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Programa

In document turismo accesible para todos (página 166-172)

10.4 Curso de turismo accesible para profesionales de actividades características

10.4.3 Programa

En cada curso participan entre 20 y 30 personas, profesionales del turismo o estudiantes en escuelas de turismo. Se dictan 9 horas lectivas divididas en tres sesiones de tres horas.

Sesión 1: Conceptos

Concepto de turismo accesible:

• Definición de “turismo accesible” como turismo de calidad

• Demanda de turismo accesible por el colectivo de personas con discapacidad

• Clientes con discapacidad como mercado en crecimiento

• Práctica introductoria: recorrido por un itinerario preestablecido en el que todos los participantes se ponen en situación de movilidad y comunicación reducidas (sillas de ruedas, bastones de ciegos)

• Puesta en común sobre elementos accesibles y barreras detectadas

• Puesta en común de aspectos relacionados con la percepción de la discapacidad derivados de la práctica

Conceptos básicos de clientes con discapacidad:

• Percepción, denominación y clasificación de personas con discapacidad

• Datos estadísticos de la discapacidad

Atención a clientes con necesidades especiales:

• Clientes con problemas de movilidad

• Clientes con deficiencias visuales

• Clientes con deficiencias auditivas

• Clientes con limitaciones de comprensión

• Clientes con otras discapacidades

Sesión 2: Accesibilidad universal en el entorno turístico

• Arquitectura

• Urbanismo

• Transporte

• Normativa sobre accesibilidad

• Soluciones en hoteles, casas rurales, restaurantes, recursos culturales, naturales, transporte etc.

Sesión 3: Prestación de servicios

• Pautas básicas para la prestación de servicios accesibles

• Valoración de la accesibilidad de un recurso turístico realizada por el propio alumno

• Fuentes de información sobre turismo accesible

• Conclusiones y reflexión final

Áreas didácticas

• Práctica introductoria

Es muy importante para la persona que se quiere formar en turismo accesible ponerse en la situación de discapacidad, que viva en su propia piel la percepción que se tiene desde la situación de movilidad o comunicación reducidas. Por eso, el curso contempla una práctica introductoria en la que todos los participantes se sientan en una silla de ruedas, conducen una silla de ruedas en la que va un compañero, utiliza muletas o se venda los ojos y recorre su ciudad con un bastón para ciegos.

• Conceptos básicos del turismo accesible

La Organización Mundial del Turismo señala en el primer párrafo del artículo 7 del Código ético mundial para el turismo, lo siguiente: “la posibilidad de acceso directo y personal al descubrimiento de las riquezas de nuestro mundo constituirá un derecho abierto por igual a todos los habitantes de nuestro planeta”. Más adelante, en el mismo artículo, menciona que se fomentará y se facilitará el turismo de las personas con discapacidad.

A partir de estas palabras podría definirse el turismo accesible, provisionalmente hasta que se adopte una definición oficial por la OMT, como “aquel turismo que está abierto a ser disfrutado por todas las personas, independientemente de sus condiciones físicas, sociales o culturales”.

• Conceptos y orientaciones generales

El curso comienza impartiendo los conceptos básicos sobre discapacidad y accesibilidad, las definiciones y las necesidades específicas de las personas con discapacidad que conforman el turismo accesible. A ellos se agregan una serie de orientaciones generales.

A continuación se recogen algunas pautas que se desarrollan con más detalle en el libro Curso de turismo accesible publicado por el Real Patronato sobre Discapacidad (2006), texto de referencia en esta actividad formativa que refleja con precisión la forma de planificar, organizar y prestar servicios turísticos a los profesionales del sector del turismo.

“Las actividades turísticas tienen una duración limitada en el tiempo, por ello es muy importante prepararlas muy bien: un restaurante mal elegido, una playa incómoda, un museo que se visita el día inadecuado o un avión con retraso pueden dañar un plan de viaje.

Todos los clientes tienen derecho a participar en cada una de las propuestas de la oferta turística que contrata, pero hay que tener en cuenta que no todos los clientes son iguales, sino que cada uno tiene unas condiciones, unas costumbres, unas expectativas o unas necesidades especiales que habría que conocer, para que todos puedan disfrutar al máximo de la oferta esperada.

Entre las necesidades especiales de algunas personas, figuran los problemas de movilidad reducida a causa de alguna discapacidad, o de cualquier otra circunstancia como puede ser la de portar exceso de equipaje o la de viajar con niños pequeños. La obligación de todo profesional del turismo es posibilitar que todos los viajeros, sean cuales sean sus condiciones, puedan disfrutar al máximo del viaje, y para ello hay que evitar que ocurran “accidentes” en la organización del mismo por no haber tenido en cuenta esas necesidades especiales.

Adelantarse al problema

Si se llega al aeropuerto con el tiempo justo y además se viaja con una silla de ruedas habrá problemas para embarcar. Si un restaurante no dispone de espacio suficiente entre las mesas para que pase una silla de ruedas no será fácil acomodar a personas con problemas de movilidad.

Si el hotel que disponía de habitaciones accesibles no tiene prevista la accesibilidad a la cafetería o a los salones limitará el uso del hotel a personas con discapacidad. Si en el museo que se vaya a visitar no se informa de que parte de los viajeros tienen movilidad reducida, puede suceder que el autobús se detenga en el aparcamiento, que tal vez se encuentre excesivamente lejos de la entrada accesible.

Antes de que ocurran algunas de estas circunstancias que arruinen un viaje cuando ya es tarde para reaccionar, habrá que intervenir adelantándose al problema.

Ponerse en su lugar

El mejor sistema para conocer los problemas que pueden aparecer en la organización de viajes en los que participan personas con movilidad y comunicación reducidas es el de ir planificando todas las fases de que consta el viaje, desde que salen de su casa hasta que regresan de nuevo, teniendo en cuenta las características de cada participante.

Hay que saber cuáles son cada uno de los pasos que hay que ir dando, y en cuáles de ellos debemos intervenir para eliminar las barreras e inconvenientes, teniendo en cuenta que estamos ante una silla de ruedas o una persona que camina más despacio, o con un problema de visión reducida, o que no puede oír los mensajes acústicos que se realicen.

No es cuestión de dinero

La mayoría de las veces una adecuada organización para personas con necesidades especiales no implica un mayor coste económico, sino que depende de una elección adecuada de los recursos, o de un cambio en la organización que afecte, por ejemplo, a la distribución de las habitaciones, la potenciación de la información, a la colocación adecuada del mobiliario o la modificación del tiempo o del orden de realización de determinadas actividades.”

• Conceptos básicos de la atención a personas con discapacidad

Teniendo en consideración las aportaciones de la OMS, Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y la Salud (CIF) se presenta, en esta parte del curso, un marco conceptual básico para entender los estados de la salud.

Se analizan los dos grandes problemas que inciden decisivamente en la participación de personas con necesidades especiales en programaciones turísticas: problemas de movilidad (personas mayores, mujeres embarazadas, niños pequeños, personas con mucho equipaje, o personas con discapacidad para caminar) y problemas de comunicación (personas con discapacidad para hablar, para oír o para ver).

Y se ofrecen las dos respuestas básicas, por un lado, la combinación adecuada de los factores espacio/tiempo en la organización de actividades; y por otro, el tratamiento cuidadoso de la información en todo momento y lugar.

• Trato adecuado a clientes con discapacidad

Esta área didáctica se desarrolla en dos bloques de pautas generales y específicas a seguir cuando se presta servicio a personas con discapacidad. De cada una de ellas se ofrece a continuación una síntesis extraída del texto Curso de turismo accesible.

Reglas generales:

Antes de reflexionar sobre la manera específica de tratar a personas con discapacidad para realizar determinadas actividades, hay tres reglas generales que permitirían tener un comportamiento adecuado en la relación con todas ellas: naturalidad, respeto y sentido común.

La naturalidad es la regla general para acertar siempre en el trato con las personas con discapacidad. No se debe mostrar excesiva preocupación, exceso de celo, ni tampoco descuidarlas. No subestimarlas, no considerarlas desfavorecidas económicamente, ni tratarlas como a menores de edad. Ser discretos si hay que proporcionar algún tipo de ayuda y siempre preguntar si necesitan algo, nunca ayudar sin proponérselo antes. En cuanto a la relación que se mantenga con estas personas, ha de ser la normal que le correspondan en función de su edad.

Hay que evitar el trato inadecuado, como, por ejemplo, hacer que entren por lugares inaceptables (cocinas o almacenes, por ejemplo) en distintos establecimientos; tomándolos en brazos como solución para salvar un tramo de escaleras; dándoles conmiserativas palmadas en el hombro o gritándoles para que entiendan mejor.

La aplicación del sentido común solucionaría muchas situaciones. Por ejemplo, considerar que una persona en silla de ruedas es, únicamente, una persona sentada, y ante una persona sentada hay que agacharse hasta su altura, o sentarse frente a ella, si se va a estar un tiempo conversando.

Recomendaciones específicas:

En este punto se expone en el curso una serie de recomendaciones de carácter muy práctico para tratar de forma adecuada a las personas con discapacidad en cualquier tipo de actividades turísticas. Se especifica el trato a dispensar a:

• personas que caminen despacio o que utilicen muletas,

• personas que utilizan sillas de ruedas,

• personas con discapacidad para hablar,

• personas con discapacidad para ver,

• personas con discapacidad para oír,

• personas con limitaciones de comprensión,

• personas con alteraciones de comportamiento,

• personas con otras discapacidades.

• Concepto de accesibilidad universal

Todo el curso se apoya conceptualmente en la definición de accesibilidad universal que ofrece la Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de Igualdad de Oportunidades, no Discriminación y Accesibilidad Universal de las personas con discapacidad (LIONDAU)

“accesibilidad universal es la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible”. Presupone la estrategia de “diseño para todos y se entiende sin perjuicio de los ajustes razonables que deban adoptarse”.

En esta definición es relevante destacar que no se trata únicamente de un concepto que se refiere a los entornos arquitectónicos o del transporte, sino que abarca también los productos que se ofrecen y los servicios que se prestan. Por otro lado, es de gran importancia en esta definición el hecho de que, además de que los entornos, productos, bienes, servicios, etc., deben ser utilizables y practicables, han de ser también comprensibles por todos.

• Marco jurídico

En este punto se aborda la normativa específica sobre turismo accesible, tanto en el ámbito internacional, como en el nacional y en el autonómico, en el caso de España.

El curso señala la normativa que han de cumplir los distintos espacios dedicados al ocio y al turismo; en el caso de los alojamientos se destaca el número de habitaciones hoteleras que deben ser accesibles.

A modo de ejemplo se ofrece el artículo 39 del Decreto 159/2003, de 10 de julio, de Ordenación de establecimientos hoteleros de la Comunidad de Madrid, que se refiere a las habitaciones adaptadas para su uso por todas las personas: “De conformidad con las especificaciones contenidas en el presente Decreto relativas a la instalación de ascensores y en la normativa de promoción de la accesibilidad y supresión de barreras, los establecimientos hoteleros deberán ajustarse a las siguientes prescripciones:

1. Los establecimientos que cuenten con un número de habitaciones entre 20 y 50 deberán ofertar, al menos, una habitación adaptada para personas con discapacidad.

2. Los establecimientos que cuenten con un número de habitaciones entre 51 y 100 deberán ofertar, al menos, dos habitaciones adaptadas para personas con discapacidad.

3. Los establecimientos que cuenten con un número de habitaciones entre 101 y 150 deberán ofertar, al menos, tres habitaciones adaptadas para personas con discapacidad.

4. Los establecimientos que cuenten con más de 150 habitaciones deberán ofertar tres habitaciones adaptadas para personas con discapacidad más, al menos, una habitación adaptada por cada 50 habitaciones o fracción.”

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