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Introducción a los estudios nacionales

In document La evolución del empleo (página 110-114)

En el período 2002-2012, la evolución del empleo y la productividad laboral ha sido heterogénea entre los países latinoamericanos, tanto en el conjunto de las economías como en el sector agropecuario. Para entender mejor los procesos que están detrás de este desempeño variado, se presentan a continuación cuatro estudios de países, que fueron escogidos por la variedad de la evolución de sus indicadores de empleo y productividad agropecuarios.

El cuadro 1 ilustra algunas diferencias profundas entre Chile, Colombia, Guatemala y México.

Cuadro 1

Chile, Colombia, Guatemala y México: indicadores del sector agropecuario, 2002-2012 (En porcentajes)

Chile Colombia Guatemala México Crecimiento del valor agregado, promedio anual,

sector agropecuario 3,3 1,9 2,8 1,4

Proporción entre el sector agropecuario

y el PIB, 2012a 3,7 6,2 11,9 2,9

Crecimiento del empleo agropecuario,

promedio anual 0,2 1,2 2,0 -0,7

Proporción entre el sector agropecuario

y el empleo agregado, 2012 10,0 17,5 39,1 13,7

Crecimiento de la productividad laboral

agropecuaria, promedio anual 3,2 0,7 0,8 2,1

Proporción entre el sector agropecuario

y la productividad laboral agregada, 2012 40,6 39,2 31,0 21,9 Aporte de cambios intrasectoriales del

sector agropecuario al aumento de la

productividad agregadaa 280,0 50,0 50,0 150,0

Fuente: Elaboración propia sobre la base de datos oficiales de los países y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

a En dólares de 2005.

Durante el período 2002-2012, el sector agropecuario de Chile mostró un desempeño dinámico, con las más altas tasas de crecimiento del valor agregado y de la productividad, que fue el motor del incremento del producto sectorial, mientras que el empleo se estancó. Como resultado, la productividad relativa del sector llegó a ser la más elevada de los cuatro países. Su dinamismo también se refleja en un aporte relativamente elevado de los cambios intrasectoriales a la evolución de la productividad. Por otra parte, la proporción en el empleo es la más baja y la proporción en el PIB es la segunda más baja, lo que indica que el desempeño sectorial se dio en un contexto de alto dinamismo general de la economía. Esto se enmarca en un proceso de cambio estructural en que el sector agropecuario reduce su participación en el producto y en el empleo.

El desempeño del sector agropecuario de Colombia fue más modesto, tanto en términos de producto como de productividad sectorial. Dado que estructuralmente el sector está en una situación no tan desventajosa (segundo nivel más alto de productividad laboral relativa), este desempeño mediocre durante el período de análisis reflejaría una serie de especificidades que habrían afectado su evolución en ese período.

Guatemala registró un crecimiento relativamente fuerte del producto agropecuario, pero con un débil desempeño en términos de productividad.

De los cuatro países, muestra el mayor peso del sector agropecuario, tanto en el producto como en el empleo. El empleo agropecuario siguió creciendo con tasas elevadas, lo que indicaría la ausencia de suficientes opciones laborales más atractivas en ramas no agropecuarias.

Por último, México registra la mayor brecha de productividad del sector, aunque con una reducción moderada de esa diferencia en circunstancias en que el empleo agropecuario se contrajo, y los cambios intrasectoriales tuvieron un impacto positivo en la productividad. Sin embargo, se trata a la vez del país de más bajo crecimiento sectorial.

La información disponible sobre los cambios en las características del empleo agropecuario refleja, en parte, ese desempeño heterogéneo en términos de producción, productividad y empleo. Específicamente, Chile destaca por la recomposición del empleo agropecuario hacia una mayor participación de la agricultura empresarial y, dentro de ella, de una mayor proporción de unidades de mayor tamaño. El aumento de la productividad relativa facilitó mejoras en los ingresos laborales, mientras que el aporte de los cambios intersectoriales a la productividad se ve reflejado en el incremento de la participación de ocupaciones de mayor nivel de calificación. En ese mismo contexto se abrieron oportunidades laborales para las mujeres, sobre todo en el empleo asalariado (véase el cuadro 2).

Cuadro 2

Chile, Colombia, Guatemala y México: indicadores del empleo agropecuario, aproximadamente de 2002 a 2012

(En puntos porcentuales)

Chile Colombia Guatemala México Variación de la proporción de la economía familiar

en el empleo -3,4 6,5 -0,6 n.d.a

Variación de la proporción del empleo en grandes

empresas en el empleo asalariado 8,1 1,3b -4,3c 1,4

Variación de la proporción del empleo en empresas medianas y pequeñas en el

empleo asalariado -3,8 2,5b 0,4c 9,6

Variación de la proporción del empleo en

microempresas en el empleo asalariado -4,3 -3,8b 3,9c -11,0 Variación de ingresos laborales relativos

del sector agropecuario 3,8 -0,4 -15,1 9,3

Variación de salarios relativos del sector

agropecuario 1,4 2,3 8,9 10,8

Variación de participación de las mujeres

en el empleo agropecuario 6,5 4,6 -1,7 4,9

Variación de participación de las mujeres

en el empleo agropecuario asalariado 7,3 2,5 -5,0 5,3

Variación de participación de los profesionales

y técnicos en el empleo agropecuario 0,6 0,0 0,3 0,0

Variación de participación de los grupos ocupacionales de calificación intermedia

en el empleo agropecuario 1,2 -2,7 -0,1 -0,7

Fuente: Elaboración propia sobre la base de datos oficiales de los países y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

a Debido a un cambio metodológico entre ambos años, los datos no son comparables.

b El dato se refiere al período 2008-2012.

c El dato se refiere al período 2002-2010.

Los datos de Colombia parecen mostrar una generación polarizada del empleo agropecuario, que se expandió en categorías que se utilizan como indicadores indirectos para la agricultura familiar y el empleo en las unidades de mayor tamaño. La caída de la proporción del empleo asalariado agropecuario en su conjunto a favor de otras categorías parece estar relacionada, al menos en parte, con cambios de la situación contractual en el sector agropecuario, más que con una contracción de la agricultura empresarial1. Esto se expresa también en el aumento de los salarios relativos del sector. Por otra parte, la evolución débil de la productividad laboral media de la agricultura se refleja en la ausencia de un mejoramiento de la estructura ocupacional hacia ocupaciones de mayores niveles de calificación y en el estancamiento de los ingresos medios relativos.

Los datos de Guatemala indican que la mayor parte de la expansión del empleo agropecuario se debió a un aumento del empleo asalariado, sobre todo en la micro, pequeña y mediana empresa. Mientras tanto, se contrajo,

1 Véase el capítulo III.

en términos relativos, en la gran empresa agropecuaria. Como lo indican la evolución de los ingresos laborales y la comparación con la evolución de los salarios, la agricultura campesina, predominante en la estructura del empleo del sector, no tuvo un desempeño dinámico, lo que también se expresa en un magro aumento de la productividad laboral media. La ausencia de una transformación productiva importante también se observa en la debilidad de un cambio hacia una estructura ocupacional más calificada.

En México, la evolución relativamente favorable de la productividad laboral del sector agropecuario (partiendo de una elevada brecha respecto a la productividad en el agregado) se refleja en mejoras de los ingresos relativos.

A ellos puede haber contribuido la recomposición hacia empresas de mayor tamaño2. En ese contexto, se observa también un importante aumento de la participación de las mujeres en el empleo del sector, mientras que no se registra una mejora de la estructura ocupacional hacia ocupaciones de mayores niveles de calificación.

En resumen, el desempeño del empleo y la productividad laboral del sector agropecuario fue diferenciado entre los cuatro países, lo que estuvo relacionado con la recomposición del empleo en ese sector y sus características.

En los capítulos siguientes se analiza el contexto económico y político de esos cuatro países que determinó ese desempeño diferenciado.

2 Debido a un cambio metodológico de la encuesta tomada como fuente, no se puede calcular la recomposición del empleo entre la agricultura familiar y la empresarial.

Tendencias del empleo y la productividad

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