• No se han encontrado resultados

Sociabilidad e inserción urbana. Modos de convivencia

La participación de los vecinos inmigrantes en la vida de nuestros pue- blos y ciudades nos lleva a analizar, siquiera de forma somera, las caracte- rísticas del tipo de inmigrantes que llegan a la provincia, así como las ten- dencias en su proceso de inserción urbana y en los ámbitos socioeconómi- co e institucional.

Así, la inmigración recibida en los últimos años viene adquiriendo voca- ción de permanencia. Si bien esta tendencia se empieza a apreciar muy recien-

temente, los datos arrojados por el Observatorio CITE de la Secretaría de Inmigración y Cooperación Internacional de CC.OO. en Castilla la Mancha en el año 2006 indican que, en el ámbito regional, el 9,4% de los inmigrantes ya ha adquirido una vivienda en propiedad, y conforme a los datos estadís- ticos del Ministerio de Vivienda, el 20% de este sector de la población en la Comunidad Autónoma ha comprado ya un inmueble para destinarlo a resi- dencia habitual.

Sin entrar a dirimir las ventajas o inconvenientes generalmente atri- buidos a los diferentes regímenes de acceso a la vivienda, la actual tenden- cia incide directamente en la participación del inmigrante en la ciudad, íntimamente ligada a la satisfacción de las necesidades materiales mínimas y la consolidación de relaciones humanas.

De otro lado, para la consecución del objetivo de integración social, resulta fundamental la percepción de la población autóctona respecto de los inmigrantes. En el ámbito de nuestra región, (Observatorio CITE 2006), has- ta un 22% de los inmigrantes manifiestan haberse sentido rechazados por su origen a la hora de acceder a una vivienda. Este elocuente dato resulta sumamente significativo, sin perjuicio de que en los últimos tres años el por- centaje se haya reducido considerablemente.

Hemos de incidir, igualmente, en la estructura de los hogares como ele- mento esencial para la inserción social y urbana de la población inmigrante.

A falta de estadísticas o estudios en el ámbito de nuestra provincia, los datos aportados en la encuesta del Observatorio CITE 2006 ponen de mani- fiesto una progresiva estabilidad en la composición de los hogares. Resulta evidente que la adaptación al entorno social es mucho más fácil cuando se convive con familiares que cuando se convive con desconocidos.

En este sentido, los datos estadísticos regionales indican que hasta un 62% de los inmigrantes que llegaron a la región hace más de cuatro años viven en casas en las que todos sus ocupantes son familiares.

Adicionalmente, cabe incidir en la persistencia del problema del haci- namiento y sobre-ocupación de viviendas como un grave inconveniente para la integración de los inmigrantes. En nuestra provincia, los mayores problemas de densidad crítica de ocupación en viviendas se producen en los hogares en que conviven familiares y no familiares, personas con más baja cualifi- cación profesional, y procedentes del continente africano.

Si bien es éste un grave problema no resuelto, que sólo alguna legis- lación autonómica pretende abordar abiertamente (Ley Catalana 18/2007, de 28 de diciembre, del derecho a la vivienda), lo cierto es que los datos esta- dísticos regionales indican una mejora considerable, fijando el porcentaje de viviendas de inmigrantes con densidad de ocupación moderada en el 73%

del total, y sólo un 1,8% con densidad crítica o extrema.

Desde un punto de vista institucional, puede afirmarse que el fenó- meno de la inmigración tiene una dimensión fundamentalmente urbana.

Ello constituye a los Ayuntamientos en la unidad administrativa bási- ca desde la perspectiva de la inserción o integración, por la repercusión ciu- dadana que genera y por su carácter de Entidad más cercana a los vecinos.

Por otro lado, las competencias municipales no resultan suficientes, por si mismas, para afrontar tan relevante fenómeno social.

Aspectos como la situación documental de los nuevos vecinos, las polí- ticas de vivienda social, educativas y sanitarias exceden del ámbito de competencias de las Entidades Locales.

Hemos de reconocer, en suma, la necesidad de realzar, también des- de el punto de vista de la financiación o asignación de recursos económi- cos, el papel esencial de los Ayuntamientos en el proceso de integración de los inmigrantes.

De otro lado es preciso potenciar las políticas públicas a desarrollar por la Administración Local, Autonómica y Estatal, dirigidas a solventar aque- llos problemas sociales derivados de la insuficiente o defectuosa inserción de los inmigrantes, tales como la mayor garantía de acceso a una vivienda digna o la rehabilitación de las áreas degradadas de algunos barrios.

En todo caso, resulta obvio que los específicos problemas padecidos por los inmigrantes para acceder a una vivienda pueden afectar a la convi- vencia. En la mayoría de los espacios públicos no suelen producirse con- flictos especialmente reseñables, sin embargo, emergen problemas en las rela- ciones puramente vecinales, referidos a comportamientos y actitudes con- sideradas molestas o inadecuadas, o a la hora de compartir espacios, parques y vías públicas en las que pueda apreciarse la presencia concentrada de veci- nos inmigrantes, que originan un mayor número de quejas o reclamaciones.

Para la eliminación o atenuación de tales problemas, allí donde sur- gen, se hace precisa la implementación de políticas integrales de convivencia, de contenido transversal, que suelen extender su influencia hacia la educa- ción cívica. Esta tarea, no obstante, afecta no sólo a los inmigrantes, sino también a los vecinos autóctonos.

Se trata, en suma, de una integración cívica recíproca, dirigida a la mutua acomodación a una cultura pública común.

Por último, hemos de subrayar la importancia del derecho de partici- pación política, negadoa los inmigrantes extracomunitarios, como instru- mento favorecedor de la participación cívica a la que nos referimos.

La igualdad política en el ámbito local, concretada en el derecho de sufra- gio activo y pasivo en las elecciones municipales, es un aspecto clave, entre otros, para impulsar una participación de los nuevos vecinos más plena y deci-

dida en la ciudad, facilitar una situación menos desigual para negociar los necesarios ajustes entre todos los grupos y fomentar una cohesión social más democrática y más respetuosa de la diferencia. (La participación de los inmigrantes en el ámbito local, de Carles Simó y Francisco Torres.)