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Modelos teóricos explicativos de la deserción

1.2. Bases teóricas o conceptuales

1.2.6. Modelos teóricos explicativos de la deserción

Arancibia (2016) menciona que “en los últimos 25 años, numerosos modelos teóricos han sido elaborados para explicar el fenómeno de la deserción de los estudiantes en educación superior, ellos han examinado diversos tipos de variables, tales como estudiantiles, ambientales, institucionales y de integración” (p.63). De Remer (2002), se refiere a estudiantes “no tradicionales” y sostiene: “La información que existe sobre modelos teóricos es mínima, la mayoría se refieren a estudiantes tradicionales que son menos vulnerables y comparten un enfoque común de socialización” (p.64).

Muchos investigadores toman como referencia la teoría de Spady que propuso el primer modelo en 1970 en base a la teoría del suicidio de Durkheim (1897) que significa la falta de integración social entre el individuo y la sociedad (De Remer, 2002, citado por Arancibia, 2016). Por su parte, Tinto (1975) publicó una de las teorías muy discutidas, tomando como referencia la teoría de Durkhiem, sobre el concepto que los estudiantes se retiran voluntariamente de la comunidad local si no están integrados socialmente en ella. En síntesis, Napque (2015) corrobora “los modelos de Spady (1970) y Tinto (1975) tiene como sustento teórico la Integración Social y Académica del estudiante con la institución” (p.18).

Apaza y Huamán (2012), toma como referencia el modelo de Tinto (1989) y afirma que “el estudio de la deserción en la educación superior es extremadamente compleja, ya que implica no solo una variedad de perspectivas sino, además, una gama de diferentes tipos de abandono” (p.81); sostiene, las investigaciones que se basaron en tal modelo fueron aplicadas en universidades tradicionales. Asimismo, concluye: “La deserción de los estudiantes es el resultado de la combinación y efectos de distintas variables, las cuales muchas veces son independientes y no se pueden controlar” (p.85). De acuerdo a Braxton et al. (1997, citado en Apaza y

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Huamán, 2012), los enfoques del abandono estudiantil, pueden agruparse en cinco categorías, dependiendo del énfasis de las variables explicativas, sean individuales, institucionales o del medio familiar. Estos enfoques son: psicológicos, económicos, sociológicos, organizacionales y de interacciones.

Gravini (2016), en base al modelo sociológico de Spady (1970), precisa que la deserción es “resultado de la falta de integración de los estudiantes en el entorno de la educación superior, y también del ambiente familiar como primer espacio de exposición a expectativas y demandas que afectarán su nivel de integración social en la universidad” (p.33). Se fundamenta en la importancia del ambiente familiar porque afecta al potencial académico y la congruencia normativa; ésta última tiene directa relación con el rendimiento académico, el desarrollo intelectual, el apoyo de los pares y la integración social.

Castañeda (2013), en su trabajo de tesis sobre deserción, cuestiona “las primeras investigaciones que utilizaron la teoría del suicidio de Durkheim (1897), y los análisis costo-beneficio de la educación desde una perspectiva económica”

(p.37), análoga al suicidio en la sociedad, lo que significa “bajos niveles de integración social aumenten la probabilidad de desertar” (Ministerio de Educación Nacional, 2009, p.20). Los estudios no pasaron de ser “longitudinales y cualitativos que abordan el problema desde una perspectiva individual (integración social) y algunos factores externos” (Ministerio de Educación Nacional, 2009, p.20). Más tarde, las investigaciones se dividieron en estudios que preferían la profundización teórica del problema y otras que estudian las causas del fenómeno a través de la evidencia empírica (Ministerio de Educación Nacional, 2009).

Diversos teóricos manejan factores como “el sistema educativo dominante, el origen social y cultural, la familia y su historia escolar, la actitud hacia el éxito, etc. que sin duda son difíciles de controlar directamente por las instituciones educativas” (Cruz, 2003, p.53). En síntesis, los modelos sociológicos desarrollados por Bean (1980) y Spady (1970), y Tinto (1975), explican los motivos de abandono de una institución de educación superior a partir de dos conjuntos de modelos: el primero se presenta cuando “un estudiante toma la decisión de desertar influenciado por factores ajenos a la institución, mientras que el segundo explica que esta decisión depende del grado de integración del estudiante con el ambiente académico y social de la institución” (Ministerio de Educación Nacional, 2009, p.25).

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Otro modelo es de Bean y Metzner (1985, citado en Arancibia y Trigueros, 2018), utilizada para investigar a “estudiantes no tradicionales” con problemas similares a estudiantes asháninkas, puntualizó: “El marco teórico se basa en las teorías de comportamiento y en modelos de deserción estudiantil de Bean y Metzner (1985), Pascarella (1980) y Tinto (1982)” (p.5), denominado “Modelo de desgaste”, incluye la dimensión medio ambiental cuyos factores provienen de “las condiciones y circunstancias personales que presentan los alumnos al momento de entrada y durante el proceso de estudio” (p.5); sobresaliendo la falta de recursos económicos y los factores externos bajo control de las universidades. La dimensión de integración social en este caso, es de menor aplicabilidad que otras variables, como las del entorno o medio ambientales (Arancibia y Trigueros, 2018).

Bean y Metzner (1985), para explicar la deserción, diferencia los estudiantes universitarios no tradicionales de aquellos “tradicionales”, y algunos autores categorizan para estos estudios, “a grupos pequeños de estudiantes, por tipo étnico, racial y de género, entre otros, inclusive estudiantes «vulnerables», aquellos suman más variables que predicen la deserción” (Navarrete et al., 2013, p.51). El modelo de Bean y Metzner, se basa principalmente en cuatro grupos de variables:

“Las variables definitorias y de trasfondo se refieren a las características del estudiante previas al ingreso a la institución. Las variables de Integración Académica incluyen las destrezas y hábitos de estudio, consejería académica, ausentismo, disponibilidad de cursos y la certeza con el área de estudio. Las variables ambientales son variables estructurales opuestas a las variables organizacionales y sobre las cuales la institución tiene poco o ningún control”. (Bean y Metzner, 1985, citado por Napque, 2015, p.19)

Por otro lado, Ethington (1990) incorpora la teoría de los logros y añade atributos de la perseverancia, elección y desempeño; sostiene que el rendimiento académico previo influye en el desempeño futuro del estudiante. Construyó un modelo más completo en base a las anteriores y la teoría más general sobre

“conductas de logro” de Eccles et al. (1983), cuya premisa central más importante es “el rendimiento académico previo influencia el desempeño futuro, al actuar sobre el autoconcepto del alumno, su percepción de las dificultades de los estudios, sus metas, valores y expectativas de éxito” (Himmel, 2018, p.97).

Himmel (2018), se refiere a los enfoques psicológicos de deserción estudiantil, siendo uno de los primeros modelos de Fishbein y Ajzen (1975), autores que sugieren “las intenciones de una persona son el resultado de sus creencias,

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las que influyen sobre sus actitudes y la llevan a manifestar un comportamiento”

(Himmel, 2018, p.96). En el aspecto económico, Himmel (2002, citado en Gravini, 2016) afirma que sus investigaciones en deserción estudiantil, se fundamenta en la teoría de Costo/Beneficio, y significa:

“Los beneficios sociales y económicos asociados a los estudios en la educación superior son percibidos como mayores que los derivados de actividades alternas, como por ejemplo un trabajo, por lo cual el estudiante opta por permanecer en la universidad. Además, se añade la entrega de ayudas educativas o subsidios para la educación y la percepción de su capacidad o incapacidad para solventar los costos que representan sus estudios”. (p.34).

Al respecto, otros investigadores que manejan enfoques económicos del proceso educativo, coinciden: “Las decisiones relacionadas con la persistencia en los estudios, son semejantes a otras decisiones de tipo financiero, que ponen en una balanza el costo - beneficio de la inversión de recursos económicos” (Manski y Wise, 1983, Iwai y Churchill,1982 y Voorhees, 1984, citados en Cruz, 2003, p.53).

Apaza y Huamán (2012) plantean que los rasgos de personalidad diferencian el fenómeno de deserción, basado en los procesos psicológicos relacionados con la integración académica y social, y considera cuatro teorías psicológicas:

“Teoría de actitud y comportamiento, la que proviene de la estructura de su modelo; Teoría del comportamiento de copia, la habilidad para entrar y adaptarse a un nuevo ambiente; Teoría de autoeficacia, una percepción individual capaz de tratar con tareas y situaciones específicas; Teoría de atribución, donde un individuo tiene un fuerte sentido de control interno”.

(p.82).

Almonacid (2014) para el estudio de la permanencia y deserción en la educación superior de los estudiantes indígenas en Perú y Chile utilizó como base teórica, la definición de deserción propuesta por Himmel (2002) y los aportes de Tinto (1989) y Lyche (2010): “La deserción es producto de un proceso acumulativo de desconexión o retirada que se produce con el tiempo y como tal para entenderlo y prevenirlo hay que entender sus causas” (p.7). Por otro lado, el Ministerio de Educación Nacional (2009), para el caso colombiano menciona: “Existe consenso en precisarla como un abandono que puede ser explicado por diferentes categorías de variables: socioeconómicas, individuales, institucionales y académicas” (p. 20);

el mencionado estudio ha considerado factores como psicológicos, sociológicos, económicos, organizacionales y de interacción que influyen en la deserción (Braxton, et al., 1997, citado en Almonacid, 2014, p. 104).

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Bean y Vesper (1990, citado en Himmel, 2018), en estudios más recientes observó que “los factores no cognitivos, tales como…personales (actitudes, aspiraciones, motivaciones, intereses), ambientales y organizacionales también tienen un peso significativo, en particular en la deserción voluntaria” (p. 103).

Himmel (2018), agrega que no todos los enfoques analizan el problema desde la dimensión económica, los dejan al margen del análisis.

Por otra parte, Gómez (2006, citado en Almonacid, 2014) propone el análisis de la deserción enfocado en la oferta y demanda de la educación. De demanda se tiene las características individuales: “Antecedentes socioeconómicos, embarazo adolescente, estructura familiar, factores psicológicos basado en la teoría de la Acción Razonada de Ajzen y Fishbein (1975) que explican la deserción en rasgos de la personalidad que debilitan las intenciones iniciales en concluir sus estudios”

(p.46), y las características propias del sistema educativo como la oferta.

Hay muchos modelos de investigación que toman los elementos de los citados, especialmente en el ámbito de las políticas públicas; otro muy similar, el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) de la UNESCO que propone cuatro categorías, con base a las entrevistas a estudiantes desertores, autoridades universitarias y otros datos, estas son: “las causas externas al sistema de educación superior, las causas propias del sistema e institucionales, las causas académicas, y las causas de carácter personal de los estudiantes” (IESALC, 2006, p. 162).

Otro enfoque importante es el organizacional de Donoso (2007, citado en Viale, 2014) que se refiere a la dimensión institucional; sostiene que el fenómeno de deserción estudiantil depende de las cualidades de la organización en la integración social, en especial los servicios, también se relaciona con las variables de calidad “de la docencia” y “de las experiencias de los estudiantes en el aula” (p.

67); a estas variables se suman los apoyos en salud, deportes, cultura, apoyo académico y docente. Al respecto, Gravini, 2016) menciona que “los modelos organizacionales enfocan la problemática en las características y capacidades institucionales por tanto les corresponde a las universidades modificar, remediar o intervenir en esos factores” (p.35).

Ortiz (2012), investigó a partir de ciertos enfoques y teorías, del paradigma de la complejidad del sistema educativo, y la multidimensionalidad; consideró al ser humano como “unidad compleja que comprende dimensiones biológicas, psíquicas,

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sociales, afectivas y racionales, la sociedad comporta dimensiones históricas, económicas, sociológicas y religiosas las cuales están en inter-retroacciones permanentes con las dimensiones humanas” (p.25); tomó en cuenta un conjunto de elementos: económico, sociológico, político, cultural, psicológico, académico y otros; se sirvió de la teoría de Castellanos (2002) que define a la deserción como

“la relación de quienes ingresan a la Universidad, con las causas académicas universitarias, sociales, culturales, familiares, individuales y del propio sistema educativo por segregar y seleccionar la población escolar que pueda continuar con el proceso de formación académico profesional” (Ortiz, 2012, p.25).

La Universidad Abierta para Adultos - UAPA (2009), realiza el estudio para la República Dominicana sobre deserción en educación a distancia, teniendo como referencia la modalidad educativa no tradicional, Caso: Universidad Abierta para Adultos, a partir del siguiente antecedente teórico: “Las razones de mayor incidencia para que los jóvenes abandonen sus estudios universitarios se perciben en cuatro ámbitos: de orden académico, del propio sistema universitario o institucional, socioeconómicas y personales” (p.80).

En síntesis, los modelos para estudios de la deserción, incluyen diversas dimensiones o combinaciones de las mismas, tal como menciona Himmel (2018):

“Parece necesario indagar sistemáticamente en estos lineamientos en el país, a fin de identificar cómo se combinan las distintas variables en los diferentes tipos y modalidades institucionales, de modo que éstas puedan actuar sobre los factores que son más controlables por las propias instituciones y así reducir el costo social y económico que conlleva la deserción”. (p.106)

Finalmente, se puede afirmar que el tema de la deserción estudiantil universitaria, continúa en discusión, debido a las diferentes realidades y causas; sin embargo, existen mayores argumentos por las categorías o dimensiones:

personales, socioeconómicas, socioculturales, institucionales y académicas, entre otras que caracterizan la multicausalidad. Andrade (2002) corrobora sobre el

“fenómeno multidimensional que para comprenderlo, es necesario abordarlo como una problemática social” (p.115); de modo, sí continuamos enmarcados en enfoques teóricos y metodológicos "legitimados", no aportaremos en la solución de realidades de mayor relevancia para lograr estudios confiables (Andrade, 2002).

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1.3. Definición de términos básicos

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