ARQUEOLOGÍA FORENSE EN EL MUSEO DE ALBACETE
1. Museo de Albacete
¿Por qué el Museo de Albacete como sede de este proyecto de investigación? Desde sus orígenes, los programas de actuación desarrollados en el Museo de Albacete han sido enca- minados hacia varios frentes: la adecuación de las infraestructuras tanto para la conservación como para la buena transmisión visual de las colecciones, a través de las exposiciones per- manentes; la dinámica de las exposiciones temporales en cuanto que mantienen el interés del público; el desarrollo de programas específicos de difusión realizados con el concierto de otras instituciones, dirigidos a la sociedad en general (conferencias, visitas guiadas, etc.); la organiza- ción de congresos, simposios, jornadas y mesas redondas sobre temas de interés científico. El Museo pone sus fondos al servicio de cuantos investigadores lo han solicitado y presta especial atención al colectivo de estudiantes” (SANZ GAMO, 2005).
Iniciamos nuestra presentación con las palabras de Dña. Rubí Sanz Gamo; como una de las claves para dar respuesta al por qué el Museo de Albacete como sede de nuestro trabajo;
gracias a su filosofía y desarrollo, debía convertirse en la sede donde plantear la creación de la
“Osteoteca”.
Estamos ante una Museo abierto a nuevas líneas de actuación y que lucha por el avance y
mejora en la investigación. A esto sumamos un interés personal, puesto que “la tierra llama”, y que mejor que trabajar en dar a conocer la historia, cultura y patrimonio de nuestra provincia, sea desde la disciplina o línea de investigación que sea.
Uno de nuestros objetivos generales, que enumeraremos en el siguiente apartado, será “dar a conocer en profundidad el Museo de Albacete”. Por lo que quisiéramos resumir brevemente su línea de evolución a lo largo del tiempo.
Las primeras semillas que dará como fruto la creación del actual Museo de Albacete, germi- naron gracias a la iniciativa, ya en el siglo XIX, de la llamada Comisión Provincial de Monumen- tos, formada en 1844. Pero antes de concebirse el Museo como tal, convenimos describir las diferentes etapas por las que pasó; al igual que las diversas localizaciones por las que transitó antes de la construcción del magnífico edificio donde actualmente se emplaza.
- “Primera etapa”: se vincula al segundo piso del edificio del Gobierno civil, lugar donde se custodiaban los objetos desde 1876; fecha en que la Comisión Provincial de Monumentos acuerda la creación del llamado Museo de Bellas Artes y Antigüedades. En dos simples habita- ciones se salvaguardaban todas las piezas que originaban las primeras colecciones.
- “Etapa de declive”: ya en 1894, se inicia esta etapa de sobras, aunque paralelamente comienza una de las llamadas “épocas doradas” de la Arqueología en Albacete, gracias a los hallazgos en el yacimiento de El Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete), de donde proceden algunas de las esculturas que ocuparán los primeros números de los inven- tarios, además de convertirse en piezas principales de las exposiciones permanentes en años venideros. En este tiempo comienzan a fraguarse nuevas iniciativas y toma de decisiones por parte de Comisión Provincial en relación con el Museo.
- “Años en blanco”: existe un vacío en los registros y libros de actas de la Comisión (desde el 28 de Septiembre de 1887 hasta principios de 1925); en este período de tiempo muchos de los materiales recogidos debieron perderse a juzgar por el informe del 28 de Mayo de 1927 de D.
Joaquín Sánchez Jiménez y D. Pedro Casciaro [SANZ GAMO, 1988].
- “Segunda etapa”: se inaugura oficialmente (finales de 1927) el designado como Museo de la Comisión Provincial de Monumentos. Su nueva sede estaba ubicada en la segunda planta del edificio principal de la Diputación Provincial. En este nuevo enclave las piezas arqueológicas se mostraban al público en arcaicas vitrinas de madera y cristal; las salas se abigarraban mucho al añadir multitud de cuadros como muestra de la colección de Bellas Artes que había depositada también en los fondos del Museo.
- “Llega la guerra”: el mismo año del estallido de la Guerra Civil (1936), se disuelve la Co- misión; pero la figura de D. Joaquín Sánchez Jiménez, que había sido nombrado conservador del Museo (28 de Abril de 1928), cobra gran relevancia en estos momentos. Se convertirá en el encargado de custodiar muchas obras de arte recopiladas durante estos años de guerra, patrimonio de toda la Provincia, que tras la contienda fueron devueltas a sus lugares de origen.
- “Tercera etapa”: llegado el año 1943, la Diputación Provincial decretó la instalación del Museo en la planta baja de su sede; con tal fin acordaron un proyecto de acondicionamiento de las salas que estuvo en manos de D. Pérez Villena, arquitecto de la Diputación. El 23 de Marzo de este mismo año, abre sus puertas el renovado Museo, que contaba con cuatro salas: Ia, I, II y III destinadas a Prehistoria y materiales ibéricos y la IV a Edad Media y Moderna; más una sección de numismática. En palabras del propio director, D. Joaquín Sánchez Jiménez, se había resuelto de modo satisfactorio los problemas esenciales de museografía, habiendo logrado un sistema de exhibición que llena perfectamente su cometido, estando los materiales agrupados homogéneamente en salas, por culturas y hallazgos. [SANZ GAMO, 2005].
- “Cambio en la Dirección”: con la muerte de D. Joaquín Sánchez (1962), será D. Samuel de los Santos Gallego quien asumirá la nueva dirección del Museo Arqueológico Provincial de Albacete, denominación dada desde el decreto D.202 del 11 de Junio de 1963. Los nuevos aires, trajeron nuevas posturas, D. Samuel se encontró con muchas dificultades y carencias en el Museo, lo que le llevó a redactar un informe en 1967 donde señalaba la falta de espacio, de condiciones de seguridad y la carencia de personal [SANZ GAMO, 1988]. Esta situación obliga a adoptar nuevas soluciones; la Diputación administradora del Museo, encarga un nuevo pro- yecto a su arquitecto D. Antonio Escario Martínez, que será aprobado en 1969.
- “Un paréntesis”: mientras se finalizaba la nueva construcción del edificio donde se alber- garía el Museo Provincial de Albacete, los fondos se trasladan a la planta baja de la recién inaugurada Casad de la Cultura, edificio anexo a la Diputación Provincial, donde comienza una nueva etapa del desarrollo del Museo. La nueva sede estaba caracterizada por unas condicio- nes mucho más precarias, si cabe, que las anteriores; conservaba las anticuadas vitrinas de madera y cristal, pero el espacio era mucho más reducido y no permitía ordenar las colecciones para seguir un discurso didáctico a la hora de ser exhibidas al público.
- “El nuevo Museo”: el 10 de Noviembre de 1978, S.M. la Reina de España Dña. Sofía in- augura oficialmente el Museo de Albacete. Un edificio “de arquitectura armónica y equilibrada, perfectamente encajada, al menos así creemos, en su entorno natural gratísimo y cuyo autor ha sabido respetar, e incluso en algunos casos potenciar, cosas tan importantes como el paisaje y la vegetación que envuelve parte de la construcción, aislándola, aunque solo sea parcialmente, de la polución y el ruido”; palabras de D. Samuel de los Santos en su ponencia titulada El Museo de Albacete: pasado, presente y futuro, durante las Primeras Jornadas de la Arqueología que se desarrollaron bajo la Dirección de D. Juan Blánquez. Desde esta fecha, hasta la actualidad, el Museo de Albacete ha sido ejemplo de una idea fundamental en la que “los museos son lugares para la conservación y transmisión del patrimonio, formado por objetos que constituyen su razón originaria. En torno a los objetos se creó el Museo de Albacete” (SANZ GAMO, 2005).
Figura 1. Inauguración del Museo de Albacete. Noviembre de 1978. En primer termino podemos ver a Benjamín Palencia y a S.M. la reina Doña Sofía. (Archivo del Museo de Albacete).