2. Capitulo II. Marco de referencia
2.2 Marco teórico
2.2.6 Hábitos de estudio
simplemente satisfacer intereses y necesidades que se estructuran en su vida cotidiana. Es esencial entonces que ponga en práctica habilidades, destrezas, hábitos de estudio, herramientas y métodos de estudio para garantizar su aprendizaje.
Desde la perspectiva educativa los hábitos de estudio son importantes porque pueden predecir el éxito académico. Algunos autores afirman que incluso más que el nivel de inteligencia o de memoria que posea una persona. Es por ello por lo que García, Mendoza, & Fernández (2018) establecen que todo buen estudiante debe tener en cuenta tres aspectos claves del estudio para tener éxito en la vida; el primero aprender a estudiar, el segundo diagnóstico personal y la tercera la necesidad de mejorar el estudio.
Aprender a estudiar, es utilizar los procesos de cristalización del entendimiento y la adquisición y profundización del conocimiento, implica un proceso participativo, global y continuado entre la escuela y el hogar, un camino personal que el estudiante recorre de manera responsable y que avanza por su deseo de saber más y perfeccionarse mejor , alimentar los niveles de conciencia mediante la reflexión y la crítica que lleva al estudiante a un razonamiento personal y profundo de su aprendizaje.
El diagnóstico personal involucra que el estudiante para comprender la tarea académica debe sensibilizar sus acciones y actitudes hacia la lectura y la escritura, entender el grado de preparación que tiene, entender el entorno académico en el cual va a estar, conocer sus fortalezas, la forma en la que planificará sus actividades y su tiempo académico, sus motivaciones, intereses y actitudes frente al estudio.
La necesidad de mejorar el estudio, se ve reflejada porque el estudiante debe de asumir su propia orientación educativa poniendo énfasis en el aprendizaje y regulando su comportamiento en el estudio y en la vida en general, debe también incluir una actitud reflexiva sobre las estrategias más adecuadas para satisfacer necesidades académicas y sociales, mejorando sus habilidades para el estudio.
Es evidente que el trabajo del estudiante como cualquier otro trabajo implica constancia, dedicación y un gran esfuerzo, esfuerzo que muchas veces no es sinónimo de éxito, esto hace que muchos estudiantes se les presenten dudas, depresiones y serios obstáculos. Para Jiménez &
Gónzales (2004) los principales problemas que se les suelen presentar son; alcanzar buenas calificaciones a base de un trabajo desorbitado, o lo que es lo mismo, no saber estudiar a pesar de lograr excelentes notas, no encontrar jamás el momento adecuado para sentarse a estudiar, en pocas palabras: no saber organizar un programa de estudio, no tener un espacio o lugar de estudio o tenerlo desorganizado que no provoque estudiar, comenzar a estudiar con toda la voluntad del mundo, pero no enterarse de nada, porque no hay forma de concentrarse, realizar grandes esfuerzos, dedicar muchas horas al estudio y obtener notas muy bajas, tratar de memorizar palabra tras palabras, leer tan lento que cuando llega el final ya no recuerda lo del principio, sentirse ansioso, angustiado, sin ganas de hacer nada, agotado o estresado.
Autores como Bajwa, GUJJAR, Shaheen, & Ramzan (2011) mencionan que un estudiante no puede usar habilidades de estudio eficaces, hasta que no está teniendo buenos hábitos y argumentan que un individuo aprende con mayor rapidez y profundidad que otras personas debido a sus acertados hábitos de estudio. Más que memorizar hechos y contenidos, estudiar de forma eficaz y eficiente consiste, en saber dónde y cómo obtener la información importante y la capacidad de hacer uso inteligente de la misma. Al igual que cualquier otra actividad la habilidad y la dedicación son los puntos claves para el aprendizaje.
La formación de hábitos es el proceso mediante el cual las nuevas actividades o comportamientos se vuelven automáticos. Staton (1991) establece que los hábitos se forman cuando el estudiante ha adquirido el hábito de distribuir su tiempo, cuando asiste regularmente a un determinado lugar a estudiar y a una hora específica, pues es más fácil que la persona se
concentre en el estudio; se van buscando actitudes y estilos personales, para ir configurando la personalidad del individuo; en el momento que el alumno cumpla con lo anterior, se podrá decir que el estudiante ya adquirió el hábito de estudio.
Siguiendo por la misma línea, García, Mendoza, & Fernández (2018) dicen que la noción de hábitos de estudio implica dos conceptos fundamentales, método y técnica de estudio. El método es el conjunto de operaciones ordenadas con las que se pretende obtener un resultado, las técnicas de estudio son estrategias, procedimientos o métodos que se ponen en práctica para adquirir aprendizaje, son esenciales para mejorar el rendimiento académico.
En concordancia Jiménez & Gónzales (2004) establecen que para que un estudiante sea exitoso en su vida académica deberá desarrollar los siguientes métodos y técnicas de estudio; elegir y utilizar el estilo de aprendizaje que mejor se adapte a su manera de aprender, trabajar en potenciar la comprensión lectora haciendo resúmenes, esquemas, subrayado y usar el diccionario, plantear una meta a corto, mediano y largo plazo, contar con un lugar de estudio que sea cómodo, aislado, sin ruidos, exclusivo para el estudio, con buena iluminación, con mobiliario adecuado, limpio y ordenado, elaborar un plan de estudio u horario, programar y establecer un método de estudio estructurado, organizado, repasar diariamente las asignaturas, preparar las asignaciones con regularidad, no dejarlo todo para el final, ser disciplinado en cumplir con las rutinas, horarios y actividades de estudio.
A través del proceso de aprendizaje, el sujeto deberá adquirir una serie de habilidades y contenidos que, internalizados en sus estructuras mentales, le permitirá aplicarlos en distintas situaciones y/o utilizarlos como recursos para adquirir nuevos conocimientos. (Núñez & Sánchez, 1991). Por ende, la generación de hábitos adecuados de estudios impactará de manera positiva en la adquisición de aprendizaje significativo.