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Las cirugías estéticas: aspectos históricos,

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CAPÍTULO I. PROMOCIÓN DE LA SALUD Y LA MUJER

II.3 Las cirugías estéticas y la bioética

II.3.1 Las cirugías estéticas: aspectos históricos,

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Además de que Madame Noël fue feminista, perteneció al grupo de pioneros de cirugía cosmética moderna.

Por lo que concierne a la ética feminista en los nuevos tiempos, más que señalar posturas que generalizan las decisiones de las mujeres con su cuerpo y sobre temas que implican dilemas bioéticos, como en el caso de las cirugías estéticas, sugiere reflexionar éticamente sobre: el cuerpo, la autonomía, la subjetividad y la mujer, las tecnologías, la salud de la mujer, entre otras cuestiones, para entender el fenómeno.

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esto podría ponerlos en riesgo de muerte, los humanos iniciaron actos de cirugía al cerrar las heridas para evitar hemorragias. Más adelante, en el periodo del Renacimiento, surgen enfermedades como la sífilis y la lepra, que causaban

“deformaciones” faciales, por tanto, los procedimientos quirúrgicos desarrollados tenían el objetivo de corregir “deformaciones” en el cuerpo. Fue hasta después de la Primera Guerra Mundial, a principios del siglo XX, cuando los cirujanos plásticos trataron de “restaurar las deformaciones” producidas por las heridas de guerra, con esto se dio paso a la cirugía reconstructiva (Pick, 2005).

La cirugía estética surge a finales del siglo XIX en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Francia, y fue hasta comienzos del siglo XX que empezó a practicarse a gran nivel. El primer acontecimiento que originó el surgimiento de la cirugía cosmética, fue el culto masivo a la belleza a principios del siglo XX. Por lo anterior, Banner (1983, citada en Davis, 2007: 43) menciona que: “Se dejaron atrás las prohibiciones culturales que impedían a las mujeres mayores buscar verse jóvenes y bellas, y surgió una ideología democrática de superación que ponía al alcance de todas las mujeres las herramientas para ser bellas, sin importar su condición socioeconómica”. También apareció la publicidad sobre “las maravillas” de las cirugías cosméticas en diversos diarios. El segundo suceso fue durante la Primera Guerra Mundial, donde hubo una gran cantidad de soldados con heridas en el rostro y quemaduras. Las asociaciones negativas que había de la “deformidad” del cuerpo por alguna enfermedad considerada “castigo divino” se disiparon con las cirugías reconstructiva y estética. Estos hechos abrieron paso a la oportunidad de los cirujanos plásticos de practicar sus técnicas quirúrgicas y obtener experiencia (Ídem).

Así, la cirugía plástica37 comenzó con la manipulación de la piel, sin embargo, en la actualidad abarca todas las zonas del cuerpo, dividiéndose en siete especialidades quirúrgicas, una de ellas es la cirugía estética, cuya finalidad es “mejorar” el aspecto físico de una persona donde aparentemente la función no juega ningún papel en las personas que se las realizan. La cirugía cosmética es utilizada en procedimientos para “rejuvenecimiento” de la piel, trasplante del cuero

37 Lo que en principio se llamó cirugía plástica dio inicio a la cirugía estética.

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cabelludo por calvicie, aumento del tamaño y posición de los senos o glúteos, disminución de sobrepeso u obesidad en ciertas partes del cuerpo (Coiffman, 1986).

Ricardo Nerimenciona que las cirugías fueron en un principio con el fin de recuperar o tener funcionalidad del cuerpo, a causa de problemas asociados con

“malformaciones” congénitas o quemaduras, bajo el nombre de cirugías plásticas.

Sin embargo, en épocas más recientes hay una demanda de cirugías estéticas (procedimientos quirúrgicos) con fines estéticos del cuerpo de las personas, sobre todo en las mujeres; las cirugías estéticas proporcionan frecuentemente seguridad a las personas “sanas” que recurren a ella (Hospital Juárez del Centro, 2010).

Históricamente, los cirujanos generales especializados en reparación plástica se dedicaban principalmente a reconstruir las partes del cuerpo perdidas, deformadas o por un accidente. En la época contemporánea, la cirugía plástica no existió como especialidad hasta fines de la década de 1940, cuando creció la demanda por correcciones estéticas y algunos cirujanos empezaron a concentrarse exclusivamente en el tipo de cirugía estética, por lo que ésta:

“[…] comenzó a realizarse en México a mediados del siglo XX, inicialmente en cara y tuvo un período inicial de descrédito médico debido a la propaganda desmedida que algunos cirujanos plásticos realizaron en medios masivos de comunicación. No se cuestionó el valor ético de estas intervenciones quirúrgicas, pero sí a los cirujanos por realizar esta propaganda con fines de lucro”

(Pick, 2005: 93).

En la actualidad, en México existe la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva, A. C. (AMCPER), que es el organismo que agrupa a todos los cirujanos plásticos certificados del país, cuya función principal es promover el crecimiento académico y la educación médica continua de sus miembros mediante la organización de cursos de actualización, congresos nacionales e internacionales, talleres. La AMCPER identifica y hace la diferencia entre cirugía estética y cirugía reconstructiva definiéndolas de la siguiente manera:

Cirugía plástica estética: trata con pacientes en general “sanos” y su objeto es la “corrección de alteraciones” de la “norma estética” con la finalidad de obtener una mayor armonía facial y corporal, así como reducir los efectos del

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envejecimiento. Pretende acercarse a la belleza. Ayuda a recuperar la “estabilidad emocional” mejorando la calidad de vida a través de las relaciones profesionales, afectivas, etc.

Cirugía plástica reconstructiva: procura “restaurar o mejorar” la función y el aspecto físico en las lesiones causadas por accidentes, quemaduras, en enfermedades y tumores de la piel y tejidos. En anomalías congénitas, principalmente de cara, manos y genitales. El paciente debe tener una idea clara y realista de los resultados que se pueden alcanzar, de sus limitaciones y riesgos, a fin de poder tomar una decisión (AMCPER, 2016).

Los procedimientos o tipos de cirugías estéticas que llevan a cabo los cirujanos plásticos certificados por la AMCPER y los más solicitados por mujeres son: mastopexia o levantamiento de busto, cirugía de la nariz o rinoplastia, liposucción y lipoescultura, y otoplastia o cirugía de orejas (ver Anexo Nº. 4 para la explicación de estos procedimientos). El cirujano plástico certificado en esta asociación es un especialista que ya cuenta con los conocimientos, entrenamiento quirúrgico y experiencia necesarios para realizar las cirugías estéticas, bajo condiciones de máxima seguridad para las personas.

Es conveniente mencionar el proyecto “Diamond” de Seguridad del paciente, el cual fue desarrollado en 2010 por el Dr. Foad Nahai (en su momento presidente de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética). El proyecto menciona cuatro puntos necesarios en una cirugía estética para mayor seguridad y éxito en el procedimiento quirúrgico estético, estos son:

1) La persona interesada tiene que ser candidata para el procedimiento; el cirujano plástico debe indagar en sus motivos y, en su caso, canalizarla.

2) El procedimiento quirúrgico tiene que ser adecuado, es decir, considerar posibles riesgos, efectos secundarios, tiempo de recuperación.

3) Todo cirujano plástico debe ser médico titulado, tener especialidad en cirugías estéticas, estar certificado por la AMCPER o alguna institución acreditada y tener experiencia amplia en la realización del procedimiento considerado.

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4) Las instalaciones quirúrgicas deben ser seguras y con medios para resolver situaciones de emergencia médica (Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, 2016). Asegurar que la clínica tenga licencia sanitaria vigente y con implantes de calidad certificada por la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), además de que las instalaciones deben ser adecuadas y con condiciones de higiene.

Como toda cirugía, la intervención estética también implica riesgos y posibles efectos secundarios. Por ello, es importante asegurarse de que se cumplan estos criterios para que haya más seguridad y éxito en el procedimiento quirúrgico estético.

Sobre la acreditación requerida para practicar la cirugía estética, también la Ley General de Salud establece que: “[…] los médicos especialistas quirúrgicos, adicionalmente, deben contar con un certificado, otorgado por un consejo Médico avalado por el Comité Normativo Nacional de Consejos de Especialidades Médica, al acreditar la capacidad y experiencia en la práctica y técnicas correspondientes”

(Pérez, 2016: 19).

En México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios es la encargada de identificar, supervisar y suspender las actividades en establecimientos con irregularidades en el servicio, personal o en las instalaciones que puedan ocasionar riesgos a la salud y la vida de las personas, así como proporcionar dicha información. De esta manera, esta comisión junto con el Sistema Federal Sanitario entre el período de 2013 a septiembre de 2015 han verificado un total de 1,728 clínicas de cirugía plástica y estética, suspendiendo actividades en 186 por irregularidades en el servicio, el personal y la normatividad inadecuada. La COFEPRIS lleva a cabo la vigilancia en establecimientos quirúrgicos, terapéuticos, consultorios médicos para bajar de peso, spa, entre otros, para supervisar que estos espacios no se apliquen procedimientos o sustancias invasivas al cuerpo, que el personal cuente con la acreditación académica necesaria y que el lugar tenga la licencia sanitaria vigente (Ídem). Esto a través de: “[…] un programa de inspección sanitaria dirigida a clínicas y/o

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establecimientos con ofertas públicas a precios sospechosamente bajos, con infraestructura incompleta, sin aviso de funcionamiento presentado ante la COFEPRIS y con personal sin estudios profesionales adecuados” (Ibíd.: 18). Así pues, la comisión señala que las prácticas realizadas en dichos establecimientos, deben estar fundamentadas en principios científicos (que el personal cuente con cédula profesional y esté acreditado en la especialidad que ejecuta) y éticos (que el profesional explique los beneficios y riesgos) para que haya resultados favorables y sin riesgo a la salud y la vida (Ídem).

A pesar de la existencia de la COFEPRIS, la AMCPER y otras instituciones derivadas de ésta, siguen surgiendo clínicas de belleza ilegales con intención lucrativa en contra de la salud de las personas que acuden a estos lugares. Los charlatanes que se encuentran ahí no son especialistas en realizar cirugías estéticas, hacen uso de sustancias dañinas a la salud y han encontrado un negocio beneficioso para sus bolsillos. En relación con esto, Kraus y Pérez (2007:

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Algunos establecimientos que realizan estas prácticas quirúrgicas incumplen con las normas de calidad, higiene, seguridad y profesionalismo que se necesitan para que el procedimiento sea realizado con éxito y, sobre todo, evitar riesgos a la salud de quien se las practican. Es por ello que la bioética aborda éticamente estas cuestiones, y se esfuerza en poner al punto las reglas, los principios, los procedimientos y las instituciones para ayudar a explicar y a resolver los dilemas que ella formula (Sánchez, 1996). Para Helga Kuhse y Peter Singer (citados en González, 2008: 54): “la razón de la existencia de la bioética se desprende del contexto en el cual surgió: es histórica, es derivada de la conciencia

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moral que se desarrolló en los años sesenta del siglo pasado a raíz de que alcanzaron un nivel de conciencia pública los problemas inherentes a la atención de la salud y a la evolución de las ciencias biomédicas”.

El aumento de cirugías estéticas lleva a interrogar su alcance y sus repercusiones en la salud y nos coloca frente a nuevas situaciones para las cuales, muchas veces, no tenemos respuestas adecuadas. La decisión de las mujeres de realizarse una cirugía estética ha implicado un dilema bioético desde que surgieron, decisiones que se relacionan con el principio de autonomía, la ética, etc. Por lo cual surgen las siguientes preguntas que sirven como directrices de la discusión: ¿todo lo que se puede hacer, debe sin más hacerse?; ¿se puede hacer cualquier cosa sin cuestionar su legitimidad ética?; ¿actualmente, con las cirugías estéticas es posible alcanzar todas las metas que se proponen las personas?; ¿las decisiones se toman de acuerdo a lo que conviene para uno o los demás?; y ¿cuándo y con qué criterios hay que establecer los términos éticos? La elevada demanda de las cirugías estéticas, sobre todo por mujeres, la proliferación de clínicas de belleza ilegales ¿son indicadores de la presión social actual como efecto del rechazo hacia la vejez y la exigencia de aproximarse a “estándares de belleza cultural”? (Ramos-Rocha, 2012). La modernidad aspira a mostrar un cuerpo permanentemente “joven”. Se hace preciso esmerarse en su cuidado; un cuerpo “joven” y “hermoso”, en cuanto fuente irremplazable de placeres, proporciona una autoestima que no concede ningún otro bien anímico (Roa, 1995). En este período podría pensarse que surgen inseguridades y obsesiones en las personas en su intento por alterar sus identidades, sus personalidades, sus cuerpos y su salud, pensando que belleza es igual a salud, al producir bienestar por su apariencia física. Por lo cual, Álvarez y col. (2006: 15) explican que: “La bioética es parte inevitable de la ética y ésta es, ineludiblemente, filosofía. Si algo caracteriza a la filosofía es el hecho de ser un discurso racional en busca de la respuesta a su pregunta capital: ¿por qué?”. Lo cual lleva a indagar desde un análisis bioético algunos aspectos de la alta solicitud de cirugías estéticas.

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