• No se han encontrado resultados

Introducción

Capítulo 2: 34;La cultura científica en la Argentina 1890-1910"

32.1 Un encuentro académico

4.1.2 La introducción de la simulación al espacio médico universitario

mimetismo animal. Repasa, de este modo, los casos de sujetos abúlicos asociados a la administración pública, que ocultan su ociosidad, bajo la fachada de un duro trabajo, y los casos de pseudo-delincuentes que merodean la "mala vida". Aunque la temática abordada en este ensayo de psicología política y social -tal como lo definiría ingenieros 119- parecería escapar a las implicancias más estrechas de la reflexión médica, distintos capítulos de esta obra fueron publicados en revistas académicas de Medicina y Medicina Legal a lo largo de estos años' 20. En efecto, la perspectiva evolucionista con que se inicia la obra y visión cientificista que hace de este rastreo urbano, acercan el ensayo a la caracterización de una "paleontología social" (Vezzetti 1985: 103). No obstante, la impronta médica propia del ensayo positivista ramosmejiano también puede leerse en la búsqueda de referencias neurológicas y psiquiátricas para indicar el origen de las prácticas simuladoras de talento y, cómo veremos, en la retoma de aspectos del simulador (hábitos, conductas, lenguaje) que fueron anteriormente anclados en un esquema patológico.

en escena inicial de los objetos (Aphotéloz 1984: 190191)121 simulación y simulador, llevada a cabo en estos trabajos.

Entre las primeras observaciones relevadas en la Lección de los delirios simuladores (Ramos Mejía 1893), se indica que este tópico ha resultado:

un punto de patología mental complemente nuevo ( ... ) y de un interés clínico indisputable ( ... ) Nada tan curioso y que excite más la observación y la meditación de los espíritus reflexivos que estas manera peculiares, bien extrañas por cierto, de esos delirios sui generis que oscilan dentro de la locura y la razón" (1893: 49).

"No se trata de ninguno de los delirios mencionados antes, delirios que, como vemos, son conocidos por su etiología y patogenia relativamente fácil y de un conocimiento corriente" (1893: 56).

Dos son los rasgos destacados que, sobre "el delirio simulado?', se anticipan en su introducción al ámbito médico-académico: el aspecto singular e intrigante que encierra su carácter fronterizo de lo patológico-psiquiátrico, y la complejidad de su abordaje. En oposición a los "delirios de enciclopedias" (delirios de grandeza, de riqueza, de exageración, religiosos, persecutorios, hipocondríacos morales, de humildad, de duda, de desesperación, agorafobia), ya leídos y sabidos por los alumnos, se trata de un objeto todavía incierto para las investigaciones neurológicas. Así pues, el auditorio es convocado pero también desafiado a las dificultades que supone su estudio, en una puesta en escena en la que el objeto es presentado, mayormente, a partir de la fascinación manifestada por las valoraciones con que lo concibe el locutor.

Algunos años después, la simulación se volverá para Ingenieros -estudiante formado, entre otras clases, en el curso de Ramos Mejía- eje constitutivo de sus intereses.

En su investigación sobre La simulación en la lucha por la vida (1903) se indica:

"No es nuestro propósito abordar el tema siguiendo la vía trazada por los profesionales que han visto la cuestión médica, desconociendo la cuestión humana ( ... ) Se ha estudiado en las enfermedades simuladas el hecho cliniço y médicolegal, ignorándose su aspecto psicosociológico. Para lo primero basta ser médico; para lo segundo requiérense otros conocimientos científicos, ajenos al bagaje mental de ¡os profesionales de la medicina."

([1903] 1954: 139-140).

El rasgo enfatizado en esta nueva presentación del objeto apunta a destacar, esta vez, la originalidad del enfoque a través del cual será indagado. La negación, recurso que

21 Recordemos que para la Lógica Natural, el discurso es concebido como una actividad desarrollada por un locutor que consiste en activar preconslruidos culturales, reelaborarlos mediante modificaciones o

en la cita antenor enfrentaba este material novedoso a los remanidos delirios enciclopédicos, vuelve a articularse, para destacar lo privativo de esta otra perspectiva. Si hasta entonces parecieron ser la neurología y la medicina-legal, las especializaciones científicas destinadas a indagar el nuevo problema de las simulaciones, sus aportes han resultado aunque ineludibles, insuficientes. La necesidad de ampliar y articular distintos saberes para abordar este nuevo fenórnno de manera comprensiva, inscribe esta propuesta en un espacio discursivo de didactismo metodológico interdisciplinario que descarta las limitaciones del mero conocimiento clínico. Seguidamente se aclara: "No haremos inventario del arsenal de los médicos militares con tras las enfermedades simuladas; ellos están expuestos a enores inhumanos (...) Nosotros vemos la cuestión de otra manera" ([19031 1954: 151-152).

Sólo un año después, se publica el ensayo de Ramos Mejía sobre Los simuladores del talento en la lucha por la personalidad y por la vida (1904). En su introducción, se repasan los antecedentes que, en el mareo europeo y argentino, se acercaron por vías biologistas o sociológicas a los estudios de la simulación (Darwin, Wallace, Laurent) y luego se indica:

"Pero la simulación, propiamente dicha, solo ha sido sistemáticamente estudiada por Ingegnieros (...) quien los clasificó [a los simuladores] en diversos grupos según el origen y modalidad de sus aptitudes para simular ( ... ) Pero solo consideró la simulación del carácter y creo que nadie, hasta ahora, ha abordado el tema que estudio yo en este pequeño libro (...)(11904] 1955: 7-8).

En esta introducción, se señala que el tema dei primer capítulo de esta obra será el de las "facultades defensivas" que los caudillos argentinos aplicaron a su gestión política, pero lo cierto es que los demás capítulos de Los simuladores del talento, sobre los que centraremos nuestro análisis, abordarán a muchos otros personajes catalogados como simuladores122. En este sentido, en un movimiento que supone relaciones de continuidad

122 Josefina Ludmer (1999: 79, 125) ha señalado que Ingenieros y Ramos Mejía unen la simulación con la locura y las llevan a la frontera dei delito. No obstante, Ludmer subraya una importante diferencia entre ambos, a partir de la reflexión sobre el caudillo que efectúa Ramos Mejía: la recuperación de lo "criollo", del elemento nacional. Asimismo, refiere a una nota al pie que aparece a partir de la octava edición de La simulación en la lucha por la vida, en la que ingenieros indicará lo paradojal de esta obra de Ramos Mejía, en tanto es "necesario poseer talento verdadero para efectuar con éxito semejante simulación del talento".

Para Ludmer (1999: 124), esta nota niega la obra de Ramos por considerarla "política" (pero no científica), en tanto propone un análisis de los líderes de gobierno e incurre en paradojas "y abrirá una disputa que separará dos líneas de la cultua argentina «la de un científico de la coalición» de la de otro tipo de científico". Para Horacio González (1999: 34-35) antes que dos tendencias radicalmente diferentes de la

y de complementariedad con los trabajos de su antiguo alumno, vuelve a actualizarse el interés sobre el fenómeno. Una vez más, la articulación de la negación en el proceso de puesta en escena remarca aquello en lo que todavía nadie ha reparado y que merece ser dicho sobre la simulación y el simulador. Estas elaboraciones se disputan, progresivamente, la originalidad y la exhaustividad de su tratamiento. En cualquier caso, queda reivindicado, el carácter precursor de las obras de Ramos e Ingenieros en el ámbito nacional, o bien su carácter "continuado?' de las mismas frente a los trabajos eumpeos preocupados por la investigación de este fenómeno que convoca el interés de conocimientos médicos y sociológicos.