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Metodologías de los estudios sobre el impacto económico

CAPÍTULO 1. Primeras iniciativas en la evaluación de bibliotecas

2.4. La evaluación del impacto económico

2.4.2. Metodologías de los estudios sobre el impacto económico

71 3) Ganancias netas a corto plazo en la actividad económica medibles en términos de producción, renta y empleo. Se producen como consecuencia de los gastos que se producen por la propia existencia y actividad de un bien cultural determinado.

Desde la misma disciplina, Benhamou (2005) abordó el valor económico del patrimonio cultural, entendido como el conjunto de bienes y sus distintas dimensiones construidas socialmente (simbólica, histórica, de identidad nacional, social, etc.). Para Benhamou, se podía hablar de “bienes de patrimonio”, como una categoría especial de bienes públicos con unas características propias: su condición de único, su durabilidad y carácter irreversible (por lo general, no pueden ser sustituidos por otro bien), su propiedad de bienes de mérito (redundan en beneficio de la sociedad) y su valor de legado (constituyen una herencia para las generaciones futuras). Aplicado a las bibliotecas, el concepto de “bienes de patrimonio” se ajustaría especialmente al caso de las bibliotecas nacionales.

Una vez introducido el marco conceptual que la Economía aporta al ámbito de la evaluación bibliotecaria, se repasan a continuación las principales metodologías utilizadas en los estudios de impacto económico.

2.4.2. Metodologías de los estudios sobre el

72 contribución de la biblioteca en términos monetarios. En esta etapa se desarrollaron herramientas en la web, como los calculadores de ROI, que realizaban de una forma simplificada este tipo de cálculos (Archives, Libraries and Museums Alliance UK, 2011).

3) La tercera etapa se correspondía con los estudios que estimaban el beneficio económico producido sobre el conjunto de los ciudadanos. En ellos se empleaba la metodología del retorno a la inversión, pero los costes y beneficios que se consideraban para calcular la ratio era mucho más complejos que en los estudios previos. Se tenían en cuenta tanto los beneficios tangibles como los intangibles, y a menudo era necesario recurrir a métodos alternativos, como la valoración contingente61, para estimar el coste y beneficio de recursos o servicios para los que no existían precios de mercado que pudieran servir de referencia.

Como observó Missingham, en los estudios más antiguos, el alcance del impacto económico se circunscribía al balance entre los costes y los resultados (outputs) de los servicios tradicionales de las bibliotecas (préstamo, suministro de documentos, reproducción de documentos, etc.). En contraste, en los estudios de impacto más recientes, se toman los servicios bibliotecarios en su conjunto y se evalúan de una forma global los impactos producidos sobre la sociedad a un nivel local, regional y nacional62.

determinado nivel de beneficios, por ejemplo, si la biblioteca conoce exactamente los beneficios que espera conseguir; 3) Maximizar la ratio de beneficios sobre costes, que se utiliza cuando hay varias alternativas de costes para varias alternativas de beneficios; 4) Maximizar los beneficios netos (el valor actual de los beneficios sobre el valor presente de los costes); 5) Maximizar el retorno a la inversión.

60 El análisis de retorno a la inversión (traducción del término anglosajón “Return of Investment”, conocido también por sus siglas ROI) se expresa mediante una ratio que se obtiene calculando el cociente entre el valor monetario asignado a un recurso o servicio, y el coste en el que se ha incurrido para la provisión de ese recurso o servicio (Organización Internacional de Normalización, 2014b, p. 10).

61 Como explicó Cuccia (2005) en términos económicos:

la valoración contingente es un método para estimar el valor que los individuos atribuyen a bienes no comerciables o a algunas características de bienes comerciables no reveladas por el mecanismo de mercado. Consiste básicamente en preguntar directamente a muestras seleccionadas de población, a partir de encuestas o entornos experimentales, cuál es su disponibilidad a pagar por incrementos cualitativos o cuantitativos de los bienes no comercializados, o cuál es su disponibilidad a aceptar disminuciones cualitativas y cuantitativas de bienes no comercializados. Ambas disponibilidades pueden ser utilizadas como medidas de la demanda individual del bien no comercializado. El objetivo principal de la valoración contingente es estimar la curva de la demanda de estos bienes y el área por debajo de la curva de la demanda, es decir, el excedente del consumidor (p. 781).

62 En el nivel local, las bibliotecas proporcionan apoyo a los negocios relacionados con sus abastecimientos, proveedores, y en general con los sectores de las industrias culturales. Por otra parte,

73 Abundando en los aspectos metodológicos, hay que decir que la metodología del retorno a la inversión se ha popularizado en los estudios de impacto para evidenciar en términos monetarios el beneficio que obtiene la sociedad que invierte en sus bibliotecas (Taladriz Mas, 2013). Para el cálculo de los distintos costes y beneficios de los estudios de impacto, se suele recurrir a diferentes técnicas que se repasan a continuación:

1) Cálculo de costes de sustitución: se calculan los costes de los servicios y recursos de la biblioteca, tomando como referencia otros recursos o servicios similares que ya existen en el mercado. Es la técnica más sencilla, pero no siempre es posible, ya que no siempre existen en el mercado bienes o servicios asimilables a los de la biblioteca, pues lo que se trata de medir son beneficios intangibles. Para sortear esta dificultad, se emplean técnicas alternativas, como el cálculo de los costes de tiempo y las estimaciones de los usuarios.

2) Cálculo de costes de tiempo: esta técnica se fundamenta en que la decisión del usuario de pasar tiempo en la biblioteca implica una elección racional, donde invierte el valor de su tiempo. El cálculo de los costes tiene en cuenta tanto los costes de desplazamiento (incluidos los costes de alojamiento, en su caso) como los costes del tiempo que el usuario ha invertido en la biblioteca, calculados en función de los sueldos medios.

3) Estimación del usuario: mediante una encuesta, se pregunta a los usuarios sobre su valoración económica de los recursos y servicios que recibe de la biblioteca. Entre estos cálculos se suele estimar el excedente del consumidor, es decir, el valor monetario que el consumidor atribuye a un bien o servicio, aunque él no deba pagar de forma directa para obtenerlo. Es la diferencia entre el precio que el consumidor está dispuesto a pagar y lo que realmente paga por un bien o servicio. Junto al cálculo del excedente del consumidor, se emplea la metodología de la valoración contingente. Esta metodología económica parte del presupuesto tomado de la teoría económica de la elección racional del consumidor63(Aabø y Audunson, 2002). Según este presupuesto, los individuos

la biblioteca funciona como un empleador, que contribuye a la creación de puestos de trabajo tanto en su plantilla como en los negocios de su entorno. Funciona, asimismo, como dinamizador de la economía local, siendo un punto de atracción para turistas y visitantes. En cuanto al impacto a nivel nacional, se producen beneficios sobre la formación y el empleo y sobre el crecimiento económico de los países.

63 Guerrero et al. (2002) lo definen como:

Elección. Es uno de los conceptos clave del enfoque neoclásico de la Economía. Se supone que el hombre (en el sentido antropológico), dotado de necesidades ilimitadas, se enfrenta al problema de la escasez en cuanto compara con ellas sus recursos, que son siempre limitados.

De esta comparación nace el problema de la elección, que obliga al hombre a utilizar los recursos adecuadamente para conseguir la eficiencia (p. 344).

74 realizan elecciones racionales maximizando su beneficio. La metodología de la valoración contingente se construye sobre las preferencias de los consumidores, obtenidas mediante encuestas y entrevistas. En el ámbito que nos ocupa, se plantean al usuario dos cuestiones principales:

a) La disposición del usuario a pagar: se pregunta al usuario cuánto dinero estaría dispuesto a pagar por obtener un servicio del que aún no dispone.

b) La disposición del usuario a aceptar una compensación: se pregunta al usuario cuánto dinero cree que debería obtener si tuviera que ser compensado por la supresión de un servicio, por ejemplo, por cuánto dinero vendería su carné de usuario de la biblioteca.

De los dos tipos de preguntas, la que más se utiliza en los estudios en bibliotecas es la disposición para pagar, ya que con ella se suele alcanzar una tasa de respuestas mayor. La metodología de la valoración contingente permite estimar en términos monetarios el valor de los bienes intangibles, es decir, aquellos bienes para los que no es posible obtener un precio de mercado (Aabø y Audunson, 2002; Aabø y Strand, 2004; Kim, 2011; Lee y Chung, 2012).

4) Estimación del no usuario: mediante una encuesta, se les pregunta a personas que no son usuarios de la biblioteca sobre su valoración. En estos casos se suele emplear la valoración contingente para obtener el valor del no-uso, es decir, el beneficio que se produce por la propia existencia de la biblioteca, que alcanza tanto a usuarios como a no usuarios. Esta opción es interesante, por ejemplo, en el caso de las bibliotecas nacionales, donde los encuestados, tanto usuarios como no usuarios de los servicios de la biblioteca, suelen apreciar el valor intrínseco de la biblioteca, por tratarse de una institución patrimonial, de carácter histórico y simbólico, que representa valores culturales colectivos.

Existen múltiples ejemplos de la aplicación de la valoración contingente a estudios de impacto económico de bienes culturales del ámbito de la arqueología, las bellas artes, el patrimonio cultural, las instituciones y manifestaciones culturales (Noonan, 2003).

Si bien la valoración contingente presenta la ventaja de que permite estimar los valores del no uso y, los valores de los bienes intangibles para los que no existen precios de mercado, no obstante, algunos economistas, como Diamond y Hausman (1994), advirtieron sobre los puntos débiles de esta metodología. Para estos autores, las respuestas que daban los encuestados cuando se les preguntaba por su disposición a pagar o por su disposición a aceptar una compensación, no siempre eran fiables, y aconsejaban hacer un trabajo previo de elaboración de los cuestionarios para asegurar en lo posible la consistencia interna de las respuestas. Y en su tesis doctoral sobre la aplicación de la valoración contingente a las bibliotecas públicas de Noruega, Aabø

75 (2004) observó que con esta metodología no era posible estimar los impactos a largo plazo, como, por ejemplo, el beneficio de las bibliotecas públicas sobre la inclusión social.

2.4.3. Limitaciones de los estudios sobre el impacto