2.4 Autonomía
2.4.4. Dimensiones de autonomía
Román y Salís (2010) en su libro “Camino Escolar” mencionan que muchos padres no les permiten a sus hijos hacer las cosas por sí mismos con el fin de
protegerlos; muchos de estos niños no pasan por las etapas del aprendizaje, es decir, los niños no se responsabilizan de las consecuencias de sus actos, ni evalúan los peligros, por ello tienen mayor probabilidad de sufrir accidentes. La sobreprotección deja al niño desprotegido, el temor y el no tener confianza tienden a retroalimentarse, por lo que la confianza en sí mismo no será la adecuada.
MINEDU (2015) afirma que los niños, deben tener confianza en sí mismo, conocerse y valorarse para que actúen de manera autónoma. El infante que reconozca y aprecie su identidad reconociendo las raíces y la cultura de donde provenga le da sentido de pertenencia y a conducir su comportamiento como sus emociones en la interacción con otras personas. Pues con esto desarrolla la confianza en sí mismo y su
seguridad, necesarios para actuar de manera autónoma en diversos contextos. Así también menciona que el acompañamiento de su cuidador(a) es importante, pues la condición de éste y el entorno propicio durante los primeros años de su vida facilitan su propósito.
Además alude que un niño fija su identidad al ser tratado como un individuo activo, con sus propias competencias, derechos e iniciativas. Por ello resulta necesario reconocer la importancia de la atención diaria, la actividad lúdica y la autonomía que se brinda a los niños, apreciar a través de acciones es apoyar a la manifestación del niño. Cuando la autonomía del niño se prueba a sí mismo cubre las necesidades que pueda tener, como también puede pedir ayuda a un adulto para satisfacer otras necesidades.
Puig y Martín (2007) menciona que es demanda poner en práctica la reflexión personal y la responsabilidad en el aspecto laboral, social y personal ya que a través de la confianza en sí mismos los seres humanos son capaces de tomar iniciativa, originar, impulsar, producir ánimo y fortalecer al grupo. Así también Álvarez (2015) indica que la autonomía requiere de dosis necesarias de confianza en sí mismo con el fin de generar decisiones independientes
B. Toma de decisiones
Apud (2001), señala que las personas adultas piensan que, si a los infantes se les da la libertad de mencionar sus pensamientos, es como si se les diera la libertad general y consentimiento de que se hagan cargo del mundo; en la situación, es observable la colaboración infantil transversalizada por el juicio de cada padre de familia, a lo que promueven a los niños en intervenir en sus decisiones.
Lansdown (2005) nos menciona que todas las personas en general, tienen que ser partícipes de su vida propia y de su ambiente propio, a verificar alternativas y que sus resultados sean apreciados y valorados. Las decisiones de cada persona es el elemento de la vida, ya que siempre se toma decisiones, ya sean buenas o malas, con importancia y algunas veces sin importancia, algunas que serán cruciales en nuestras vidas.
Todos los infantes deben tomar sus decisiones propias. Instruir la calidad de la toma de decisiones en los infantes les permitirá elegir de adecuada manera con todo lo que implica. Este aprendizaje admitirá que puedan tomar buenas decisiones, pensando las consecuencias que éste podría tener.
Para enseñar a los infantes a tomar decisiones se puede pensar, en esperar a que los niños tengan una determinada edad. Se les debe enseñar desde un primer momento y paulatinamente para que tomen pequeñas decisiones. Desde el principio nos centraremos en decisiones sencillas y sin demasiada importancia, luego podrán decidir cosas más importantes cuando sean adultos. En ocasiones nos quejamos de que no saben decidir, sin embargo, no dejamos que tomen sus propias decisiones. Es significativo dejar que los infantes desde un principio decidan por ellos.
Debemos enseñar a valorar las ventajas y desventajas de sus elecciones. Pueden mencionar y luego evaluar y tomar la decisión más conveniente. Con las ventajas y desventajas diferenciarán las opciones que tenga, y lo importante es que decidan lo que deseen y sean firmes con la decisión tomada.
Enseñarles a ser firmes con sus decisiones tomadas forma parte del hecho de decidir. En algunas ocasiones después de decidir nos arrepentimos, a lo que debemos
de enfrentar ya que son decisiones que tomamos, no debemos volver atrás ya que sería una decisión inadecuada. Con los niños podemos practicar juegos en donde exponemos diversas situaciones y donde se ven forzosos a tomar decisiones.
Por otro lado, Puig y Martín (2007) aluden que la toma de decisiones requiere no solo de usar un método rutinario para enfrentar una situación, sino también de cultivarse de las experiencias, cavilar y proceder con postura crítica; indica que es necesario tomar decisiones con discernimiento, seguir la opción que se eligió, adaptándose a las consecuencias y así poder enfrentar retos novedosos. Así también mencionan que a través de una correcta toma de decisiones los seres humanos podemos acceder a proyectos, desarrollar planes y estructurar opciones de proyecto.
C. Resolución de conflictos
Roman y Salís (2010) en su libro camino escolar, nos menciona que si los infantes no van obteniendo paulatinamente manejo de los pequeños riesgos, la resolución de conflictos irá disminuyendo y se volverán más dependientes y vulnerables. Un infante al que no le han permitido realizar esfuerzo físico, tendrá problemas para experimentar y conocer su fuerza, fragilidad y límites y, sin ser controlado por el adulto, para que los infantes puedan crecer sanamente es necesario que corran riesgos.