SUPERFICIES Has
- ALFALFA
AVENA
- - CEREALES EN VERDE CENTENO
CEBADA
MAIZ FORRAJERO
J
so
55 60 65 7071miles Qm PRODUCCIONES (1
1930 35 5455 60 65 7071
GRAFICO 73
Salobre, otro municipio olivarero.
Ladera con una reciente plantación de almendros en Socovos. Desde hace unos años, el almendro aumenta en extensión en los municipios meridionales.
Valle del Taibilla, donde el nogal encuentra condiciones favorables de frescor y humedad.
En 1935 se cultivaron 557 Ha, pero en la década de los cincuenta su- peró las 1.000 Ha; en 1969 llegó a 3.250 y en 1975 a 5.274 Ha. El índice de aumento ha sido de 271,8 % respecto a 1954. La producción, que pasó de 459,2 a 2.941,4 miles de Orn, registró un incremento del 540,5% en el mismo período. El rendimiento de la alfalfa fue en el quinquenio 1967- 72 de 534 Orn/Ha, frente a 375 Orn/Ha de España; no obstante, en Albace- te hasta 1971 no se ha llegado al nivel que alcanzó antes de 1936, hay que destacar que, en los últimos tres años, se ha registrado un aumento con- siderable en el rendimiento al pasar de 486 Orn/Ha en 1969, a 575 en
1970 y 557 en 1975, mientras en España está estabilizado en 380 Orn/Ha.
La localización de estos cultivos forrajeros en la provincia está muy diseminado, resaltando tres lugares importantes: regadíos del munici- pio de la capital, con más de 2.500 Ha, los de Hellín, con 717 y 'Fobarra, con más de 600 Ha.
El valor total de la producción se ha estimado en 278,2 millones de ptas. 33 , o sea, el 5,3% de la producción final agrícola provincial, en el 0,9% de superficie cultivada, para el año 1973; esta alta rentabilidad y la ampliación de los regadíos, orientados hacia la producción ganadera, son los factores de su gran expansión en estos años.
Los frutales, que también son importantes en los nuevos esquemas agrícolas, tienen el inconveniente climatológico: las bajas temperaturas invernales ponen en constante riesgo a las cosechas.
El área mejor predispuesta es el campo de Hellín, donde se han plan- tado muchas hectáreas en los últimos años, sobre todo, de prunáceas y almendro. El manzano ha adquirido gran expansión en las huertas de Caudete, Albacete-capital y Almansa 34 . La relación que presentamos en la tabla 76 del Apéndice muestra la evolución en los últimos años.
Hasta 1962 figuraba en las estadísticas el número total de árboles, pero no el número de hectáreas. A partir de entonces, además del núme- ro de hectáreas que se refieren a plantaciones regulares, figura también el número de árboles diseminados, que en años anteriores no constaba.
Esta modificación en el Anuario Estadístico de la Producción Agrícola impide apreciar la evolución exacta de la superficie ocupada, pero per- mite formar una idea aproximada de la importancia de los frutales.
L Crónica de Albacete», 1-XIl-1973.
A raíz de esta creciente expansión de los frutales se han montado tres centrales hortofrutícolas:
la de Hellin, cuyos problemas internos la mantiene en la actualidad cerrada, y la de Guadete, abierta en 1974 con una capacidad de almacenamiento superior a 4 millones de Kg pudiendo llegar a comerciali- zar hasta 6 millones de Kg. En Albacete-capital la cooperativa reune a más de 100 socios y promociona las plantaciones de manzano en las huertas de la franja suburbana y la ribera del Júcar.
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El II Censo Agrario de 1972 da 15.137 Ha de frutales solos o aso- ciados entre sí con cultivos herbáceos; añadiendo los asociados con oli- var o viñedo, podemos redondear la cifra en 16.000 Ha, de las cuales, 4.700 figuran como regadas.
El valor de la producción de frutos ascendió a 590,1 millones de ptas.
en 1975, según el Banco de Bilbao, equivalentes al 5,7% de la produc- ción agrícola de Albacete; la superficie calculada es el 2% de la cultiva- da en la provincia. Esto significa que los frutales están entre los cultivos de muy positiva rentabilidad.
Respecto al año 1930 y 1935, únicamente las producciones de melo- cotón y, sobre todo, de manzana han experimentado un aumento claro.
Sin embargo, los rendimientos han disminuido, hecho similar al experi- mentado en España", pero en ello interviene el gran número de árboles de reciente plantación y que no han llegado a la plena producción. Tam- bién influye el gran número de árboles en terrenos de secano con rendi- miento muy inferior al regadío.
La producción de albaricoque, que en 1930 fue de 9 1.5 15 Orn y en 1935 de 31.928, repitió estos valores y la misma oscilación en 1970 y 1971, con 94.690 y 32.000 Orn, respectivamente. La producción es, pues, muy variable. La superficie aumentó de 1.580 Ha, en plantación regular y 20.500 árboles diseminados en 1959 a 2.360 Ha y 33.600 árboles dise- minados en 1971, o sea, un 50% a lo largo de las tres campañas.
El melocotón tiene la floración más tardía que el albaricoque, pero su exigencia hídrica es mayor. Ha mantenido producciones estables, con ligero aumento en el 1971, en que se cosecharon 15.032 Qm frente a 13.310 en 1969. Pero igualmente, está sujeta a grandes oscilaciones. Res- pecto a 1930 la producción media se ha doblado. La superficie plantada ha crecido considerablemente después de 1962; en este año había 70 Ha y 17.000 árboles diseminados; en 1971, 490 Ha y 40.200 árboles disemi- nados, con un aumento en estos años del 600% en hectáreas y del 135%
en árboles diseminados.
Tanto el albaricoque como el melocotón tiene su área más importan- te en los nuevos regadíos de Hellín y Tobarra.
El manzano es el frutal que, tanto en superficie plantada como en producción, mayor incremento ha conseguido.
En 1930, había 12.000 árboles (equivalentes a 77 Ha); en 1935, 20.000 árboles (128 Ha); en 1962, 170 Ha en plantación regular y 47.930 árboles
5 Fios, X.. Op. cit., pág. 234.
diseminados y en 1975 3.597 Ha (3.319 en regadío) y 58.042 árboles dise- minados. De 1962 a 1972 se han plantado 2.000 Ha y en los años siguien- tes otras 1.300. La producción llegó a ser 260 Orn en 1975, frente a 149.360, en 1971, 28.291 en 1962 y 19.800 en 1930.
Caudete con más de 1.600 Ha en 1976, Almansa con 400 y Albaceje con 300 son los municipios de mayor superficie de manzaño; le siguen Almansa, Hellín y Villarrobledo que apenas pasan de 100 Ha.
Menos importantes son el ciruelo, con 250 Ha cosechadas en 1971 y el peral, que en este mismo año ocupaba 150 Ha, y se plantaron otras
140 más; la producción ha disminuido de 12.000 Orn en 1965 a 4.609 en 1970 y 6.003 en 1971.
Entre los frutos secos sólo se producen en Albacete la nuez y la al- mendra.
La nuez se adapta a los valles frescos de las sierras de Alcaraz y Se- gura. Unos 15.000 nogales producen anualmente de 4.000 a 5.000 Orn de nuez. Nerpio, Yeste, Riópar, Paterna, Bogarra, etc., son municipios, de nogales, que producen una nuez de calidad, pero que ahora se encuentra en inferioridad de condiciones ante la mejor presencia de la nuez impor- tada. La producción española ha disminuido de 1969 a 1971, 115.000 y 63.000 Orn, respectivamente, y quizá también lo haga la producción al- baceteña, que equivale en este último año al 7,4% de la nacional.
El almendro ha ampliado considerablemente su superficie en Albace- te a partir de 1962 y, sobre todo, a partir de 1970: en este año había 4.000 Ha plantadas; 8.930 en 1971 y 12.366, en 1975 (en plantaciones re- gulares) y de 130.000 árboles diseminados en 1970 se ha pasado a .340.913 en 1975; el incremento desde 1970 ha sido del 209% en Ha y el
161 % en árboles diseminados.
El peligro de las heladas de primavera, época de la floración, es un riesgo constante y explica que la producción sea muy aleatoria; junto a los 9.639 Qm de 1969, se registran 3.050 en 1970, 69.850 en 1974 y 9.920 en 1975.
El campo de Hellín y las solanas de los valles en el sector de la Sierra están extendiendo la superficie del almendro, sin estar ausente de otras zonas de La Mancha. La emigración rural favorece este proceso, al ser el almendro un cultivo relativamente cómodo para campos que no pueden ser demasiado atendidos. Por otra parte, superficies marginales de ce- real, de bajos rendimientos y difícilmente mecanizables, son tierras pro- picias para la introducción de este frutal, en sus variedades más genera- lizadas de «marcona», «desmayo)' y «común», que son más resistentes a las heladas.
El valor de los frutos secos ha aumentado de 21 millones de pesetas en 1962 a 48 en 1975, pero su incremento (128%) ha sido inferior al de las frutas frescas que en 1962 tuvieron un valor de 126 millones de pesetas y en 1975 de 541 millones, con un aumento de 329,3%, según los datos del Banco de Bilbao.
f,) La vid y el vino
Entre todos los cultivos de la provincia de Albacete, la vid ocupa el segundo lugar por la superficie ocupada, después de la cebada, y el pri- mero por el valor de sus productos. En la campaña 1972-73, toda la su- perficie ocupada por la vid —122.055 Ha— equivalía al 14,6% de la su- perficie labrada en la provincia y el valor del vino y subproductos ascen- dió a 2.475 millones de pesetas, lo que supone el 37,1 % del valor de la producción final agrícola de la provincia. En los años siguientes, la su- perficie se ha extendido hasta 139.283 Ha, o sea, el 16,7% del total culti- vado.
Albacete está entre las cuatro primeras provincias productoras de uva —tras Ciudad Real, Cuenca, Toledo y Valencia— en 1975, con una producción total de 3 millones de Orn equivalentes al 7,2% de la uva producida en España.
Este porcentaje se obtiene en el 7,4% de la superficie nacional de vid, con un rendimiento medio en el quinquenio 1971-75 de 29,6 Orn/Ha, más o menos el mismo que el rendimiento medio nacional.
En la viticultura predomina la pequeña explotación. De las 20.601 explotaciones que registra el 1 Censo Agrario sólo el 14,8% son mayores de 30 Ha, y las menores de 5 Ha equivalen al 40,5% del total. El tamaño medio por explotación es de 3,9 Ha, inferior al de Ciudad Real (6,9 Ha/expl.), pero mayor que el tamaño medio en España (1,7 Ha/expl.).
En los diez años transcurridos entre el 1 y II Censo Agrario, el núme- ro de explotaciones se ha reducido en un 28%, afectando especialmente a las menores de 5 Ha que en 1972 habían disminuido su proporción el 34,5 % del total, a la vez que han.aumentado las mayores de 30 Ha, que en ese mismo año representaron el 17,7%.
De todas formas, la pequeña explotación sigue predominando. El ta- maño medio es de 5,8 Ha. Las explotaciones con menos de 10 Ha equiva- len a más de la mitad (56%) y las mayores de 100 Ha no pasan del 6%, que, sin embargo, ocupan casi el 30 de toda la superficie del viñedo, frente al 21 % que corresponde a las menores de 10 Ha.
Tras la crisis de principios de siglo, el viñedo manchego no se recu-
peró hasta los años treinta. A partir de entonces se pueden determinar dos etapas; la primera, con carácter estacionario, hasta la crisis de pre- cios del año 1953, prolongada hasta 1960; la segunda, comprende la dé- cada de los sesenta con claro signo expansionista, continuada después en los años setenta.
Hasta los años cincuenta, la superficie de vid se mantuvo en torno a las 70.000 Ha. Desde entonces y gradualmente se fue ampliando hasta las 116.390 Ha de 1971 y 139.283 de 1975 (gráfico 74 y tabla 77-79).
De ellas, sólo un pequeño porcentaje era superficie regada; nunca lle- gó al 1 %, a excepción de los años 1964-69 en los que el viñedo de regadío superó las 2.000 Ha.
Insignificante ha sido también la superficie de vid para consumo di- recto, aunque en los últimos años se aprecia un aumento, por las recien- tes plantaciones de la zona de Hellín.
El cuadro siguiente resume la evolución, utilizando los valores me- dios de cada período:
CUADRO N.° 29
EVOLUCION DE LA SUPERFICIE DE LA VID (medias de los años de cada período)
PARA VINO PARA MESA
PERIODO TOTAL Ha -
Que no prod. En produc. En produc.
1933-36 ... 67.942 5.880 61.718 345
1956-61 ... 85.686 11.671 73.474 541
1967-71 ... 108.726 3.690 104.650 602
1972-75 ... 128.089 - 127.672 417
1975 ... 139.554 - 139.283 271
FUENTE: «Anuario Estadístico de la Producción Agrícola» y elaboración personal.
La superficie total ha pasado de 67.942 Ha en el trienio de 1933-36 a 108.726 Ha en el período 1967-71 y más de 139.000 en 1975 que corres- ponde a un aumento del 61 % respecto a 1965 y del 100% respecto a los años anteriores a la guerra civil.
El destino casi exclusivo del viñedo es la producción de uva para vi- no y prácticamente toda la superficie ampliada pertenece a este tipo. La producción de uva de mesa es muy minoritaria y, a pesar de que entre