2.2. Bases teóricas y conceptuales
2.2.1. Conciencia Fonológica
2.2.1.1. Teoría científica estructuralista de Jakobson
De acuerdo con Ferguson y Gárnica (1975) citado en Aceña (1996)
“Existen cuatro bases teóricas acerca de la adquisición y el desarrollo fonológico infantil: i) teorías conductistas, ii) teorías estructuralistas, iii) teoría prosódica y iv) teoría de la fonología natural” (pág. 16). Pero que, en realidad, sólo se trata de dos posiciones: i) conductistas y ii) estructuralistas, quedando incluidas en esta última iii) y iv).
En esta línea, para el desarrollo de este trabajo fue vital definir la base teórica sobre las que se fundamenta la investigación, en nuestro caso se estableció la teoría estructuralista de Jakobson sobre la obtención de sistemas fonológicos.
La conciencia fonológica se fundamenta en la teoría propuesta por Roman Jakobson que tiene como base teórica la fonología estructural del lenguaje infantil planteada por el mismo autor en 1969.
La teoría señala que el rasgo sobresaliente, la unidad más pequeña que constituye al realizar cualquier análisis fonológico y factor decisivo a considerar es el segmento fónico, que muestra más datos sobre la organización de los fonemas del lenguaje, a partir de ello se inicia la utilización de los fonemas, estableciendo un sistema fonético de oposición o contraste. Lo anterior explica por qué el niño no aprende fonemas aislados, sino que los construye en un sistema de contrastes, que también tiene un orden; sin embargo, al ser estimulado, esta habla se desarrolla y se puede superar; por ello, se les denominan estructurales,
Tal como señala Aceña (1996) durante los últimos años, el papel de la lingüística en el campo de la adquisición y el desarrollo fonológico de los niños y el campo de los trastornos del habla en el mundo infantil ha ido en aumento. La base
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de este interés no es más que el exquisito cuidado de la teoría de la fonética por parte de los analistas de la Escuela de Praga (1928), principalmente uno de sus fundadores, Román Jakobson (1896-1986), quien detalló claramente las relaciones de contraste entre los fonemas y cómo los niños adquieren y desarrollan la estructura fonológica (Aceña, 1996, p. 12).
En una síntesis realizada por Gomez (1993), respecto de la teoría estructuralista o universalista de Jakobson (1969) instituye dos etapas de desarrollo fonológico:
a. Etapa pre lingüística o período de balbuceo.
Durante este período, se ayuda a muchos niños a producir un número asombroso de las voces más diversas. “Un niño es capaz de articular en su balbuceo una suma de sonidos que nunca se encuentran reunidos a la vez en una sola lengua, ni siquiera en una familia de lenguas” (Gómez, 1993, p. 31).
Para Jakobson, en esta etapa, la vocalización de los niños no tiene una secuencia clara en su proceso de desarrollo, y no tiene nada que ver con las producciones de la siguiente etapa. “Desde un punto de vista cronológico, la mayoría de los autores lo sitúan entre los 6 y los 9 meses” (Bouton, 1976 y Hernández Pina, 1981 citados en Gomez, 1993, p. 9).
b. Etapa lingüística o período de adquisición del lenguaje
Etapa a la que el niño alcanza, después de perder la capacidad de realizar todos los sonidos que sólo vocalizaba, según Jakobson (1969):
Los observadores comprobaron entonces, “con gran sorpresa, que el niño pierde prácticamente todas sus facultades de emitir sonidos cuando pasa de la etapa pre lingüística a la adquisición de sus primeras palabras, primera etapa lingüística propiamente dicha” (Gómez, 1993, p. 32).
Si en este período de balbuceo no resultaba posible manifestar la secuencia u orden general de adquisición fonética entre niños de un mismo idioma, ni entre idiomas diversos, no obstante, ahora, en cambio: “Una vez alcanzada la primera etapa del lenguaje propiamente dicho, en cuanto se inicia la selección de los sonidos y la construcción del sistema fonemático, se observa un orden de sucesión estrictamente regulado y universalmente válido” (Jakobson, 1969 citado por Gomez, 1993, p. 41).
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Continuando el punto de vista cronológico, tal como señala Gomez (1993)
“diversos autores disgregan el periodo lingüístico en las siguientes etapas: Etapa holofrástica, desde 9 o 12 meses hasta 18 meses, Etapa de las dos palabras, desde 18 meses hasta 24 meses, Etapa telegráfica, desde 24 meses hasta 36 meses” (p.
10).
Iniciada la segunda etapa, se admite una secuencia homogénea y regular en el orden de las etapas de desarrollo, aunque: “Al igual que ocurre con los estadios de Piaget, el ritmo de la adquisición es variable, dependiendo de cada niño concreto” (Gomez, 1993, p. 10). Por tanto, “en referencia al estudio de la adquisición infantil del lenguaje, se hace preciso establecer criterios para distinguir:
i) Los sonidos que adquieren cualidad lingüística, de ii) Aquellos otros que constituyen mero resto del periodo pre lingüístico” (Jakobson, 1941; Lenneberg, 1967; Alarcos, 1968)
Entonces queda claro que:
La teoría estructuralista de Jakobson propone dos etapas en la adquisición del sistema fonológico en un niño: la etapa pre lingüística, compuesta por el balbuceo y la capacidad de generar sonidos que no existen en su propia lengua, siendo producciones que carecen de orden y relación con la siguiente etapa, y, la etapa lingüística, en la que realiza la selección de los sonidos significativos de la lengua materna. (Flores y Ramírez, 2016, p. 4) Para Flores y Ramírez (2016) Jakobson planteó que, “el orden de adquisición de los fonemas se basa en un par de leyes: la ley del contraste mínimo y la ley de solidaridad irreversible” (p. 37).
- La “ley de contraste mínimo”, señala que primero se alcanzan los fonemas de menor dificultad articulatoria, de mayor frecuencia y mediante oposición de rasgos pertinentes. La cualidad diferencial que es capaz de realizar un cambio de significado, como se puede observar en los pares mínimos
“/p/ata-/b/ata (sorda-sonora) o /g/asa-/k/asa (sorda-sonora)”.
- La “ley de solidaridad irreversible”, plantea que:
La existencia de un valor secundario no puede generarse sin la de un cierto valor primario, lo cual es aplicable para las desintegraciones fonológicas
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provocadas por las afasias. Por ejemplo, la vibrante múltiple /r˙/ solo puede ser adquirida una vez que se adquirió la vibrante simple /r/. De acuerdo con Jakobson, el orden de adquisición no está determinado por sonidos aislados, sino por medio de la adquisición de oposiciones de rasgos pertinentes, que son las características o cualidades específicas de cada fonema como +/– nasalidad o +/– sonoridad. (Flores y Ramírez, 2016, p.
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De otro lado, acápite importante requiere destacar a Jakobson, nacido el 11 de octubre de 1896 en Moscú; realizó sus estudios de lenguas orientales en la capital de dicho país, siendo joven estuvo muy centrado en el gran simbolismo ruso.
En 1926 colaboró en la fundación del círculo lingüístico de Praga, en 1928 se ocupaba de cuestiones poéticas dentro de un movimiento denominado Formalismo Ruso, en la que afirma la idea de una lingüística estructural.
Hasta los 43 años aproximadamente desempeñó el cargo de docente, viajando a diferentes países como Noruega, Estados Unidos y se quedó en Nueva York escribiendo diferentes libros-artículos tratándose principalmente de patología del lenguaje, como afasias anomalías lingüísticas paradigmáticas, quien hizo la primera definición moderna del fonema como “Impresión mental de un sonido, unidad mínima distinta o vehículo semántico mínimo”, pues fue así que posteriormente con Karcevski y Trubeskoi presentan un programa de lingüística funcional y estructural con atención a la fonología cuya postura es el cambios de pensamiento de los fonemas ya que se creía que era de forma general desarrollando éste tema hasta las más profundas investigaciones, sus estudios del lenguaje fueron muy innovadoras modélicos y sugerentes, también realizó estudios de investigaciones de la lingüística, poética entre otros difundiendo en diferentes países; falleciendo un 18 de julio en los Estados Unidos.