• No se han encontrado resultados

Objetivación y anclaje de las representaciones sociales

In document MARÍA DE LA LUZ GARCÍA MOYA (página 103-108)

INTRODUCCIÓN

2.1. Planteamientos teóricos sobre la juventud

2.2.5. Objetivación y anclaje de las representaciones sociales

117

partir del ambiente social. Por lo tanto, las representaciones contienen elementos compartidos por una sociedad. Éstas se convierten en referentes para la orientación y las prácticas de la vida individual y colectiva. Así, las RS se retoman para explicarse y explicar los acontecimientos de la vida diaria. Desde ellas se nombran los objetos y se integran al conocimiento, a la memoria y a los afectos de las personas y los grupos. Los elementos que intervienen en la producción de éstas, provienen de los grupos o del entorno de los sujetos. Es decir, que se producen a partir del contexto social particular, en donde tiene lugar la comunicación y el encuentro sociocultural de las personas.

118

el anclaje. En este se “designa la inserción de una ciencia en la jerarquía de los valores y entre las operaciones realizadas por la sociedad”

(Moscovici, 1979: 121). Desde el proceso de anclaje, la sociedad llega a disponer de los objetos sociales. En este proceso se retiene la información preferente o nueva sobre los objetos sociales. De esta manera, las personas integran a las RS elementos que habían sido desconocidos, desde un conocimiento proveniente de los objetos ya conocidos.

Utilizando las instancias cognitivas, como lo señala Moscovici (1979:

204), “se da cuenta de la constitución de una red de significados alrededor del objeto y de la orientación de las conexiones entre este y el medio social”. De esta red se desprenden interpretaciones, valoraciones sobre el objeto nuevo y se da sentido a los nuevos objetos que se hacen presentes en el campo social.

Mocovici aclara que en este proceso, lo nuevo es valorado por concepciones anteriores. Es la manera de integrar informaciones significativas a los esquemas de conocimientos preestablecidos. Con esto se pone de relieve que, mediante estos procesos, el conocimiento común no es estático, y que el pensamiento social se modifica al hacer propio los nuevos objetos o informaciones.

Sobre estos mismos procesos, Ibáñez refiere a la objetivación y el anclaje, como los “mecanismos internos de formación de las representaciones sociales” (1988: 41). La objetivación atañe a la forma en que los saberes y las ideas acerca de determinados objetos, entran a formar parte de las RS de dichos objetos, mediante una serie de transformaciones específicas. El anclaje da cuenta de la inserción de las RS en las estructuras sociales, como las personas o grupos. También alude a la integración de los esquemas ya constituidos en la elaboración de las nuevas representaciones.

En el proceso de objetivación se integran nuevas informaciones, experiencias y elementos que circundan en los ambientes sociales

119

habían sido integradas a las RS de los individuos, según su grupo de pertenencia. Con base en la importancia conferida a los nuevos aspectos, se procesan a través de la elaboración o transformación. En la elaboración, lo nuevo se examina mediante los valores y creencias particulares. Sólo por medio de este proceso, se asimilan los nuevos elementos a las RS de las personas y grupos.

Se considera que las RS “tienen una doble función: hacer que lo extraño resulte familiar y lo invisible, perceptible. Lo que es desconocido o insólito conlleva una amenaza, ya que no tenemos una categoría en la cual clasificarlo” (Farr, 1986: 503). El humano, desde su capacidad psíquica, aprende el conocimiento común que le permite la interacción con el entorno.

Las nuevas informaciones y hechos del contexto integradas a las RS, se concretan después de su valoración a través de las opiniones, imágenes, creencias y actitudes que forman parte del conocimiento común. Las RS son heterogéneas, y se integran a una estructura funcional de las representaciones. Se trata de “…sistemas que tienen una lógica y un lenguaje particulares, una estructura de implicaciones que se refieren tanto a valores como a conceptos…” (Moscovici, 1979: 33).

Para Ibáñez (1988), el proceso de anclaje de las RS se produce también a partir de un tercer tipo de fuente de determinación. Se trata de un conjunto de prácticas sociales que se encuentran relacionadas con las diversas modalidades de la comunicación social. Es en el proceso de la comunicación social en donde se origina la construcción de las RS. En la acción de comunicarse y los medios de comunicación, se transmiten valores, conocimientos, creencias y modelos de comportamiento. Cuando la transmisión de ideas, en lo particular y en lo general, tiene un gran alcance o desempeñan un papel fundamental en la conformación de la visión de la realidad que tienen las personas sometidas a su influencia, entonces se trata de una RS. Para Ibáñez, “Otra modalidad de

120

comunicación interpersonal, la que se establece en las conversaciones en las que participan las personas, en el acontecer de la vida cotidiana”

(1988: 41). Las personas establecen diferentes formas de comunicación, como la comunicación directa e indirecta, llevada a cabo en el ámbito de lo social; siendo el encuentro o la interacción social el espacio en donde se procesan las RS.

En la objetivación lo conceptual se materializa en imágenes concretas. Para Ibáñez (1988: 48-49), se presentan en tres fases:

Fase de construcción selectiva. Proceso mediante el cual los individuos y grupos sociales se apropian o retienen de una forma específica elementos de información y saberes sobre un objeto determinado. Rechazando otros o que se olvidan. Los elementos retenidos se transforman para que puedan encajar en las estructuras de pensamiento ya constituidas en el sujeto. Se adaptan los nuevos elementos de información.

Fase de esquematización estructurante. Los elementos de información seleccionados, y convenientemente adaptados, a través del proceso de apropiación, se organizan para proporcionar una imagen del objeto representado suficientemente coherente y expresable. El resultado de esta organización interna es el esquema figurativo que repercute sobre el conjunto de la representación dándole su significado global.

Fase de naturalización. Es el esquema figurativo y componente de la realidad objetiva, que resulta de un proceso de construcción social de una representación mental. El carácter simbólico del núcleo figurativo, y se le atribuye plena existencia fáctica. Así, el esquema figurativo pasa a ser la expresión directa de una realidad. Una vez constituido el núcleo figurativo tiene la fuerza de los objetos naturales que se imponen a nuestra mente. Las inserciones sociales inciden sobre la configuración del núcleo figurativo en función de los intereses y de los valores propios de cada categoría social y que filtran la información

121

tipo de núcleo figurativo que puedan elaborar.

Estas fases identificadas en el proceso de objetivación, refieren a la construcción selectiva, que se centra principalmente en los rasgos básicos del objeto. En la esquematización estructurante, el interés se centra en la forma en que se relaciona el objeto con otros conceptos previamente asimilados; y la fase de naturalización, se refiere a la concepción natural del objeto representado. Según Ibáñez (1988), el proceso de objetivación debe tener presente la influencia de factores sociales, ya que los elementos externos producen resultados distintos.

La segunda característica del mecanismo de anclaje, expresa el enraizamiento social de las representaciones y su dependencia de las diversas inserciones sociales. En este proceso se integran elementos antes desconocidos a un esquema propio. Se reconoce que los intereses y valores de los grupos actúan sobre los mecanismos de selección de la información.

Se designa la inserción de la información y se abren los esquemas establecidos para integrar cognitivamente la nueva información o el objeto de representación. Se trata de la inserción en las formas de pensar y “Si el nuevo objeto que ha aparecido en el campo social es susceptible de favorecer los intereses del grupo, éste es más receptivo y el proceso de acomodación puede superar el proceso de asimilación” (Ibáñez, 1988: 50).

La integración de la nueva información al modelo de pensamiento ya instituido, se ve condicionada por los marcos de referencia, como el pensamiento social establecido con anterioridad y por las características socioculturales de las personas y de los grupos. Dicha inserción de información permite la interacción del grupo, de acuerdo con los elementos o información significativa presente en el entorno social.

De lo anterior se desprende que la teoría de las RS se centra en reconocer cómo los sujetos se apropian de la información y conocimientos que se producen y expanden en el ambiente social. Contenidos

122

teoría identifica que mediante la comunicación y la interacción cotidiana, se construyen imágenes y significados orientados hacia un modelo social.

Desde donde los sujetos valoran, opinan, imaginan y actúan, a partir de un conocimiento social o del sentido común.

Esta teoría ha contribuido al entendimiento de los sentidos de vida y de las maneras en que proceden los sujetos de una población específica en la vida diaria y en espacios concretos, donde tiene lugar la subjetividad individual y social; tomando en consideración que las formas de percibir están comúnmente ligadas a la vida social, al contexto y a la historia.

Finalmente, desde la teoría de las RS se ha podido dar cuenta de las formas de vivir en estrecha relación con las formas del pensamiento social, de las expectativas de vida y las implicaciones o conflictos que derivan de las prácticas de género en el espacio de lo familiar. Espacio en donde se forman y expresan comportamientos influidos por el espacio social y los espacios particulares de la vida. Es decir, de las formas de conocimiento común, vinculadas con lo figurativo y lo simbólico, teniendo en cuenta que lo simbólico fusiona imágenes, objetos, afectos y significados alrededor de la vida en los espacios individuales y sociales.

In document MARÍA DE LA LUZ GARCÍA MOYA (página 103-108)