• No se han encontrado resultados

El uso de las formas amistosas en el ámbito de amistad

Capítulo 6. RESULTADOS Y ANÁLISIS

6. ANÁLISIS CUALITATIVO DEL CUESTIONARIO

6.1.1. Las fórmulas de tratamiento nominal en el ámbito de la amistad

6.1.1.2. El uso de las formas amistosas en el ámbito de amistad

La segunda FTN que más se emplea en el ámbito de amistad son las formas amistosas21 con un valor porcentual del 51 %. En esta denominación se han agrupado las siguientes FTN, que son empleadas para tratos cordiales entre amigos y compañeros de clase con quienes se tiene una cercanía, entre ellas: compañero, tonto-a, estúpido-a, oso-a, mijo-a, men, brother22, enano, cariño, guevón, mami, pa, perro, flaca o (flaquita), joven, morsh, roscón, chico-a, mani, ñero, nene, pato, blanco, bola. Estas FTN son usadas con gran frecuencia porque permiten fortalecer los lazos de camaradería y la unidad de grupo. Según lo expresado por los hablantes:

“Empleo palabras estas palabras, ya que manifiestan cariño hacia mi amigo” (Informante 34);

“Son palabras con bastante rudeza, pero son apodos cariñosos” (Informante 36); “Les trato con

19 Tradicionalmente la cortesía se había concebido como un conjunto de muestras de respeto o deferencia cuyo uso determina y exige la organización social, de acuerdo con Escandell (1994).

20 La autora no específica porcentaje alguno en la investigación.

21 Esta denominación es acuñada por Carricaburo (1997).

22 Los anglicismos se escriben respetando la escritura propia del idioma inglés.

69

palabras cariñosas” (Informante 37); “Apodos y palabras cariñosas, […] palabras amistosas”

(Informante 40) y “Con un vocabulario más amistoso y abierto” (Informante 28). Estas declaraciones realizadas por los informantes evidencian la familiaridad establecida entre los jóvenes a través del uso de las anteriores FTN.

Otras formas amistosas están basadas en características físicas e intelectuales de los interlocutores como enano, tonto-a, bobo-a, estúpido-a, flaco-a, flaquito-a, joven, blanco, entre otras. Estas FTN se fundamentan en características físicas o intelectuales del interlocutor involucrado en la comunicación, mas no es una manera despectiva de interacción con el interlocutor; por el contrario, se centra en el afecto o la afectividad positiva de acuerdo con los informantes frente a la pregunta qué formas emplean para denominar a los amigos: “[…] enano […]” (Informante 32), “[…] tonto-a, estúpido-a […]” (Informante 11) y “Boba, tonta, estúpida”

(Informante 38). Los jóvenes hacen uso de estas fórmulas con el propósito de resaltar un atributo de la persona. Su empleo es frecuente porque es una manera de establecer contacto con el otro por medio del atributo poseído por el otro, que adquiere una connotación positiva. Por tanto, los jóvenes han realizado una resemántización de estos ítems léxicos para que no sean palabras insultantes.

En este sentido, la comunidad juvenil objeto de estudio no concibe las FTN basadas en característica físicas o intelectuales como ofensivas ni peyorativas, puesto que son desprovistas de toda connotación insultante o negativa para el interlocutor. El hecho anterior coincide con los hallazgos de Fontanella (1999) y Carricaburo (1997) en algunas comunidades de habla en el español peninsular y continental sobre las formas descriptivas usadas por jóvenes, las cuales en la actualidad no poseen “designaciones peyorativas” y “han perdido esa semántica peyorativa y parecen tener solo valor apelativo; así ocurre con […] estúpido” (p. 56). De este modo, se evidencia el empleo de atributos físicos e intelectuales como parte de los ítems léxicos empleados como FTN en las comunidades de habla juveniles.

Otras formas amistosas empleadas tanto por jóvenes de género masculino y femenino son cariño, mani, mijo, mor, pa, morsh, mani, nene y osa sin hacer distinción alguna en cuanto al género del hablante en diversos contextos comunicativos con nivel porcentual del 26%. Las anteriores FTN están orientadas a fortalecer los lazos de camaradería presentes en los jóvenes, quienes comparten unos intereses comunes o prácticas similares con sus amigos según los informantes: “Me refiero a mis amigos con palabras amistosas […]” (Informante 29) y “Con

70

palabras cariñosas de forma diferente a los demás” (Informante 13). De estas circunstancias, surge el hecho de que las formas nominales que denotan cariño se convierten en una rutina lingüística para establecer contacto entre jóvenes con quienes se tiene un grado de cercanía y amistad. Estas van más allá de una simple forma para el contacto y se manifiestan en ellas un determinado grado de empatía (pertenencia y aceptación en un grupo) con el interlocutor. En otras palabras, los jóvenes a través del uso de las FTN descritas arriba evidencian la membrecía al interior del grupo juvenil.

Desde el contexto descrito previamente, se evidencia que el uso de las FTN amistosas están ligadas al tipo de participantes que intervienen en el evento comunicativo. Esta realidad se corrobora de acuerdo con los datos obtenidos a partir de la pregunta ¿Cómo llamas a alguien que conoces por primera vez? Los resultados arrojaron un predominio absoluto del nombre propio con un 91%. Este hecho determina que cuando se emplean las formas cariñosas el hablante comprende la inexistencia de distancia social23 entre los interlocutores y si está presente es mínima. De este modo, el desconocimiento del interlocutor reduce a cero el uso de formas amistosas. Es decir, las formas amistosas son utilizadas según del grado de conocimiento que tenga el emisor sobre su receptor. Cabe aclarar que este evento no ocurriría si los participantes en la comunicación son jóvenes pertenecientes al mismo grupo social. Se trata, entonces, de una manera de formalizar los actos comunicativos llevados a cabo al interior del grupo juvenil con fuertes lazos de amistad.

También, dentro de las formas amistosas se hallan aquellas con connotación de camaradería propia de quienes comparten pasatiempos, actividades grupales u oficios, entre ellas: muchachos, compañero, guevón, perro, pana, roscón, chica-o, ñero, pato y bola. Estas se utilizan para los amigos o compañeros en actividades tales como deportes, salidas a acampar, ensayos de danza o teatro, entre otras. De acuerdo con 7 informantes estas son las más empleadas: “guevón”, “pana”, “ñero, socio, pana, compañero”, “perro, ñero”, “pana”, “ñero, socio, muchachos” y “pato” (Informantes 33, 07,11,15, 16,19,31). Las formas amistosas con connotación de camaradería están aligada s a las prácticas sociales realizadas por los jóvenes en

23 De acuerdo con Escandell (2014) la distancia social es la “representación que cada individuo se forma sobre su relación con el interlocutor, incluyendo en ella los componentes individuales y grupales”. (p.72). En esta noción se encuentran implícitos las nociones de jerarquía “expresa la distancia relativa que resulta de la posición de cada uno de los hablantes dentro de la escala social y vigente en su grupo” y familiaridad “mide la distancia personal y el grado de conocimiento previo de los hablantes” (Escandell, 2014, p. 73).

71

sus tiempos libres o a las escuelas de formación donde asisten para practicar algún tipo de deporte, ensayos de danza, teatro u otra actividad en colectivo. En este sentido, las formas amistosas con connotación de camaradería se emplean tanto con quienes comparten actividades de conjunto como en aquellas situaciones donde es necesario un vocativo para interpelar al otro.