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2. LAS ALFOMBRAS DE LA PROVINCIA DE ALBACETE

2.5. VILLAMALEA

De la última localidad que tenemos referencias de fabricación de alfombras de nu- do de lana es de Villamalea. Dicha actividad en este centro, si atendemos a la docu- mentación conocida, es tardía ya que aparece después de la segunda mitad del siglo XVIII. Se mantiene aún pujante en los dos primeros tercios del XIX y hacia finales desaparece.

Según el cronista de armas Don Vicente de Cadenas que hizo el estudio de antece- dentes históricos de Villamalea, realizado en 1960, para un proyecto de escudo para el Ayuntamiento

«En la referida Sección de Clero (se refiere al Archivo Histórico Nacional)

aparecen una serie de libros de Cofradías Religiosas en los cuales consta que Villamalea era una fundación de la Villa de Xorquera, hoy Jorquera, llevada a efecto el 25 de noviembre de 1612 con la consagración de la Iglesia de la Encarnación y la fundación de la Cofradía del Rosario, bajo la advocación de la Bienaventurada Virgen y Mártir, Santa Catalina.

Por indicados libros resulta que la mayor parte del término municipal de Villamalea perteneció a los Núñez de Haro y a los Monteagudo, fundidos en una sola familia a partir de mediados del siglo XVIII. Ambas familias efec- tuan diferentes fundaciones y establecen varias Capellanías en la Iglesia de San Juan de Villamalea y, entre las fundaciones piadosas figura una para enseñar el arte de tejer alfombras a las niñas pobres, fundación dirigida por una Comunidad seglar llamada de beatas y que efectuaban vida en común dedicándose a la enseñanza y a la producción de tapices, alfombras que al - canzan un renombre en la zona y lo conquistan en la nación durante los fi- nales del siglo XVIII y todo el siglo XIX» 3".

No hemos encontrado en el Libro de la Cofradía de la Virgen del Rosario 345 esta fundación ni tampoco en los de otras cofradías de la localidad, igualmente guardados en el Archivo Histórico Nacional.

343 DE CRESPO, D.—Alcaraz, industrias de ayer y de hoy'». La Voz de Albacete. 4 de Agosto de 1973.

344 A.M.V. Proyecto de escudo de armas para el Ayuntamiento de Villamalea. 16 de Julio de 1960. Exp. suel-

to.

345 A.H.N. Sección Clero. Libro de la Cofradía de la Virgen del Rosario de Villasnalea. Sig. 216.217.

En un legajo de dicho Archiv0 3 apareció el acta de la fundación de Patronato, Oratorio y Capellanías en la Iglesia de la Encarnación hecha por Don Andrés Núñez Monteagudo, Auxiliar del Arzobispo de Toledo, el 28 de Junio de 1760. En el Patro- nato se atendería a la enseñanza de 25 niños 347 pobres elegidos entre los seis y los diez años a los que se recogería durante seis años como máximo siendo sustituidos por otros al término del período.

Fuera integrado en el mencionado Patronato o fuera en otro, está probado docu- mentalmente 348 que este beaterio se fundó en 1753.

Tomás López incorpora a su Diccionario, de 1786, las noticias que le envían de San Juan de Villamalea que en el apartado 2.° hacen constar que

«. . . ha¡ un Beaterio de Beatas Servitas, que viven baxo de ciertas reglas, o constituciones, que aprobó el Señor Cardenal Belluga, su getas solamente a el Obispo, y Cura de esta Yg1esia»349.

Alfombras se tejían no sólo en esta comunidad religiosa sino que, según el testimo- nio del último autor citado, también existía otro obrador. En el apartado 9.° se con- testa que

«Hai en este pueblo telares de lienzo, de cañamo, y lino, y de paños; y as¡

mismo las dos fabricas de alfombras, que se trabajan por mugeres, las que asimismo tiñen por si las lanas de todos los colores finos, y bastos hasta su perfeccion, siendo una de estas en el Beaterio, que se dixo en la segunda res- puesta; en donde tambien bordan en lana y lienzo texen colchas de gorullo mui primorosas, y en donde se trabaja para poner una enseñanza de niñas» 350.

De esta información se desprende que el beaterio y su actividad alfombrera fue an- terior a la fundación del colegio de niñas y que se buscaba, con los ingresos de las la- bores artesanales, la obtención de unos medios económicos que hicieran posible esta enseñanza.

Madoz, en su Diccionario Geográfico manifiesta que en esa época, mediados del siglo XIX, aún se conservaban los telares para la fabricación de alfombras a cargo de unas beatas que vivían en comunidad» 351.

No sabemos cuando desaparece esta artesanía ni qué circunstancias la causaron.

En el expediente que realizó el Ayuntamiento en 1960 para la adopción del escudo representativo de la población se hizo constar la importancia que adquirió esta manu- factura textil tradicional y como símbolo de ella decidieron recoger en uno de los cuar- teles y sobre

.campo de gules un peine de púas y una lanzadera, en oro... »352.

Finalmente, el Ministerio de la Gobernación autorizó con fecha 21 de Abril de 1961, la colocación de una herramienta textil que señalara la importancia que en la fabricación de alfombras había tenido el municipio considerando que debía

346 A.H.N. Sección Clero. Legajo 68. 1.

347 Posiblemente sea otra fundación ya que en la anterior se refiere a niñas.

348 Dato obtenido por D. Antonio Martinez. Párroco de Villamalea, tras consultar documentos guardados en el A. Parroquial.

349 LOPEZ, Tomás . —Diccionario Geográfico de España: Albacete. Biblioteca Nacional. Sección Manuscri- tos. Mss. 7293.

350 LOPEZ, Tomás. —Diccionario... Op. cit.

351 MADOZ.—Diccionario... voz Villamalea.

352 A.M.V. Expediente suelto. Sesión del Ayuntamiento de 31 de Julio de 1960.

«.. .omitirse, en su segunda partición, por su redundante simbolismo, la lan- zadera, en cuanto que el peine de púas puede traer ya la significación de aquella manufactura local sin otras complicaciones, que han de rehuirse, en los posible, para estas Armerías. Así pues, el escudo puede organizarse co- mo sigue: cortado, 1. °, de oro, la faja de gules; 2. 0, de azur, el peine de púas de oro» 353.

Villamalea se convertía así en el único municipio albaceteño con tradición al- fombrera que recogía en su escudo el recuerdo de este pasado artesano.

Cuando estos talleres se ponen en funcionamiento ya se ha generalizado la cos- tumbre de hacer figurar la procedencia en la alfombra no con sellos, bollas o señales, sino literalmente con el nombre de la población anudado en el tejido.

Se hacía de dos formas. En una, el nombre figuraba en una orilla del reverso de la alfombra. En la otra aparecía en el anverso.

A pesar de que los ejemplares procedentes de Villamalea son más recientes que los de las demás poblaciones estudiadas, con excepción de la época final de Liétor, y que, posiblemente, vayan con la procedencia indicada, no hemos conseguido localizar nada más que un ejemplar y la referencia de otro.

La noticia figura en un artículo de Ferrandis Torres 114 en el que se cita una que fi- guraba en la colección Byne y que no hemos podido localizar. Sin duda, existen ejemplares de estas fábricas y de las últimas de Liétor en poder de anticuarios y par- ticulares pero no están publicados ni catalogados bibliográficamente.

La referencia por la que pudimos llegar al único ejemplar que conocemos llegó a nosotros a través del cura párroco de Villamalea, Don Antonio Martínez, a quien el propietario de la alfombra, Don Emilio Rotellar, le había enviado una fotografía inte- resándose por la posibilidad de poder ser informado del año de fabricación.

Nos pusimos al habla con el Sr. Rotellar de Barcelona para conocer las característi- cas de su alfombra y así adquirir una idea de la técnica y calidad de los talleres villa- malenses. Nos contestó muy amablemente y nos prestó una valiosa ayuda con el envio de magníficas fotografias de la pieza y con los datos que conocía de ella. Con su infor- mación hemos podido confeccionar la ficha del apéndice fotográfico (Lám. LX) y co- nocer características de uno de los últimos obradores provinciales de los que tenemos noticia.

La leyenda de esta alfombra está tejida con lana blanca en el anverso buscando que la frase ocupe un lugar que no rompa la decoración general y confeccionándola de forma que se asemeje a una cenefa más de un lado estrecho del rectángulo. Está rotu- lada en letras mayúsculas y dice

«SE IZO EN VILLAMA LEA SIENDO MINISTRO FRA! FRANCISCO ALAMA NZON».

La primera línea de esta leyenda es blanca y la segunda aparece anuda en rojo, ex- cepto la letra N que es de color amarillo para que se distinga del fondo.

Este diseño fue frecuente a finales del siglo XVI y en el siguiente. La alfombra de Villamalea es igual en la decoración y en el tamaño que otro ejemplar (Lám. LIX) que fechamos a principios del siglo XVII. Con ello surge la duda de si se confeccionarían

353 A.M.V. Expediente suelto. Ministerio de la Gobernación Al.. Sec. 3.' n. ° 50. 21 de Abril de 1961.

354 FERRANDIS TORRES.—Alfombras hispano-moriscas, tipo Holbein». Archivo Eepañol de Arte. Vol.

XV. 1942. Pág. 104.

estos productos antes de la época de las referencias documentales citadas y que parten de mediados del siglo siguiente.

Sabemos que se copiaban ejemplares anteriores completos y que se componía la ornamentación de otros sintetizando cenefas y motivos tradicionales. La densidad de las alfombras que se confeccionaban en las últimas etapas de la artesanía provincial era baja. La alfombra que estudiamos tiene esta característica pero esta calidad era frecuente encontrarla también en el siglo XVII.

Perez Do1ç 355, que la publicó en 1952 como perteneciente a la colección BatIló de Barcelona, la fecha en el siglo XVII, precisamente, aunque la atribuye a Cuenca. Es posible, estilísticamente responde a esa época; técnicamente no tenemos suficientes datos para deducirlo. No obstante, la exactitud de colores y medidas con respecto a la otra, la escasa densidad de nudos y la incorporación de la leyenda —además de no te- ner noticias anteriores— debe hacernos cautos y no descartar la posibilidad de que fuera una réplica tejida en la segunda mitad del XVIII.

Estos talleres debían realizar todas las operaciones necesarias para confeccionar una alfombra incluso el teñido de la lana en diferentes calidades que, como es lógico, estaban relacionadas con la finura de la fibra y todo ello determinado por el precio del ejemplar. Esta estructuración global de las fases de elaboración en un mismo taller ha- ce que se pueda pensar que esta industria de Villamalea tuviese una organización se- mejante a la de Liétor posterior al siglo XVII. Este sistema se configura así como el característico de la época con la ejecución de todas las fases por las mismas personas o con una posible especialización de los diferentes elementos de un mismo taller.

Una nota constante a lo largo de la historia de la artesanía alfombrera provincial se mantiene: el predominio, a veces absoluto, de la mano de obra femenina en su elabo- ración.

2.6. Organización precapitalista de la industria de las

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