o significado da linguagem das técnicas de enfermagem
TEXTO DEL TRABAJO:
INTRODUCCIÓN
Este estudio es cualitativo, fenomenológico, con apoyo filosófico en Merlau-Ponty y trata sobre el develamiento del significado de un conjunto de palabras, denominado lenguaje. Fue desarrollado entre técnicas de enfermería (TEs) que cuidan de niños portadoras de enfermedades oncológicas, internados, acompañados por la familia en un hospital de enseñanza universitario en Porto Alegre, RS, Brasil. El contenido que constituye ese lenguaje tuvo origen en un estudio sobre el lenguaje del cuidado(1).
Estas profesionales del equipo de enfermería son las que en lo cotidiano más se aproximan de los niños y familiares; ellas desarrollan cuidados, suministrando medicamentos, realizando la higienización y el confort de los niños. Esta aproximación pasa a ser necesaria porque la especificidad del cuidado es que medía la relación con los niños, posibilitándoles privar de la intimidad y de la confianza del conjunto familiar.
Se percibe que las técnicas de enfermería permanecen más tiempo junto con los niños/familiares realizando los procedimientos del cuidado, cuando participan de este conjunto familiar oyendo sobre otras necesidades para las cuales no son prescritos cuidados porque se manifiestan en aquel momento, pero hacen parte de los sucesos que ocurren en una unidad de oncología pediátrica.
En estos momentos de cuidado surgen situaciones imprevisibles, consideradas como espacios que facilitan los procesos de empatía y de interacción, siendo estos los promotores de las manifestaciones de un lenguaje característico entre estos actores de cuidado.
Este lenguaje, al ser desvelado, contribuye para comprender las técnicas en sus esperas silenciosas de que el niño mejore; en sus inconformidades cuando el niño lucha, lucha y muere; en el respecto incondicional a la familia de los niños, además de la técnica y destreza manual, ellas vivencian esta experiencia humana de una forma peculiar de cuidar.
Mientras el acto de cuidar, las profesionales permiten percibir su comprometimiento, conceptuando como cuidado “el modo de ser del cuidador. Este modo está imbricado en nuestro ser, que se torna difícil de comprender en nuestras acciones, pero que nos llevan a un envolvimiento cuidadoso, amable y amoroso”(2:157). El cuidado se manifiesta en un proceso entrelazado de relaciones, conocimiento científico y técnico, en una constante interacción y comunicación con el conjunto niño/familia/cuidadoras.
La relevancia de este estudio apunta para la comprensión del significado de los textos que están siendo comunicados a partir de este lenguaje. Este significado se constituye en una forma de revelar las características del cuidado prestado a los niños, impregnado de la intención que las cuidadoras expresan en la realización de su hacer. Objetiva desvelar el significado del lenguaje expreso por las técnicas de enfermería cuando cuidan de los niños portadores de cáncer.
AMPARO TEÓRICO-FILOSÓFICO
El filósofo Merleau-Ponty integra la cadena de pensamiento llamada fenomenología. Es considerado un filósofo existencialista, "preocupándose con el hombre mucho más en su existencia de que en su esencia"(3:13)
Fue uno de los teóricos que tomó el lenguaje como una de las principales preocupaciones, interpretándolo como modalidad del cuerpo; como extensión del cuerpo, el hace parte del mundo de la experiencia, siendo el comportamiento de grado más elevado del ser humano(3).
El mundo de la palabra no es visto como una consideración clara, perfecta, pero entretejida de silencios, subentendidos, blancos y desvíos, pero que no interfieren en la comunicación(3).
Al atribuir a la palabra un significado mutable, Merleau-Ponty objetiva mostrar que ella está siempre en suspenso, prestes a ocurrir, dependiendo del contexto(3). A partir de la fenomenología de Merleau-Ponty, se comprendió el fenómeno lenguaje como la manifestación que entrelaza el cuerpo, la sensibilidad y la cultura, el objeto de esta pesquisa.
METODOLOGÍA
Se eligió como camino metodológico la fenomenología segundo Merleau-Ponty, que conduce el investigador al se aproximar del mundo, vida de los sujetos, permitiéndole el abordaje de las experiencias humanas. Es el estudio de las esencias, abordando el fenómeno que se manifiesta a si mismo. La intención es de ir hasta él, para integrarlo buscando describirlo, captando su esencia.
Los sujetos del estudio son ocho técnicas de enfermería. Fueron respectadas las directrices y normas reglamentarias de pesquisa en seres humanos(4).
El instrumento para la recolección de las informaciones fue la entrevista semi-estructurada siendo la cuestión orientadora: “Para Usted que cuida de niños en la UOP, ¿cual es el significado de las palabras: profesión/sacerdocio, habla/toque, juego/seriedad, catarsis, razón/sensibilidad, estereotipo, competencia/desempeño y salud/enfermedad?”.
Las informaciones recogidas fueron sometidas al análisis fenomenológico, constituido de los siguientes pasos: descripción, reducción fenomenológica, y comprensión, seguida de interpretación.
Este análisis posibilitó desvelar y comprender el fenómeno y re-significar el lenguaje como se muestra.
EL FENÓMENO
A continuación, son presentados los significados expresos por los sujetos del estudio.
Las TEs sugieren que profesión es un valor y una vocación. Sacerdocio es considerado como la necesidad de ayudar otras personas con enfermedades destruidoras que las hacen distintas a sus y a los ojos de los otros.
Para las TEs, el habla se revela como un suceso esencial y es considerado como uno de los instrumentos indispensables para el cuidado humano.
El toque se revela como elemento sensible que el cuidador dispone en las manos; es básico; y, es un acto importante por ser una consecuencia del habla. Cuando los niños son recién hospitalizados, deben ser preservados porque están temerosos. Entonces, se evita tocarlos porque se muestran indignados; para empezar, se habla con el niño y, si no hubiera solución, tócaselo.
“[...] la comunicación o la comprensión son gestos por la reciprocidad entre mis intenciones y los gestos del otro. Todo se pasa como si la intención del otro habitara mi cuerpo o como mis intenciones habitaran lo suyo”(5:251).
El juego es concebido como una atenuante del ambiente adverso, pues muchas veces uno tiene que llevar algunas cosas como un juego, más aún en ese sector que es pesado. Es necesario relativizar, flexibilizar actitudes y tornar la relación tranquila. “Es una actitud fundamental y, con facilidad, perdible, pues requiere total inocencia. Cualquiera actitud humana que sea desfrutada en una realización – en la cual la atención de quien vive no va allá de ella – es un juego”(6:231-2).
La seriedad es primordial en cualquier momento en que estamos ejecutando una actividad de cuidado, pues no son pocas las situaciones que exigen seriedad. De juego y seriedad, los griegos definían el “ludens” como “serio-sereno”. “Saber jugar con seriedad es el arte de plasmar la vida, darse a las cosas y ser libre [...]”(7:20).
Catarsis significa la posibilidad de expresar los sentimientos, tensiones, estrés advenidos de las repercusiones de la enfermedad cáncer, del diagnóstico al tratamiento, cura o muerte de los niños.
“El catarsis ocurre cuando la energía utilizada en la manutención de la separación de sentimientos y partes de si mismo es liberada [...]. Esa energía es experimentada como una sensación de alivio, normalmente acompañada de lágrimas y a veces risas”(8).
Entre la razón y la sensibilidad existe un espacio sutil; la delicadeza de esta tenuidad en la actitud es casi imperceptible, pues permite que ambos estados, racional y sensible, estén presentes en el cuidado de los niños.
La enfermería tiene el estereotipo de profesión desconocida. Las TEs comentan la necesidad de difundirla, tornarla reconocida en sus competencias, mostrando a la sociedad que, aún que sea
institución se torna inoperante, sin mínimas condiciones de funcionamiento adecuado al tratamiento y recuperación de los enfermos.
“La competencia es definida como una capacidad de obrar eficazmente en un determinado tipo de situación, apoyada en conocimientos, pero sin limitarse a ellos”(280). Competencia, en el entendimiento de las TEs, es un conjunto de condiciones requeridas en toda profesión; es la persona tener conocimiento; estar en condiciones de cumplir las funciones; procurar ejecutar todo de forma correcta, si hubiera competencia, hay buen desempeño de las actividades.
El desempeño es algo que debe ser evidente en todas las profesiones; es tener conocimiento y habilidad para realizar los procedimientos; es el cumplimento de todas las funciones; es revelador en la medida de la competencia; es algo personal; es hacer lo posible para satisfacer y ser gentil; es cumplir el horario de trabajo; es dedicación.
La salud es una condición particular del modo de ser y de vivir. Tener sentimiento de placer y disposición del espíritu para cuidar.
La enfermedad es un estado de tristeza, inquietud; es sensación desagradable que pasa por la existencia de las personas; cualquier ser humano estaría sujeto a pasar; es alguna cosa indeseable, pero ocurre...
REFLEJANDO...
Este movimiento de reflexión fenomenológica contribuyó para mejor comprender la práctica comunicativa en las actividades de los cuidados peculiares, realizadas por las técnicas de enfermería de la UOP, mientras cuidan de sus pacientes; pues, la constante proximidad con los sucesos que se desarrollan en lo cotidiano de aquel sector del hospital, puede fragilizar la condición del enfrentamiento de las situaciones estresantes, tan necesario a las cuidadoras; llamar a la atención para un espacio de cuidado, lenguaje, lo cual las instituciones poco examinan, en el sentido de ofrecer espacios donde las cuidadoras puedan expresar sus experiencias y sus sentimientos, y continuar a se mantener saludables, sensibles, con disponibilidad para cuidar.
BIBLIOGRAFÍA:
1 Nunes DM. Linguagem do cuidado [tese]. São Paulo: Escola Paulista de Medicina, Universidade Federal de São Paulo; 1995. 246 f.
2 Freitas KSS. O vôo da arte e educação no cuidado do ser. Erechim: EdiFAPES; 2001.
3 Carmo PS. Merleau-Ponty: uma introdução. São Paulo: EDUC; 2004.
4 Brasil. Ministério da Saúde, Conselho Nacional de Saúde, Comitê Nacional de Ética em Pesquisa em Seres Humanos. Resolução 196, de 10 de outubro de 1996: diretrizes e normas regulamentadoras de pesquisa envolvendo seres humanos. Brasília (DF); 1997.
5 Merleau-Ponty M. Fenomenologia da percepção. São Paulo: Martins Fontes; 1999.
6 Maturana HR, Verden-Zöller G. Amar e brincar: fundamentos esquecidos do humano do patriarcado à democracia. São Paulo: Palas Athena; 2004.
7 Mondim B. O homem, quem ele é? Elementos de antropologia filosófica. São Paulo: Paulus; 1980.
8 Blatner A. A teoria da catarse [periódico na Internet]. Rev. Psicol. Catharsis 1999 [citado 2006 set
11];3(11):[cerca de 2 p.]. Disponível em:
http://www.revistapsicologia.com.br/materias/pontodevista/m_pontodevista_adam.htm.
9 Almeida MA. Competências e o processo de ensino-aprendizagem do diagnóstico de enfermagem.
Rev. Bras. Enfermagem 2004;57(3):279-83.
AUTHOR/S:
Timmermans, O.A.A.M.J.
TITLE:
Coping and Emotional Pressure
TEXT:
An important aspect of work and job experience of nurses is the well-being of nurses. A better sense of well-being of nurses during work positively influences job satisfaction and quality of care giving (Boumans, 1990; De Jonge, et al., 1994; Maas, 1991, Ernst et al, 2004). Several studies have been conducted as to the factors that influence the well-being of nurses in various settings (Boumans, 1990; Maas, 1991; De Jonge, et al., 1994, Gillespie, 2005). A significant factor for the well-being seems the emotional pressure in nurses (Boumans, 1990; Maas, 1991). Emotional pressure is considered the psychological pressure that the individual nurse experiences due to emotionally draining situations during work and the way the nurse deals with this (Rowe, 1999). During work nurses often encounter taxing situations, stressful events and disappointments (Rebel & Bus, 1993;
Bourbonnais et al., 1998). The emotional pressure, which develops, can lead to adverse consequences for the nurse and her work organisation (Schaufeli, 1994; Melchior, 1996; Rowe, 1999). A sustaining high emotional pressure causes emotional exhaustion and eventually a disruption of the psychological balance in nurses.
Nurses try to resist emotional pressure and maintain psychological balance through a number of characteristic behaviours. This is called coping behaviour, which means cognitive and behavioural efforts of the individual to control, reduce or tolerate stressful events (Lazarus & Folkman, 1984).
Coping is a dynamic concept and seems to be essential for the performance and well-being of the individual nurse (Munro, 1998).
The aim of this study is understanding the relationship between used coping strategies and emotional pressure. The relationship between individual characteristics of group leaders and ward influences, and used coping strategy and emotional pressure is also examined.
Literature
Emotional pressure during work frequently occurs in nurses in psychiatry (Carson, 1995; Munro, 1998). Landeweerd and Boumans (1988) show that nurses encounter taxing situations, stressful events and disappointments during their work that move them emotionally (Landeweerd & Boumans, 1988, Bakker et al, 2005).
Betgem (2000) indicates that a large part of the contact psychiatric nurses have with patients have an emotionally imposing character, which means that emotional pressure is a continuously present aspect of the work of psychiatric nurses. In child and juvenile psychiatry, emotionally draining situations also occur (Rebel & Bus, 1993).
Schaufeli (1990) states that emotional pressure is an individual, subjective experience. Different nurses experience different emotional pressure in the same job situation. This is confirmed by Rowe (1999) who states that it is about the individual, personal experience of job situations. The individual experience is influenced by personal and environmental characteristics (Boumans, 1990; De Jonge et al., 1994; Melchior, 1996; Betgem, 2000).
Mesa Redonda 2 (Inglés): Children and adolescent healthcare
Continuously too high emotional pressure leads to emotional exhaustion. Asai et al (2006) and Schaufeli (1994) indicates that emotional exhaustion is the main symptom of burnout syndrome. If emotional exhaustion exists, there evidently is a too high emotional pressure, which means that emotional exhaustion can be seen as a sustained high emotional pressure (Schaufeli &
Dierendonck, 1994).
In order to limit possible disturbance of the mental balance, which is caused by emotional pressure during work, nurses demonstrate characteristic behaviour. This behaviour aimed at restoring the balance is called coping. Coping means to be able to deal successfully with or handle a situation;
manage (Collins, 1998). In nursing, coping is mainly used in the meaning of processes that occur to handle difficult situations (Hazel & McHaffie, 1993, Pongruengphant .& Tyson, 2000, Tully, 2004).
Heck and Vingerhoeds (1989) indicate that individuals prefer (a combination of) certain coping strategies. These preferences seem to relate to former learning experiences and personal characteristics (Heck & Vingerhoeds, 1989). The concept “coping strategy” implies a certain stability, but a coping strategy is changeable (Schreurs et al., 1993). One particular coping strategy is not better than another one. The situation in which a coping strategy is used and the duration and frequency of the stressor are aspects that decide which coping strategy is effective or is not (Heck &
Vingerhoeds, 1989). By making coping operational according to strategy, coping becomes a measurable concept. This study concurs with the seven coping strategies of the Utrecht Coping List, that is “active problem-focusing”, “palliative reaction pattern”, “avoidance behaviour”, “seek social support”, “passive reaction pattern”, “expression of emotions” and “comforting cognition”.
With regard to the personal characteristic “gender”, Boumans (1990) and De Jonge et al. (1994) describe that female nurses experience more positive job characteristics than male nurses. This is, however, contradicted by Melchior (1996) who, on the contrary, describes a relationship between female nurses and the negative job characteristic “high emotional pressure”.
Different Autors describe a relationship between age and negative job characteristics (Landeweerd and Boumans, 1988; Schaufeli & Dierendonck, 1994; Melchior, 1996; Rowe, 1999; Betgem, 2000;
Kirkcaldy & Martin, 2000). The following pattern seems to develop: during the first few years of working as nurse, there is high emotional pressure. After working for some years as nurse, there is also high emotional pressure. During the period in between, the emotional pressure is low.
Reference material shows that a number of environmental characteristics influence emotional pressure and coping behaviour in nurses (Cronin-Stubbs & Brophy, 1985; Landeweerd & Boumans, 1988; Wollants, 1987; Dassen, 1989, Lambert et al, 2004). Environmental characteristics are job characteristics (“autonomy”, “quantity of social support”, “type of leadership”, “culture of the ward”) and type of ward. The influence of job characteristics “autonomy”, “quantity of social support”, “type of leadership”, “culture of the ward” has been proven by several studies (Cronin-Stubbs & Brophy, 1985; Landeweerd & Boumans, 1988; Wollants, 1987; Dassen, 1989).
Researchers of the so-called “Michigan School” incorporated the process of perceiving stressors at work, reactions and influencing factors into the Michigan Stress Model (Kahn, 1970; Driessen, 1979, Ekker & Sanders, 1987). Given that this study deals with the relationship between personal characteristics and ward influences, on the one hand, and used coping strategies and emotional pressure, on the other hand, this model is used as theoretic frame.
Discussion and Conclusion
This study gives a first concrete impression of emotional pressure during work of Nurses in child and juvenile psychiatry. The high average scale score indicates that Nurses in Child and Juvenile Psychiatry encounter emotionally draining situations during work. A conclusion that corresponds to previously conducted, describing research. This demonstrates that in child and juvenile psychiatry as well as in regular psychiatry, emotionally draining situations are a continuous aspect of the work of Nurses(Rebel & Bus, 1993; Betgem, 2000).
The expected relationship between coping strategies and emotional pressure has partly proven to be true in this study. Respondents who use in practice a passive coping strategy for dealing with problems at work experience heavy emotional pressure. This concurs with results from previous research of the influence of coping strategies in nurses (De Jonge et al., 1994; Betgem, 2000).
The relationship between personal characteristics and occurrence of emotional pressure is not unambivalently named in the literature. Despite of the fact that this study has not encountered significant relationships between personal characteristics of Nurses and occurrence of emotional pressure, there are a number of differences in scores. These differences indicate possible relationships between personal characteristics (gender and education) and occurrence of emotional pressure.
As opposed to previous research, this study has also examined the relationship between personal characteristics and used coping strategies. Older, more experienced Nurses vent more feelings about emotionally draining situations at work than young, inexperienced Nurses. As well, more experienced Nurses apply the (passive) coping strategy “comforting cognition” infrequently. Several authors (Carson et al., 1995; Melchior, 1996; Rowe, 1999) indicate that venting emotions during work is an effective means to prevent emotional pressure. This assumption is partly affirmed by this study.
Although no significant differences have been found in the relationship between type of ward and occurrence of emotional pressure, the results of the study at issue endorse the findings of Wollants (1989), Dassen (1989) and Betgem (2000). The highest emotional pressure is experienced at two long-stay wards. Making operational “type of ward” according to function and duration of hospitalisation delimits this study, but it also seems that a number of important aspects are not included in this study. This way of making operational is why the relationship between the aspects
“responsibility for care”, “control over the course of treatment” and “independence of clients”, and development of emotional pressure has not been examined.
BIBLIOGRAPHY:
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