienestar y para esto debe asegurarse la convivencia. El comportamiento cívico es un concepto relacionado con la ciudadanía, que remite a una cultura cívica que hace posible la convivencia en democracia; lo que implica la eliminación de la violencia de todo tipo, agresión al medio ambiente, y todo comportamiento de riesgo que atenta al bienestar personal o social. Por tal motivo, dicho concepto puede comprenderse en su aspecto legal, jurídico y político, pero también en su sentido social y de desarrollo humano.
De esta manera, la finalidad de la Educación para la Ciudadanía, es educar a ciudadanos efectivos y responsables, que tengan hábitos y competencias para la convivencia ciudadana en democracia y las características que debe poseer un ciudadano y las que debe poseer un ciudadano efectivo y responsable, son:
acepta valores relacionados a la democracia y se esfuerza por aplicarlos; acepta la responsabilidad de su propio bienestar, el de su familia y de la comunidad; tiene conocimientos de la gente, historia y tradiciones que han configurado desde el nivel local al mundial; tiene conocimiento sobre la Constitución y la forma de organización que rige el país; busca información a partir de fuentes diversas, para tener opiniones y puedan aportar soluciones creativas; analiza y evalúa
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críticamente las ideas, costumbres y acontecimientos, y se formula preguntas significativas de cara a la mejora de la convivencia; utiliza competencias de toma de decisiones efectiva y resolución de problemas en la vida pública y privada;
tiene la habilidad de colaborar de forma efectiva como miembro de un grupo;
participa de forma activa en la vida comunitaria; entre otros.
Durante la adolescencia pueden desarrollar la discusión sobre temas de interés, de actualidad, conflictos sociales, entre otros aspectos para estimular el pensamiento reflexivo y crítico, con implicaciones en el propio comportamiento cívico; ejercicios de simulación de democracia: juicios simulados, mítines políticos, elecciones; mantener contacto con personas comprometidas en proyectos sociales; discutir la identidad (política, étnica, religiosa) para respetar la identidad de otras personas.
Y por supuesto, será posible la convivencia en democracia una vez adquirido las competencias; sociales, regulación de la ira, para evitar comportamientos violentos, no implicarse en comportamientos de riesgo innecesario, gestión del bienestar subjetivo, no consumir drogas que puedan afectar la convivencia y al bienestar personal y familiar, entre otros.
Psicopedagogía de las emociones
La orientación psicopedagógica puede ser un término globalizador, apropiado para incluir lo que en otras épocas se le ha denominado orientación escolar y profesional, orientación educativa, orientación profesional, orientación vocacional, guidance, counseling, asesoramiento, entre otros; y define la orientación psicopedagógica como un proceso de ayuda y acompañamiento continuo a todas las personas, en todos sus aspectos, con objeto de potenciar la prevención y el desarrollo humano a lo largo de toda la vida. El apoyo puede realizarse a partir de intervenciones profesionalizados con base a principios científicos y filosóficos (Bisquerra, 2006, 2009) que reafirman el concepto; la psicopedagogía de las emociones es una forma de intervenir sobre las emociones, a partir de las competencias emocionales.
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En esta misma dirección Adam (2003), afirma que, la intervención psicopedagógica debe cobrar conciencia de la dinámica de las relaciones que se producen y fomentar el conocimiento de las situaciones concretas y la participación de los individuos, para que puedan ser miembros activos y responsables del desarrollo personal y colectivo de los contactos interpersonales.
Dicho autor confirma el valor que tiene la contribución del ser humano, en su propia educación emotiva, es decir, no significa suprimir las emociones sino hacerlas conscientes.
Considerando que la inteligencia racional y emocional, no pueden separarse; lo importante es hacer conciencia de esta relación que puede apreciarse en la forma de vida de una persona, porque al vincular la emoción y la cognición podrá ser capaz de generar pensamientos y dar juicios de valor como consecuencia del razonamiento, de la conciencia, de los valores, de forma estructurada donde las emociones sean los movilizadores para la buena toma de decisiones, de esta manera, permitirá hacer su voluntad de acuerdo a un objetivo, pero sin perder de vista la intención racional.
De esta manera, es claro que deba aplicarse al contexto educativo la educación de las emociones, para aplicarlas a diversas situaciones cotidianas como:
alcoholimo, drogadicción, ira, tristeza, dolor, violencia y muchos otros, porque hay que reconocer que de acuerdo a cómo nos comportamos en muchas ocasiones, es de acuerdo a cómo nos sentimos. Bisquerra (2014), muestra el teatro didáctico como una estrategia de prevención del acoso escolar, siendo un conjunto de técnicas teatrales que apoyan y promueven los planes y programas educativos, rescatando los valores universales. Promueve la creatividad, imaginación reflexión y un mejor comportamiento; con el propósito de mover el pensamiento del actor y espectador para tomar conciencia de la situación existencial y social en que vive.
Por otra parte, Bisquerra (2006), aclara que la orientación para la prevención y desarrollo, se propone la prevención en sentido amplio y el desarrollo personal y social para problemas (drogadicción, embarazos no deseados, accidentes como
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consecuencia de conducción temeraria, sida, entre otros) una de las soluciones es la prevención primaria y como complemento está el desarrollo humano (intelectual, cognitivo, social, moral, emocional).
Dentro de la temática pueden considerarse como propuestas: habilidades de vida, mejora de la autoestima, prevención del estrés, reestructuración cognitiva, cambio de atribución causal, técnicas, de relajación, imaginación emotiva, desesnsibilización sistemática, temas transversales (educación para la salud, educación sexual, educación moral, educación ambiental, educación para la paz, educación diaria, educación del consumidor, educación para la igualdad; aquí recae por supuesto la educación emocional).
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CAPÍTULO II. MODELOS DE INTELIGENCIA MÚLTIPLES