• No se han encontrado resultados

Los que querían agandallarse los terrenos iban pa´fuera. 138

In document ANGELICA SEGURA MALDONADO_unlocked.pdf (página 148-153)

Capítulo 4: Todos éramos una sola voz. 117

4.6 Los que querían agandallarse los terrenos iban pa´fuera. 138

138 Asimismo, los hijos e hijas de los colonos obteníamos los servicios de acuerdo al trabajo de nuestros padres, por ejemplo mi hermano mayor asistió a esa primera escuela construida por los colonos, mi hermana mayor no pudo asistir al kínder pues en esas fechas aún no existía el preescolar en la zona, sin embargo a los niños de generaciones como la mía nos tocó estrenar el kínder, la primaria construida posteriormente y la preparatoria en tiempos más recientes.

De esta manera, los integrantes de la Casa del Pueblo construían su colonia, su espacio a base del trabajo comunitario que se caracterizaba por largas y pesadas jornadas, asimismo comenzaban a acuñar cada vez más el lema la tierra es de quien la trabaja, de quien la habita, de quien la necesita, por esto no estaban dispuestos a que se les despojara de ella.

139 Guadarrama Aristeo), ya que justamente "en ese tiempo estaba prohibido tener muchos terrenos pues eso hablaba del interés y no de la necesidad, por eso las personas que querían agandallarse los terrenos iban pa´fuera… de antemano se dijo persona que veamos lucrando, persona que va pa´fuera… se hacían asambleas y si no querían salirse, la misma gente los sacaba” (Jorge Osorio Ortiz). Es decir, que debido a ese contexto de desigualdad y de distribución dispar en que se encontraban las familias, mismo que los había llevado a organizarse para la obtención de la vivienda, era precisamente lo que impedía la presencia de personas con intereses económicos en la zona, de manera que se prohibía rotundamente la pretensión de la acumulación de bienes al interior de Belvedere.

Ante estas situaciones los colonos ya establecidos en 1982 como la Casa del Pueblo, crearon tácticas que les permitieran saber quiénes tenían la necesidad y quiénes tenían el interés por las tierras, una de éstas era a través de los rondines nocturnos, “se pasaba a tocar por las noches para ver que efectivamente estuvieran habitando el terreno”, a las personas que no se les hallara en repetidas veces dentro del terreno se les quitaba, precisamente debido a esto los colonos recibieron represalias por parte de particulares, pero con el apoyo de autoridades246 o agentes policiacos que defendían la propiedad privada:

“En una ocasión se le retiró el terreno a una persona que no lo necesitaba (económicamente hablando) y dicha persona fue con unas patrullas para espantar a los colonos, los de vigilancia tocaron el riel y a esa hora todos salieron de sus casas, desarmaron a los policías, los golpearon y les advirtieron que no volvieran a entrar. Ellos vinieron, yo creo querían espantarnos, pero nunca se imaginaron que la gente se aceleraba fácilmente" (María Felicitas Soto Cano).

Un aspecto que resulta interesante resaltar, es precisamente la respuesta de los colonos ante este tipo de situaciones, ya que en diversas ocasiones se menciona el uso de la fuerza ejercido por los belvederes: en la exclusión de María de los Ángeles, en el ingreso de personas externas a la colonia y de policías, etc. Sin embargo ésta puede ser entendida desde la forma en que se realizaban los

246 En el caso de las autoridades, se explicitara más adelante en el apartado de la detención arbitraria de Jerónimo.

140 desalojos, las manifestaciones e incluso las provocaciones al interior de la colonia por medio de agentes externos a ésta. Es decir que las demandas expuestas por los colonos eran atendidas generalmente mediante el uso de la violencia, por ello los belvederes utilizaban a ésta como una forma de defensa: nos matarán, pero una pedrada sí se llevan.247 Sin embargo, cabe señalar que la violencia ejercida principalmente a través de los desalojos y respondida de la misma manera por los colonos, se diferenciaba abismalmente en el uso de las armas empleadas, pues por una parte los policías y granaderos que se introducían a la zona utilizando armas de alto calibre, mientras los colonos utilizaban piedras, palos y otros objetos que tenían a la mano.

Ahora bien, a pesar de las estrategias empleadas por los integrantes de la Casa del Pueblo para evitar la entrada de personas con intereses económicos específicos en las tierras de Belvedere, éstas no se pudieron erradicar del todo, ya que “a veces veías a la gente bien jodida y decías –pues sí necesita la vivienda- y ya después fincaban unas casotas” (Jorge Osorio Ortiz).

Algo similar ocurrió con mi mamá, ya que en 1985 mi familia conformada por mi mamá, mi papá, mis dos hermanos y mi hermana habitaban en el Estado de México en una vivienda rentada, justo ahí un conocido les comentó la posibilidad de trasladarse a la zona del Ajusco, ya que precisamente su patrón le había comentado acerca de las facilidades para obtener un terreno en dichas zona. De esta manera, contactaron a mis padres con el ingeniero Eduardo Rodolfo Zarco Martínez, dicha persona tenía bardeado en Belvedere un terreno que correspondía a 609mts₂, cosa que estaba prohibida al interior de la zona248. Así pues, el señor Zarco le cedió a mi mamá el espacio correspondiente a 200 mts₂, de igual forma le había cedido previamente al señor José Isabel Martínez Lorenzo

247 Esta frase se encuentra en una nota periodística y es mencionada por una colona de Belvedere posteriormente a los asesinatos de Eloy y Herminio. Para mayor información consultar: Belvedere: nos matarán, pero una pedrada sí se llevan, La Jornada. 29 de abril de 1985. México.

248 En los estatutos de la organización, se estipulaba que nadie podía tener un terreno mayor a 200mts₂.

141 la misma cantidad territorial, desde luego cada quien pagaría su terreno cuando la tenencia de la tierra se regularizara.

Posteriormente se inicia el proceso de regularización al llegar a un acuerdo con la familia De Teresa, ya que se había establecido que los colonos podrían adquirir sus terrenos a través del pago de los lotes a dicha familia. Así pues, el 19 de septiembre de 1988 mi mamá se dirige al banco y deposita la cantidad de

$520,000.00249 a la cuenta establecida para iniciar su trámite de la obtención de su lote. Sin embargo cuando mi mamá acude a las oficinas de la familia De Teresa para hacer efectivo su pago y por lo tanto la adquisición de su terreno, le informan que su lote ya había sido pagado por el señor Zarco.

Está por demás mencionar que Eduardo Zarco únicamente utilizó a mi mamá y al señor Isabel para poder adquirir los terrenos de Belvedere, ya que tanto en la organización de la Casa del Pueblo, como en el Departamento del Distrito Federal existía el reglamento de regularización de la tenencia de la tierra en donde se establecía por una parte que las personas no podían adquirir un espacio mayor a los 200mts₂, y por otra se dejaba en claro que una de las bases fundamentales para la obtención del propiedad se centraba en que sólo se les otorgaría el terreno exclusivamente a aquellos que efectivamente poseyeran el predio: “Ese señor no ha vivido ni un solo día aquí, él tenía un conocido en Belvedere que le avisaba cada vez que había algo importante para que viniera” (Tomasa Maldonado Méndez).

Ahora bien, el hecho de pagar los predios no garantizaba que Zarco fuera el dueño de estos, sin embargo un aspecto que resulta totalmente extraño, es que la escrituración de los terrenos se realizaba en las oficinas del Departamento del Distrito Federal (DDF) y justamente ahí estaba establecido que no se escrituraría a personas con cantidades territoriales mayores a 200mts₂, no obstante justo ahí le

249 Cabe señalar que esta cantidad no es equivalente en la actualidad debido a la devaluación del peso mexicano en 1994.

142 permitieron a Eduardo Zarco escriturar los 609mts₂. Precisamente a partir de ese momento inicia un proceso tanto de mi mamá, como del señor Isabel en contra de Eduardo Zarco, dicho proceso estuvo nuevamente plagado de injusticias, arbitrariedades y constantes amenazas y extorsiones.

Posteriormente, mi mamá intenta solucionar dicha situación y trata de establecer un acuerdo con Zarco, sin embargo él le menciona que si desea permanecer en el predio debe pagarle $15,000.000250, lo que corresponde a un aumento aproximado de un 300% mayor al precio original de éste, un precio que se había establecido bajo las condiciones de pobreza a las que pertenecían los colonos de Belvedere: “este señor primero me lo cede y después no, después quiere que le pagues una cantidad, o sea que lo hizo de mala fe… Es un señor corrupto, ventajosos e interesado” (Tomasa Maldonado Méndez). Asimismo, Eduardo Zarco intentó persuadir a mi mamá para que dejara su terreno, esto lo hizo por medio de falsos tratos y amenazas, dicha persuasión no obtuvo los efectos pretendidos en ella, sin embargo si los tuvo en el señor Isabel, quien después de unos años decidió retirarse de la zona.251

Cuando mi mamá trae a la memoria aquel proceso que después de 27 años aún no ha concluido, le resulta inevitable aludir los recuerdos sin dejar de lado la evocación que éstos le provocan, de esta manera cuando hace referencia a momentos específicos donde impera la injusticia, las extorsiones y las corrupciones, se hacen evidentes en su rostro gesticulaciones asociadas a sentimientos de enojo, coraje e impotencia.

Así pues, el caso del señor Isabel y de mi mamá es solamente uno de muchos que se produjeron al interior de la colonia, debido a la llegada de personas que buscaban a todas luces el beneficio económico a costa de la necesidad de vivienda de los sectores más desprotegidos.

250 De igual manera, esta cantidad no es equivalente al peso actual, debido a la devaluación del peso mexicano en 1994.

251 La información expuesta en este apartado fue obtenida por medio del testimonio de mi mamá, pero también a través de una serie de documentos obtenidos durante el proceso legal iniciado en contra de Eduardo Zarco.

143

In document ANGELICA SEGURA MALDONADO_unlocked.pdf (página 148-153)