CAPÍTULO II. MARCO TEÓRICO
2.8 Educación de la libertad
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que desean y les costará más trabajo que aquellos que a los que en su casa se les ponen ciertos límites y reglas.
Como se mencionó, los límites y normas en el hogar, no frenan la libertad de los miembros, por el contrario, esto ayuda a que se ejerza una libertad verdadera, puesto que algunas personas tienen un significado equívoco de la palabra libertad, a continuación, se dará a conocer su significado y se darán algunas pautas para educar en la libertad.
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actualización máxima de la potencialidad propia de la persona, así pues, mientras más libres, más capaces de amar y entre más capaces de amar, más libres.
En la libertad interviene las facultades humanas, es decir, la inteligencia y la voluntad, la inteligencia para conocer lo que es bueno y verdadero y la voluntad para querer hacer y realizar aquello que se sabe es correcto.
La libertad se nos fue dada al ser personas, tenemos el libre arbitrio, pero hay dos tipos de libertad; la libertad de la persona, y la libertad humana. La primera consiste en lo que ya se mencionó, tenemos la capacidad de libertad, de elección, pero la libertad humana es aquella con la que podemos acrecentar nuestro ser, se va dando según nuestras decisiones y acciones, mientras más vayan dirigidas a lo bueno, verdadero y bello, más humana será y más será nuestra libertad y por consiguiente acrecentará nuestro ser.
La verdadera libertad es la autodeterminación al bien, es decir, que todas nuestras decisiones tomadas sean dirigidas hacia un fin bueno, y que los medios para llegar a ese fin sean de igual manera buenos y verdaderos, pero no basta con que nuestras decisiones sean buenas, sino que cumplamos o convirtamos en acción nuestras decisiones, ahí se ve claramente el uso de esas dos facultades mencionadas anteriormente; la razón o inteligencia nos ayuda para poder conocer el camino correcto o cuáles son las mejores decisiones que podemos tomar respecto a una situación y la voluntad sirve para llevarlas a cabo.
Para poder alcanzar una verdadera libertad, son necesarias las virtudes humanas.
Según Millán (citado por Oliveros, 1990), las notas por las que se define la libertad, son las propias de las virtudes, ya que el sentido de la libertad está integrado por:
a) La de ser algo que se adquiere contando con el libre albedrío. Como se mencionó, las virtudes también sólo se pueden llevar a cabo gracias a la voluntad, la persona humana decide por medio de esa facultad, actuar conforme a las virtudes humanas.
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b) Una cierta estabilidad o permanencia, es decir la índole de un hábito. Como se sabe, una virtud es un hábito operativo bueno, es constante no se puede tener un día y al otro no, o se tiene o no se tiene, lo mismo sucede con la libertad.
c) Un valor positivo y perfectivo del hombre. Las virtudes como ya se ha mencionado es algo bueno, que perfeccionan al hombre, acrecienta el ser moral de la persona, la libertad, como ya se expresó, también hace que la persona crezca, sea mejor, se perfeccione.
Uno de los caminos y el más trascendental (como en muchos casos), para educar la libertad es el ejemplo, cada educador debe poner en práctica su propia libertad, hacer un buen uso de ella y es que para todos los aspectos de la vida se usa la libertad, debemos tomar decisiones a cada momento, es por ello la importancia de tener bien formada la inteligencia y la voluntad que son capacidades únicas del ser humano y que son elementos de la libertad, para así poder tomar todas aquellas decisiones que lleven a ser mejor personas cada día y así crecer en libertad y engrandecer el ser de la persona.
Por otro lado, los padres de familia tienen que tener en cuenta que dentro de la educación familiar, la educación de la libertad es de real importancia, ya que ésta le ayudará al hijo a tomar las decisiones adecuadamente, es decir siempre viendo hacia el bien mayor, les hará mejores seres humanos, ya que además de que forjarán su inteligencia y voluntad para la verdad y el bien, podrán decidir servir con amor y libremente a las demás personas, con lo que irán agrandando su ser moralmente, por ello es la importancia de que los padres de familia sean orientados en esta labor, que cada día parece ser más complicado por diversos factores, pero está en las manos de los padres de familia y demás educadores, el cambiar esta realidad, poniendo lo que está en sus manos, ejerciendo primero ellos una verdadera libertad, para poder educar esa parte del ser humano que es indispensable para que realmente pueda llegar a ser pleno y trascender y llegar al fin último de todo hombre que es la felicidad.
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2.8.1 ¿Cómo educar la libertad en niños de tres a siete años?
Es importante primero recalcar que desde que se es pequeño se debe educar o se está educando en libertad, como se ha venido mencionando, sobre todo con el ejemplo, es importante tener en cuenta pues, que, si se quiere educar a los hijos en libertad, primero se debe reflexionar si los educadores están viviendo con verdadera libertad.
Puesto que el presente trabajo, sólo se enfocará en niños de la segunda y tercera infancia, a continuación, se mencionarán algunos aspectos que son de importancia para favorecer la libertad en infantes de estas etapas.
La segunda etapa que según Oliveros (1990) va aproximadamente entre los tres y siete años, es la infancia por excelencia. Como ya se mencionó anteriormente, en esta edad la virtud que más se tiene en los niños y se debe desarrollar de la mejor manera, es la obediencia.
Hay tres aspectos de la personalidad según Oliveros (1990), de esta etapa:
1. Afirmación de sí, donde siente la necesidad de afirmarse y lo hace desobedeciendo y contradiciendo, sentimiento egocéntrico, necesidad de gustar a los demás sobre todo a sus papás e imitación de los adultos.
2. Una primera representación del mundo, donde mezcla la realidad con la fantasía, con una visión global, donde se empieza a preguntar por todo y donde su carácter es aún egocéntrico.
3. Encuentra su modo de expresión a través del juego. Entre los cinco y los seis años aparece el trabajo, donde empieza a ir a la escuela, ver que ahora también tiene que cumplir con ciertas obligaciones, que no es ya todo juego, donde debe organizarse para poder jugar, ir a la escuela, hacer su tarea, etc.
En la segunda infancia, para favorecer la educación de la libertad, es necesario tomar en cuenta los aspectos interiores, ya que son los que rigen en esa etapa su vida.
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Según Oliveros (1990) para que exista un incremento de autodominio en esta etapa, son esenciales tres aspectos:
1. Educación de los sentidos: Esto se puede favorecer a través de fomentar la observación, lavarse las manos, vestirse, algún deporte, ponerlos a oler diferentes esencias, a tocar diferentes texturas, pueden crear excursiones familiares al campo, ponerlos a bailar, que escuchen diferentes tipos de sonidos, música, etc.
2. Educación de la imaginación: esto pude favorecerse leyéndoles cuentos, leyendas, fábulas, si ya tienen la habilidad de la lectoescritura, que ellos lean sus propios cuentos, inclusive que inventen y escriban una historia, etc.
3. Educación del carácter: esto se puede beneficiar que socialice con otros niños, además de familiares, con otros niños de preescolar, exigirle con firmeza y amor y que lo que se exija debe ser justo y siempre buscando la mejora personal del niño, formando hábitos, mediante normas de orden, obediencia y colaboración, que de preferencia sean pocos para que pueda cumplir con ellas.
2.8.2 ¿Cómo educar la libertad en niños siete a 12 años?
Según Oliveros (1990), la tercera infancia es conocida también como edad escolar, puesto que los niños alternan la vida escolar junto con la familiar, así que ya no sólo tienen influencia en ellos los padres sino también sus maestros.
Según Oliveros, en esta etapa deben destacarse principalmente tres tareas en la educación de los niños:
1. Adquisición de las nociones madres como número, espacio tiempo y causa.
Esta corresponde principalmente a la actividad escolar.
2. Despertar del gusto, como introducción a la educación estética, esta se puede promover en ambos centros (hogar y escuela) en casa decorando con gusto, cultivando al amor a lo bueno, verdadero y bello, en el colegio por ejemplo mediante la enseñanza de la lengua, música, dibujo, medios audiovisuales, etc.
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3. Formación de hábitos, educación de algunas virtudes humanas, esta es de real importancia para el presente trabajo, mientras más se tengan dominadas las virtudes, más libre se será y viceversa. Para lograr la formación de hábitos por ejemplo es importante que se les pongan pequeños encargos y ponerles ciertos límites y reglas.
Oliveros indica que esta etapa es de gran oportunidad para educar la libertad, ya que es una etapa en la que se puede enseñar a los infantes a pensar, informarse, a decidir y realizar lo decidido, en el que se desarrolla la soltura, iniciativa, autodominio, disposición de servicio, responsabilidad, esfuerzo, etc.
Como se ha mencionado antes, la obediencia es una virtud, y ésta es una manifestación de amor de quienes son capaces de vivir la libertad, de igual manera, se ha expresado anteriormente, que la obediencia es una virtud que desde pequeños se debe de ir desarrollando, sin embargo, en esta etapa se puede apoyar de la reflexión y esfuerzo voluntario, es decir ya no sólo obedecer por obedecer, sino reflexionar sobre ello, por ejemplo ¿por qué es importante obedecer a los padres?, ¿qué consecuencias personales tendría al no obedecer? (no sólo refiriéndose a un probable castigo), el estar consciente de que no es fácil, sin embargo se debe poner el mayor esfuerzo por cumplir aquello que se pide, etc.
De igual manera, menciona Oliveros, se debe procurar que en el hogar haya mucha comunicación entre todos los miembros, diálogo, actitud de servicio, etc., ya que difícilmente se podrá crecer en libertad, si no se aprende a comunicarse con los demás, ya que como se ha mencionado, la libertad es para amar, para servir a los demás.
Así, como señala Oliveros, los padres de familia deberán fomentar su capacidad de iniciativa al servicio del bien común de la familia, primeramente, los padres habrán de aprovechar cualquier oportunidad para pedir iniciativas en sus hijos, para agradecerlas y destacar su valor.
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Es de suma importancia que los padres de familia, tengan presentes los puntos mencionados anteriormente, para que puedan educar la libertad en sus hijos, ya que es trascendental para lograr una educación integral en ellos, como se ha visto, la vivencia de las virtudes es un camino para ser más libres y a su vez la libertad es de ayuda para seguir viviendo de acuerdo a las virtudes humanas, y así se va formando un círculo virtuoso, mientras más virtudes se tenga, más libre se es, mientras más libre se es más virtudes se tienen.
2.9 Familia y escuela: trabajo en equipo para el logro de una educación