CAPÍTULO II. LOS PRIMEROS AÑOS DEL PCE EN
II.2. Extremadura a comienzos de la II República
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de “frente único por la base”, en el marco que supuso la instauración del nuevo régimen republicano. De hecho, los primeros meses republicanos conllevaron una mayor actividad de los comunistas españoles respecto a años anteriores. Las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931 supusieron una buena oportunidad para extender la política comunista y comprobar su alcance. Sin embargo, los resultados no fueron nada halagüeños, pues el PCE apenas consiguió respaldo electoral y no obtuvo ningún escaño. Y aunque sus efectivos aumentaron (unos 7.800 en octubre de 1931 y 10.556 en marzo de 1932) y la estructura organizativa ganó complejidad (federaciones regionales), paralelamente se desarrolló un importante conflicto entre la dirección del PCE y los máximos responsables de la Internacional Comunista, enfrentamiento que terminó con la expulsión del equipo dirigente encabezado por Bullejos en octubre de 1932 y la llegada a la máxima dirección del PCE de José Díaz.
Y precisamente fue en el primer semestre de este año 1932 cuando surgieron las primeras organizaciones del PCE en Extremadura.
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habitantes, Cáceres con 24.352 y Don Benito con 21.09544. Además, otra característica a destacar era la juventud de su población, baste señalar que en la provincia de Cáceres algo más del 50 % de sus habitantes tenían menos de 25 años45.
En esta región la tasa de población activa en este mismo año de 1930 era un tercio de la población total, destacando la población dedicada a actividades agrícolas y forestales (el 60 %) frente al 26 % del sector secundario y el 14 % del sector terciario. Esta estructura ocupacional variaba, aunque no sustancialmente, en los escasos núcleos urbanos de importancia; así, en Badajoz capital casi la mitad de la población activa estaba ocupada en tareas dedicadas al sector primario, casi el 15 % al secundario y algo más del 35 % al terciario.
Dentro de esa mayoría de población activa dedicada a trabajos agrícolas sobresalía una importante proporción de obreros agrícolas, ya fueran fijos o eventuales, alcanzando el 52 %; frente a los algo más del 30 % eran pequeños propietarios familiares y modestos arrendatarios y aparceros. El resto de la población activa agraria se distribuía entre medianos propietarios y grandes terratenientes.
En cuanto al sector secundario tuvo un notable crecimiento durante el primer tercio de siglo, destacando las actividades relacionadas con el cuero y pieles, la construcción y edificación, industrias de la madera y la pequeña metalurgia. Por su parte, las personas dedicadas al comercio y al servicio doméstico alcanzaban más del 50 % del sector terciario.
Esta población predominantemente agraria y ruralizada encontraba importantes dificultades para cubrir sus necesidades más básicas. La escasez de viviendas era un problema habitual y el nivel de equipamiento de las diferentes localidades se caracterizaba por unas importantes limitaciones. A esto se le añadía una alimentación
44 PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE MINISTROS, Censo de la población de España según el empadronamiento hecho el 31 de diciembre de 1930, Tomo I, Madrid, Talleres del Instituto Geográfico y Catastral, 1932, pp. 29-32 y pp. 63-67.
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deficiente donde la ausencia de determinados productos básicos, como la leche, era un hecho generalizado, sobre todo por resultar artículos prohibitivos habida cuenta de sus precios. Todo ello traía parejo un estado lamentable de las condiciones higiénico-sanitarias, donde las epidemias hacían todavía acto de presencia (por ejemplo, a principios de 1931 solo en los dispensarios antipalúdicos de Badajoz, Olivenza y Villafranca de los Barros se vieron afectadas por paludismo casi 6.000 personas).
Si había dificultades en la atención de las necesidades más perentorias, nos podemos imaginar el nivel cultural de esta población, donde la característica principal era el analfabetismo de la mayoría.
Solo el 43 % de los habitantes de Extremadura sabían leer y escribir46.
El 12 de abril de 1931 se celebraron en España las elecciones municipales convocadas por el gobierno monárquico un mes antes.
Durante ese día algo más de 150.000 habitantes pudieron elegir a los concejales de su localidad, es decir, el 13 % de la población total extremeña en aquellos momentos. El censo electoral ascendía a 267.816 varones extremeños mayores de 25 años, tal y como lo preceptuaba la ley electoral vigente. Sin embargo, casi el 25 % se vieron privados del voto (en aplicación del artículo 29 de ley antes citada) y unos 49.000 no votaron47.
Los resultados en la región supusieron el apoyo a la alternativa representada por la conjunción republicana-socialista frente a la opción monárquica, sobre todo en las dos capitales de provincia y las localidades más pobladas, allí donde las presiones caciquiles
45 AYALA VICENTE, Fernando, La vida política en la Provincia de Cáceres durante la II República, op. cit., pag. 19.
46 Todos estos datos socioeconómicos en VV.AA. Historia de Extremadura. Tomo IV.
Los tiempos actuales, Badajoz, Universitas Editorial, 1985, pág. 991 y ss.; GARCÍA PÉREZ, Juan y SÁNCHEZ MARROYO, Fernando, La Guerra Civil en Extremadura 1936-1939, Badajoz, Hoy, 1986, pp. 7-10 y VV.AA., Extremadura, la historia. Tomo II, Badajoz, “HOY” Diario de Extremadura, 1997, pág. 507 y ss.
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resultaban más difíciles de aplicar48. Por otra parte, destacó la relevancia que alcanzó el PSOE en Extremadura en estos comicios, pues, aunque el porcentaje no llegara al 15 % del total (5’9 % en todo el país), es preciso resaltar que solo el 16’7 % de sus 560 concejales fueron elegidos por el artículo 29 (proclamación de los candidatos de la única lista presentada sin necesidad de votación), frente al más del 37 % de sus socios republicanos y con un similar porcentaje los monárquicos. Por otra parte, debemos poner también de relieve que la provincia pacense fue la primera de toda España por el número de concejales socialistas, a continuación, se situaban las de Jaén, Granada y Cáceres49.
Tras la proclamación de la República el 14 de abril de 1931, comenzó el oportuno cambio institucional. Primero se formó un gobierno nacional con carácter provisional, más tarde se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes y todo ello con el objetivo de intentar dar alguna solución a los graves problemas estructurales que afectaban a España, problemas que se agudizaban en determinadas regiones meridionales como la extremeña50.
En Extremadura, las nuevas autoridades republicanas encontraron un problema estructural básico: el desigual reparto de la propiedad de la tierra, acentuado al ser el agrario el sector fundamental de la economía regional. La estructura de la propiedad de la tierra reflejaba un predominio incuestionable del latifundio en una región donde al 2’2 % de los propietarios correspondía el 58’7 %
47 HERNÁNDEZ LAFUENTE, Adolfo, “Las elecciones del 12 de abril”, en Historia 16, 60, (1981), pp. 54 y 55 y VV.AA. Historia de Extremadura. Tomo IV. Los tiempos actuales, Badajoz, op. cit., pág. 989 y ss.
48 De los 3.879 concejales a elegir 1.527 eran monárquicos, 1.125 republicanos, 560 socialistas y 268 no se incluían en los anteriores, VV.AA. Historia de Extremadura. Tomo IV. Los tiempos actuales, op. cit, pág. 989.
49 HERNÁNDEZ LAFUENTE, Adolfo, “Las elecciones del 12 de abril”, op. cit, pág. 55.
50 En este contexto el 31 de mayo de 1931 se repitieron las elecciones municipales en aquellas localidades cuyos resultados fueron anulados por las nuevas autoridades gubernativas, los nuevos comicios supusieron el aumento del poder municipal de los aliados de la conjunción republicano-socialista, también en Extremadura, AYALA VICENTE, Fernando, Las elecciones en la provincia de Cáceres durante la II República, op. cit., pp. 76-84.
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del líquido imponible y las fincas de más de 250 hectáreas representaban el 0’37 % del total del número de fincas, pero ocupaban más del 37 % de la superficie catastrada en 1930. En el extremo opuesto, al 91 % que suponían las fincas menores de 5 hectáreas le correspondía solo el 18 % de la superficie catastrada51. Un problema estructural que se veía acompañado por la existencia de un alto porcentaje de desempleados en determinados momentos del año según los trabajos necesarios que marcaba el ciclo agrícola, a lo que se unían unas condiciones laborales poco favorables para los asalariados agrícolas de la región52.
La existencia de unas situaciones similares en otras provincias del centro y sur peninsular y el apoyo electoral obtenido el 12 de abril por las candidaturas republicano-socialistas llevaron al gobierno provisional a promulgar una serie de decretos sobre el trabajo en el campo, con lo que pretendía regular las relaciones laborales en el sector agrario, de manera que se favoreciera a la base social del nuevo régimen republicano en estas zonas: jornaleros y arrendatarios53.
Aunque esta serie de medidas suponían un notable avance en las relaciones de trabajo en el campo (jornada de ocho horas, aumentos salariales, etc.), no abordaban la modificación de la estructura de la propiedad agraria, un tema que se aplazaba hasta la constitución de las Cortes. Además, muy pronto comenzaron a detectarse los
51 VV.AA. Historia de Extremadura. Tomo IV. Los tiempos actuales, op. cit, pág.
993.
52 Idem. ant., pág. 994.
53 Un análisis global de estos decretos y su aplicación puede encontrarse en Malefakis, E., Reforma agraria y revolución campesina en la España del siglo XX, Barcelona, Ariel, 1982, pp. 200-206. Para su aplicación en la provincia pacense véase ROSIQUE NAVARRO, Francisca, La reforma agraria en la provincia de Badajoz durante la IIª República. La respuesta patronal, Badajoz, Diputación de Badajoz, 1988, pp. 99-124 y RIESCO ROCHE, Sergio, La reforma agraria y los orígenes de la Guerra Civil. Cuestión yuntera y radicalización patronal en la provincia de Cáceres (1931-1940), Madrid, Biblioteca Nueva, 2006, pág. 93 y ss. para la provincia cacereña.
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primeros conflictos campesinos y los propietarios empezaron a mostrar cierta resistencia ante la aplicación de los decretos54.
A finales de junio se celebraban las elecciones a Cortes Constituyentes. En Extremadura el censo electoral se había elevado a 300.586 extremeños, pues se rebajó de 25 a 23 años la edad apta para el sufragio, si bien las mujeres no podían ser electoras, aunque sí elegibles. La participación fue alta. En la región extremeña votó casi el 80 % del censo y la victoria de los candidatos de la conjunción republicano-socialista fue rotunda. La coalición consiguió la totalidad de los veintitrés escaños disputados en Extremadura. En la provincia de Badajoz algunos de los candidatos electos de la conjunción llegaron a rebasar los 130.000 votos, situándose muy lejos de esa cifra los candidatos de otras opciones. En la provincia cacereña los radicales no se presentaron en las listas de la conjunción, verdadera triunfadora de la jornada electoral, aunque consiguieron un apoyo notable en una circunscripción caracterizada por la gran profusión de candidaturas55.
Durante esta primera legislatura republicana la organización política que había conseguido la mayor representación extremeña en las Cortes era el PSOE, pues de los 23 diputados que correspondían a Extremadura (hay que tener en cuenta las elecciones parciales de octubre de 1931 celebradas en las dos provincias extremeñas) doce fueron socialistas, representando, además, algo más del 10 % de la minoría parlamentaria socialista56.
En Extremadura la conclusión de una parte del entramado institucional republicano (Cortes Constituyentes) coincidió con la época de la siega. Durante esta temporada los salarios agrícolas
54 ROSIQUE NAVARRO, Francisca, La reforma agraria en la provincia de Badajoz durante la IIª República. La respuesta patronal, op. cit., pág. 99 y ss.
55 Los resultados en TUSELL, Javier, Las Constituyentes de 1931: Unas elecciones de transición, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 1982, pp. 163-164 y 168-169.
56 CONTRERAS, Manuel, El PSOE en la II República: Organización e ideología, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, 1980, pág. 176.
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habían aumentado notablemente y las condiciones de trabajo se intentaban ajustar a la nueva legislación vigente. Todo ello estaba relacionado con una intensa campaña realizada por las organizaciones obreras campesinas ligadas a la UGT57.
A la relativa calma que acompañó el desarrollo de la siega de 1931, sucedieron unos meses en los que la conflictividad campesina comenzó a hacer acto de presencia. Tanto en pueblos de Badajoz como de Cáceres se convocaron huelgas campesinas, una conflictividad que culminaría con la huelga general convocada para el fin de año en la provincia de Badajoz por la UGT58. El desarrollo y las
trágicas consecuencias que tuvo en determinados pueblos (especialmente en Castilblanco) esta huelga demostraron la gravedad
de los problemas que todavía afectaban a los habitantes de los pueblos extremeños59.
Mientras esto sucedía en el campo extremeño, a finales de julio de 1931 una Comisión Técnica había presentado un proyecto de reforma agraria. Sin embargo, el definitivo proyecto, tras un tortuoso proceso previo de elaboración y discusión, no se presentaría en las Cortes hasta finales de marzo de 1932 y se aprobaría finalmente en septiembre de ese año60.
Más arriba hemos visto como el PSOE conseguía en Extremadura una importante representación institucional tanto a nivel municipal como en las Cortes, además tres de sus dirigentes estatales ocupaban sendos ministerios en el gobierno de la nación. Este partido obrerista había comenzado su andadura por tierras extremeñas ya iniciado el reinado de Alfonso XIII y había mantenido cierta
57 ROMERO SOLANO, Luis, Sangrías de la Revolución, Madrid, Grafica Socialista, 1935, pág. 12.
58 MÉNDEZ MELLADO, Hortensia, Por la tierra y el trabajo. La conflictividad campesina en la provincia de Badajoz durante la II República [1931-1936], Badajoz, Diputación de Badajoz, 2018, pp. 302-308.
59 ESPINOSA MAESTRE, Francisco, La primavera del Frente Popular. Los campesinos de Badajoz y el origen de la guerra civil (marzo-julio de 1936), op. cit., pp. 33-36.
60 LÓPEZ LÓPEZ, Alejandro, El boicot de la derecha a las reformas de la Segunda República, Madrid, Instituto de Estudios Agrarios, Pesqueros y Alimentarios, 1984.
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estructura organizativa durante la dictadura primorrevista61. No cabe duda que esa fuerza institucional y su desenvolvimiento en un régimen democrático son dos elementos a tener muy en cuenta a la hora de explicar el notable crecimiento afiliativo que tuvo este partido, pues en algo más de un año multiplicaba casi por nueve su afiliación anterior a la llegada del régimen republicano. A finales de junio de 1932 los socialistas decían contar con un total de 8.116 afiliados encuadrados en 108 agrupaciones, destacando los 6.520 pacenses (75 agrupaciones) frente a los 1.596 cacereños (33 agrupaciones)62. Una mayor preponderancia del socialismo pacense que también se veía reflejada con su capacidad para crear la Federación Provincial Socialista de Badajoz a finales de febrero de 1932, una estructura intermedia en el organigrama del PSOE a nivel estatal que no fueron capaces de constituir sus correligionarios cacereños en toda la etapa republicana63.
Además de ese “poder” institucional, otra circunstancia que explica el papel fundamental de los socialistas en la vida política y social de Extremadura durante el primer año republicano fue su actuación en la UGT, donde muchos de sus afiliados llegaron a tener importantes responsabilidades de dirección en sus dos federaciones provinciales en pleno funcionamiento en la primavera de 1932, en muchas de sus federaciones locales y, finalmente, en las estructuras de dirección relacionadas con los sectores productivos, especialmente las ligadas a los trabajadores agrícolas64.
61 El PSOE, según sus propias fuentes, tenía un total de 903 afiliados en 1930 (17.757 a nivel estatal) organizados localmente en “agrupaciones”, AYALA
VICENTE, Fernando, Orígenes del PSOE en la provincia de Cáceres, op. cit., pág. 44 y ss. Véase también RODRÍGUEZ HERMOSELL, José Ignacio, “De la
Sociedad Obrera al Partido: creación de la Federación Provincial Socialista de Badajoz (27-2-1932)”, Revista Estudios Extremeños, Tomo LXXI, Extraordinario, 2015, pp. 232-237.
62 CONTRERAS, Manuel, El PSOE en la II República: Organización e ideología, op. cit., págs. 92 y 99.
63 RODRÍGUEZ HERMOSELL, José Ignacio, “De la Sociedad Obrera al Partido:
creación de la Federación Provincial Socialista de Badajoz (27-2-1932)”, op. cit., pág. 241 y ss.
64 AYALA VICENTE, Fernando, Orígenes de la UGT en Extremadura, op. cit.
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Y en octubre de 1931, este sindicato cifraba en 39.013 sus afiliados extremeños organizados en 243 sociedades, destacando los 29.380 afiliados encuadrados en las 143 secciones locales de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (FNTT)65. El sindicato ugetista debió incrementar de forma notable su afiliación en los meses siguientes y un buen ejemplo de ello fue el importante crecimiento de asociados a la FNTT, entidad que en junio de 1932 decía contar ya con 57.381 miembros organizados en 225 secciones66.
II.3. La aparición de los primeros núcleos del PCE en tierras