SOCIOLOGÍA. ASPECTOS DE LA VIDA SOCIAL
16. LOS JUEGOS DE SIEMPRE
¿Qué es el juego? dificil de definir;
quizás las características más evidentes y perceptibles del juego son que es una actividad abierta, gratuita, imprevisible, espontánea, que nace y muere en sí misma, que siempre guarda una relación directa y mágica con el proceso creativo y, como tal, es capaz de contener en armonía elementos aparentemente dispares. El caso es que en
todos los pueblos siempre han existido unas costumbres en la forma de divertirse, los juegos son, quizás, las más arraigadas aunque hoy apenas se practican, fundamen- talmente por el cambio de los gustos y la aparición de otros modos de diversión, lo que conlleva que ni se enseñen ni mucho menos que se practiquen.
Casi siempre, antes de jugar, se “echa- ban suertes” para ver quien se quedaba, quien comenzaba o quien amagaba. Hay
un montón de fórmulas, casi tantas como juegos, conocidas como Plon, Bron o Tron.
Algunas fórmulas eran “echar pajas”, “echar pies”, “cara o cruz”, “pares y nones”, “puche- ros y cazuelas”, “con los dedos” o “echar chinas”. Algunos juegos recordados son:
LA BOLEA
Es un juego que se practicaba los domin- gos y las fiestas, que consiste en lanzar bolas de distinto peso (desde las de una libra, libra y media, dos libras, etc. hasta las de veinticinco libras, que es una arroba) para llegarlas lo más lejos posible sin sobrepasar el esbarre. Al comienzo se señalaba una raya en el suelo, el esbarre, y cada tirador tira sus bolas tomando carrera, y tiene que superar al anterior siempre cuidando de no pasarse del esbarre; el que más lejos llega la bola es el que gana. Se puede jugar mano a mano, es decir, uno contra uno, dos para dos, tres para tres, a dos, cuatro, seis puntas, etc. A veces se apuesta el ganador.
LAS TABAS
Una taba es un huesecillo del tarso de los corderos, que mide alrededor de 3x1 cm, y que, una vez limpio, sirve para jugar gracias a las cuatro caras diferentes que posee, cada una con su nombre: hoyos, tabas, lisos y carneros.
A veces se pintaban de colores. Las variantes de este juego son muchas: se tiran las tabas al suelo quedando colocadas en diferentes posturas; se lanza una al aire para, antes de cogerla de nuevo, colocar las restantes, en cada lanzamiento, de distintas posiciones; se cogen a una, a dos, a tres, etc. y se tiraban para arriba, ganado quien más tire y recoja a la vez.
EL BOLICHE
Era un juego de dinero, con apuestas o uno contra uno. Había, ya preparado, una especie de hoyo o pozo ovalado donde lo más fácil es que se salieran las bolas, donde
los jugadores las tiraban para intentar meter cuantas más mejor.
NO ME LO QUEMARÁS
Un chico se ponía un papel en el culo colgando del pantalón con un candil iba los otros detrás para intentar quemárselo, lo cual era casi imposible al ir corriendo.
LAS PEDRETAS
Juego de niñas que consistía en coger cinco chinas muy redondicas, tirarlas al aire para arriba quedándose con algunas en la mano que luego volvían a tirar hasta con- seguir coger todas las chinas en la misma mano en las menos veces posible. Había muchas variantes, por ejemplo: al empezar el juego se decía: “mi una moruna, lunares, palmares” y se daba una palmada al final, se seguía con la dos, con la tres, etc.; “que tomo, que dejo”, se tomaba una y se dejaba otra; “pase una, pase dos, pase tres, etc.”
LA RAYUELA
Se dibuja un campo de juego en el suelo dividido en varias casillas (las niñas hacen unos cuadros en el suelo, numerados) y se dispone de un tejo que tiene tienen que lanzar a la primera casilla y después, a la pata coja, recorrer sin pisar ninguna línea todo el dibujo y sin que el tejo tampoco las toque, brincando de un cuadro a otro con diferentes dificultades.
EL ABEJORRO
Lo componen tres o más jugadores: uno tapado y los demás provocándole (abejo- rreándole). El tapado mira a la pared y con una gorra puesta, los otros dos, uno a cada lado, intentando quitarle la gorra de un pescozón; si el jugador de la gorra descubre al último que le ha dado el pescozón y le ha quitado la gorra, dicho jugador pasará a la posición del centro con la gorra puesta.
EL ARO
Consta de un aro dirigido por un gancho con la punta de una forma especial para dirigirlo; los jugadores se ponían ante una raya y al contar tres salían corriendo para ver quien llegaba el primero, sin que se le cayese el aro.
EL ZOMPO
Es un juego popular de toda la vida que recibe distintos apelativos como trompo, chompo, peonza, zompa y alguno más. Se baila con una cuerda o guita y se conocen distintos “estilos” de tirarlo, así como di- versas vartiantes en la forma de jugar. Una variante singular es “el ronde”: se dibuja un ronde de metro y medio de diámetro y cada jugador tira el zompo, que debe tocar el ronde y salir fuera bailando; si no lo hace queda dentro del ronde hasta que lo “sacan” a fuerza de golpes de otros zompos o con el empuje del zompo bailado en la mano. El mayor interés era partir un zompo o hacerle mellas a fuerza de puyazos (“pugazos”). También se jugaba a la “ca- minata” que consistía en que cada jugador tenía que llevar su zompo hasta un lugar determinado y volver al de partida, donde había un dibujo, con la única obligación de golpear el zompo que se quedaba cada vez que se tiraba; el que se quedaba trataba de llevarlo en dirección contraria.
LA RATA
Consistía en darse pelotazos tirando una pelota el jugador que podía cogerla. Las carreras tanto para intentar coger la pelota como para huir de los pelotazos hacían olvi- dar el frio y “calentaban” pronto el cuerpo.
LA SILLA (PÍDOLA O PIOLA)
Es de los más antiguos, lo juega un número ilimitado de niños de forma que uno amaga, es el “burro”, y otro es “la ma-
dre”, que indica los movimientos. Existen muchas maneras de practicarlo como: silla, silla y lique, culá, piola, torera, silla al aire, y diversas combinaciones entre ellas. Destaca el llamado “correcalles” en el que todos los niños saltaban a todos, corriendo las calles del pueblo.
ENCIERROS
Casi siempre se jugaba en vísperas de fiestas. Uno hacía de toro, otros de mansos y otros de cuadrillas. El que hacía de toro llevaba unos cuernos de las vacas del año anterior, y si no se tenían pues cuernos de cabras o un palo. El chiquero era un corral o una cuadra desde donde salía el encierro.
EL HILO NEGRO
Se hacían dos grupos con sus capitanes sorteando que grupo se escondía; el capitán de los escondidos decía: “más adelante”, y el del otro grupo contestaba: “hilo negro”, así sucesivamente hasta rebasarlos. Una vez rebasados, el capitán del grupo que no se había escondido decía: “arriba mis compañeros”, entonces los escondidos co- rrían hacia el punto de partida y si pillaban a algún miembro de los contrarios este grupo perdía.
ESTIRA GARROTES
Dos jugadores, uno enfrente de otro, cogidos con las dos manos a la parte central de un garrote; se sentaban con las piernas flexionadas y las plantas de los pies de uno contra las del otro. Cuando se cuenta tres los jugadores tensan las piernas intentan- do levantar al contrario con su fuerza. El primero que levanta el culo es el perdedor.
ALFILERES DE COLORES
Consistía en unas tiras largas de alfileres de colores que se clavaban en unas petacas que se hacían de papel de periódico; se
jugaba moviendo el alfiler y el que lo ponía encima el primero ganaba;
AL ALPARGATE VIEJO
Sentados en el suelo en corro con los ojos cerrados mientras una niña daba vueltas alrededor del corro cantando “Al alpargatico viejo, aquí me lo pongo aquí me lo dejo” y entonces se miraba y la que lo tenía detrás tenía que correr detrás de la otra que procuraba sentarse en su sitio) LA MADRE COCHINA
Se sentaba una niña en un escalón ha- ciendo de madre como que cosía y las otras niñas decían desde lejos: “madre ¿que está cosiendo? y ella respondía: los pantalones de padre, ¿Con que hilo?, ¡Con hilo verde! y entonces todos decían varias veces: ¡madre cochina del hilo verde! y salía la madre a pillar a una de las niñas.
LOS CABALLICOS NOBLES
Se jugaba con dos equipos y se marca- ba una “tufá”; el equipo que se quedaba formaba un corro con las manos cogidas y dejaba una “madre”; el otro equipo, salien- do de la tufá, trataba de subir a los caballos mientras la madre trataba de pillarlos antes de que lo hicieran. Cuando la madre cogía a un jinete se cambiaban los papeles que desempeñaban. Si se montaba a la madre comenzaba el juego siendo jinete.
EL TRANCO
Consistía en un trozo de palo de unos 20 cms. (con puntas en los extremos) y una vara; con esta se golpeaba la punta del tranco para llegarlo lo más lejos posible y ganaba quien había recorrido un mayor trayecto al llegar a un número de varas acordado de antemano. Había varias mo- dalidades o formas de jugarlo.
LA JÁBEGA
Era un juego muy sencillo que consistía en que el jugador que se quedaba corría a pillar a alguien; una vez que lo conseguía, cogidos de la mano corrían a por otro y así se iba formando una cadena hasta pillar al penúltimo, que se quedaba la mano si- guiente. Si se rompía la cadena los que no estaban pillados podían darle golpes a los de la cadena antes de que se volviesen a coger o se salvasen en la tufá.
EL PESALMÚ
Era un juego en el que la “madre” tapaba los ojos al “burro” que, agachado, esperaba que alguien se subiese a su lomo. La madre preguntaba: ¿Quién pesalmú? si el burro no acertaba este se quedaba subido y saltaba otro chico, así hasta que se acertaba o se
“ringaba” el burro. Si acertaba se cambiaba el saltador por burro.
LA COMBA Y LA GOMA
A una cuerda larga se le daba vueltas, batiendo el suelo. Entrabas a la comba por un lado, se cantaba la canción y al termi- narla, se salía por el otro lado.
“Tengo un clavel, para Maribel Cuando se case, se lo daré Ya se ha casado, ya se lo he dado También su esposo se lo ha quitado”
Había comba alta, baja y mixta de ambas.
Mientras se salta se cantan canciones, por ejemplo:
“Que bonita está la parra con los racimos colgando, más bonita está mi niña de catorce o quince años”.
“Al pasar la barca me dijo el barquero las niñas bonitas no pagan dinero”.
“Al pasar por Toledo me corté un dedo, me salió sangre, y una gachí morena me dió un pañuelo para limpiarme Y después del pañuelo me dió una cinta para mi pelo.
Y después de la cinta me dió recuerdos para Toledo”.
LA PELOTA
“Mi pelota salta y bota si se rompe tengo otra”
“Tengo un novio militar que bien sabe saludar”
“Popeye se fue a pescar al río Guadalquivir como se le rompió la caña pescaba con la nariz”
LOS CORROS
Se ponía la niña en el centro, después se iba a por otra niña, la cogía de la mano y la sacaba al centro y se repetía varias veces can- tando distintas estrofas como por ejemplo:
“Al corro de las pelotas comeremos ensaladas lo que comen los señores naranjitas y limones atufé, atufé
sentadita me quedé”
Otra variante era que dos niñas cogidas con las manos cruzadas saltaban de un lado a otro y al decir “tipití” se volvían de espaldas y “tipitón” otra vez para delante.
En este otro corro a la niña que se nombraba se ponía de espaldas, cogida a las demás; conforme se iban nombrando
otras, se iban poniendo de espaldas también hasta que se juntaban todas de espaldas y entonces se terminaba el juego diciendo:
¡Culás, culás, culás!
Otra variante era el corro en el que mientras se daban vueltas se cantaba:
“La pava, la pava, qué rica que estaba, después de bien cocida, después de bien guisada, lo que manda el Rey, lo firma el Alcalde, la señorita ––––––––––
que ponga el culo al aire”.
OTROS JUEGOS DE NIÑOS Y NIÑAS El columpio o mecedor, las palmas de las manos, chicos y chicas, antón pirulero, los santos, las caras, ricotín ricotán, el tira–
soga, el pillao, el escondite, las correas o escondecorreas (parecido al alpargate), las cuatro esquinas, la sillica la reina, el arco, el palmo, el pañuelo, los rompes, el gua, la gallinica ciega, guardias y ladrones, churro, media manga y mangotero, los chavos, el curioso “furi sin él .tranca, piola y con él”, la cucaña, la goma, mojar la oreja, dejarlas caer, la raspa, el escondite, las correas,
“trompigalope”, un, dos, tres, pollito inglés, la gallinica ciega, el látigo, los zancos, el piesquietos, el veo–veo, atajar la calle, las canicas o bolas, el matarilerilerón, el arri- mao, las esquinitas o cuatro esquinas, el marro, el bote, el pulso gitano, los puñicos, cortar el hilo, las estatuas, zurre capote y los arrimaos.
JUEGOS DE MÁS FUERZA
Estos juegos eran practicados preferi- blemente por hombres. Algunos eran: el lanzamiento de barra, el tiro de reja, el tranco o escampilla, el chusque, las bochas, la petanca, la tangana o tingana y la bolea.
DENTRO DE LAS CASAS
Se jugaba a las adivinanzas (“adivi- na, adivinanza”), a los trabalenguas, a la lotería, a la baraja, al parchís, a la oca, a las tres en raya y a las prendas. en éste (también por explicar uno) se hacía un corro y un chico o chica cogía un anillo y lo iba pasando por las manos cerradas de todos los demas despistando para que no se supiera si lo dejaba caer o no y a quien se lo pasaba; después se decía: apor aquí se me fue, por aquí se me vino, ¿donde está el anillo? . la persona a quien se lo pregun- taban, si no acertaba, tenía que pagar una
prenda de algo que llevaba puesto; y se repetía hasta que todos los participantes habían pagado alguna prenda. al final se iban sacando las prendas ¿de quien es esta prenda que tengo en la mano? y se tenía que acertar o en caso contarario ponerle un castigo que consistía en apartarlo del corro mientras los demás acordaban que castigo ponerle, que normalmente era cosa de mucha risa o de broma; alguna de esas cosas eran, por ejemplo, decir tres veces sí y tres veces no a preguntas graciosas; o decir pamplona con la boca dentro de un cacharro con agua.