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La estructura educativa del empleo agropecuario

In document La evolución del empleo (página 84-88)

Ya se constató el nivel educativo relativamente bajo de los ocupados en el sector agropecuario y los avances recientes, que, sin embargo, no alcanzaron a cerrar las brechas respecto de los otros sectores. La proporción de ocupados en el grupo educativo más bajo es mayor entre las mujeres que entre los hombres.

Esta estructura educativa de los ocupados agropecuarios se refleja en todas las categorías de ocupación, que muestran niveles bajos de educación, pero también interesantes diferencias entre unas y otras. Específicamente, se constatan niveles educativos más elevados entre los empleadores (si bien también entre un 76% (al inicio del período de análisis) y un 68% (al final) de ellos no cuentan con más de 9 años de estudio). Además, los trabajadores familiares no remunerados muestran niveles educativos bastante más elevados que los de los trabajadores por cuenta propia, lo que reflejaría el incremento intergeneracional de los niveles de educación formal en los hogares campesinos. Llama la atención que, al final del período, los que tienen entre 6 y 9 años de estudio representan la segunda mayor proporción de los trabajadores familiares no remunerados, seguidos de los que tienen entre 10 y 12 años de estudio. Estos crecientes niveles de educación indican una perspectiva favorable para muchas unidades de producción campesinas, sobre todo si se comparan con los niveles de educación de los trabajadores por cuenta propia que no cuentan con más de 5 años de estudio (entre un 67% (al inicio del período) y un 57% (al final)) (véase el cuadro I.22).

Cuadro I.22

América Latina (14 países): composición del empleo agropecuario, por categoría de ocupación y años de estudio, promedio simple, 2002 y 2012

(En porcentajes)

Empleadores Asalariados Trabajadores por cuenta propia

Trabajadores familiares no remunerados

2002 2012 2002 2012 2002 2012 2002 2012

0 a 5 años 51,1 38,7 54,6 46,0 67,1 57,4 50,5 39,3

6 a 9 años 25,2 29,5 33,3 35,2 25,7 30,9 37,2 38,0

10 a 12 años 11,8 16,3 8,7 14,4 5,6 8,9 10,4 18,4

13 años y más 11,6 14,9 3,1 3,9 1,4 2,1 1,7 3,4

Fuente: Elaboración propia, sobre la base de procesamientos especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.

También se observan diferencias de la estructura educativa en la comparación de los ocupados en empresas de diferente tamaño. En las microempresas agropecuarias, el empleo se concentra mucho en personas con bajos niveles de educación formal (hasta 9 años de estudio), con un 89%

y un 84% a inicios y al final del período de análisis, respectivamente. Si bien los niveles educativos bajos también predominan en los otros estratos de empresa, en la gran empresa, un 28% de los asalariados al inicio del período y un 35% al final tienen 10 años o más de estudio (véase el cuadro I.23).

Cuadro I.23

América Latina (7 países): composición del empleo agropecuario asalariado, por estrato de empresas y años de estudio, promedio simple, 2002 y 2012

(En porcentajes) Gran empresa Pequeña y mediana

empresa Microempresa

2002 2012 2002 2012 2002 2012

0 a 5 29,5 25,8 43,8 38,9 53,3 47,1

6 a 9 42,6 39,2 40,5 38,3 35,6 36,6

10 a 12 18,7 23,6 12,1 17,0 8,7 12,8

13 y más 9,0 11,5 3,5 5,5 2,4 3,5

Fuente: Elaboración propia, sobre la base de procesamientos especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.

La brecha de ingresos entre los ocupados de menores y mayores niveles de educación formal es mayor en el sector agropecuario que en el conjunto de los ocupados. Al inicio del período de análisis, los ocupados con entre 0 y 5 años y entre 6 y 9 años de educación ganaron solo un 17,0%

y un 21,8%, respectivamente, de los ingresos de los ocupados con 13 años o más de educación, frente a porcentajes del 23,9% y el 32,9% para los mismos grupos educativos en el conjunto de ocupados (véase el cuadro I.24).

Cuadro I.24

América Latina (13 países): ingresos relativos por mes del conjunto de ocupados y de los ocupados agropecuarios, por años de estudio (promedio de ingresos

del total de ocupados=100), promedio simple, 2002 y 2012 (En porcentajes)

Empleo total Empleo agropecuario

2002 2012 2002 2012

0 a 5 años 53,9 58,6 47,6 47,7

6 a 9 años 74,4 76,8 60,8 60,9

10 a 12 años 108,4 97,1 118,5 88,9

13 años y más 225,8 182,8 279,0 211,4

Fuente: Elaboración propia, sobre la base de procesamientos especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.

Por una parte, este resultado está relacionado con el hecho de que los menos educados de los ocupados del sector agropecuario ganan menos que el mismo grupo educativo entre el conjunto de ocupados. Al inicio del período de análisis, el grupo con entre 0 y 5 años de educación registró una brecha del 12% respecto del mismo grupo en el conjunto de ocupados, mientras que en el grupo con entre 6 y 9 años esta brecha fue del 18%.

En contraste, los grupos más educados entre los ocupados en el sector agropecuario obtienen mayores ingresos que los mismos grupos en el conjunto de los ocupados, con brechas positivas del 5% en el grupo de 10 a 12 años y del 19% en el grupo de 13 años y más de educación44.

Estos datos indican que los bajos ingresos medios en la agricultura se relacionan con la estructura productiva y educativa en este sector, en la que predominan ocupaciones que no requieren muchos años de estudios formales, y con los ingresos especialmente bajos que percibe este gran segmento de ocupados de bajo nivel educativo. Por otra parte, para los ocupados de mayores niveles de calificación parece existir un mercado laboral más integrado con actividades no agropecuarias, con lo cual estos ocupados, en promedio, no enfrentan brechas de ingresos similares.

Al comparar el inicio y el final del período de análisis, se observa que la brecha de ingresos entre los ocupados agropecuarios con diferentes niveles de educación se achicó algo, aunque menos que en el caso de los ocupados en su conjunto. Alrededor de 2012, los ocupados agropecuarios con entre 0 y 5 años y entre 6 y 9 años de educación ganaron un 22,6% (aumento de 5,6 puntos porcentuales) y un 28,8% (aumento de 7,0 puntos porcentuales) de los ingresos de los más calificados. Al mismo tiempo, entre los ocupados en su conjunto, los ingresos de los dos grupos de educación baja subieron al 32,0% y al 42,0% de los ingresos de los más educados, con aumentos de 8,1 puntos porcentuales y 9,1 puntos porcentuales, respectivamente.

44 Cabe recordar que la proporción de los ocupados altamente calificados es mucho menor en el sector agropecuario que en el empleo en su conjunto.

Por lo tanto, si bien los ocupados agropecuarios de bajo nivel educativo mejoraron sus ingresos relativos respecto de los ocupados mejor educados en la misma rama, se amplió su brecha de ingreso con relación a los menos calificados en el empleo en su conjunto. Alrededor de 2012, los ocupados agropecuarios con hasta 5 años de estudio ganaron, en promedio, un 19%

menos que el mismo grupo educativo en su conjunto, y esta brecha alcanzó un 21% para los ocupados con entre 6 y 9 años de estudio.

En comparación con el ingreso medio de todos los ocupados, los dos grupos de ocupados agropecuarios de calificación baja mantuvieron su ingreso relativo, mientras que los dos grupos de mayores niveles de educación vieron sus ingresos reducidos en términos relativos. En consecuencia, el aumento relativo de los ingresos medios del sector agropecuario en su conjunto, constatado previamente, se relaciona con una mejora de la composición educativa, sobre todo la marcada rebaja de la proporción de los ocupados en el estrato educativo (y de ingresos) más bajo.

La calidad del empleo en el sector agropecuario tiene una correlación positiva con el nivel educativo de los ocupados, y a inicios del período de análisis los cuatro grupos de educación registraron niveles de cobertura de los seguros de salud del 28,6%, el 32,1%, el 36,7% y el 59,4%, respectivamente.

En todos los grupos volvemos a observar brechas respecto de los ocupados en su conjunto, que son más grandes para los niveles educativos más elevados, ya que los porcentajes para los cuatros grupos educativos en el conjunto de los ocupados en el mismo período eran del 31,0%, el 38,5%, el 51,7% y el 72,1%, respectivamente (véase el gráfico I.17).

Gráfico I.17

América Latina (7 países): proporción del conjunto de ocupados y de ocupados agropecuarios con cobertura de seguro de salud, por años de estudio,

promedios simples, 2002 y 2012 (En porcentajes)

2002 2012 0

10 20 30 40 50 60 70 80

0 a 5 años 6 a 9 años 10 a 12

años 13 años

y más 0 a 5 años 6 a 9 años 10 a 12

años 13 años y más

Total Sector agropecuario

Fuente: Elaboración propia, sobre la base de procesamientos especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.

A lo largo del período se registraron mejoras generalizadas en este indicador de la calidad del empleo, y, tanto en el sector agropecuario como entre el conjunto de los ocupados, se mantuvo la correlación positiva entre los niveles de educación y la calidad. Sin embargo, en dicho sector, al igual que en el conjunto del empleo, los grupos educativos bajos registraron mayores mejoras, con lo que se logró reducir algo las brechas correspondientes.

Resulta sorprendente constatar que, si bien los grupos con menos años de estudio tienen una menor cobertura de seguro de salud, las brechas de calidad del empleo entre el sector agropecuario y el empleo en su conjunto son menores en los grupos educativos más bajos.

En resumen, el bajo nivel educativo general de los ocupados agropecuarios se observa en la desagregación por categorías de ocupación y estratos de empresas. Sin embargo, hay importantes diferencias y destacan los pocos años de educación formal con que cuentan los trabajadores por cuenta propia y los asalariados de microempresas, así como el hecho de que los trabajadores familiares no remunerados registran niveles educativos relativamente altos, lo que tendería a favorecer el futuro desarrollo de las unidades de producción correspondientes o sus perspectivas laborales en actividades no agropecuarias.

Las brechas de ingreso entre los ocupados agropecuarios son aún más grandes que entre los ocupados en general, pero, igual que para estos, durante el período de análisis estas brechas se achicaron. Algo similar se observa en la cobertura de los seguros de salud, que aumentó algo más para los ocupados agropecuarios de bajo nivel de educación formal, si bien se mantuvieron grandes brechas, tanto internas como respecto de los ocupados no agropecuarios de los mismos niveles de educación.

In document La evolución del empleo (página 84-88)