Capítulo 4. Entendiendo el proceso de emprendimiento agroalimentario: una
4.4 Revisión de literatura
4.4.2 Tipología y características de las familias emprendedoras
91 que los jóvenes agricultores tienen injerencia y en las que hay especialistas capaces de aprovechar la tecnología (Michels, von Hobe, & Musshoff, 2020).
92 heredan tierras, maquinaria, instalaciones y habilidades con las que es más fácil y conveniente seguir con la inercia del emprendimiento heredado en lugar de buscar un nuevo camino (Pindado & Sánchez, 2017). Por otro lado, tienen fuertes lazos emocionales con sus emprendimientos y sus actividades agropecuarias específicas, y estos vínculos pueden bloquear cambios más sustanciales (Brown, Bridle, &
Crimp, 2016). Asimismo, muestran mayor aversión al riesgo que implicaría alejarse de los límites de su actividad, pues sienten una fuerte responsabilidad de preservar el patrimonio familiar y heredar el estilo de vida que les fue otorgado a ellos (Dobryagina, 2019).
Las familias continuantes ascienden predominantemente a través del crecimiento y la intensificación, pero alcanzan un punto de inflexión crucial en el que deciden cambiar, ya sea por necesidad o por oportunidad (Arafat, Saleem, Dwivedi, & Khan, 2020). Por necesidad ocurre como cuando la caída de los precios de los productos básicos impulsa a los agricultores a buscar alternativas como la agricultura orgánica, la diversificación de cultivos, la integración de actividades agroindustriales y la comercialización directa a consumidores, como sucedió en la década de 1980 en EE. UU. (Bruce, 2019). Y por oportunidad ocurre cuando las familias aprovechan su experiencia acumulada en el sector para emprender iniciativas, por ejemplo, para dar cabida a las generaciones futuras en sus negocios familiares (Barbieri &
Mahoney, 2009). La capacitación brindada por las organizaciones de base facilita la concreción de cambios que implican alejarse del crecimiento y la intensificación en las familias agropecuarias continuantes (Bruce, 2019).
Familias retornantes
Los agricultores retornantes son un grupo desatendido por la investigación sobre el espíritu emprendedor. Ellos tienen una conexión directa y compleja con la actividad agropecuaria porque crecieron en una granja, trabajaron en ella e incluso participaron en su administración; luego, abandonan la actividad agropecuaria para cursar estudios superiores o trabajar en otras organizaciones, para luego retomar la actividad que dejaron (Bruce, 2019). Cuando regresan, siguen un camino menos
93 lineal y más complejo en sus emprendimientos, pues aprovechan su experiencia agropecuaria y activos heredados y los combinan con recursos económicos, nuevas habilidades y redes profesionales que adquirieron fuera del sector (Bruce, 2019).
Modelos de venta directa al consumidor, agroturismo, arrendamiento de tierras y negocios no agropecuarios son algunas de las acciones que realizan las familias retornantes (Bruce, 2019). En su estudio de emprendedores rurales, Müller (2014) también encuentra emprendedores “repatriados”, quienes a su regreso al territorio de donde proceden y luego de ampliar sus perspectivas, detectan oportunidades de negocio, las desarrollan y contribuyen al desarrollo local. Poco se sabe sobre cómo las familias emprendedoras que regresan aprovechan la perspectiva que desarrollan con la experiencia dentro y fuera del sector agropecuario.
Familias entrantes
Son familias que ingresan al sector agropecuario porque encuentran en este ámbito de la economía una alternativa atractiva para la autorrealización, la libertad financiera y la innovación (Dobryagina, 2019). Suelen estar encabezadas por jóvenes de alrededor de 30 años o jubilados de alrededor de 60 que frecuentemente desarrollan la agricultura como una segunda actividad, y ven al campo como un buen lugar para vivir y criar a sus hijos (Bruce, 2019). Como no provienen de familias agropecuarias, carecen de experiencia, conocimientos y habilidades en el sector, y no tienen la posibilidad de heredar tierras y otros bienes como maquinaria y equipo, pero cuentan con otro tipo de recursos y habilidades (Bruce, 2019).
Las familias entrantes tienen riqueza e ingresos no agropecuarios que pueden utilizar para adquirir o alquilar tierras, maquinaria y equipo para iniciar sus emprendimientos (Bruce, 2019). A su vez, estos nuevos participantes están equipados con actitudes, habilidades y redes para desarrollar empresas agropecuarias dinámicas que se adaptan a las necesidades contemporáneas (Lobley, 2016). Estos recursos y habilidades tienen su origen en el trabajo o experiencia empresarial fuera de la agricultura (Grande, 2011; Mc Fadden &
Gorman, 2016) y en una mayor preparación profesional en comparación con las
94 familias agropecuarias continuantes (Dobryagina, 2019). Compensan su inexperiencia en agricultura recurriendo a fuentes formales de conocimiento (Bruce, 2019); de hecho, constantemente construyen redes que no se limitan al tema productivo de sus emprendimientos, sino que se extienden a objetivos comerciales (Dobryagina, 2019). Además, los antecedentes de los nuevos participantes se reflejan en mayores capacidades de experimentación (Klocker et al., 2018), gestión (Mc Fadden & Gorman, 2016) y generación de ideas (Grande, 2011). En cuanto a las actitudes, tienen mayor confianza para tomar sus propias decisiones y asumir sus responsabilidades (Mc Fadden & Gorman, 2016) y son menos reacios al riesgo financiero, lo que les permite expandir sus emprendimientos con mayor rapidez (Grande, 2011).
Las familias emprendedoras entrantes están expuestas a más oportunidades de negocio y son más receptivas a ellas, por lo que contrariamente a las familias continuantes en las que predomina la senda del crecimiento e intensificación, las familias entrantes se enfrentan a un abanico más amplio de alternativas y su proceso de decisión se caracteriza por objetivos que compiten entre sí (Shepherd, 2016). Reducen el riesgo de la inexperiencia agropecuaria apostando por la diversidad de cultivos (Klocker et al., 2018) y la complementan con empleo no agropecuario e ingresos por jubilación (Bruce, 2019). Desarrollan negocios que dan un uso complementario a los recursos de las granjas a través del agroturismo y la realización de talleres educativos (Bruce, 2019; Mc Fadden & Gorman, 2016).
Asimismo, introducen nuevas estrategias y enfoques contemporáneos como la agricultura orgánica, los esquemas de certificación local y la venta directa a consumidores (EIP-AGRI, 2016).
Las familias emprendedoras que ingresan al sector agropecuario contribuyen a diversificar conocimientos, redes, fuentes de capital financiero, modelos organizacionales y modelos de negocio. Esto amplía la gama de opciones disponibles y comprendidas por los agricultores tradicionales que tienden a adoptar lo que les funciona a sus vecinos (Howden, Schroeter, Crimp, & Hanigan, 2014). En el estudio de Klocker et al. (2018) se rescata el testimonio del director de un consejo
95 de comunidades étnicas en Australia sobre el papel de los nuevos participantes en la agricultura: “si realmente quieres que este lugar se ponga en marcha, apártate y deja que algunas personas tomen la iniciativa. Y camina con ellos porque ven este lugar con una luz completamente diferente”.