2. MARCO TEÓRICO
2.2. Bases teóricas y conceptuales
2.2.2. Peligros, Accidentes laborales y control
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para prevenir riesgos y proteger la salud de los trabajadores en un ámbito laboral diverso y potencialmente riesgoso (Ministerio de Energía y Minas, 2017).
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Dentro de ellos tenemos a los peligros mecánicos se refieren a riesgos asociados con partes móviles de maquinaria o equipos, como atrapamientos, cortes o aplastamientos debido a engranajes, correas o piezas móviles. Los peligros eléctricos involucran riesgos de descargas eléctricas que pueden causar desde pequeñas quemaduras hasta daños graves en el sistema nervioso o incluso la muerte.
Cuando se combinan ambos, los peligros mecánico-eléctricos representan una combinación letal: los trabajadores pueden enfrentarse a choques eléctricos mientras están en contacto con partes móviles de la maquinaria, aumentando enormemente el riesgo de lesiones graves o fatales. Para prevenir estos peligros, es fundamental implementar medidas de seguridad adecuadas, como el aislamiento de partes eléctricas, el uso de dispositivos de protección personal y el mantenimiento regular de la maquinaria para evitar fallas mecánicas que puedan conducir a accidentes.
En el entorno minero, el mantenimiento mecánico conlleva una serie de peligros significativos para los trabajadores y la empresa. Los riesgos de atrapamiento son constantes, ya que existe la posibilidad latente de que partes del cuerpo queden atrapadas en maquinaria en pleno movimiento, como correas o engranajes, pudiendo resultar en lesiones graves o incluso fatales. Los riesgos de cortes y golpes están omnipresentes, ya sea por el contacto directo con piezas afiladas o herramientas en uso durante el mantenimiento. Las caídas desde alturas representan una amenaza constante, especialmente cuando se realizan labores de mantenimiento en estructuras elevadas o plataformas. Además, la exposición a sustancias peligrosas, como aceites, lubricantes o productos químicos, durante la manipulación de equipos mecánicos, plantea riesgos para la salud de los trabajadores. La fatiga y las lesiones musculares se suman a estos peligros debido a posturas incómodas, movimientos repetitivos y la manipulación de cargas pesadas. Por último, los errores humanos, derivados de la falta de capacitación en procedimientos de seguridad o el incumplimiento de protocolos establecidos para el mantenimiento mecánico, representan un riesgo adicional tanto para la integridad de los trabajadores como para la eficiencia y seguridad de la empresa minera.
En el ámbito minero, el mantenimiento eléctrico conlleva una serie de peligros eléctricos que representan riesgos significativos tanto para los trabajadores como para la empresa en su conjunto. Los riesgos de descargas eléctricas, arcos eléctricos y el contacto directo o indirecto con componentes activos generan amenazas constantes, pudiendo ocasionar desde lesiones graves hasta situaciones
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potencialmente mortales. Los problemas estructurales y de infraestructura, como cables desgastados, conexiones defectuosas o paneles eléctricos mal mantenidos, aumentan el riesgo de fallas y accidentes eléctricos. Los aspectos ambientales, como espacios confinados o la falta de iluminación, sumados a la presencia de materiales inflamables o contaminantes, pueden comprometer seriamente la seguridad durante las labores de mantenimiento eléctrico. Además, los errores humanos, derivados de la falta de capacitación en procedimientos de seguridad, la omisión del uso de Equipos de Protección Personal (EPP) o la negligencia en la ejecución de tareas eléctricas, representan un peligro adicional tanto para la integridad de los trabajadores como para la operatividad segura de la empresa minera.
En el contexto minero, el mantenimiento de equipos con riesgos mecánico- eléctricos implica una combinación potencialmente peligrosa que puede impactar significativamente en la seguridad de los trabajadores y la empresa en su conjunto.
Estos riesgos conllevan peligros de atrapamiento en partes móviles de la maquinaria, aumentando exponencialmente la amenaza al combinarla con la posibilidad de descargas eléctricas durante intervenciones en equipos en movimiento. La exposición a riesgos de corte, aplastamiento o golpes se intensifica cuando se interactúa con componentes mecánicos y eléctricos simultáneamente. Las caídas desde alturas durante el mantenimiento de equipos con componentes eléctricos también representan un riesgo grave, especialmente cuando se realizan intervenciones en estructuras elevadas o con sistemas eléctricos. Además, la exposición a sustancias peligrosas y la fatiga debido a movimientos repetitivos, posturas incómodas o manipulación de cargas pesadas se acentúan en este escenario combinado. Los errores humanos, incluida la falta de capacitación en procedimientos de seguridad tanto mecánicos como eléctricos, y la omisión de prácticas seguras durante el mantenimiento, representan un riesgo adicional que podría resultar en accidentes graves, afectando la integridad de los trabajadores y la continuidad operativa de la empresa minera.
2.2.2.2. Accidentes laborales
Los accidentes laborales en la industria mecánica y eléctrica representan un desafío significativo para la seguridad de los trabajadores. Se resaltan la complejidad y la variedad de riesgos asociados con esta industria, desde caídas desde alturas
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hasta accidentes con maquinaria pesada. Estos riesgos, como señalan Montesinos Cruz (2022),pueden estar influenciados por una amplia gama de factores, incluyendo la naturaleza del proyecto, la falta de capacitación y la supervisión inadecuada.
Además, Veliz Sarmiento (2018), enfatizan la necesidad crítica de implementar medidas preventivas efectivas y programas de capacitación continuos para abordar estos riesgos de manera proactiva. La literatura existente subraya la importancia de un enfoque integral que combine la evaluación de riesgos, la formación adecuada y una cultura de seguridad robusta para reducir la incidencia de accidentes laborales.
Los accidentes laborales conforman el núcleo del estudio en la Seguridad Industrial, explorando su prevención mediante el análisis de sus causas, fuentes, agentes y tipos. Entre los mitos asociados a los accidentes, el pensamiento de "a mí no me va a suceder" perpetúa la negligencia personal en materia de seguridad, a menudo descuidando el uso de elementos de protección. La noción de que los accidentes son producto de la mala suerte descarta la importancia de las medidas preventivas. Culpar a otros tras un accidente desvía la atención de modificar las condiciones o conductas que lo originaron. Es vital reconocer que los accidentes tienen causas específicas, siendo el resultado de acciones inseguras y condiciones inseguras.
Las condiciones inseguras, como equipos sin protecciones o elementos defectuosos, crean entornos propicios para accidentes. Por otro lado, los actos inseguros, acciones u omisiones de las personas que permiten accidentes, si bien no todos resultan en incidentes, su repetición puede ocasionarlos. Estas clasificaciones, junto con la identificación de las causas específicas de los accidentes, son fundamentales para la prevención.
En la industria mecánica y eléctrica, los incidentes peligrosos y los accidentes representan una preocupación constante debido a su impacto en la seguridad y la salud de los trabajadores. Autores como García & Pérez (2019), resaltan que los incidentes peligrosos, que a menudo son precursores de accidentes, pueden incluir situaciones como la falta de implementación de medidas de seguridad en el uso de maquinaria pesada, la inadecuada manipulación de materiales o la negligencia en la aplicación de protocolos de seguridad en alturas elevadas. Estos incidentes, cuando no son debidamente controlados, pueden desencadenar accidentes graves y potencialmente mortales en el lugar de trabajo.
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La gestión adecuada de los incidentes peligrosos es esencial para prevenir accidentes en el sector industrial. Autores como Fernández & Martínez (2020) abordan estrategias específicas para identificar y controlar incidentes peligrosos antes de que se conviertan en accidentes mayores. Destacan la importancia de una evaluación rigurosa de riesgos, la implementación de medidas de control proactivas y una capacitación exhaustiva para los trabajadores en el reconocimiento y la respuesta a situaciones peligrosas, lo que contribuye a reducir la ocurrencia de accidentes en este entorno laboral.
Los accidentes laborales tienen impactos significativos, tanto a nivel humano como económico. El costo humano abarca el sufrimiento, la invalidez, la muerte y el impacto psicológico en el trabajador y su familia. Además, se pierde la contribución individual al progreso social y se genera desconfianza en la capacidad para realizar tareas laborales (Acevedo González & Yánez Contreras, 2016). En términos económicos, los accidentes generan gastos considerables: desde la asistencia médica hasta la pérdida de horas laborales, daños a materiales y equipos, pensiones por invalidez o muerte, entre otros. Los costos directos son asumidos por la Aseguradora de Riesgos del Trabajo y la empresa, mientras que los costos indirectos, a menudo pasados por alto, afectan la productividad, la maquinaria y los tiempos de producción. Estos elementos resaltan la necesidad de una prevención efectiva y un compromiso serio con la seguridad laboral para mitigar estos costos.
2.2.2.3. Control de riesgos
Los riesgos laborales representan una amplia gama de peligros que los trabajadores enfrentan en sus entornos laborales, presentando riesgos químicos, físicos, biológicos y ergonómicos. Los riesgos químicos, tal como señala Díaz Salvador & De La Cruz Ruiz (2017), involucran la exposición a sustancias tóxicas presentes en el aire, como gases, vapores o aerosoles, cuya toxicidad marca su relevancia en el ámbito laboral. Los riesgos físicos, abarcados por factores como ruido, temperatura, iluminación, vibraciones y radiaciones, influencian directamente la salud física de los trabajadores. Por otro lado, los riesgos biológicos, como indica se originan en microorganismos como bacterias, virus y hongos, siendo difíciles de percibir y pueden causar enfermedades infecciosas. Estos pueden ser comunes en labores como la manipulación de residuos, trabajos con agua contaminada o en
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entornos mineros. Finalmente, los riesgos ergonómicos, según Moreno Jiménez (2011), se relacionan con factores tanto ambientales como personales, afectando el rendimiento y la salud de los trabajadores. Estos factores de riesgo pueden manifestarse en diversas formas, desde lesiones físicas hasta problemas de salud mental, siendo esencial identificar y mitigar estos riesgos para promover entornos laborales seguros y saludables.
El control de riesgos en la industria mecánica y eléctrica, es fundamental para salvaguardar la seguridad y la salud de los trabajadores en un entorno laboral intrínsecamente peligroso. Autores como Smith & Johnson (2017), han destacado la importancia de implementar estrategias efectivas de control de riesgos para mitigar los peligros asociados con esta industria, que van desde caídas desde alturas hasta accidentes con maquinaria pesada. En este sentido, García & al (2019) señalan que el control de riesgos se logra mediante la identificación y evaluación proactiva de los peligros presentes en el sitio, seguido por la implementación de medidas preventivas y correctivas adecuadas. Además, Fernández (2018), resalta la necesidad de enfocarse en controles específicos, como el uso de equipos de protección personal, la capacitación adecuada y la supervisión constante para reducir los riesgos en este sector. Estos estudios enfatizan la importancia de un enfoque integral que abarque la identificación temprana de riesgos, su evaluación continua y la implementación de medidas efectivas para controlarlos.
En la industria minera, los riesgos mecánico-eléctricos se entrelazan en una red compleja de peligros que afectan la seguridad de los trabajadores y la integridad operativa. Los riesgos eléctricos representan una amenaza constante debido a descargas, arcos eléctricos y contacto con componentes activos, implicando la posibilidad de lesiones graves o mortales. Los riesgos infraestructurales, como cables desgastados o paneles eléctricos mal mantenidos, aumentan el potencial de fallas y accidentes. Los riesgos ambientales, vinculados a espacios confinados o falta de iluminación, combinados con la presencia de sustancias inflamables, agregan capas de complejidad a la seguridad durante las labores mineras. La negligencia o fatiga de los trabajadores puede aumentar estos riesgos, con la posibilidad de cometer errores en procedimientos críticos. Los peligros de atrapamiento en partes móviles de la maquinaria, junto con el riesgo de corte y golpes durante el mantenimiento, representan amenazas inmediatas para la integridad física. Las caídas desde alturas durante actividades de mantenimiento y la exposición a sustancias peligrosas durante
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estas tareas también se suman a estos riesgos, exponiendo a los trabajadores a situaciones de alto riesgo en entornos mineros.
Control de Riesgos Eléctricos: En su estudio, Torres & al (2018) se centran en el control de riesgos eléctricos en la industria, resaltando medidas de seguridad para prevenir accidentes por descargas eléctricas, cortocircuitos o fallas en equipos eléctricos.
Los riesgos eléctricos en entornos laborales exigen medidas preventivas y protocolos precisos para garantizar la seguridad de los trabajadores. Para mitigar el peligro de descargas eléctricas, se requiere el aislamiento adecuado de herramientas y materiales utilizados, así como la desconexión total de la energía antes de cualquier intervención. La prevención de arcos eléctricos involucra el uso de Equipos de Protección Personal, como ropa ignífuga y protectores faciales, junto con el mantenimiento de una distancia segura de los equipos energizados siempre que sea posible. Evitar el contacto directo o indirecto con componentes activos mediante una formación adecuada y el uso de herramientas aisladas es crucial para prevenir accidentes. Para mitigar sobrecargas y cortocircuitos, el mantenimiento preventivo periódico y la instalación de dispositivos de protección, como fusibles y disyuntores, son esenciales para mantener la integridad de los sistemas eléctricos y minimizar los riesgos potenciales. Estas prácticas y medidas de seguridad se suman para crear un entorno laboral más seguro y proteger a los trabajadores contra los peligros eléctricos.
Los riesgos estructurales e infraestructurales en entornos eléctricos requieren una serie de controles específicos para prevenir fallas y accidentes. La inspección regular de cables desgastados es fundamental, con protocolos establecidos para su reemplazo antes de que se deterioren demasiado. Las conexiones defectuosas deben ser identificadas y corregidas inmediatamente, ya que representan puntos críticos de riesgo. Además, el mantenimiento adecuado de los paneles eléctricos y las instalaciones obsoletas es esencial para garantizar su funcionamiento seguro y confiable. Implementar programas de inspección y mantenimiento proactivos, junto con la actualización o reemplazo oportuno de las infraestructuras eléctricas obsoletas, son medidas preventivas clave para mitigar los riesgos estructurales e infraestructurales y mantener un entorno eléctrico seguro y eficiente.
El manejo efectivo de los riesgos ambientales en entornos laborales requiere medidas específicas para mitigar amenazas como los espacios confinados. Se deben
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implementar procedimientos claros y rigurosos para trabajar en tales áreas, incluyendo equipos de monitoreo y protocolos de rescate. La iluminación adecuada es esencial para garantizar la visibilidad y reducir riesgos; se deben llevar a cabo evaluaciones regulares de la iluminación y tomar medidas correctivas según sea necesario. La presencia de materiales inflamables o contaminantes demanda una gestión proactiva mediante la identificación, manipulación y almacenamiento adecuados, junto con la implementación de medidas preventivas para reducir el riesgo de incendios o exposiciones peligrosas. La formación y concienciación de los trabajadores sobre estos riesgos ambientales y la adopción de prácticas seguras son fundamentales para garantizar un entorno de trabajo más seguro en presencia de estos factores de riesgo.
Estos riesgos están asociados al control de Riesgos Físicos Smith & Johnson (2018) presentan una revisión exhaustiva sobre las estrategias y metodologías utilizadas en el control de riesgos físicos en entornos industriales, destacando la importancia de la evaluación precisa de factores como ruido, temperatura, iluminación y radiaciones en el lugar de trabajo. Y también están asociados al control de riesgos locativos según Marín & Pérez, (2019), abordan la gestión de riesgos relacionados con el entorno geográfico, considerando peligros naturales como terremotos, inundaciones o deslizamientos, sugiriendo estrategias de prevención y planificación espacial para mitigar riesgos en ubicaciones específicas.
Los riesgos asociados con la negligencia o la fatiga en entornos laborales demandan medidas específicas para mitigar su impacto. La capacitación exhaustiva en procedimientos de seguridad es fundamental; los programas de formación continuada y la supervisión regular pueden reducir la probabilidad de errores por falta de conocimiento. Es crucial promover y hacer cumplir el uso adecuado de Equipos de Protección Personal (EPP), reforzando la importancia de su utilización en todo momento. Además, la supervisión activa y la implementación de sistemas de verificación pueden ayudar a prevenir la negligencia en la ejecución de tareas eléctricas. Fomentar una cultura de seguridad, donde la importancia del cumplimiento de los procedimientos y el uso adecuado del equipo de protección sea prioritaria, puede ser clave para mitigar los riesgos asociados con la negligencia o la fatiga en el entorno laboral.
Cabe señalar que estos están asociados a los riesgos Psicosociales Martínez
& Gómez (2017) exploran estrategias para controlar riesgos psicosociales en
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entornos laborales, abordando aspectos como el estrés laboral, la carga emocional y el clima organizacional, proponiendo intervenciones que promuevan ambientes laborales saludables. Y también al control de riesgos ergonómicos como menciona García (2000) ofrecen un análisis detallado sobre estrategias ergonómicas para reducir riesgos asociados a posturas inadecuadas, movimientos repetitivos y diseño inapropiado de puestos de trabajo, destacando la importancia de adaptar el entorno laboral a las capacidades humanas
La prevención de riesgos de atrapamiento y cortes requiere una combinación de medidas específicas. Para evitar atrapamientos, es esencial establecer guardias y protecciones en maquinaria en movimiento, además de capacitar a los trabajadores sobre el funcionamiento seguro de los equipos. Reducir los riesgos de corte y golpes implica implementar protocolos de uso de herramientas, resaltando la necesidad de manipularlas con precaución y emplear protectores o dispositivos de seguridad en herramientas y equipos afilados. La inspección regular de herramientas y maquinaria, junto con la formación continua en prácticas seguras, puede minimizar significativamente estos riesgos, promoviendo así un entorno laboral más seguro y la prevención de lesiones relacionadas con atrapamientos, cortes y golpes.
Dichos riesgos están asociados al Control de peligros Mecánicos según Fernández (2017) proporcionan un análisis detallado de las estrategias para controlar riesgos mecánicos en la industria manufacturera, resaltando la importancia de salvaguardar maquinarias y herramientas para prevenir accidentes por atrapamientos, cortes o impactos.
La prevención de riesgos de caídas desde alturas durante el mantenimiento en estructuras elevadas requiere una combinación de medidas de seguridad.
Establecer procedimientos rigurosos para el acceso seguro a áreas elevadas, como el uso de sistemas de andamiaje seguros o barandillas protectoras, es esencial. El uso adecuado de arneses de seguridad y otros equipos de protección personal diseñados para evitar caídas desde alturas también es fundamental. Además, la capacitación continua en técnicas de trabajo seguro en alturas y la supervisión adecuada durante las tareas en áreas elevadas son clave para prevenir accidentes por caídas. Implementar inspecciones regulares de la integridad estructural de plataformas y escaleras, así como mantener áreas de trabajo limpias y libres de
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obstáculos, complementan estos controles para mitigar eficazmente el riesgo de caídas desde alturas en entornos laborales.
La gestión de riesgos por exposición a sustancias peligrosas, como aceites, lubricantes, solventes o sustancias biológicas, implica la implementación de controles exhaustivos. Establecer áreas designadas para la manipulación y almacenamiento de estos materiales, con ventilación adecuada y señalización clara sobre los peligros, es esencial. El uso de Equipos de Protección Personal (EPP) específicos para manejar estas sustancias, como guantes, gafas de seguridad y respiradores, debe ser obligatorio. Asimismo, proporcionar capacitación a los trabajadores sobre los riesgos asociados con estas sustancias y los procedimientos seguros de manejo y limpieza es crucial. Realizar evaluaciones periódicas de riesgos, mantener un inventario actualizado de sustancias peligrosas y aplicar prácticas de eliminación de residuos adecuadas también forman parte integral de la gestión efectiva de la exposición a sustancias peligrosas en entornos laborales.
Estos riesgos están asociados al Control de peligros Químicos: Martínez &
Gómez (2019) abordan los métodos y técnicas de control de riesgos químicos en la industria química, haciendo hincapié en la gestión de sustancias peligrosas y los procedimientos para minimizar la exposición a productos químicos nocivos en entornos laborales. Y también al Control de peligros Biológicos: Según Ramírez &
Torres (2018) el control de riesgos biológicos implica medidas específicas para reducir la exposición a patógenos presentes en entornos laborales como hospitales, laboratorios o ambientes agrícolas, proponiendo protocolos efectivos de higiene y prevención.
En la gestión de riesgos, la jerarquía de controles representa un marco fundamental para abordar los peligros en los entornos laborales. Autores como Smith
& Johnson (2016) subrayan que esta jerarquía establece un orden de prioridades para controlar los riesgos en el lugar de trabajo. Inicia con la eliminación del peligro en su origen, seguido por la sustitución de materiales o procesos, la implementación de controles de ingeniería, la introducción de medidas administrativas y, por último, el uso de equipos de protección personal (García et al., 2018). Fernández (2017) recalca que este enfoque se centra en estrategias preventivas, priorizando la eliminación o reducción de los riesgos en su fuente, promoviendo así entornos laborales más seguros y saludables.