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Los yacimientos arqueológicos de la Edad del Bronce

LOS YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS DE ALCALÁ DEL JÚCAR: LA EDAD DEL BRONCE Y LA CULTURA IBÉRICA

1. Los yacimientos arqueológicos de la Edad del Bronce

En el término municipal de Alcalá del Júcar se han detectado, hasta el momento, cinco ya- cimientos arqueológicos pertenecientes a esta etapa, que trataré a continuación. 3 En caso de discrepancia sobre el nombre y la extensión, los citaré en primer lugar por la denominación que se que se les atribuye en Valero Tévar (2008) y, en segundo, en Fernández-Posse (2008). El mapa de la Figura 1 presenta la localización de estos yacimientos.

Se trata de los siguientes: El Cerro de la Reina, que en otras fuentes se denomina Cerro de la Reiná, o simplemente Reiná en la zona; Cañizo Mateo / San Lorenzo; El Colmenar / Central; La Morra de Faustino / Mirador, y Las Eras. Excepto Reiná, que fue objeto de excavación de urgen- cia, y al que después me referiré, del resto sólo se conocen algunos escasos materiales de su- perficie, estructuras visibles si se aprecian y la situación y la extensión atribuida. He de advertir también que Cañizo Mateo / San Lorenzo, presenta una discrepancia importante en el nombre:

San Lorenzo, denominación que le atribuyen Fernández-Posse et al. (2008) es el nombre de un paraje muy conocido en el pueblo, porque en él se encuentra la ermita del mencionado santo

3 Una relación y descripción de los yacimientos de Alcalá del Júcar, tanto de los correspondientes a la Edad del Bronce como de la Cultura Ibérica, puede consultarse en Gil Cebrián (2014).

Figura 1. Mapa de localización de los yacimientos arqueológicos de la Edad del Bronce en Alcalá del Júcar.

Elaboración propia.

patrón del pueblo, y que está en realidad unos 3 Km. río abajo, en dirección al núcleo urbano de Alcalá, por lo tanto en otras coordenadas.4

El yacimiento de Reiná se excavó de urgencia a raíz del descubrimiento de las inscripciones ibéricas de un abrigo, en el que se hallan también grabados esquemáticos de cronología aún desconocida. El lugar, en la margen derecha del río, se encuentra rodeado casi por completo por un meandro encajado del Júcar, encima del acantilado y está muy erosionado (ver Figura 2).

Mientras se realizaban los calcos de los letreros ibéricos y los grabados esquemáticos re- cientemente descubiertos, se produjo una tormenta rápida y violenta, de las que son frecuentes en la zona, que puso al descubierto un hacha plana en cobre, actualmente depositada en el Museo de Albacete (ver Figura 3). A raíz del hallazgo, José Pérez Ballester, que dirigía el trabajo de los calcos, alertó de la situación y se puso en marcha la excavación de urgencia, llevada a cabo por López Precioso y Serna López (1990).

La citada excavación dio como resultado la existencia de una cabaña atribuida a la Edad del Bronce. Se trata de una superficie de planta alargada de tendencia oval, de 2,30 m. de longitud que presenta cimentación en piedra en las partes de mayor pendiente y está construida en arci- lla y tapial. La techumbre, atestiguada por las huellas de los postes en el suelo, debió ser vegetal y de una sola pendiente orientada al noroeste. La construcción está dividida en dos estancias y revocada interiormente. La más grande tendría la función de lugar de habitación y la de menor tamaño se utilizaría para el almacenamiento y procesado de los alimentos. Entre los materiales recogidos en la excavación destaca la citada hacha plana de cobre. El resto es sobre todo ma- terial de derrumbe, fragmentos varios de cerámica a mano, tosca, casi sin decoración excepto algún mamelón ocasional, probablemente de fabricación doméstica, además de algún resto o inicio de talla, en material lítico de la zona (ver Figuras 4 y 5). No parece que hubiese ninguna otra vivienda en el lugar, por lo que la ocupación sería de una sola familia.

Sin embargo, como comentaré después, la zona estuvo poblada o utilizada en la Cultura Ibérica y en otros periodos de cronología aún por determinar.

Los cuatro yacimientos restantes están sin excavar, y el resultado de la prospección en

4 La creencia popular de que en San Lorenzo hay restos arqueológicos está muy extendida, aunque sin una concreción precisa.

Figura 2. Panorámica del yacimiento de Reiná. Figura 3. Hacha de cobre de Reiná. Fondos del Museo de Al- bacete.

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superficie es similar y bastante pobre. Según las publicaciones consultadas, sólo se aprecian estructuras en el polémico Cañizo Mateo / San Lorenzo, de la margen derecha del río, para el que Fernández-Posse et al. (2008) hablan de acumulaciones tumulares y arranque de muros.

Por mi parte, no los he encontrado ni tampoco se citan en Valero (2008).

En El Colmenar / Central, situado en la margen izquierda y casi enfrente de los anteriores (ver Figura 6), los autores mencionados no parecen haber encontrado huellas de construccio- nes; sin embargo, el yacimiento se asienta como casi todos los de la zona sobre una pequeña elevación, que en la zona se conoce como “morrón”, y en el arranque del mismo se aprecia un aterrazamiento, que mientras no se estudie debidamente no es posible determinar si constituye un elemento arqueológico o una muestra de acondicionamientos agrarios relativamente recien- te. Lo que sí se aprecian son pequeñas superficies con tierra removida y de coloración más oscura que el entorno, que bien pudieran atribuirse a intervenciones de no profesionales. Los materiales de superficie son casi únicamente cerámicos, de las mismas características que los descritos para Reiná.

La Morra de Faustino / Mirador, está situada aproximadamente a 7 Km. de los yacimientos hasta ahora citados, en la margen derecha del río, también sobre un morrón, enfrente del ac- tual núcleo principal de población y bien comunicado visualmente con el de Las Eras. No se perciben estructuras, pero si señales de remoción de tierras, que en este caso también pue- Figura 4. Materiales de la cabaña de Reiná. Fondos del Museo de Albacete.

Figura 5. Materiales líticos de la cabaña de Reiná. Fondos del Museo de Albacete.

den considerarse el fruto de intervenciones clandestinas. Se repiten los materiales hasta ahora descritos para los anteriores yacimientos, cerámicas de las mismas características, sin ningún fragmento especialmente significativo, y un diente de hoz en sílex (ver Figura 7).

En manos de particulares permanecen dos recipientes de pequeño tamaño, casi enteros.

Son también de cocción reductora, de tendencia globular y paredes lisas sin decoración. He de advertir que según Fernández-Posse et al. (2008), el yacimiento pudo tener su origen en el Cal- colítico, pero no se citan materiales que justifiquen esta afirmación y yo no los conozco por otras fuentes. Finalmente, en Las Eras, se repite el panorama hasta ahora descrito, sin más novedad que la existencia de alguna carena. Este yacimiento está muy cercano al conjunto ibero de Los Villares de Las Eras.