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EVOLUC ION DE LAS PLANTAS INDUSTRIALES

SUPERFICIES

CÁÑAMO Miles Has

.-.-.- AZAFRÁN --- ZUMAQUE

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t + ++ REMOLACHA

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0,5

1933 3435 43 45 50 56 50 65 7071 GRAFICO 69

30

El cáñamo tuvo una pequeña importancia dentro de los ciclos tradi- cionales de la huerta antes de la aparición de las nuevas fibras que pro- vocaron su hundimiento. La superficie de 200-300 Ha de los años cuarenta aumentó en la década de los cincuenta y llegó a las 810 Ha, en 1958; pero a partir de 1963 el retroceso fue tajante y ya en 1967 no llegó a cultivarse.

Para la industria tintorera y peletería se utilizó el zumaque, que tuvo una superficie estabilizada en torno a las 500 Ha; ocupó 690 en 1963, pe- ro después de 1965 entró en un acelerado retroceso para desaparecer prácticamente en 1971. La producción osciló entre 2.000 y 3.000 Orn has- ta 1961; entre 3.000 y 4.000 desde 1962 a 1965. Después fue decayendo y en 1970-71 sólo se registraron 120 Orn. Sin embargo, esta desaparición nos extraña ya que en el año 1972 se exportaron a Francia y Países Bajos 800 Orn por un valor de 904.830 ptas., según datos de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Albacete.

Carácter diferente tienen las plantas oleaginosas, girasol y cártamo, por estar en fase de iniciación, con posibles perspectivas de éxito, sobre todo en el caso del girasol. El cártamo fue introducido en 1967 con 2.937 Ha, en secano, pero la experiencia no resultó y en los años siguien- tes disminuye notablemente; en la campaña 1970-71 ocupa 310 Ha y en la de 1971-72, 200. En esta fase de ensayo no parece consolidarse y en

1975 no figura superficie alguna sembrada.

No ocurre así con el girasol que-también se introduce en Albacete en el año 1967, tras el nuevo rumbo que inicia en España a partir de 1963.

La crisis del olivo y la escasez y encarecimiento del aceite de oliva hi- cieron que la Administración apoyase el cultivo del girasol.

Sus características propias son: un rendimiento favorable (740 Orn/Ha); es poco exigente en abonos y de crecimiento rápido; se presta a una total mecanización; deja el terreno limpio de malas hierbas; es un cultivo en línea y permite las binas necesarias.

Si a ello añadimos su adaptación a terrenos donde se cultiva el cereal y su gran resistencia a la sequía, tenemos toda una gama de circunstan- cias que facilita su expansión en la provincia de Albacete, como en otras partes de España.

Además de obtenerse el aceite, con un contenido medio del 47 % del peso de la semilla, la «tarta» puede servir para pienso del ganado.

Tras el titubeo de las tres primeras campañas, ensayando en secano y regadío, con rendimientos bastante bajos (5,5 Orn/Ha en secano y 8-9 en regadío), el girasol ocupó en la campaña de 1970-71, 130 Ha yen la si- guiente 1.830, de las que 90 están regadas.

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Posteriormente, la expansión ha sido vertiginosa: 5.000 Ha en 1972, 12.000 en 1973; 30.000 en 1974 y 45.000 en 1975, cifra que representa el 5,3% de la superficie labrada provincial. Se convierte así el girasol, por la superficie ocupada, en el cuarto cultivo de la provincia, después de la cebada, la vid y el trigo, al que ha desplazado de sus propias tierras. Ac- tualmente, Albacete es la cuarta provincia, después de Cuenca, Sevilla y Córdoba, cuyas plantaciones de girasol son más extensas.

Los rendimientos se han mantenido altos hasta 1973 (7-8 Orn/Ha), pe- ro al ocupar la planta, en su expansión, superficies quizá poco aptas, el rendimiento ha descendido a 4-5 Orn/Ha inferior a la media nacional que oscila entre 7 y 9 Orn/Ha.

La producción ha llegado en estos pocos años transcurridos desde su introducción casi a los 200.000 Orn y su valor alcanza entre el 4 y 59/6 del total de la producción final agrícola; su rentabilidad, pues, es por ahora positiva.

El mapa de su distribución por la provincia, en 1976 apenas si deja más de una docena de municipios sin su cultivo; son 21 los que dedican más de 500 Ha al girasol y 13 más de 1.000, entre los que destacan el mu- nicipio de la capital y Tarazona de la Mancha, con 3.500 Ha; La Gineta con 2.500 Ha, y El Bonillo, La Roda y Tobarra, con 2.000 Ha cada uno.

El girasol, sin lugar a dudas, ha modificado sustancialmente, en unos 3 ó 4 años, la estructura tradicional de los cultivos en la provincia de Al- bacete.

Otro de los cultivos iniciados y con perspectivas favorables, aunque con desarrollo más limitado, es la remolacha azucarera. Empezó a culti- varse en el año 1947 y dejó de hacerlo en el 1952, sin que en ningún año llegase a las 200 Ha. De nuevo, en 1965 vuelven a cultivarse 46 Ha, 130 en 1966 y 240 en 1968. Su inconveniente ha consistido en la lejanía de los centros industriales, que encarecería los precios de coste por el trans- porte y la limitación de los regadíos; esto hizo que no pasase de 350 Ha en 1970.

Pero la crisis azucarera en 1974 ha hecho que en la regulación de la campaña agrícola 1974-75 se haya estimulado la plantación de remo- lacha y se haya seleccionado corno zona preferente, entre otras, a la pro- vincia de Albacete, estableciendo primas especiales para subvencionar su transporte a las fábricas.

Los rendimientos fueron buenos, según las experiencias realizadas en Ossa de Montiel, el Ballestero y 'Fobarra. Desde entonces, se ha fo- mentado su expansión especialmente en los regadíos. En 1974 se sembraron 529 Ha; en 1975, la superficie ocupada fue de 1.563 Ha y en

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1976, se ha pasado de 3.500 Ha, con una producción superior a las 100.000 toneladas.

En los regadíos del municipio de la capital la remolacha ocupó más de 1.300 Ha; otros municipios que destacan por la superficie que dedica- ron en 1976 a este cultivo son: Hellín, Tobarra, Casas de Ves, Alcaraz, La Roda y Chinchilla.

Por su alto índice de riqueza en azúcar (entre los mejores de España y a nivel europeo) en el futuro puede estar garantizada su expansión, si no se la obstaculiza con la política de contingentación en la producción y con las importaciones excesivas de azúcar. A este posible desarrollo colaboraría eficazmente la instalación de alguna fábrica azucarera, que absorbiese la producción de remolacha de la provincia.

d) El azafrán

El cultivo del azafrán, el más típico, tiene honda tradición en la pro- vincia de Albacete y su mercado principal se localiza en la capital manchega.

Cultivado ya por los romanos y más intensamente por los árabes, lo empleaban como esencias, colorantes, medicación y en ritos litúrgicos, siendo después condimento indispensable en la cocina española, hoy ya, en gran parte, desplazado.

Entre las provincias españolas, Teruel, Cuenca y Albacete han sido siempre las primeras provincias productoras, además de Valencia, Tole- do, Ciudad Real, Zaragoza, etc.; pero en los últimos años (desde 1969) Al- bacete se ha colocado en el primer puesto. Gran número de sus munici- pios manchegos y del Campo de Montiel le dedican muchas parcelas, próximas a los núcleos de población, que en la época de Todos los San- tos se revisten al amanecer de su exótico color violeta.

La plantación se hace en primavera y dura tres o cuatro años siendo el segundo el de mayor rendimiento.

Como dice Fontavella30 es un cultivo de gente humilde. Es poco exi- gente en cuanto a suelos y clima (soporta las bajas temperaturas, pide veranos caluroses y tiempo fresco en otoño), pero exige labores esmera- das —frecuentes escardas, labores de arado y rastrillo para eliminar las malas hierbas— y, en la recolección, mucha delicadeza en las tareas de la «rosa y desbrizne», que realizan sobre todo las mujeres <'roseras» y los niños.

30 FONTAVELLA, y.: «El azafrán: su.cultivo y comercio en España, Estudios Geográficos, n.° 46, 1952; págs. 239-256.

Estas tareas duran varios días y cada mañana se coge la rosa, que días tras días va apareciendo hasta cinco o seis por cada «grillón» de los tres o cuatro que tiene cada bulbo. El día de la máxima floración es el llamado «día del manto».

Lo que se aprovecha son los estigmas de la flor —25 gramos por cada 11 Kg de rosa—; estos «pelos» se tuestan en cedazos y, así desecado, se guardan con especial cuidado para que el aire o la humedad no hagan perder su aroma, color y vistosidad. Cuando los precios son bajos, el agricultor espera hasta varios años una cotización más alta.

La superficie ocupada en España se mantuvo estable desde medida- dos del siglo pasado hasta los años de la República, pero en los años cuarenta decayó en un 75%. En Albacete en el período 1933-35 ocupó unas 3.100 Ha y en 1943-45 había caído a 823 Ha. En la década de los cincuenta se estancó entre 500 y 600 Ha, pero a partir de 1967, con los altísimos precios que adquirió, —8.400 ptas. la libra— 18.000 ptas/Kg se reactivó de nuevo, pasando a ocupar 1.410 Ha en 1969, 2.510 en 1970 y 2.560 en 1971.

La gran producción de estos años hizo descender el precio y automá- ticamente tuvo su reflejo en la superficie plantada que ha ido disminu- yendo hasta 1.500 Ha en 1975. De nuevo subió la cotización (32.000 ptas/Kg en 1976 y 40.000 ptas. en 1977) que determina el estímulo para posterior ampliación de superficies, ya registrada en las 1.850 Ha culti- vadas en 1976.

Los rendimientos se han elevado de 3-4 Kg por Ha en secano en la dé- cada de los cuarenta hasta 9,2 (media del quinquenio 1967-72), llegando a 12 kg/Ha en 1971-72. En regadío, donde se cultivan 60-80 Ha, el rendi- miento suele ser el doble.

La producción total de estigmas fue en el trienio 1933-36 de una me- dia de 249,3 Qm —más del 50% de la producción española—; decayó en los años cuarenta hasta 18,2 Qm en el período 1951-56, menos del 10%

del total de España. En los años 1969-1972 se llegó a alcanzar la máxima producción: de 126 se ha pasado a 236 Qm, que equivalen respectiva- mente al 35 y al 62% de la producción nacional.

El azafrán tipo «Mancha» es el de más alta cotización por ser el más puro y el más apreciado. Su comercio, antes canalizado por la Lonja de Valencia, se ha dispersado entre comerciantes y almacenistas que lo preparan y disponen para la venta y exportación. Gran parte de la pro- ducción de Albacete se envía a otros países; además de Francia, Suiza y Alemania, los principales compradores son India y Pakistán, que lo em- plean como incienso en las ceremonias litúrgicas. Otros países son EE.

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UU., Canadá, Méjico, Australia, Japón, Kuwait, Kenia y Unión Sudafri- cana.

La cotización, unos años baja y otros alta, está sujeta a fuertes oscila- ciones (7.000-18.000-40.000 ptas/Kg) según la producción; esto hace que las superficies no sean estables, e incluso se teme por su posible desapa- rición en un futuro más o menos largo. Ahora se ensayan técnicas nuevas de conservación, por ejemplo, un sistema de frigoríficos que mantenga fresca la efímera rosa y no pierda calidad su producto.

e) Los cultivos hort of ru tícolas

Agrupamos aquí todos aquellos productos que suelen ser cultivados en huerta y además todos los frutales.

Componen un conjunto que, ocupando una pequeña proporción de tierras, aproximadamente 27.000 Ha —3,5 % de la superficie labrada—, da una producción muy estimada y de alto rendimiento: más de 2.260 millones de ptas. en 1975, equivalentes al 23% del valor de la produc- ción agrícola. Los rendimientos económicos brutos son muy altos, si bien es verdad que gran parte de estas hectáreas —18.000— están rega- das y exigen más capitalización que los demás cultivos. Se trata de la pa- tata, las hortalizas, los forrajes y los frutales.

La patata es uno de los cultivos más generalizados, tanto a nivel de las provincias —todas las de España la cultivan— como a nivel munici- pal, porque es uno de los productós base de la alimentación humana desde el siglo XIX. Siempre ha sido un cultivo ineludible en las explota- ciones familiares y su producción ha mantenido en España una tenden- cia secular estacionaria".

En Albacete, como en toda la España seca, es un producto principal- mente de regadío, aunque su escasa extensión hace que un gran porcen- taje se cultive en secano, con rendimientos muy pobres.

El gráfico 70 (tabla 72) muestra la evolución de este cultivo desde 1933. Antes de 1936, la superficie pasaba de 4.600 Ha, pero después de la guerra disminuyó a 3.200. No volvió a superar las 4.000 Ha hasta 1949 y sólo en 1963 la extensión fue superior a la de antes de 1936. En el quin- quenio 1967-72 la superficie media llegó a 5.458 Ha y ahora se mantiene en torno a las 5.000 Ha.

La cultivada en secano en el año 1936 equivalía al 35,5% del total, o

31 TAMAMES, R., Op. cit., pág. 102.

Una escena t(pica: las "roseras' mondan el azafrán.

Miles

Has.-

Cientos miles Qm -- - -

SUPERFICIE PRODUCCION

1933 3435 43 45 50 55 60 65 7071

GRAFICO 70

sea, 1.640 Ha; en 1960, estas fueron 1.740 y la proporción 40,9%, y en 1975, 1.563 Hay 32%.

La producción total, que en 1933-36 fue de 478.370 Qrn, cayó a 179.741 en 1943-45; se elevó a 272.187 Orn en el período 1956-61 y en el quinquenio 1971-75 ha sido de 467.000, todavía inferior a la producción de la preguerra.

El rendimiento global se ha elevado en los últimos años, pero sigue siendo muy inferior a la media nacional.

Esto es producto de la gran proporción de cultivo en secano que, ade- más de dar rendimientos bajísimos, son muy irregulares, como puede observarse en esta serie de años:

A Ñ O S Rendimientos

en secano

1933 ... 10 1934 ... 10 1935 ... 60 1943 ... 6 1944 ... 35 1945 ... 10 1960 ... 10 1961 ... 42 1962 ... 40 1963 ... 20 1964 ... 12 1965 ... 25

FUENTE: Anuario Estadístico de la Producción Agrícola

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Estas circunstancias hacen pensar que la patata seguirá siendo pro- ducto de la agricultura de Albacete, pero estará limitado al consumo in- terno, asegurando al agricultor una parte de sus necesidades en un pro- ducto que tantas oscilaciones presenta en el mercado nacional.

Las hortalizas son también cultivo minoritario y en pequeñas super- ficies se encuentran en casi todos los municipios destacando aquellos que poseen tierras de regadío. En total, según el Anuario Estadístico de Producción Agrícola, las hortalizas ocupan unas 8.000 Ha, o sea, el 0,9%

de las tierras cultivadas en la provincia, pero su valor puede calcularse en el 12% de la producción final agrícola para 1973 y en el 9% para

1975.

La tendencia general de todos estos cultivos hortícolas en los últimos cuarenta años ha sido el de una cierta estabilidad hasta 1958-59 y un progresivo aumento en los siguientes (gráficos 71 y 72; tabla 73).

Digno de destacar es, en primer lugar, el ajo que constituye uno de los cultivos más típicos de exportación de Albacete. Hasta 1954, su su- perficie no había llegado a 250 Ha, en 1958 ocupó 590, en 1960, 720 y en

1964, año de su máxima extensión superficial, llegó a 1.410 Ha. Tras es- tos tres años de auge, la superficie ha retrocedido o se ha incrementado de acuerdo con los precios del mercado y las posibilidades de exporta- ción.

La mayor parte es cultivo de regadío y sólo unas 100 o 200 Ha se cul- tivan en secano; aquí los rendimientos son inferiores a la media na- cional, mientras en la superficie regada son algo más elevados.

CUADRO N.° 28

RENDIMIENTO DEL AJO EN ALBACETE Y ESPANA (QmIHa)

ALBACETE ESPAÑA

AÑO

Secano Regadío Secano Regadío

1969 ...30 95 46,9 97,8

1970 ...30 104 41,4 95,7

1971 ...50 120 45,3 96,3

FUENTE: Anuario Estadístico Producción Agraria

La producción en el trienio 1933-36 fue de 8.479 Qm, en 1958-61, 37.100 y 1969-72 ha llegado a 101.386 Qm; hoy sigue oscilando en torno a