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A lo largo del tiempo, diversos informes han focalizado su atención en la satisfacción de los pacientes tras someterse a una artroplastia total de cadera. El propósito de estos estudios es evaluar qué intervenciones pueden influir en la percepción de bienestar del paciente, buscando constantemente mejorar los resultados en el período postoperatorio.

En el presente estudio se reporta la satisfacción en el post operatorio de reemplazo total de cadera medido con la escala Hoos Jr. en la cual encontramos que el 48.77% de los pacientes se encuentra totalmente satisfecho a los 3 meses de seguimiento, el 45.49%

satisfecho con algún grado de insatisfacción y el 5.74% insatisfecho. A los 6 meses de seguimiento el 84.43% se encuentra totalmente satisfecho, 13.93% satisfecho con algún grado de insatisfacción y 1.64% insatisfechos; datos que son similares a los reportados en el estudio de Jan P. Van Meirhaeghe(77) en el cual encontró una tasa de satisfacción del 95.4% y una tasa de insatisfacción del 4.6% a los 6 meses de seguimiento. En la cohorte prospectiva de Raymond E. Anakwe (63) reportan pacientes muy satisfechos en el 77%, satisfechos 17%, insatisfechos 6% a los 12 meses de seguimiento.

La edad promedio de los pacientes en el estudio fue de 66.95 años (valor mínimo de 28 y máximo de 94 años). El 58.96% de las personas correspondían al sexo femenino. Un análisis bivariado reveló que el sexo femenino tenía 1.74 veces el riesgo de experimentar algún grado de insatisfacción a los 3 meses de seguimiento, datos demográficos que son similares a los encontrados en el estudio de Fernando Lopreite en el Hospital Británico de Buenos Aires, (68) el cual reporta 59 reemplazos de cadera, de los cuales el 61% se realizaron en mujeres y el 39% en varones, con un edad promedio de 64,4 años (valor mínimo de 27años y máximo de 83 años), sin embargo, no reportan en este estudio la asociación entre el sexo y la satisfacción post operatoria.

También se reportan resultados similares en el trabajo de Tina Nissen (78) en el cual compara el reemplazo total de cadera con la resuperficialización de cadera, encontrando que los hombres estaban significativamente más satisfechos con su capacidad para caminar distancias más largas que las mujeres (p < 0,05), independientemente del tipo de prótesis que se utilizó.

EL IMC promedio de los pacientes de este estudio fue de 26.40 kg/m2 (valor mínimo de 18 y máximo de 38.8 kg/m2)), no se encontró una relación significativa entre el IMC y la tasa de satisfacción en el post operatorio de reemplazo total de cadera a los 3 y 6 meses de seguimiento, datos similares al estudio publicado por el Dr. Guillermo Bonilla en la Fundación Santafé de Bogotá (79) en el cual se midió la asociación entre el índice de masa corporal y la frecuencia de aparición de eventos adversos perioperatorios, donde no se encontró una asociación directa entre estas dos variables que pudiese afectar la tasa de satisfacción en el post operatorio. Por el contrario, el estudio de Samantha Haebich (80) quien realiza una cohorte prospectiva de 191 pacientes, en la comparación inicial al año postoperatorio, no revelaron diferencias en la satisfacción con la cirugía entre pacientes obesos y no obesos, sin embargo, a los 5 y 10 años después de la cirugía, una proporción significativamente mayor de pacientes no obesos, quedaron satisfechos, en comparación con los pacientes obesos, con un valor de p que fue estadísticamente significativo. A los 10 años, el 97% de los no obesos, el 90% de los obesos clase I y el 71% de los pacientes obesos de clase II/III quedaron satisfechos.

Al evaluar distintas patologías coxofemorales, se encontró que la artrosis es la causa más frecuente de requerir un reemplazo total de cadera, correspondiendo al 53.39% de la muestra; además se encontró una tasa de satisfacción del 68.27% a los 3 meses y del 91.41% a los 6 meses de seguimiento, en los pacientes a quienes se realizó la cirugía debido al diagnóstico de artrosis. También, se encontró que pacientes sin diagnóstico de artrosis tienen 0.68 veces el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción a los 3 meses de seguimiento y de 0.69 a los 6 meses, cuando se compara con pacientes sin diagnóstico de artrosis, datos similares a los encontrados por L. Shan (81) en una revisión sistemática donde el diagnóstico de artrosis fue la principal causa de intervención quirúrgica mostrando que entre el 84% y el 97% de los pacientes estaban satisfechos con el resultado de la cirugía en un periodo de seguimiento de 7 años. Además, el 95% de los pacientes estaban satisfechos con su capacidad para practicar actividades de ocio y el 96,8% volvería a someterse al mismo procedimiento.

En este trabajo se encontró que los pacientes que fueron llevados a reemplazo total de cadera secundario a fractura, tienen 1.50 veces el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción a los 3 meses de seguimiento y de 1.91 veces a los 6 meses de seguimiento, cuando se compara con pacientes sin diagnóstico de fractura; resultados diferentes a los encontrados en el estudio de Raymond E. Anakweel (63) en el cual encuentran datos equivalentes de satisfacción, en pacientes con reemplazo total de cadera secundario a trauma, al compararlos con artroplastia electiva (artrosis), sin embargo, reportan que los síntomas pueden ser más angustiantes en pacientes con fractura, y dar lugar a una peor puntuación del componente mental para este grupo de pacientes. Encontraron, además, una mayor tasa de complicaciones en pacientes con fractura de cadera.

Igualmente se encontró en este estudio, una asociación entre el uso de anestesia general de rescate, en aquellos pacientes que previamente habían recibido anestesia raquídea fallida, y la satisfacción del paciente, reportando un incremento de 0.71 veces el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción a los 3 meses y de 4.36 veces a los 6 meses de seguimiento, cuando se compara con pacientes que no requirieron una segunda anestesia de rescate y el procedimiento quirúrgico se realizó desde su inicio, con anestesia raquídea, datos similares a los reportados por Felix Greimel (82) y colaboradores en un estudio multicéntrico en el cual encontraron una ventaja muy significativa en el uso de anestesia regional en comparación con la anestesia general sola en la artroplastia de cadera con respecto a la satisfacción de los pacientes y el requerimiento de analgésicos opioides en el post operatorio y periodo de seguimiento.

Se encontró una relación entre la clasificación ASA y la satisfacción, en la cual pacientes con ASA III tienen mayor riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción al compararlos con pacientes ASA I y ASA II con un valor de p (menor de 0.05) que fue estadísticamente significativo, datos diferentes a los encontrados por Jaydev B. Mistry (83) en una cohorte de 692 pacientes, en la cual evaluaron los factores que se asocian a la satisfacción en reemplazo total de cadera sin encontrar correlaciones significativas entre la edad, el IMC y las puntuaciones de la escala ASA.

Se encontró además, que la estancia hospitalaria prolongada principalmente por encima de los 4 días, se asoció con el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción al compararlo con estancia hospitalaria de 3 días o menos con un valor de p (menor de 0.05)

que fue estadísticamente significativo, resultados similares a los encontrados por Jaydev B. Mistry (83) donde concluyen que la satisfacción y la duración de la estancia pueden indicar que los pacientes asocian una estancia más corta con mayor satisfacción y viceversa. Sin embargo, este tema necesitará más estudios, ya que la duración de la estancia puede verse afectada por muchos factores.

La presencia de complicaciones en las primeras 12 semanas del postoperatorio mostró una relación directa en la satisfacción del paciente; la inestabilidad de la prótesis con episodios de luxación tiene 3.41 veces el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción a los 3 meses y de 5.8 veces a los 6 meses, cuando se compara con los pacientes con prótesis estables. Pacientes que requirieron reingreso hospitalario tiene 3.00 veces el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción a los 3 meses y de 6.26 veces a los 6 meses cuando se compara con los pacientes que no reingresaron.

Los pacientes que requirieron reintervención quirúrgica tienen 3.58 veces el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción a los 3 meses cuando se compara con los pacientes que no requirieron reintervención quirúrgica. Además, los pacientes con lesión neurológica tiene 3.54 veces el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción a los 3 meses y de 12.68 a los 6 meses cuando se compara con los pacientes que no presentaron lesión neurológica, datos similares a los encontrados por Tom Schal (84) y colaboradores en un estudio multicéntrico de 810 pacientes donde encontraron que las complicaciones postoperatorias informadas por los propios pacientes (auto informadas) se encontraron en el 12,2 % de los participantes del estudio. Los encuestados con complicaciones autoinformadas después del alta hospitalaria estaban menos satisfechos que los participantes sin estas complicaciones con un valor de p (menor de 0.05) que fue estadísticamente significativo.

En este estudio se utilizó prótesis no cementada en 215 pacientes (85.66%), prótesis híbrida en 28 pacientes (11.16%) y prótesis cementada en 8 pacientes (3.19%) evidenciando que en nuestra institución el uso de cemento se restringe a pacientes muy seleccionados (Se tiene en cuenta el índice de Dorr y Spotorno), datos descriptivos diferentes a los reportados por Fernando Lopreite (68) en el cual de los 59 reemplazos de cadera, 15 (25,4%) fueron cementados, 34 (57,6%) híbridos y 10 (17%) no cementados.

Se encontró también una asociación entre el uso de cemento y la satisfacción postoperatoria, en el cual pacientes en quienes se usó cemento óseo tienen 1.98 veces el riesgo de quedar con algún grado de insatisfacción a los 3 meses y 2.18 veces a los 6 meses de seguimiento cuando se compara con los pacientes en quienes no se usó cemento óseo; resultados similares a los reportados por Ola Rolfson (85) en el cual la fijación no cementada mostró una asociación con mayor puntaje de satisfacción en el post operatorio con un valor de p (menor de 0.05) que fue estadísticamente significativo.

Además, mostró menor dolor postoperatorio; si bien, el dolor preoperatorio fue significativamente mayor para los pacientes que finalmente recibieron una prótesis cementada, los pacientes con una prótesis no cementada experimentaron significativamente, menor dolor después de la cirugía.

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