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Definición y medida del offshoring

Bibliografía

1. El offshoring: rasgos y efectos

1.2. Definición y medida del offshoring

El término offshoring se emplea habitualmente para hacer refe- rencia a una práctica empresarial consistente en la adquisición de inputs intermedios en el mercado exterior. Las empresas con- tratan en el extranjero algunas fases o tareas relacionadas con su actividad productiva principal que anteriormente hacían ellas mismas.

Aunque los términos outsourcing internacional y offshoring se utilizan a menudo de manera intercambiable, en este capítulo se sigue el criterio de reservar el término outsourcing interna- cional para aquellas situaciones en que las tareas se contratan en el extranjero a suministradores independientes no integra- dos en la empresa, mientras que el offshoring incluye tanto el outsourcing internacional como las adquisiciones de inputs inter- medios a suministradores localizados en el extranjero con los que la empresa tiene relación accionarial. En muchos casos, esa relación implica que el suministrador sea una empresa filial de la importadora de inputs. De hecho, una parte significativa del fenómeno del offshoring tiene lugar dentro de los límites de las empresas multinacionales a través del comercio intraempresa que realizan. Esta definición amplia de offshoring que incluye tanto el comercio intraempresa como el realizado con suminis- tradores no integrados ha sido utilizada, entre otros, por Help- man (2006) y Feenstra (2010). En la actualidad es la definición utilizada con más frecuencia en la literatura.

La medición del offshoring ha seguido dos enfoques. El pri- mero utiliza los datos de comercio junto con la información del marco input-output que suministra la Contabilidad Nacional para producir estimaciones de los niveles de offshoring tanto por sectores como para un país en términos agregados. El segundo se basa en información empresarial y mide el fenómeno a partir de datos suministrados por las empresas. A continuación se ex- pone brevemente en qué consisten ambas aproximaciones.

El primer enfoque fue propuesto por Feenstra y Hanson (1996, 1999) y se basa en la utilización de las importaciones de inputs intermedios como aproximación al fenómeno del off-

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shoring. El argumento que justifica este planteamiento es que las tareas y procesos transferidos al extranjero han de ser im- portados de regreso para su elaboración y/o ensamblado pos- terior por la empresa que desarrolla su proceso productivo en el país de origen. Por tanto, habrá una correlación positiva en- tre el offshoring y las importaciones de inputs intermedios y esto permite su uso como proxy. La medición propuesta por ambos autores se basa en la combinación de los datos de comercio exterior de que disponen los países y de la información proce- dente de las tablas input-output. El procedimiento que permite calcular el valor de las importaciones de inputs intermedios rea- lizadas por el sector h (mih) se basa en una ecuación del tipo siguiente:

mih =

j=1J αjh mh

donde αjh es el porcentaje que representan las importaciones intermedias de inputs j que realiza el sector h sobre las importa- ciones totales de inputs del sector h (esta información la propor- cionan las tablas input-output) y mh son las importaciones totales de inputs h realizadas en el país (información disponible en las estadísticas de comercio exterior). El sumatorio del producto de ambos términos sobre el conjunto de industrias j proporciona el valor de las importaciones de inputs intermedios realizadas por el sector h. El valor de mih se normaliza por algún indicador de actividad como el output o el valor de los consumos intermedios totales del sector h. Feenstra y Hanson (1999) han definido dos versiones del índice. La primera, que denominan índice amplio de offshoring, es la que se acaba de indicar y la segunda, o índice restringido, que considera solo los inputs intermedios de produc- tos de la misma industria, es decir, j = h (en este caso el término αjj coincide con los elementos de la diagonal de la tabla input- output y el sumatorio desaparece).

Dentro de este mismo enfoque se han propuesto otras medi- das, también basadas en el uso de información procedente de las estadísticas de comercio exterior y de las tablas input-output.

Se trata de índices de especialización vertical que miden la pro- porción que representan los inputs importados en la producción

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(Campa y Goldberg 1997), así como el contenido en importa- ciones de las exportaciones (Hummels, Ishii y Yi 2001).

La segunda aproximación se basa en información directa proporcionada por las empresas. Son estas en definitiva las que con sus decisiones de abastecimiento de inputs intermedios con- figuran la magnitud e importancia que el offshoring tiene de ma- nera agregada en las estadísticas de comercio. La ventaja de esta aproximación respecto a indicadores como el propuesto por Feenstra y Hanson (1996) es que la información empresarial permite medir el fenómeno de forma más precisa. El inconve- niente es que la información de este tipo es muy limitada y hasta el momento son escasos los estudios disponibles basados en esta aproximación.

Cuando una empresa toma decisiones acerca de cómo obte- ner un input intermedio o componente que debe ser incorpora- do en la producción de un bien, se enfrenta a una elección que tiene dos dimensiones: una se refiere a la propiedad del proceso y la otra a su localización. El cuadro 1.1 resume dichas opciones.

En cuanto a la propiedad, la empresa puede decidir mantener la actividad dentro de sus límites o, de manera alternativa, puede contratarla externamente, fuera de la empresa. En este último caso la empresa encarga la producción del input intermedio a un suministrador independiente. En cuanto a la localización, la decisión de integrar dentro del perímetro de la empresa o de contratar fuera de él puede hacerse en el propio país o en el extranjero.

Los dos criterios señalados dan lugar a una tipología de cuatro estrategias de abastecimiento. En primer lugar, la em- presa puede integrar verticalmente la producción del compo- nente en el mercado local. En segundo lugar, la empresa pue- de contratar externamente en el mercado local. Esta opción será denominada en adelante outsourcing local. En tercer lugar, en vez de contratar externamente en el mercado local, la em- presa podrá hacerlo en el extranjero. En este caso la empre- sa practicará lo que se conoce como outsourcing internacional.

Por último, la empresa puede decidir integrar dentro de sus límites la producción del componente y que la localización de dicha actividad sea en el extranjero. En este cuarto caso se

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producirá integración internacional a través de alguna forma de inversión exterior directa que dé origen a comercio intra- empresa entre la matriz y la filial. El concepto de offshoring hace referencia a la suma de los dos últimos fenómenos: el outsourcing internacional y el comercio intraempresa de inputs intermedios. Antràs y Helpman (2004), Olsen (2006) o Feens- tra (2010) han propuesto criterios similares para definir los conceptos que acaban de señalarse y que se utilizarán en el resto de este capítulo.

No es fácil disponer de información a nivel de empresa que permita identificar la magnitud de los conceptos definidos en el párrafo anterior. En general, los trabajos que han utilizado in- formación de empresas proceden en su mayor parte de encues- tas ad hoc realizadas con el propósito de medir los fenómenos que clasifica el cuadro 1.1. En el epígrafe siguiente, gracias a la información que proporciona la ESEE, se aproximará y cuan- tificará para la industria española los conceptos de outsourcing local, outsourcing internacional, comercio intraempresa con in- versión en el exterior y offshoring. Se toman como referencia datos definidos al nivel de la empresa por ellas mismas.

Las preguntas respondidas por las empresas que servirán de base para las estimaciones tienen el siguiente enunciado original:

C U A D R O 1 . 1 : Tipología de las decisiones de adquisición de inputs inter- medios de las empresas de acuerdo con los criterios de localización y propiedad

Localización

Propio país Extranjero

Propiedad

Dentro de la empresa

Integración vertical en el mercado local

Integración vertical en el extranjero (IED con co- mercio intraempresa) Fuera de

la empresa Outsourcing local Outsourcing internacional Fuente: Elaboración propia a partir de Antràs y Helpman (2004) y Feenstra (2010).

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— Pregunta 1: «Indique qué parte de las compras de bienes y servicios que se incorporan (transforman) en el proceso productivo procede de su mismo grupo de empresas o de proveedores externos, en ambos casos localizados en España».

— Pregunta 2: «Indique si realizó importaciones de produc- tos y servicios que se incorporan (transforman) en el pro- ceso productivo, así como el porcentaje que representan sobre las importaciones totales. Indique si la empresa de procedencia es del grupo o tiene participación en su ca- pital social».

— Pregunta 3: «Indique si contrató con terceros la fabrica- ción de productos terminados o componentes a medida para su empresa».

A partir de las anteriores preguntas y de alguna información adicional proporcionada por las empresas de la ESEE se descri- ben los rasgos del offshoring/outsourcing que recoge el epígrafe siguiente.

Las estadísticas y registros del comercio internacional ac- tualmente disponibles no permiten un análisis preciso y rigu- roso de las consecuencias de la segmentación y solapamiento crecientes de la producción a escala internacional. La segmen- tación tiene consecuencias importantes. Por ejemplo, la noción de país de origen, especialmente en el ámbito de los productos manufacturados, deja de tener significado a medida que las ca- denas de valor de muchos productos se hacen internacionales.

Por otra parte, si se consideran los indicadores de competitivi- dad tradicionales basados en índices de costes laborales, estos pueden incorporar sesgos significativos en la medida en que el offshoring y/o el outsourcing internacional tienen una importan- cia creciente. En este caso la competitividad de costes también depende del coste de los productos que han sido producidos en el extranjero y reimportados para ser transformados. Se- gún Miroudot, Lanz y Ragoussis (2009), en el área de países OCDE, el contenido de inputs importados por unidad de ex- portación ha pasado del 24% al 32% durante la última década, lo que ilustra el impacto del fenómeno de la fragmentación

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de la producción en el comercio exterior. Por tanto, los indi- cadores estadísticos utilizados habitualmente pueden encubrir ganancias o pérdidas de competitividad al medir la evolución de los costes relativos.

La reflexión anterior sirve para poner de manifiesto la ne- cesidad de buscar nuevos enfoques de medición del comercio exterior que tengan en cuenta los cambios que se están pro- duciendo como consecuencia de fenómenos relacionados con una creciente globalización y con la fragmentación interna- cional de la producción. En este sentido, la OMC (2010) pro- mueve la reflexión sobre nuevos enfoques de medición del co- mercio exterior que tomen como referencia el valor añadido incorporado a los intercambios internacionales. De momento, a falta de otras alternativas, en el siguiente epígrafe se medirán los fenómenos de offshoring/outsourcing a través de información proporcionada por las empresas.