• No se han encontrado resultados

Programas e instituciones que apoyan a la banca sustentable

CAPÍTULO II. EL CONTEXTO DE LA BANCA SUSTENTABLE

2.2. El camino recorrido hacia la gestión ambiental en los bancos

2.2.2. Programas e instituciones que apoyan a la banca sustentable

En suma, se puede suponer entonces que las IB en México van sustancialmente aumentando su participación en la discusión del DS y queriendo integrarlo a sus actividades. Esto les permitiría, entre otras cosas, posicionarse como agente de cambio en la cultura corporativa de sus clientes y poder lograr un efecto demostrativo importante dado su extenso alcance a lo largo de la cadena productiva de México.Es importante reconocer que, a pesar de que el cambio de actitud se presenta como un proceso lento, algunas entidades bancarias que operan en el SFM parece que van adelantando, de manera voluntaria e independiente, estrategias en términos de sustentabilidad, adicional a las iniciativas tomadas por entidades públicas, nacionales e internacionales. Es igualmente interesante saber que la incorporación del medio ambiente en el SFM se debe en gran parte a la influencia de organismos internacionales, gobiernos, ONG´s y a la influencia de los bancos multilaterales de desarrollo que propician el diálogo constructivo entre las instituciones financieras y los demás sectores involucrados.

aislada, y brinda una fuerte motivación para el cambio en las IB que no cuentan aún con esquemas de manejo ambiental.

Otras organizaciones multilaterales mundiales como la Corporación Financiera Internacional (en adelante CFI, o bien IFC por sus siglas en inglés) 27 y el Banco Interamericano de Desarrollo (en adelante BID)28, por medio de programas e instituciones tales como el Departamento de Financiamiento Estructurado y Corporativo (SCF)29, la Corporación Interamericana de Inversiones (CII)30, y el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN)31, entre otros, ofrecen productos y servicios financieros, cursos de capacitación y asistencia técnica, con el objetivo de maximizar sus aportaciones al desarrollo en la región e influir positivamente el impacto socioambiental. En particular, la CFI y el BID exigen a sus socios de inversión incluir SGA en sus operaciones.

Similar a los Principios de Ecuador del Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) promueve la iniciativa Pacto Mundial (PM)32 que tiene como objetivo principal involucrar a las empresas privadas, entre las cuales se hace también un llamado a las IB, para que su gestión vaya orientada a disminuir el efecto de los principales retos ambientales que se plantean con la globalización: sobreexplotación de los recursos, incremento de la emisión de contaminantes, etcétera. Según esta iniciativa, las instituciones se comprometen a alinear sus estrategias y operaciones con diez principios universalmente aceptados en cuatro áreas temáticas: derechos humanos, estándares laborales, anti-corrupción y medio ambiente. Esta última cuenta con tres de los 10 principios e infieren que las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente y que también deben fomentar las iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental así como favorecer el

27 Principal institución internacional de desarrollo que centra su labor exclusivamente en el sector privado de los países en desarrollo. Entre sus múltiples prioridades estratégicas tiene la de desarrollar los mercados financieros locales. Ver http://www.ifc.org/.

28 Apoya la sostenibilidad ambiental por medio de la aplicación rigurosa de sus políticas y procedimientos de salvaguardia y sus actividades financieras y no financieras intersectoriales. Véase http://www.iadb.org/.

29 Véase http://www.iadb.org/es/acerca-del-bid/departamentos/lo-que-hacemos,1342.html?dept_id=SCF.

30 Véase http://www.iic.org/es.

31 Véase http://www.iadb.org/es/recursos-para-empresas/fondo-multilateral-de-inversiones,5763.html.

32 Véase http://www.un.org/es/globalcompact/index.shtml.

desarrollo y la difusión de las tecnologías respetuosas con el medio ambiente (anexo 2).

Actualmente, la red de PM en México cuenta con 613 participantes de muy diversos sectores y ubicación geográfica (gráfica 2.1), los cuales dicen estar comprometidos a llevar a cabo sus negocios de manera amigable con el medio ambiente.

Gráfica 2.1. Distribución de los participantes del Pacto Mundial en México

Fuente: Red del Pacto Mundial México (2014).

Las IB como Bancomer, Banorte, Santander, Banamex, entre otras, se incluyen en el rubro de las Empresas Grandes (19 %). En cuanto a su distribución geográfica, Baja California ocupa el lugar ocho de los estados con mayor presencia de participantes en el PM.

Pero no toda iniciativa o programa viene del sector financiero, gobierno u organismos supranacionales, también existen organizaciones de la sociedad civil como por ejemplo BankTrack33, que monitorean las operaciones del sector financiero privado y sus efectos en la sociedad y en el planeta. Al respecto, puede pensarse que esta iniciativa surge porque faltan este tipo de mecanismos por parte de las instituciones públicas o bien porque son insuficientes para responder a la demanda social. Por el momento, esta asociación cuenta con información

33 Véase http://www.banktrack.org/show/pages/espanol.

de los principales países, México no se encuentra entre los que reportan a esta organización.

Como se verá más adelante, el sector financiero en México es lo suficientemente importante y extenso en este país como para que sea relevante tener este tipo de seguimiento, sin embargo, no está incluido lo que lleva a pensar en una posible falta de interés o conocimiento de este tipo de iniciativas externas a las gubernamentales.

Asimismo, existen otro tipo de iniciativas tales como Global Reporting Initiative (GRI)34 y Carbon Disclosure Project (CDP)35 que tienen como objetivo impulsar a las grandes empresas, incluidas las IB, a que informen por medio de la elaboración pública, transparente y responsable de informes de sostenibilidad de sus emisiones de gases de efecto invernadero y sus medidas para mitigarlos. También se busca que fomenten el cambio a una economía global sostenible y con consenso entre los grupos de interés. Estas organizaciones han desarrollado, entre muchos otros documentos, guías para la elaboración de las memorias y establecen los principios e indicadores que las organizaciones pueden utilizar para medir y dar a conocer su desempeño económico, ambiental y social. Parece ser que este tipo de organismos han tenido buena respuesta ya que, por ejemplo desde la creación de GRI en 1197 hasta el 2010, el número de reportes que emite así como el número de accionistas se ha visto duplicado.

Como se puede ver hasta aquí, los programas y las instituciones que apoyan a la banca sustentable son numerosos. Sin embargo, al haber tantos y con objetivos tan similares pudieran llegar al punto de interponerse en el camino del otro o lograr el efecto contrario al esperado.

En el sector financiero latinoamericano, destacan, además de las aportaciones de los organismos e iniciativas mencionadas anteriormente, organizaciones como la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN)36 que, en colaboración con Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ)37 y el Proyecto Ecobanking38, promueven las mejores

34 Véase https://www.globalreporting.org/languages/spanish/Pages/default.aspx.

35 Véase www.cdproject.net.

36 Véase http://www.felaban.com/.

37 Véase www.giz.de y https://gc21.giz.de/.

38 Véase http://www.ecobanking.com/.

prácticas relacionadas con la inclusión de lineamientos socioambientales en las IB operando en Latinoamérica, y ofrecen numerosos programas de sensibilización y capacitación. Por ejemplo, PNUMA IF ofrece diversos cursos sobre metodologías para evaluar riesgos ambientales y sociales en las operaciones bancarias y también sobre cambio climático. Del mismo modo, a través del proyecto “Ecobanking”, funcionarios bancarios se han capacitado en el seno de IB europeas con amplia experiencia en la mejora continua del desempeño ambiental, para fortalecer el uso de las mejores prácticas internacionales sobre el manejo de la variable ambiental en las IB de Latinoamérica (Rojas Esquivel, 2003). La facilidad y el acceso a dichas iniciativas parecen estar bastante avanzados.

Concretamente, la zona de estudio de esta investigación que es Baja California, gracias a su ubicación fronteriza, tiene un potencial muy alto para verse beneficiada por los diversos programas, iniciativas e instituciones mencionados anteriormente.

En suma, se puede determinar que existe una gran diversidad, tanto en número como en el origen y destino de las inversiones, de programas e iniciativas que dan apoyo al desarrollo sustentable, principalmente por medio del financiamiento. Aunque no todas estas iniciativas se orientan específicamente al sector financiero, las mismas han sido de gran relevancia para marcar la trayectoria de sustentabilidad en dicho sector. Han logrado establecer un punto importante en temas ambientales y han introducido conceptos clave que influyen en muchas de las iniciativas ambientales de las IB. Por ejemplo, la Declaración de Río de 1992,39 define dos principios clave –el principio de precaución o prevención del daño ambiental y el principio de pago por la polución–, que son actualmente elementales en muchos estándares ambientales de las IB en todo el mundo.

El estado de Baja California se encuentra en una situación favorable, tal y como se verá en los siguientes apartados, para sacar provecho de todas estas iniciativas y programas que puedan ayudar al sector financiero que opera en este estado a potencializar su desempeño ambiental.

39 Véase www.un.org/documents/ga/conf151/aconf15126-1annex1.htm.