Capítulo VII Discusión y conclusiones
7.6. Conclusiones y recomendaciones
Ahora bien, cabe señalar que los hábitos de conversación política entre estos estudiantes están orientados a las interacciones cara a cara en lugar de la discusión en línea. Como se ha mencionado, los jóvenes consideran que las redes sociales no son espacios adecuados para la discusión cívica, y prefieren conversar sobre política en espacios que les generan confianza, como el familiar. Esto puede constituir una importante área de oportunidad ante los reportes del impacto positivo de la conversación en línea sobre temas cotidianos en a deliberación y el involucramiento político (Sun et al., 2022). Sin embargo, esto no significa que la discusión en línea les sea ajena, pues ellos mencionan que en ocasiones recurren a las opiniones públicas en redes sociales para decidir sobre los asuntos que les interesan.
Además, estos jóvenes reportaron que generalmente es con su familia con quien hablan de política, lo cual puede tener implicaciones en la conformación de rasgos híbridos en su cultura política.
Los jóvenes tienen una opinión dividida sobre el impacto de los medios digitales en el involucramiento político. Algunos los consideran importantes para darse cuenta de los asuntos políticos relevantes más allá de su experiencia personal y motivar a la participación, mientras que otros piensan que se crean espacios para quejarse de los problemas, lo que sería contraproducente para la participación ante lo que consideran una falsa sensación de que ya se ha hecho suficiente.
El diseño mixto de investigación permitió describir cuantitativa y cualitativamente las dimensiones de interés del estudio: el acceso y el uso de medios digitales, por una parte, y los componentes de la cultura política de los universitarios, incluyendo sus prácticas, conocimiento, confianza, orientaciones subjetivas e identidad ciudadana, por otra, dando así respuesta a las dos primeras preguntas de investigación (PI1 y PI2)
En cuanto a la tercera pregunta de investigación (PI3), referente a la relación entre el uso de medios digitales y los componentes de la cultura política, la etapa cuantitativa identificó correlaciones entre las variables que configuran dichas dimensiones. Los resultados obtenidos en esa etapa contribuyeron al diseño de la aproximación cualitativa, pues delinearon los caminos a seguir en función de las relaciones sobresalientes y de las ausencias de información que pudiera explicarlas.
Finalmente, la aproximación cualitativa, además de enriquecer la información relacionada a las primeras tres preguntas de investigación, respondió a la última de éstas (PI4), al identificar diversos patrones de apropiación de los medios digitales y las formas en que inciden sobre los componentes de la cultura política en esta población en particular.
Ante la experiencia del estudio y los resultados obtenidos, se considera que el diseño metodológico mixto fue acertado en tanto que la etapa cuantitativa generó información susceptible a ser comparada a través del tiempo y en otras poblaciones en estudios posteriores, mientras que la etapa cualitativa ofreció una perspectiva a profundidad que permitió inferir la dirección del efecto en las relaciones previamente identificadas para centrarse en la incidencia de la apropiación de los medios digitales sobre el proceso de socialización política.
A lo largo de la investigación, se procuró no sólo la sistematicidad y rigor metodológico, sino la mayor transparencia de la argumentación y de los procedimientos utilizados con el fin de
garantizar que los hallazgos del estudio puedan ser replicados y utilizados como puntos de partida para futuros y nuevos cuestionamientos, y constituyan así una verdadera contribución a los campos de estudio sobre los medios digitales, las poblaciones universitarias, las orientaciones políticas de los jóvenes, y sus intersecciones.
Ahora bien, respecto a los hallazgos contenidos en este estudio, es necesario subrayar la relevancia que cobra el acceso en la apropiación tecnológica. Si bien existe un acuerdo respecto a que el acceso es determinante para el uso y apropiación, generalmente éste es entendido en términos físicos o materiales, dejando de lado los factores motivacionales que condicionan la afinidad de las personas con la tecnología.
Esto no significa que el acceso físico deja de ser un aspecto necesario de evaluar; por el contrario, sobre todo al buscar comparar poblaciones de diversas características socioeconómicas o geográficas, la investigación sobre el acceso físico podría aportar más datos para explicar cómo las condiciones materiales limitan la apropiación. Sin embargo, incluir lo relativo al acceso motivacional puede permitir contrastes en relación con otras características de los usuarios, tales como el grupo de edad, el nivel educativo, el área de ocupación u otros aspectos socioculturales.
En el caso de esta investigación, a través de la exploración del acceso físico y motivacional fue posible caracterizar patrones de apropiación indispensables para comprender cómo los universitarios utilizan y entienden a los medios digitales; pero más aún, fue posible identificar que esos patrones definidos por el acceso motivacional –el dominio de la tecnología y la capacidad de aprender por sí mismos– contribuyen a conformar la identidad de los jóvenes, y son relevantes en la configuración de nuevas formas de obtener y generar conocimiento –la intuición y el pensamiento algorítmico– que a su vez, podrían incidir sobre las prácticas políticas de los universitarios.
Encontrar esa incidencia del acceso sobre la cultura política de los estudiantes estaba originalmente fuera de las expectativas del estudio, no obstante, ésta se cristalizó durante el análisis de los datos y se considera que es una línea de investigación prometedora, que, además, al entender el acceso como componente del uso y de la apropiación, puede tener implicaciones importantes sobre otros patrones de apropiación y contribuir a su explicación.
El acceso, lejos de ser un factor que debe obviarse en la investigación, es un concepto que puede expandirse en el contexto de los medios digitales para ayudarnos a comprender nuevas formas de brecha digital.
Por otro lado, muchos de los patrones identificados estuvieron relacionados con el uso de redes sociales, ya sea en referencia al uso social de éstas o no. Los universitarios al hablar de lo que hacen y piensan de los entornos digitales, invariablemente hablan de estas redes. Ante esto, se pensó en el papel central de las plataformas sociales para la apropiación de los medios digitales, y si bien, ese argumento es válido al hablar de usos, resultó problemático al regresar a la noción de espacios en el circuito de culturas cívicas que sirvió como punto de partida para la organización de las dimensiones de análisis. Así es que se planteó la utilizad del concepto de plataformización para explicar esa aparente centralidad –en donde todos los usos concurrían en las redes sociales–, más bien como la descentralización de las plataformas y su integración a todos los espacios de la red en cuestión de infraestructura, economías y valores.
Los hallazgos de esta investigación perfilan incidencias del uso de redes sociales sobre los componentes de conocimiento y prácticas de la cultura política de los universitarios, las cuales están relacionadas con las tendencias a un consumo pasivo o a un uso de difusión en las redes sociales, respectivamente. Sin embargo, se considera que futuras investigaciones podrían encontrar
relaciones más intrincadas entre éstas y otras dimensiones partiendo del concepto de plataformización.
Otra de las dimensiones con impacto importante sobre la cultura política fue el consumo de información noticiosa –frecuentemente a través de redes sociales–; se podría incluso decir que fue la dimensión que ofreció información más robusta al respecto. Entre los componentes de la cultura política sobre los que incide el uso noticioso están el de conocimiento –en estrecha relación con el concepto de pensamiento algorítmico planteado en la dimensión de acceso–, el de confianza –en referencia a las habilidades cognitivas que intervienen en la evaluación de la información, y los factores que los estudiantes toman en cuenta para ello–, y el de interés en la política.
El interés, que corresponde a los componentes subjetivos en el circuito de culturas cívicas, generó una gran cantidad de información para discutir sobre las implicaciones de la orientación de los jóvenes hacia temas que corresponden a lo político en lugar de a la política en la configuración de una política prefigurativa que impacta sobre sus repertorios participativos. Los jóvenes universitarios manifiestan rasgos de este tipo de política al interesarse e involucrarse en una política más flexible centrada más en los asuntos. Sin embargo, se encontraron –como en otros componentes– rasgos más tradicionales en su entendimiento sobre la política. Los estudiantes no son ajenos a la lógica de la política formal, y de alguna manera se puede decir que navegan en una lógica híbrida en su relación con el ámbito público.
Esto tiene implicaciones para las aproximaciones sobre la desafección política de los jóvenes. Desde una perspectiva un tanto optimista se podría pensar que los jóvenes tienen interés político pero éste se manifiesta de formas no convencionales, sin embargo, ese interés, al menos en la población universitaria en general que no presenta una particular activación política, parece encontrarse con una barrera auto impuesta en la que los mismos estudiantes dudan de sus alcances,