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CAPITULO II. DISEÑO DE INTERVENCION

2.1.1. Enfoque teórico

Para sustentar la presente investigación, se retoma lo expuesto en el modelo teórico de enfermería de Hildegard E. Peplau, quien resalta la importancia de que el enfermero conozca bien su propio comportamiento, con el fin de ayudar a los demás a descubrir las dificultades que se perciben (Simpson, 1992.). Los cuidados de enfermería psicodinámica exigen ser capaz de comprender nuestra propia conducta, para poder ayudar a otros a identificar las dificultades percibidas y aplicar principios de relaciones humanas a los problemas que surgen a todos los niveles de experiencia, fomentando el desarrollo de la personalidad bajo una responsabilidad legal.

Peplau define la relación enfermera-paciente, como un tipo particular de relación, en la cual la enfermera entrega todo su conocimiento y experticia en función del cuidado, con el fin de desarrollar una personalidad creativa, constructiva y productiva en los individuos y la comunidad, para desarrollar la solución de problemas de salud de los

29 pacientes a través del proceso interpersonal terapéutico (Mckenna & Slevisn, 2009). La teoría de las relaciones interpersonales de Hildegard Peplau ratifica la importancia del cuidado, puesto que tuvo en cuenta las doctrinas de la ciencia conductual, desde las cuales formuló un modelo psicológico que permite al profesional de enfermería separarse de la patología y ver la importancia de los hechos, sentimientos y conductas en la intervención.

El disponer de las fases de orientación, identificación, explotación y resolución, de acuerdo con su teoría, permite al profesional de enfermería formar un esquema mental que lleva a la práctica en el cuidado y le ofrece un orden y una conciencia al proporcionarlo, en este caso, a una persona con SB. Es decir, mediante la interacción profesional enfermería – paciente se reconoce el problema del cuidado y se identifica cómo manejarlo y que tipo de apoyo puede requerirse.

Orientación: en esta fase, el individuo siente una necesidad y busca atención profesional. La enfermera ayuda al paciente a reconocer y comprender su problema de salud para determinar su necesidad de cuidado. Identificación: aquí el paciente se identifica con las personas que le brindan cuidados. La enfermera favorece la exploración de las sensaciones y la expresión de los sentimientos relacionados con su percepción del problema para ayudar al paciente a sobrellevar la enfermedad y a reforzar los mecanismos positivos de la personalidad que le proporcione la satisfacción que necesita.

Explotación: durante esta fase el paciente trata de obtener el máximo de la relación y conseguir los mayores beneficios posibles. Resolución: esta se produce cuando el paciente abandona los viejos objetivos y se traza nuevas metas. En este proceso, el paciente se independiza de la identificación con la enfermera.

En la teoría de H. Peplau las fases comprenden: la primera, denominada de orientación, que inicia con el encuentro entre el profesional de enfermería y el paciente, en donde se comprende el papel y las expectativas de cada uno en la relación (Cheryl, 1991). En la segunda fase, el paciente comienza a identificarse con el profesional de enfermería, es decir, se produce el encuentro profesional de enfermería-paciente y se reconoce el problema (Cheryl, 1991).

En la tercera fase, de explotación, el paciente hace pleno uso de los servicios de enfermería y, en la cuarta, de resolución, se termina con la relación mutua y se implementan los planes. Esta última fase incluye planificación de fuentes alternas de

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apoyo, prevención de problemas e integración de las experiencias de cuidado en medio de la condición de enfermedad por parte del paciente (Cheryl, 1991).

De esta manera, el cuidado de enfermería debe ser integral y basarse en una buena relación interpersonal, teniendo en cuenta aspectos como la dignidad, la identificación de necesidades sentidas por el individuo y no centrarse en el manejo de una enfermedad. Este esquema de interacción personal responde a las nuevas tendencias en el cuidado de enfermería, que no solamente imponen diferentes roles en la práctica profesional sino que, además, enfrentan diversos dilemas y conflictos éticos que exigen conocimiento en principios y valores para el análisis y la orientación de las diferentes situaciones de la práctica, desplegando allí los conocimientos de ética y bioética de la enfermería, para satisfacer necesidades en búsqueda de bienestar (Cabarcas-Ortega, 2011).

La teoría de las relaciones interpersonales parte de dos postulados fundamentales (Marriner & Alligood, 2007): El aprendizaje de cada paciente cuando recibe asistencia de enfermería es sustancialmente diferente según el tipo de persona que sea la enfermera.

Estimular el desarrollo de la personalidad hacia la madurez es una función de enfermería y de la formación en este campo. Sus profesionales aplican principios y métodos que orientan el proceso hacia la resolución de problemas interpersonales.

Para esta teorizante la relación enfermera-paciente, aunque desconocidos en el primer encuentro, ella lo acepta como es, responde a todas sus inquietudes, le da educación, lo invita a participar activamente en el proceso salud-enfermedad para que él, a través de sus vivencias entienda y acepte el porqué de su situación. En su orientación, el individuo tiene una necesidad y busca ayuda profesional, la enfermera le ayuda a reconocer y entender su necesidad o problema. Es favorecido por la identificación, a través de la enfermera que asume de facilitadora en la exploración de los sentimientos del paciente para ayudarlo a aceptar su enfermedad. Todo esto logrado a través del aprovechamiento donde el paciente se beneficia de lo que se le ofrece a través de la relación. Permitiendo la resolución de las antiguas metas, las cuales se van dejando de lado en la medida que se van adoptando unas nuevas (Duran, 2001).

En la experiencia psicobiológica, situaciones que impulsaron a dar respuestas, se especifican cuatro prácticas: necesidad, frustración, conflicto y ansiedad. Todas estas experiencias proporcionan energía que se transforma en algún tipo de acción. Si la energía

31 se conduce positivamente aparecen respuestas adaptativas y se madura. Cuando la energía se conduce negativamente aparecen respuestas destructivas que disminuyen la capacidad de percepción y relación. La enfermera observa al paciente y ve cómo va respondiendo a la actuación estableciendo metas u objetivos y lo lleva a cabo (pasando de ser una extraña a conocer al paciente), elaborando un plan de cuidados (proceso): primero observa, en seguida diagnóstica, plantea objetivos, ejecuta acciones y finalmente evalúa. Hildegard Peplau concibe la enfermería como un proceso interpersonal y terapéutico que funciona en términos de cooperación con otros procesos humanos que hacen de la salud una posibilidad para los individuos en las comunidades. La enfermería tiene dos propósitos, apoyar la sobrevivencia del ser humano y recobrar la salud, además de ayudar al enfermo a comprender el significado de sus problemas de salud y aprender de estas experiencias.

En la década de 1950, un psicólogo con el nombre de Abraham Maslow desarrolló una teoría llamada la jerarquía de las necesidades, fue uno de los fundadores de la psicología humanística, que enfatiza el potencial del individuo y enfatiza la importancia del crecimiento y la autorrealización. La teoría surgió de su interés en desarrollar una psicología que no estaba basada en estudios clínicos, sino que se enfocaba en el crecimiento y desarrollo humano normal. Abraham Maslow estuvo, desde siempre, más interesado en el potencial humano, en lo positivo, y en qué motiva este progreso, ya que para él las personas siempre estamos cambiando y nunca permanecemos estáticas, siempre tratando de encontrar un sentido a la vida que sea significativo para nosotros (Maslow, 1943).

Maslow desarrolló una lista que clasifica todas las necesidades en cinco grupos generales, y lo más importante, afirmó que había una jerarquía de estos cinco grupos de necesidades en términos de su importancia para el desarrollo humano. Las mayores necesidades en la parte superior de la jerarquía fueron las más importantes para el desarrollo de la personalidad, sin embargo, estas necesidades más altas no podrían satisfacerse hasta que se satisfagan las necesidades más bajas o las necesidades de deficiencia, como las necesidades fisiológicas y las necesidades de seguridad, si dos necesidades diferentes estuvieran en conflicto, la menor necesidad dominaría (Maslow, 1943)

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Si bien la investigación moderna muestra algunas deficiencias con esta teoría, la teoría de la jerarquía de las necesidades de Maslow sigue siendo una herramienta de motivación simple e importante para que los gerentes entiendan y apliquen. Maslow funda su pirámide con necesidades fisiológicas como alimentación, refugio y sueño, seguidas de las necesidades de seguridad que incluyen seguridad financiera y laboral, afirma que estas necesidades básicas deben cumplirse antes de que puedan lograrse las necesidades de nivel medio, como la pertenencia, el amor y la autoestima.

Las necesidades fisiológicas son los requisitos físicos para la supervivencia humana, si no se cumplen como debe ser, el cuerpo no puede funcionar correcta y saludablemente, lo que puede causar en última instancia, es que falle. Se cree que son las más importantes, ellos deben ser encontrados primero. Las necesidades fisiológicas incluyen: Aire (Respiración), Baño, comida, dormir, ropa, abrigo e instinto sexual (Maslow, 1943).

Una vez que las necesidades fisiológicas de una persona están relativamente satisfechas, sus necesidades de seguridad prevalecen y dominan el comportamiento. En ausencia de seguridad física, debido a guerras, desastres naturales, violencia familiar, abuso infantil, etc., las personas pueden (re) experimentar un trastorno de estrés postraumático o un trauma transgeneracional. En ausencia de seguridad económica, debido a crisis económicas y falta de oportunidades de trabajo, estas necesidades de seguridad se manifiestan en formas tales como preferencia por la seguridad del empleo, procedimientos de quejas para proteger al individuo de la autoridad unilateral, cuentas de ahorro, pólizas de seguro, alojamiento por discapacidad, etc. Este nivel es más probable que predomine en los niños, ya que generalmente tienen una mayor necesidad de sentirse seguros (Maslow, 1943).

Según Maslow, la satisfacción de las necesidades y las motivaciones ligadas a ellas son el impulso o dinamismo que conduce a los individuos a desarrollar su personalidad, en los diversos ámbitos de la vida. La insatisfacción de las necesidades trae consecuencias negativas para la persona, pues genera estados de frustración y egoísmo; y si la persona no supera una etapa difícilmente podrá pasar a la etapa siguiente; su desarrollo se estanca en esa etapa que no pudo superar. Idealmente, es posible llegar a la autorrealización que

33 involucra el despliegue del sujeto en todas sus potencialidades, si bien en la realidad son escasos los que efectivamente lo logran.

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