4. TIPOLOGIA DE LAS ALFOMBRAS
4.2. ESTUDIO ESTILÍSTICO
4.2.5. Estilos posteriores
No incluimos otras alfombras que copiaban modelos orientales, que fueron muy conocidos a finales del XVI y durante el XVII, como los tipos Ushak, Medallones y Lotto (a este último Erdmann425 lo califica como de Alcaraz) porque aunque no excluimos que se obraran, sobre todo las tejidas con nudo español, en la época tardía de Alcaraz y sobre todo en Liétor, no son característicos de la zona y estudios recien- tes parecen indicar que fueron má propios de talleres conquenses y levantinos de los siglos XVII y XVIII. Una razón importante que se ha tenido en cuenta para esta atri- bución es que gran número de ellas fueron tejidas con nudo turco lo que no era propio de los talleres provinciales aunque es posible que se adoptara en Liétor a partir de la mitad del siglo XVII porque este nudo era menos costoso de realizar. Esto no pasa de considerarse como una hipótesis ya que no tenemos referencias al respecto.
425 ERDMANN, Kurt—Eme unbeachtete Gruppe spanischer Knüpfteppiche des 15 bis 17 Jahrhunders. Rey.
Belvedere. Vol. XI. 1932. Págs. 74 a 77.
4.2.2. ALFOMBRAS MUDÉJARES
En este trabajo no vamos a entrar en la polémica de lo que significa el término arte mudéjar que, «en principio uno y definitorio tan sólo de las labores artísticas y artesa- nales de los obreros musulmanes bajo dominio cristiano, ha visto multiplicarse los ma- tices que le calificaban histórica o geográficamente, hasta llegar a convertirse en un auténtico rompecabezas terminológico» 426 . Son una plataforma de primera magnitud para conocer el estado actual de esta cuestión los Simposios Internacionales de Mude- jarismo de Teruel en cuyas Actas"' se recogen puntos de vista de diferentes y cualifi- cados especialistas en la materia.
En nuestro estudio, centrado en un aspecto concreto de las artes aplicadas o deco- rativas de los textiles, las alfombras, creemos que tiene plena claridad y caracteriza- ción el término mudéjar. Por origen, factores y ornamentación podemos hablar de mudejarismo con plena validez e individualización. Era una artesanía musulmana que realizaron los musulmanes que convivieron con la población cristiana y que tiene una unidad ornamental y técnica. Los cristianos fueron incorporando paulatinamente esta actividad a sus manufacturas conservando la técnica de elaboración y transformando sus características decorativas por la incorporación de los diseños y las formas de los estilos que van sucediéndose en el tiempo aunque manteniendo siempre sus ecos por- que «...quedaba latente en el fondo del alma popular la huella de la vida y del arte islámicos, hondamente nacionales» 428.
El artesanado mudéjar, incluso se habla de un arte mudéjar realizado por cris- tianos que en principio pudieron ser aleccionados por moros y que luego mantuvieron ellos, «...copia la creación islámica, la trasplanta y reinstala; a veces la modifica... »429
«...sin más horizonte que el local, cultivando celosamente sus tradiciones, viviendo en las aljamas moras desligados de su civilización originaria, aislados artísticamente dentro de la sociedad cristiana, cuyo arte era totalmente distinto al suyo» 428.
El primer tipo suficientemente documentado se sitúa en el siglo XV. No obstante, hay un ejemplar aislado que se atribuye generalmente al siglo XIV y a algún taller de la zona pero sin una base documental firme. Solamente por un apoyo y estudio estilís- tico.
Se trata de un fragmento grande, originariamente pudo ser cuatro veces más largo que ancho, conocido como «alfombra de la sinagoga» y se encuentra en el Museo Islá- mico de Berlín Oriental. Es único en cuanto al dibujo e importante por su cronología ya que es una de las alfombras de nudo más antiguas que han llegado a nosotros (Lám. V).
A finales del siglo pasado aparecía en los salones de subastas de arte de Munich anunciándose como procedente de una iglesia del Tirol. Al iniciarse nuestro siglo Bode la compró para el museo berlinés. En la primera edición que hizo de su «Handbuch»,
426 LAVADO PARADINAS.—»El arte mudéjar desde la visión castellana». Actas del II Simposio Interna- cional de Mudejarismo: Arte. Teruel. 1982. Pág. 23.
427 Están publicadas las del 1 y II Simposios en 1981 y 1982, respectivamente.
428 TORRES BALBAS.—Cit. por BORRAS GUALIS. «El mudéjar como constante histórica. Actas del ¡ Simposio Internacional de Mudejarismo de Teruel. Madrid-Teruel. 1981. Pág. 37.
429 PAVON MALDONADO.—»La decoración geométrica hispanomusulmana y los cimborrios aragoneses de tradición islámica». Actas del ¡ Simposio Internacional del Mudejarismo de Teruel. Pág. 178.
en 1902430, la relacionaba con Asia Menor y ya hacía referencia al método peculiar de atar los nudos, en una sola urdimbre.
En un artículo que apareció cinco años más tarde, y en el que por primera vez se investigaba de lleno sobre la cuestión de las alfombras hispano-musulmanas, Friedrich Sarre 43' la catalogaba como española y la situaba en los siglos XIII o XIV. Desde en- tonces ha sido considerada como española y ha aparecido frecuentemente en revistas especializadas.
En 1930, Sarre realizó un estudio sobre ella 412 y su interpretación ha sido general- mente aceptada con excepción de algunos eruditos lutúrgicos judíos.
El análisis del dibujo lo basa en la comparción con otras composiciones parecidas de su motivo arquitectónico y ello le lleva a pensar que la alfombra presenta un gran candelabro cuyos brazos sostienen las arcas en las que se guardan los rollos de las escrituras.
Pudiera parecer una contradicción que la cenefa contenga caracteres arábigos y no hebreos. Sin embargo, no era poco frecuente la utilización de escritura arábiga junto con la hebrea en las sinagogas de la España medieval. En la decoración en estuco de la Sinagoga del Tránsito de Toledo, de 1357, encontramos ambas escrituras y no hay que olvidar el importante status social que ocupaban los judíos en España en el siglo XIV ni el gran potencial decorativo y de prestigio de la caligrafía islámica en aquella época.
Sarre considera que esta alfombra debió ser tejida para una de las importantes sinago- gas españolas.
Para su atribución provisional a un telar de la zona hay una serie de apoyos estilís- ticos y documentales.
La compartimentación del campo en grandes unidades aparece como un preceden- te de las alfombras mudéjares de grandes octógonos inscritas en cuadrados. Los dibu- jos de las aves anuncian los diseños de las de campo en panal. La escritura cúfica co- mo elemento meramente ornamental va a ser una de las características más acusadas de algunos tipos de alfombras provinciales del siglo XV y principios del XVI. She- rrill 433 encuentra cierta relación entre esta alfombra y otra que atribuye a Alcaraz y a principios del siglo XVI. Thomson 434 al describir uno de los dibujos de la alfombra mudéjar del Instituto de Arte de Chicago (Lám. XVII) dice que
«...representa una figura en actitud orante, de pie, delante del umbral de una casa o un templo que tiene a cada lado un edificio más pequeño con ventanas cuadradas y un tejado de azulejos»
con lo que podríamos tener una derivación del dibujo de la alfombra de Berlín. Final- mente, en un documento notarial de Alcaraz, el Inventario y partición de los bienes de Juan Martínez e Isabel Nieto de l543, encontramos la mención de
«... otra a!hombra de beynte palmos de labor de casa»
y desde luego en toda la tipología española conocida no encontramos ninguna serie que puede responder a este diseño que la de la «sinagoga».
430 BODE, Wilhelm. Vorderasiatische Knüpfteppiche. Leipzig. 1902. Pág. 117.
431 SARRE, F. Miuelalierliche Knüpfleppiche K!einasialiseher und Spanischer Herkunfl. Viena. 1907. Pág.
503.
432 SARRE Y FLEMING.—A fourteenth-century Spanish Synagogue Carpet. Burlinglon Magazine. Vol.
LVI. 1930. Págs. 89 y Ss.
433 SHERRILL, Sarah B. The islamic tradition in Spanish rug. Antiques CV13. 1974. Pág. 534.
434 THOMSON.—Hispano... Op. cit. Pág. 107.
435 A.H.P.Ab. Sec. Protocolos: Alcaraz. Esc. Andrés Muñoz. Leg. 116. Fol. 14.
Si a todas estas consideraciones asociamos, además, su técnica de nudo sencillo y la única mención de los talleres de alfombras murcianos, concretamente Chinchilla, en fuentes literarias musulmanas de los siglos XII y XIII, podemos localizar provisional- mente su procedencia en nuestras tierras ante la ausencia de más datos.
4.2.2.1. Tipo con composición del campo central en panal y cenefa múltiple
Es el que Ferrandis Torres 436 denomina del Almirante porque algunas de ellas lle- van el escudo de los Almirantes de Castilla Enríquez o de sus familiares. Este nombre lo mantienen los autores españoles 437 que escriben sobre el tema.
Los autores extranjeros 438 no las denominan así ya que el grupo del Almirante es parte de una serie mucho mayor pues encontramos otras alfombras con diferentes bla- sones de familias nobles. Además, el escudo Enríquez aparece en otra alfombra, que consideramos gótica, del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Lám. XX- XIX) que difiere en algunos rasgos característicos que señala Ferrandis para el grupo.
Por ello se inclinan a denominar la serie como heráldica englobando, de esta manera, todas las alfombras de escudos.
No obstante, y aunque pensamos que serie heráldica globaliza más ejemplares que alfombras Almirante, creemos que tampoco es el nombre adecuado ya que en el tipo son numerosas las que reuniendo las características esenciales de las anteriores no lle- van ningún escudo ni emblema heráldico y en series posteriores encontramos blasones sin poseer ya las notas esenciales del tipo de alfombras que ahora estamos estudiando.
Puede ocurrir que no seamos capaces de dar con la denominación más apropiada y lo designemos con escasa fortuna pero consideramos que hay que intentarlo.
Basándonos en las dos notas esenciales de estas alfombras, nombraremos el tipo como alfombras con campo central con estructura ornamental en panal y predominio de las cenefas o de cenefa múltiple. Abreviadamente, campo en panal y cenefa múl- tiple.
Se exhibieron ejemplares de estas características en todas las Exposiciones men- cionadas al principio de este trabajo y constituyen hoy preciadas piezas que interesan a los más importantes museos del mundo.
Encontramos antecedentes del tipo en fragmentos de tejidos hispano-musulmanes que se guardan en diferentes museos y en varios fragmentos de alfombras. Algunos de estos están en el Museo de Arte Islámico de El Cairo, tres en el Museo Textil de Was- hington y uno en el Metropolitano de Nueva York. También se consideran hispano- musulmanes y atribuidos, aunque provisionalmente, por Kühne1 439 y Dimand° a Chinchilla. No hay nada que apoye esta localización excepto las noticias documenta- les, ya citadas, de los viajeros y geógrafos musulmanes que mencionan esta población
436 FERRANDIS. Catálogo... 0p. cit. Pág. 33.
437 Alcolea, Torres Balbás, Pérez DoIç, Bofili, etc.
438 Sherrill, Kendrick, Kühnel, Lewis May, Dimand, Mackie, Thomson, etc.
439 KOHNEL and BELLINGER.—Cata!ogue... Op. cit. Págs. 5 y 6.
440 DIMAND.—Oriental... Op. cit. Pág. 253.
como centro importante de elaboración y exportación de tejidos, alfombras y tapices de lana a países orientales, entre ellos Egipto (precisamente el país donde se en- contraron los fragmentos), y la técnica que es la misma que se encontrará en los talle- res provinciales. No obstante, sus características técnicas y ornamentales anticipan ele- mentos que vamos a encontrar en el tipo que estudiamos.
El grupo de tejidos está fechado en los siglos IX, X y XI"' y entre ellos destaca pa- ra nuestro trabajo el almaizar de Hixen II (Lám. 1). Aunque por su técnica, de tapice- ría, difieren de los tejidos de nudo de nuestras alfombras nos interesan por su orna- mentación que está formada por una estructura en franjas organizadas a base de te- mas geométricos o medallones con figuras que alternan con un tema secundario y guarnecidas por dos estrechas cenefas. Este esquema compositivo tiene su precedente en lo copto. Las figuras que decoran los medallones suelen ser aves aunque encontra- mos también figuras humanas. La interpretación de las figuras animadas, esquemati- zadas y deformadas está también, según Bernís, relacionada con el estilo copio.
Dimand` ve otra influencia para la adopción por los hispano-musulmanes de los medallones con figuras interiores en la importación de piezas de seda de Baghdad que tenían este tipo de decoración y cuyos dibujos más frecuentes eran elefantes, camellos, caballos y pájaros. Para este autor los artesanos españoles no sólo adoptaron el aspec- to de estas obras sino que incluso tejieron verdaderas copias de ellas.
Los medallones son octogonales en el Almaizar de Hixem II, guardado en la Real Academia de la Historia de Madrid, lobulados en la guarnición de la mitra de San Va- lero de la Catedral de Roda (en la que encontramos las figuras animadas afrontadas con un árbol estilizado como eje tan frecuentes en las alfombras mudéjares) y circula- res en la cenefa del Pirineo del Instituto «Valencia de Don Juan» de Madrid.
La decoración de rombos, tan característica de algunas cenefas de las alfombras al- baceteñas, la vemos anticipada en algunos de estos tejidos especialmente en el sudario de San Froilán de la Catedral de León y en la tela del relicario de la Cámara Santa de Oviedo.
Estos tejidos tienen inscripciones cuyo empleo es algo común en el arte musulmán tanto oriental como occidental pero caracterizan a los españoles las letras cuyos ápices están transformados en abultamientos o en una especie de hoja o piña.
Otra nota propia de estas piezas es el deseo de variación en la combinación de los colores con diferentes fondos, relleno de las figuras y perfiles de las mismas con alter- nancia en ritmos distintos.
En los tres fragmentos de alfombras del Museo Textil de Washington y, como he- mos dicho, atribuidos provisionalmente a Chinchilla por Kühnel y Bellinger 4, en quienes nos vamos a basar en este apartado, encontramos aspectos tan homogéneos que hacen pensar sólidamente en su fabricación por un mismo taller.
Tanto la urdimbre como la trama de los tres fragmentos están formadas por una hebra de dos cordones hilados con hilos torcidos en forma de Z y trenzados en forma de S. Se empleó para ello el pelo de cabra de color canela natural.
441 Todos los fragmentos se encontraron en unas excavaciones en las ruinas de Fostat, cerca de El Cairo.
442 Seguimos el trabajo de BERNIS, Carmen. Tapicería hispano-musulmana (s. IX-XI). Revista Archivo Es- pañol de Arte. N.° 107. 1954. Págs. 189 y ss.
443 DIMAND. Two... Op. cit. Pág. 342.
444 KÜHNEL Y BELLINGER.—Catalogue... Op. cit. Pág. 5 a 7 y 53 a 58.
En ellos aparece el nudo sencillo o español en una cantidad que no se encuentra ya en las alfombras provinciales posteriores y que las hace de una calidad y finura verda- deramente extraordinarias. En anchura oscilan entre 50 y 54 nudos por decímetro, unos diez u once hilos en la urdimbre por centímetro, y en longitud entre 64 y 68, lo que indica tramas de hilo muy fino.
Esto nos proporciona unos valores muy altos que van de 3.200 y 3.456 nudos por decímetro cuadrado.
El colorido es semejante ya que entre los pocos colores que aparecen son comunes el canela, el rojo y el azul, siendo estos dos últimos los que van a predominar en las al- fombras mudéjares de la zona, especialmente el azul con un tono oscuro.
En el primer fragmento (Lám. II), fechado entre los siglos XII y XIII, figura un trozo de inscripción cúfica con letras, de color azul oscuro, cuidadosamente espa- ciadas y bastante delgadas, con perfil en rojo sobre fondo canela. La inscripción es una parte de una frase en la que se expresan buenos deseos.
En el segundo fragmento también aparece un trozo de inscripción cúfica de color canela con perfil rojo sobre fondo azul y separada del campo color canela por una lis- ta de color rojo. Según Kühnel 5 esta inscripción tiene más valor decorativo que la anterior en detrimento de su valor propiamente lingüístico.
El tercer fragmento (Lám. III), fechado en los siglos XIII o XIV, es importante por ser el ejemplar de alfombra española con el dibujo octogonal más antiguo. El oc- tógono debió ser el motivo decorativo dominante en las alfombras pre-Seljuq 6 del Turquestán, aparece en una de las famosas Konia del siglo XIII, es habitual en las al- fombras de animales y las llamadas «Holbein» de Asia Menor y desde luego pasó a ser esencial en la decoración de nuestras alfombras mudéjares.
Sobre fondo gris oscuro hay rastros de un octógono con un marco rojo en el que hay hexágonos azules y perfilado de rosa. Dentro del marco hay decoración en forma de ganchos y de cuadrados de color canela y una cenefa interior canela bordeada de rojo. Dispersos por el fondo exterior a la figura geométrica hay varios dibujos color canela con perfil rojo como hexágonos, diamantes, etc. Hay restos de una cenefa cúfi- ca de color rojo.
Dimand clasifica cronológicamente al trozo de alfombra de Nueva York (Lám. IV) como de los siglos XII o XIII también lo atribuye a Chinchilla. Este fragmento tiene una banda de triángulos y discos de colores azul, amarillo, verde y marrón sobre fon- do rojo rodeada por otra banda de caracteres cúficos de color amarillo sobre fondo azul. Por sus materiales, colores, pseudoescritura y sistema de anudamiento es similar a los fragmentos anteriores.
Las alfombras mudéjares de campo central en panal y cenefa múltiple se caracteri- zan por:
a) TÉCNICAMENTE SON ALFOMBRAS DE GRAN CALIDAD Y UNIFORMI- DAD DE ELABORACIÓN
445 KOHNEL Y BELLINGER.—Cata/ogue... Op. cit. Pág. 5.
446 1DM. Pág. 7.
CUADRO XXII
CARACTERISTICAS TÉCNICAS DEL TIPO DE CAMPO CENTRAL EN PANAL Y CENEFA MÚLTIPLE
URDIMBRE TRAMA NUDO N.' DE NUDOS
N.° L.' CRONOL.
L P 5 T L P N T 5.' h L P Long. Anch. Dens.
dm dm dm 2
6 p.m. XV X X X X 3 X 47 40 1.880
7 p.m. XV X X X X 3 X 50 40 2.000
9 P.M. XV X X X X 2 X 40 42 1.680
lO P.M. XV X X X X 2 X 40 48 1.920
11 P.M. XV X X X X 2 X 40 44 1.760
12 m. XV X X X X 2 X 50 40 2.000
13 p.m. XV X X X X X 2.046
15 s. XV X X X X 7 X 1.720
16 p.m. XV X X X X X 30 30 900
17 p.m. XV X X X X X 45 40 1.800
18 p.m.XV X X X X X
19 s.m.XV X X X X X
20 sm. XV X X X X X 50 44 2.200
21 S.M. XV X X X 38 35 1.330
22 s.m. XV X X X X 2 X 38 39 1.482
23 m. XV X X X X 2 X 42 40 1.680
24 m. XV X X X X 2 X 42 40 1.680
FUENTE: Fichas técnicas de las alfombras que de este tipo presentamos en el apéndice fotográfico ELABORACIÓN PROPIA.
L = Lana T = Tintada
P = Pelo de cabra N. ' h = N. 0 de hebras N = Color natural
Del cuadro se desprende que:
De las diecisiete alfombras, catorce tienen tanto la urdimbre como la trama y el nudo de lana y tres de pelo de cabra. Las dos primeras siempre son del color natural de la fibra con la que se elaboran.
Conocemos el número de hilos que forman la pasada de trama múltiple de diez al- fombras. De ellas
1 alfombra tiene 7 hilos 2 alfombras tienen 3 hilos 7 alfombras tienen 2 hilos.
En cuanto a la densidad observamos:
• con menos de 1.400 nudos por decímetro cuadrado 2 alfombras
• entre 1.400 y 2.000 nudos por decímetro cuadrado 9 alfombras.
• a partir de 2.000 nudos por decímetro cuadrado 4 alfombras.
De toda esta información podemos concluir que las alfombras de este tipo mudéjar tienen generalmente, la urdimbre, trama y nudo de lana sin tintar aunque aparecen
con frecuencia ejemplares en los que estos elementos están confeccionados con pelo de cabra de color natural.
La trama es múltiple y con un número reducido de hilos poco torcidos y por ello de aspecto suelto y esponjoso. En la mayoría de los casos tienen pasadas de dos hilos, en algunas ocasiones aparecen tramas de tres y sólo excepcionalmente de mayor núme- ro.
Según la densidad, la mayor parte de las alfombras conservadas hasta hoy tienen una buena calidad, la denominada -entrefina. No obstante, aparecen con frecuencia calidades inferiores, en algún caso muy baja, y superiores, la denominada fina en los documentos. Estas últimas son comparables a las mejores que se elaboraban en Orien- te en su época.
Las alfombras son siempre rectangulares y en algunos casos muy alargadas como la del Museo Metropolitano de Nueva York (Lám. XIII), la del Vizcaya de Miami (Lám. VIII) o la que Ferrandis localiza en el Museo Kunstgewerbe de Berlín (Lám.
XIV) dando la sensación de ser alfombras de camino o pasillo tanto de iglesias y salo- nes como de escaleras bien por necesidad funcional o bien por imposibilidad de darles más anchura por estar manufacturadas en telares individuales estrechos de obradores conventuales o domésticos.
Kendrick 7 considera anormal la desproporción entre la longitud y la anchura de algunas de estas alfombras y atribuye esta característica al origen local y doméstico de estos tejidos aludiendo a que una alfombra puede ser todo lo larga que desee el tejedor pero su anchura estará determinada por la del telar y los telares domésticos eran, gene- ralmente, estrechos por comodidad. Este autor considera muy probable que estas lar- gas alfombras fueran una labor de convento de monjas.
En casi todos los ejemplares hay evidencia de una labor enormemente ingeniosa de parches y remiendos. Donde parece que el dibujo fue intencionadamente acortado o interrumpido bruscamente, siempre hay una línea de esmerado pespunte como expli- cación muda del hecho`. Estas reparaciones nos indican el cuidado con que se trata- ban para prolongar su duración y buen aspecto y que, a veces, les llevaba a utilizar los trozos mejores y completarlos con un nuevo tejido. Lo vemos en uno de los documen- tos de Yeste, aunque en un ejemplar gótico, cuando se describe una alfombra como
«. . .acreçentada nueva de Iauor vieja...
b) UTILIZACIÓN DE POCOS COLORES
Los colores de este tipo de alfombras mudéjares son poco numerosos pero fuertes, lo que constituye una característica importante.
Abundan los fondos oscuros, tanto en el campo central como en las cenefas, sien- do el rojo y, sobre todo, el azul los predominantes. La gama está perfectamente ento- nada. El frecuente marrón oscuro es muy posible que originariamente fuera negro con tendencia a decolorarse y desaparecer quizá por corrosión de la lana.
Los colores de cada alfombra se escogen entre el rojo, azul, amarillo, blanco, mar- fil, verde, marrón y negro. La variedad de aspectos de su coloración se debe, no a una serie muy larga de colores, sino a la sabia manera de combinar los cuatro colores fun-
447 KENDRICK.—Hand-woven carpe:s, Oriental and European. Dover Publications. New York. 1973.
Pág. 68.
448 LEWIS MAY.—Hispano-moresque... Op. cit. Pág. 32.