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CONTEXTUALIZACION HISTORICA Y SOCIAL DE LA GESTION DE LOS RESIDUOS SOLIDOS

In document PREVENCION Y CONTROL DE RESIDUOS SOLIDOS (página 37-41)

CONTEXTUALIZACION HISTORICA Y SOCIAL

Algunos autores 1 afirman que el vertido y la incineración de basura eran una práctica conocida por las civilizaciones antiguas: «... la gente sólo se preocupaba de no almacenar la basura en el domicilio particular, razón por la cual eran tiradas a la calle, donde se mezclaban con los excrementos de los animales que circulaban por ella. Por esta razón, no es de extrañar que tuvieran lugar una sucesión de plagas y epidemias transmitidas por las moscas, mos- quitos, ratas, etc., que se producían en los núcleos urbanos en la Edad Media. Asimismo, el aumento de la población urbana obligó a buscar lugares adecuados para el vertido de las basuras, lejos de las ciudades» (Doménech, X . , 1993).

Es evidente que en la mayoría de países del planeta las prácticas mencionadas son aún las habituales. En los países industrializados, con elevados niveles de consumo, la situación descrita se mantiene hasta finales de los años ochenta; cuando la acumulación de canti- dades cada vez más elevadas de residuos hace de la búsqueda pública para ubicar los vertederos, una tarea casi imposible.

Se ha llegado a esta situación límite en los países industrializados porque, por una parte, los residuos urbanos han sido histórica- mente considerados como algo que se debe rechazar a causa de su aspecto, olor, insalubridad, y más recientemente, a causa de su toxici-

1 Para una panorámica histórica, social y científica del uso de los residuos, a la vez divulgativa, ver X . Doménech, Los residuos, entre el rechazo y la supervivencia, Biblioteca Cultural Barcanova, Barcelona, 1993.

38 Medio ambiente: prevención y control de RSU

dad. Esta consideración (consideración I) es compartida p o r la sociedad en general y ratificada por el criterio de los expertos (científicos y sectores ecologistas informados 2).

Por el contrario, no es siempre fácil aceptar que, como todo pro- ducto que ha sido sometido a una transformación, un residuo se puede recuperar para otros usos y/o bien reducirse en su origen. En esta segunda consideración (consideración 2), más reciente, interviene básicamente la opinión de los principales productores y poseedo- res de residuos 3 (fabricantes, distribuidores y transportistas) al igual que la opinión de los expertos, es decir, de un sector de la sociedad, únicamente.

Para entender por qué no se plantea anteriormente el problema de la gestión de los RSU no es suficiente observar la relevancia social y política de esas dos consideraciones por separado, sino ver qué relación se establece entre ambas, ya que esta relación configurará la imagen social (aunque no una definición) del problema.

Es evidente que la consideración I no es rechazada ni por los detractores ni p o r los defensores de la consideración 2. En lo referente a la segunda consideración, el peso de los detractores (hasta hace pocos años los productores y poseedores de residuos no creían en la posibilidad de valorizarlos) no es contrarrestado, ni p o r la minoría de defensores ni p o r la sociedad, poco informada y sensibilizada al respecto 4.

N o obstante, es más importante destacar que las dos considera- ciones, aun estando realmente relacionadas, se han sostenido du- rante mucho tiempo en una relación de aparente independencia.

¿Por qué? Una valoración muy simplista de la correlación de fuerzas entre los sectores sociales en pugna, que proporciona la imagen social del problema (detractores y defensores de ambas conside- raciones) es suficiente para entender la mencionada relación de independencia. Esta relación de independencia se fundamenta hasta finales de los 80 en una imagen o percepción social difusa del

2 Actualmente se considera c o m o experta [en t a n t o que juega este papel en la práctica política (policy-making)] la industria que aporta recursos técnicos en la gestión de los RSU. Esta consideración es válida si nos referimos a períodos anteriores. Precisamente una de las manifestaciones más importantes de la evolución que ha sufrido el escenario donde se plantea la definición del problema de la gestión de los RSU ha sido la incorporación de los industriales a las filas de los expertos, y la penetración de los empresarios en las ep/stem/c commun/tíes.

3 Por p r o d u c t o r e s y poseedores nos referimos a personas físicas o jurídicas cuya actividad p r o d u c e residuos c o m o externalidad (ver apéndice técnico-glosario) y así diferenciarlos de los generadores que son teóricamente t o d o s los miembros de la sociedad.

4 La utilización del p r o n o m b r e indefinido es deliberada e indica que los actores aún n o estaban definidos.

problema caracterizable en los siguientes términos: ios residuos son molestos y hasta peligrosos, pero qué le vamos a hacer...

Esto explica que, hasta ese momento, la Administración se haya preocupado más por encontrar emplazamientos adecuados donde abandonar los residuos que por saber cómo deben depositarse, para reciclarlos o eliminarlos posteriormente. Se trataba de evitar problemas sanitarios y estéticos -tarea de la que la Administración es responsable- sin mejorar los esfuerzos técnicos y financieros.

Se argumenta que invertir en algo en desuso es una actividad cara e improductiva. En este contexto social, que perdura en los países industrializados hasta finales de los 80 5, los actores no están aún definidos o no existen y por lo tanto no actúan 6.

La evolución de la relación entre las consideraciones I y 2 condi- ciona la evolución del planteamiento del problema de la gestión de los residuos. Esta evolución depende, en primera instancia, de la correlación de fuerzas entre los mencionados sectores en pugna para definir una imagen social del problema 7, y en segunda instan- cia, de factores materiales (capacidad tecnológica). El planteamien- t o inverso supondría considerar socialmente neutro el desarrollo tecnológico 8.

2.2. L a búsqueda de presuntos responsables:

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