ASÍ ES MI PROFESOR DE EDUCACIÓN FÍSICA
2. METODOLOGÍA
Para conocer las impresiones del alumnado se pasó un cuestionario autoadministrado encabezado por una breve información respecto a los objetivos del estudio, su carácter confidencial y las instrucciones necesarias para cumplimentarlo.
Constaba de dos partes. Una primera condicionada por el enunciado “Antes de conocer a Santi”, en la que se formulaban estas dos preguntas: 1) Si tuvieras que contarle a una persona que nunca ha ido a la escuela o al instituto cómo son los profesores de educación física, ¿qué le dirías? (negrita en el original); y 2) ¿Pensabas que una persona discapacitada podría ser profesor de educación física? (Sí/No). Y una segunda parte, encabezada por la condición “Tras conocer a Santi”, en la que se planteaban estas cuestiones: 1) ¿Cuál fue tu primera reacción cuando supiste que Santi te daría clase de educación física?; 2) Señala lo que crees que podría enseñarte Santi y lo que no (Podría enseñarme..., No podría enseñarme...); y
3) ¿Ha cambiado tu opinión sobre cómo son los profesores de educación física? (Sí, ¿en qué ha cambiado?/No).
El cuestionario fue administrado a un total de 16 estudiantes una vez concluida la estancia de Santi en el centro. La entrevista al profesortutor utilizó como guión un cuestionario similar y para conocer la opinión de Santi se realizó una entrevista en profundidad.
3. RESULTADOS
3.1. El profesorado de educación física es...
Las contestaciones a la primera pregunta se refirieron a dos aspectos de interés, las características físicas del profesorado y su desempeño docente.
A las primeras solamente aludieron cuatro estudiantes: tres de ellos coincidieron en señalar el buen estado de forma física que caracteriza al profesorado, aunque un estudiante se manifestó, además, en sentido contrario, considerando que algunos eran “viejos, bajos de forma, gordos, poco o nada ágiles” y que, incluso, había tenido a una profesora embarazada;
otra persona se refirió al atractivo físico del profesorado.
Las referencias descriptivas sobre el desempeño docente fueron más numerosas y se repartieron en tres categorías. Para esta comunicación interesa rescatar las relativas a la categoría ‘Conocimientos’. La mitad del alumnado recurrió a los conocimientos que enseña el profesorado de educación física para describir a este colectivo. La gran mayoría lo describió como personas que enseñan contenidos exclusivamente motrices. Esto coincide con la opinión de Santi, que considera que el alumnado sitúa al profesorado de educación física en el terreno exclusivo de lo físico, pensando que estas personas solamente conocen cómo mantener un buen estado de forma física. Sólo dos personas manifestaron algo diferente, al afirmar que “te enseñan todo lo que pueden” y “además de deporte, a saber organizarte y a relacionarte con tus compañeros y amigos”.
Tras la experiencia de haber tenido a Santi como profesor, sólo dos estudiantes expresaron que habían cambiado de opinión respecto a cómo es el profesorado de educación física. De éstos, sólo uno explicó que ahora entendía “que (un profesor discapacitado) puede saber educación física igual que otro sin ningún problema físico”.
Por su parte, Santi cree que, “al menos, la percepción de ver al profesor de esta asignatura como la típica persona alta, fuerte, vigorosa...”, cambió tras su contacto con el alumnado.
3.2. Un profesor de educación física... ¡discapacitado!
Casi las tres cuartas partes del alumnado pensaba, antes de conocer a Santi, que una persona discapacitada podía ser profesor de educación física.
Al conocer la noticia de que su profesor de educación física era discapacitado, la reacción más extendida entre el alumnado fue de curiosidad o expectativa. La mitad de la clase expresó de alguna manera ese parecer que mayoritariamente se unía, además, a una percepción positiva ante una experiencia nueva.
Algo más de un cuarto del alumnado dijo sentir indiferencia ante esa circunstancia y las reacciones que se produjeron en menor medida fueron las de sorpresa, manifestadas únicamente por dos personas.
Santi no pensó en ningún momento que se le daría mayor trascendencia a esta circunstancia y solamente el tutor, sintió alguna preocupación en torno a la posible reacción del alumnado.
3.3. No podría enseñarme..., y podría enseñarme...
Tras esta experiencia, la mitad del alumnado considera que un profesor como Santi no podría enseñarle actividades prácticas. Otro estudiante precisa que no podría hacer demostraciones de los ejercicios.
En cuanto a lo que podría enseñar, un tercio del alumnado piensa que Santi podría enseñarles actividades de las personas discapacitadas, deportivas o no, y otro tercio que podría impartir los conceptos o teoría de la asignatura. Sólo dos personas creen que un profesor como Santi sería capaz de enseñar cualquier tipo de actividad físicodeportiva. Una de ellas argumenta que, aunque no pudiera demostrarlas con su ejecución, nada le impediría poder explicárselas y enseñárselas; lo mismo que opina el tutor, quien reconoce, que él mismo ya va encontrando dificultades para ejecutar algunas demostraciones y que, en ocasiones, se ayuda, por ejemplo, de estudiantes aventajados para ello. El propio Santi, aunque reconoce unas limitaciones evidentes, se cree competente para la enseñanza de cualquier habilidad si cuenta con medios, recursos y equipamientos de calidad, haciendo especial referencia al vídeo. Por último, es destacable que sólo dos personas aludan a otras cuestiones que no tengan que ver con los contenidos más distintivos de la asignatura, las actividades físico
deportivas. En este sentido, una de ellas afirma que Santi podría enseñarle a “creer en ti mismo”. El tutor también se manifestó al respecto, cuando afirmó que las personas discapacitadas “pueden, incluso, transmitir más cosas que nosotros”, debido a que habían tenido que luchar más en la vida, reconociendo, de hecho, que “a muchos nos falta la fuerza espiritual y mental que tiene gente como Santi”.