5. FUNDAMENTACIÓN TEORICA PARA EL ESTUDIO DEL CUERPO
6.1. La Transformación de la Región: De la Tradición a la Modernidad
72 La localización geográfica de Sonora, igual que la del resto de los estados fronterizos del norte de México, ha influido para que su dinamismo esté vinculado con la economía estadounidense y eso ha contribuido a que las transformaciones locales se den a partir de tres dimensiones: la especialización económica regional, la nueva dinámica del sector de servicios y las condiciones de la infraestructura (Lara, Velásquez y Rodríguez, 2007). A la vez, hay un vínculo muy cercano entre Sonora y Arizona, relación que ha permitido el intercambio cultural, académico y social entre ambos estados, tratando de conformar una región Sonora-Arizona.
Actualmente, Sonora y particularmente su capital, cuentan con un ambiente más moderno resultado precisamente de esa transformación económica productiva, de pasar de una economía primordialmente agropecuaria, impulsada por la actividad local, a una economía más industrializada promovida por la inversión extranjera. Dicha transformación productiva generó elevados niveles de competitividad en la región, que despuntó un proceso de restructuración comercial a partir de la década de los 80’s y que produjo una gran influencia del comercio norteamericano al interior del estado (Bocanegra, 2007). Este desarrollo de integración internacional configuró un mercado de dimensiones globales que paulatinamente transformó a la sociedad sonorense. Bajo este telón de fondo, el presente apartado tiene como objetivo mostrar las bases y antecedentes de los cambios que la modernización supuso en Sonora y en los cuales se observan expresiones económicas, políticas y socioculturales sobre las cuales se justifica el estudio del cuerpo en la región.
73 surgimiento del Estado neoliberal se privilegió el sistema de libre mercado y la no participación estatal en la economía. Se replanteó una transformación de las sociedades de una economía de productores a una de consumidores, en la que el poder sobre los individuos se ejerce ya no por el Estado-Nación sino por la empresa de capitales privados y extranjeros. En este punto, el papel del Estado sólo es el de establecer las reglas del juego y la inversión pública se canaliza principalmente a la creación de infraestructura necesaria para la industrialización y los servicios, pero son las trasnacionales quienes establecen y regulan el mercado.
En el caso de la modernidad en Sonora, sus ritmos y tiempos, puede verse a través del dibujo de su historia, en la que se modela el discurso regionalista acuñado en ciertos eventos históricos en los que se presenta al estado con una presencia casi nula en el centro del país. Según Tinker (1991), la historia de la modernidad en el estado se puede dividir en dos etapas: La primera de 1750 a 1870, previo a cuyas características históricas de la región se cimbraron sobre la escasez de población y recursos financieros y una geografía limitada de recursos. Todo ello sumado a que, gran parte de su población eran de etnias indígenas independientes entre sí y combativas. La segunda etapa comprende el periodo de 1870 a 1910, previo al conflicto revolucionario en México en el cual el norte del país y Sonora tomó aun mayor presencia.
Sin embargo, según Bocanegra (2007) a través de la historia comercial sonorense de principios del siglo XIX y hasta la actualidad, podemos distinguir cuatro etapas que marcaron el cambio en la región. Un primer periodo remite al intercambio comercial que existía a principios del siglo XIX entre los comerciantes radicados en el estado con similares europeos de Inglaterra, Francia y Alemania. En esa época, los comerciantes locales obtenían los artículos a través de créditos otorgados por los comerciantes extranjeros; intercambio que dejó gran influencia en el consumidor local. La segunda etapa corresponde desde finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, caracterizada por la entrada de productos básicos y de lujo provenientes de los estados de Arizona y California a territorio sonorense. Posteriormente, previo y durante el periodo revolucionario, se inicia en el estado una era de transición en la que la región atravesó un cambio social muy importante, que seguía al son de una economía extranjera que cobraba cada vez mayor importancia.
74 Con la caída de la industria minera en 1929 en el estado, la ganadería y la agricultura se convirtieron en las principales fuentes de riqueza y trabajo. De manera que aquí, se inicia un proceso de emigración hacia el sur del estado (Valle del Yaqui y del Mayo), en donde las actividades agropecuarias estaban en todo su apogeo y ello demarcó otro momento de urbanización para la región del Valle (Camou et al, 1988). Entre los principales cambios que se empezaron a forjar se encuentran, el cambio en la producción minera que fue sustituida por empresas que empleaban a miles de obreros de todas partes del estado y del país. Este hecho en particular, impulsó el proceso de urbanización estimulado por los crecientes flujos migratorios y el crecimiento y consolidación de varias ciudades.
Un tercer momento se ubica desde la década de los años cuarenta del siglo pasado hasta finales de los setenta. Este periodo se caracterizó porque el crecimiento del comercio se dio en estrecha vinculación con los sectores agrícola e industrial. El desarrollo económico, en la segunda mitad del siglo XX, introdujo enormes cambios económicos y sociales a la región. La agricultura moderna transformó la economía local en la que, para la década de los sesenta, formaba parte de un área que contribuía con 50% de la producción agrícola del país, con más del 60% destinada a la exportación (Cockcroft, 1983: 166; Appendini et al, 1977: 14). Esto permitió que el abastecimiento del mercado interno sonorense ofreciera principalmente productos elaborados en el estado y del interior del país.
El cuarto y último periodo se empieza a manifestar desde la década de los ochenta del siglo pasado y continúa con más ímpetu en la actualidad. A partir de entonces, la frontera comercial trasciende definitivamente la línea divisoria entre los países y se ubica en la capital del estado, Hermosillo, a través de la inversión extranjera directa.
Este movimiento tiene la finalidad de comercializar toda clase de productos de procedencia extranjera con gran presencia de formas de consumo al estilo de vida americano (Bocanegra, 2007). A partir de entonces es cuando en Sonora, particularmente en la capital y las ciudades más grandes, aparece la modernización y la modernidad como telón cultural, visto en otras coordenadas del mundo, empezaron a ser observadas en el sistema y la sociedad sonorense. El desarrollo económico que vino a partir de la segunda mitad del siglo XX, introdujo enormes cambios económicos y
75 sociales en la región, diseñado para desarrollar la agricultura comercial en el estado (Camou et al., 1988). Por un lado, se inició con una fuerte urbanización que fue disminuyendo la población rural; para 1970 la población urbana del estado constituía más del 80% de la población total (Karp, 1991).
En esta época, la economía nacional y regional presentaba manifestaciones del agotamiento en el modelo de sustitución de importaciones y la inflación afectó sectores primarios, como el agropecuario y agroalimentario. Para salvaguardar la crisis, se generó una reestructuración productiva ligada a la inversión externa que propició la industrialización y, con ello, la modificación de la industria alimentaria en la región. El contexto de esta transformación, es el sistema alimentario global y su influencia sobre la producción, oferta y comercialización de alimentos en la región, los nuevos espacios de consumo, así como los efectos que ha tenido a nivel nutricional y de comportamiento alimentario de la población sonorense (Meléndez y Cáñez, 2012)
Al modificarse el patrón de consumo, una de las consecuencias directas de esa modernización de los comportamientos alimentarios en la población fue el favorecimiento y desarrollo de la obesidad en la región y la semejanza del patrón alimentario local con el de países industrializados. En 1981, por ejemplo, el problema de exceso de peso en el estado, se encontraba principalmente en la población adulta; en los siguientes 20 años, ciertos cambios sociales y no sólo alimentarios originaron que la población infantil fuese ahora una de las más afectadas, donde uno de cada tres niños presenta esta condición (Meléndez et al., 2010).