CAPÍTULO 2. La construcción social del concepto de Juventudes
2.6 Jóvenes indígenas y acceso a la educación
Guerrero y Chiapas, con índices similares a los países más atrasados del mundo (CONAPO, 2005).
Se estima que la tasa de analfabetismo entre los pueblos indígenas es cuatro veces más alta (más de 26 por ciento de la población de 15 años y más) que el promedio nacional (7.4 por ciento). Una de cada tres escuelas primarias generales es multigrado, mientras que dos de cada tres escuelas indígenas son multigrado, es decir, sus docentes atienden más de un grado. En 2005, apenas el 13 por ciento de los estudiantes del 6º grado de primaria en las escuelas indígenas se encuentra en el grupo más alto en términos de comprensión lectora, comparado con el 33 por ciento de promedio nacional. El 51 por ciento se encuentra en el nivel más bajo, lo que es importante considerar debido a que el promedio nacional es de 25 por ciento (CONAPO, 2005).
Respecto a la cobertura educativa, si bien ésta se ha ampliado tanto a nivel nacional como estatal, los índices de inasistencia a la escuela siguen siendo altos, sobre todo, si se contrasta lo que ocurre entre la población indígena y no indígena, que acentúa la condición de desventaja de este sector de la población.
Según los datos de la Encuesta de Ingreso y Gasto, de 2006 a 2008 las oportunidades educativas para los jóvenes de las zonas más pobres del país, las que se refieren a la población indígena, crecieron de manera “moderada”, por lo que uno de cada 100 estudiantes de entre 19 y 23 años lograron incorporarse a la educación superior (INEGI, 2009).
De los jóvenes que logran acceder a la educación superior, en su mayoría son hijos de padres de origen rural, que migraron a zonas urbanas en la búsqueda de trabajo o con el fin de reunirse con algún familiar y que al arribar a las urbes, generalmente laboran en el sector informal (Carnoy, Santibáñez y Ordorika, 2002); la otra parte de la población indígena universitaria son jóvenes que se ven obligados a abandonar sus comunidades de origen, para poder proseguir con sus estudios de este nivel, sin embargo, a diferencia de los estudiantes locales este grupo necesita de fuentes de manutención adicionales, por lo que quedan obligados a buscar empleos que en la mayoría de los casos son absorbentes, de baja calificación y por supuesto mal pagados.
Según un estudio elaborado por la ANUIES y la SEP (2010), sólo uno de cada 100 jóvenes de ascendencia indígena puede ingresar a las universidades del país, a pesar de los
programas de becas y de la creación de nuevas instituciones de educación superior. Lo anterior respecto al ingreso, en cuanto la situación del egreso de los jóvenes indígenas, de apenas uno por ciento que ingresa a las instituciones de educación superior, menos del 0.2 por ciento egresan y se titulan.
Estudios recientes señalan que la deserción obedece principalmente a razones económicas, ya que los jóvenes optan por insertarse al campo laboral para apoyar a sus familias en su sostenimiento. La inequidad es tan evidente que mientras en la población urbana de mediano ingreso, 80 por ciento de los jóvenes tiene acceso a la educación superior, en la población rural sólo tres por ciento puede aspirar a ella (ANUIES, 2010).
El balance que sustenta el Programa de Apoyo a Estudiantes Indígenas en Instituciones de Educación Superior (ANUIES, 2010), sintetiza que históricamente, la población indígena ha carecido de estándares mínimos de calidad académica desde su educación inicial. Las escuelas a las que logra tener acceso no son suficientes ni adecuadas a la diversidad lingüística del país. Los profesores tampoco cuentan con formación técnica y pedagógica adecuadas, por lo que el proceso de acceso a la educación superior para los estudiantes indígenas es muy difícil y la desventaja social, económica y académica, es aún más.
Un estudio cuantitativo/ cualitativo sobre las barreras de acceso a la educación superior y a oportunidades profesionales para la población indígena, señala que los estudiantes indígenas enfrentan diferentes obstáculos no solamente para acceder a la educación superior, sino para permanecer y concluir sus estudios, entre ellos (Carnoy, et al.
2002):
La brecha geográfica: Los estudiantes se ven en la necesidad de trasladarse a las ciudades debido a que en la gran mayoría de las comunidades no se cuenta con instituciones que provean estudios de nivel medio superior y mucho menos cuentan con un nivel superior.
Las barreras culturales: Se refiere a la distancia, culturalmente hablando, entre las comunidades indígenas, con su lengua, sus tradiciones y la cultura de las instituciones de educación media superior y superior. Al llegar los indígenas a una ciudad se enfrentan a un choque cultural que implica un conflicto entre los propios valores, los valores que se
adquieren dentro de una cultura, en este caso de la población de origen y una cultura urbana que exige un cambio en la forma percibir las cosas.
Las barreras económicas: La mayor parte de las familias no está en la posición de financiar costos de transporte, hospedaje, libros y alimentación que se requieren para estudiar en las ciudades; además de ello, está la afectación indirecta, debido a que las comunidades dependen del trabajo familiar y cuando el joven o la joven viajan a estudiar, dejan de aportar su trabajo a la familia, lo cual los obliga a evaluar si vale la pena invertir en la educación de los hijos a sabiendas de que se pierde la contribución económica de uno de los miembros y que al contrario tendrán mayores costos de sobrevivencia en su vida diaria.
La calidad educativa: Se manifiesta en la baja calidad de la educación primaria para las comunidades indígenas, además de la escasez y precariedad en sus instalaciones y la deficiente calificación profesional de sus maestros.
Los factores discriminatorios: Las diversas clases de discriminación, debido a su origen indígena generan un trato diferenciado debido a su lengua y al color de la piel entre otros factores.
En este contexto de exclusión como una realidad objetiva sustentada con estadísticas, cobra relevancia el proyecto de la ENBIO como alternativa de educación superior para jóvenes indígenas de Oaxaca.