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VIDA Y OBRA EN TORNO A LA ESCUELA NORMAL

3. SU ACTIVIDAD DOCENTE Y MUSICAL EN ALBACETE

3.1. VIDA Y OBRA EN TORNO A LA ESCUELA NORMAL

Desde el siglo XIX era común que las señoritas de “buena familia”

mostrasen sus virtudes y delicadeza mediante la interpretación musical, especialmente con el piano y el canto. Sin embargo, la música difícilmen- te podía servirles como un medio de sustento económico o para la exhi- bición artística. Desde 1770, se permitió el canto femenino en las iglesias, aunque la hegemonía musical la mantuvo el artista masculino. Tras los recientes estudios de género, se sabe que a las mujeres les costaba mucho trabajo publicar sus composiciones e, incluso, actuar en un escenario. En la mayoría de los casos se impedía que las mujeres tocasen públicamente para no desvelar que algunas tenían cualidades instrumentales superio- res a muchos hombres. Este fue el caso de Carmen Ibáñez quien, a pesar de la buena formación que había recibido, no pudo desarrollar todo su talento, puesto que pensaría que no sería aceptada en espacios musicales.

Sabía que era un terreno exclusivo para hombres y, además, no tenía el privilegio de ser hija de importantes músicos que pudiesen argumentar su continuidad artística (Green, 2001: 96-98). Estos motivos la llevaron a seguir los pasos de su madre y dedicarse a la docencia, puesto que este oficio era aceptado para las mujeres de la época.

El año 1914 no fue fácil para la familia Ibáñez tras su llegada a Mula desde Madrid, y no escaparon de las subidas de precios y merma en la calidad de vida de las clases medias, como consecuencia de la Pri- mera Guerra Mundial. Por tanto, Carmen Ibáñez y su madre sintieron la necesidad de trabajar en la docencia para mejorar su situación económi- ca, por lo que acudieron a la ayuda de don Juan Antonio Perea Martínez para que mediase ante el Ministro General de Primera Enseñanza con el fin de que la recién titulada pudiese ejercer como profesora auxiliar de música en la Escuela Normal de Maestras de Murcia, solicitud que fue aprobada en 1915 y supuso su mudanza a la capital murciana.33 Aprove- chando su estancia en Murcia, Carmen Ibáñez Ibáñez quiso retomar la

33 Cfr. Carta de Carmen Ibáñez Abellán a don Juan Antonio Perea. 5-X-1914. (A.P.M.).

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interpretación pública al piano, gracias a su vinculación con el Círculo Católico de Obreros de Murcia y al despertar cultural que estaba tenien- do esta ciudad durante estos años (Encabo, 2017: 543-564).34 Un año más tarde, la Gaceta de Madrid de 29 de julio de 1916 informó que los directores de las escuelas normales tenían la obligación de comunicar al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes las vacantes de profe- soras de música existentes, en el plazo de ocho días.35 Este fue el caso de la Escuela Normal de Maestras de Albacete, que tras su funcionamiento desde el curso 1913-1914, anunció su primera plaza de profesora espe- cial de música, tras haberse quedado desierta en el concurso de traslados (Risueño, 2007: 88). Efectivamente, con fecha de 22 de agosto, se publicó la mencionada vacante en esta escuela con un sueldo anual de mil pese- tas.36 Estos anuncios llegaron a Carmen Ibáñez y se animó a participar en esta oposición. Por tanto, el día 16 de septiembre presentó al Rector de la Universidad de Murcia su solicitud junto a la hoja de servicios don- de se especificaban todos sus méritos.37 De las trece candidatas inscritas solamente se presentaron cuatro y Carmen Ibáñez consiguió esta plaza por unanimidad del tribunal, el día 16 de enero de 1917, y ocupó su pla- za nueve días después, con una remuneración anual de mil pesetas.38 La obtención de este cargo educativo se difundió en la sociedad albaceteña y murciana a través de la prensa. Efectivamente, el Defensor de Albacete y el periódico murciano El Tiempo recogen, con fecha de 17 de febrero, la toma de posesión. Este último diario ofreció un artículo llamado “Triun- fo merecido”, debido a la unanimidad de voto del jurado.39 Una vez que Carmen Ibáñez consiguió su plaza, dejó Mula y Murcia para establecer-

34 Cfr. El Tiempo (Edición de la Mañana). 09-IV-1916. Nº 2539. Pág. 2. (A.M.M).

35 R.O. de 17 de julio de 1916. Publicado en la Gaceta de Madrid el día 29 de julio. N.º

36 Cfr. Expediente de oposiciones a una plaza de profesora especial de música de la 201.

Escuela Normal de Maestras de Albacete. Sección de Educación. Sig. 9-C-3. N.º18.

(A.G.U.M.).

37 Cfr. Hoja de Servicios de Carmen Ibáñez Ibáñez. 19-IX-1916. Sig. (5)1.3. Caja 31.

Leg. 18661. (AGA).

38 Cfr. Sección de educación. Sig. (5).19.1. Caja 32. Leg. 7215. (AGA).

39 Cfr. El Defensor de Albacete. Sábado 17-II-1917. Año XX. N.º 4604. Pág. 3.

(A.P.F.S.I.). Cfr. El Tiempo (Edición mañana). 17-I-1917. Año X. Número 2828. Pág.

1. (A.M.M.).

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se en Albacete definitivamente. En aquel momento esta ciudad estaba empezando a experimentar importantes trasformaciones. Se produjeron mejoras en las condiciones de vida: baja mortalidad y aumento de los nacimientos; suministros; mejoras sanitarias e higiénicas y un mejor ac- ceso a los productos de primera necesidad. A esto hubo que sumarle la creciente industria y el comercio naciente. La producción de cuchillos, textiles, electricidad y otros productos alimenticios, junto a un auge en la artesanía, tuvo sus consecuencias en el comercio, facilitadas por las mejoras en las carreteras y el ferrocarril. La empresa más importante del momento fue la fábrica de harinas “Fontecha y Cano” que se creó este mismo año, al igual que el mercado de la Plaza Mayor. El dinero empezó a circular entre las clases más pudientes, dueños de negocios y tierras. En 1910 se creó el Banco de Albacete, que permitió sufragar los gastos de las nuevas empresas emergentes. Todo esto repercutió en la transformación del plano urbanístico, mejoras en el alcantarillado y la construcción de edificaciones modernistas que engalanaron la ciudad. Dicho bienestar social trajo consigo un espectacular crecimiento demográfico, cuyo índi- ce se situó entre los más altos de España. No solamente fueron llegando a Albacete personas del ámbito rural, sino también personal cualifica- do para trabajar en los nuevos puestos administrativos que se fueron creando. En este año de 1917, la ciudad contaba con treinta mil habitan- tes aproximadamente, un poco más del doble respecto a la existente en Mula. El aumento de personas procedentes del ámbito rural atraídos por las posibilidades laborales en las fábricas, y aquellos que venían de fuera para trabajar en los nuevos puestos administrativos que se fueron crean- do, propiciaron la creación de nuevos grupos escolares y profesorado para asistir a la demanda que se fue generando. También repercutió en el ocio, pues se edificó en este año la plaza de toros y se jugó por primera vez al “foot-ball” (Requena, 1985: 143-162).

Muy diferente fue el aspecto musical, ya que no se había producido ningún tipo de mejora durante estos años. Albacete, en aquel momento, presentaba un modelo musical escaso en el que la pequeña orquesta de la Parroquia de San Juan Bautista y la banda de música eran sus principales referentes. Esta última, presumía de su considerable antigüedad a nivel nacional desde su fundación en la década de los cincuenta del siglo XIX.

Circunstancialmente, dos días después de la toma de posesión de su pla-

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za como funcionaria, llegó a esta localidad el lucense Manuel López Va- rela para dirigir esta agrupación en sustitución de Enrique Sos Bustos, quien la había dirigido unos años antes (Sánchez, 2008: 823-830).

En su primer viaje a esta ciudad estuvo acompañada de su ma- dre. En un principio quisieron alojarse en el “Hotel Central” de Albacete, inaugurado ese mismo año, pero consiguieron ahorrarse dinero al per- noctar durante un tiempo en el Convento de las Dominicas. Este favor fue posible gracias a un contacto que conocieron el mismo día en que llegaron, y por el carisma religioso que trasmitían.40

A pesar de trabajar como profesora, se permitió ofrecer conciertos públicos como hizo anteriormente en Murcia y Madrid. Recién llegada a Albacete interpretó con el piano durante unas conferencias educativas que se realizaron en esta ciudad, entre los días 15 y 28 de abril de 1917, con el nombre de “Curso breve de Arquitectura”, impartido por el profesor de la Escuela Normal de Maestros, don José María Lozano.41 Aparte de tocar en su lugar de trabajo, quiso participar en las sociedades musicales de la ciudad, aunque igualmente siempre pudo hacerlo bajo la excusa de una intención educativa o como representante institucional. Así, el 18 de noviembre ejecutó obras de Beethoven, Chopin y Albéniz en el Ateneo de la ciudad. Estas veladas muchas veces estuvieron acompañadas por literatos, bibliotecarios y profesores (como los señores José M. ª Lozano, Rufino Blanco, Rafael Mateos y Juan Bautista Llorca) y cantantes, entre los que destacó el tenor Ernesto Montserrat (Lozano y Albricias, 1918, 1930). Estas actuaciones musicales se repitieron durante varios años en el Casino Primitivo, incluso después de la Guerra Civil.42 Sin embargo, el lugar más emblemático de la ciudad para dar una actuación era el Círcu- lo de Bellas Artes. No lo dudó, y cuando surgió la oportunidad ofreció unos recitales en esta última asociación artística.43

40 Don Luis Guillermo García-Sauco Beléndez. Entrevistado en varias ocasiones en 2013. (F.O.).

41 Cfr. Gente Moza. Boletín de la Asociación de Alumnos de las Normales de Albacete.

Abril. 1917. Año I. N.º4. Pág. 1. (AHPAB).

42 Don José Mª Sánchez Ibáñez, hijo de Carmen Ibáñez Ibáñez. Entrevistado entre 1999 a 2005. (F.O.).

43 El Círculo de Bellas Artes de Albacete se creó en 1926. Cfr. Actas del Claustro de la Escuela de Magisterio de Albacete. Cursos de 1930 a 1933. 13-XI-1930. Pág. 5r.

(A.G.U.C.M.).

53 Carmen Ibáñez en el desfile de los Juegos Florales, durante su recorrido por el Paseo de la Feria de Albacete y vestida con ropa tradicional. 1917. (A.P.F.S.I.).

Con fecha de 2 de marzo de 1918 se produjo en Albacete una ve- lada literario-musical en la que Carmen Ibáñez interpretó nuevamente obras al piano para acompañar a un discurso. El ponente fue su com- pañero e inspector de primera enseñanza don Joaquín Salvador Artiga, quien había sido maestro en su ciudad natal, y había llegado a esta ciu- dad en el transcurso del mismo año. El tema fue “En defensa de la mu- jer” (Lozano y Albricias, 1918: 32). Precisamente, esta conferencia había sido impartida nueve años antes en esta localidad, y llegó a publicar un resumen de la misma en una revista educativa albaceteña, bajo el título De la Mujer.44 El pensamiento de don Joaquín se recoge perfectamente en una de sus frases: “La mujer no debe ser esclava de la ignorancia y el lujo.” Con este enunciado quiso mostrar que la mujer de la época solo tenía conocimientos acerca de “música, literatura, pintura y bordado”.

También pensó que la mujer no sería feliz dentro de la familia porque no era partícipe en ella con estas dedicaciones. Para demostrarlo, aportó el siguiente ejemplo: “¿Cuántas de estas señoritas, que permanecen horas enteras ante un espejo o dedicadas al teclear del piano conocen el gobierno de una casa?” (Peralta, 2006: 9). A pesar del contenido machista que tie- ne este pensamiento, la esencia sobre la importancia que desempeñaba la mujer en la sociedad y en la familia fue absorbida por Carmen Ibáñez.

44 Cfr. Escolar Albacetense. 7-VIII-1909. Año III. N.º 113. Pág. 1. (A.M.A.).

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Carmen Ibáñez en el desfile de los Juegos Florales, en su recorrido por el Paseo de la Feria de Albacete, y vestida con ropa tradicional. 1917. (A.P.F.S.I.).

Con fecha de 2 de marzo de 1918 se produjo en Albacete una velada literario- musical en la que Carmen Ibáñez interpretó nuevamente obras al piano para acompañar a un discurso. El ponente fue su compañero e inspector de primera enseñanza don Joaquín Salvador Artiga, quien había sido maestro en su ciudad natal, y había llegado a esta ciudad en el transcurso del mismo año. El tema fue “En defensa de la mujer”

(Lozano y Albricias, 1918: 32). Precisamente, esta conferencia había sido impartida nueve años antes en esta localidad, y llegó a publicar un resumen de la misma en una revista educativa albaceteña, bajo el título De la Mujer.12 El pensamiento de don Joaquín se recoge perfectamente en una de sus frases: “La mujer no debe ser esclava de la ignorancia y el lujo.” Con este enunciado quiso mostrar que la mujer de la época solo tenía conocimientos acerca de “música, literatura, pintura y bordado”. También pensó que la mujer no sería feliz dentro de la familia porque no era partícipe en ella con estas dedicaciones. Para demostrarlo, aportó el siguiente ejemplo: “¿Cuántas de estas señoritas, que permanecen horas enteras ante un espejo o dedicadas al teclear del piano conocen el gobierno de una casa?” (Peralta, 2006: 9). A pesar del contenido

12 Cfr. Escolar Albacetense. 7-VIII-1909. Año III. N.º 113. Pág. 1. (A.M.A.).

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Casualmente, al poco tiempo, ella publicó su opinión personal sobre la mujer en un periódico de Mula, con seguridad influida por este pensa- dor, ya que ambos emplearon calificativos similares.

Carmen Ibáñez leyendo un cuaderno de partituras, junto a unas amigas. Albacete, 10-III-1918. Carmen Ibáñez, imagen firmada en Albacete, el 7-IV-1919. (A.P.F.S.I.).

Carmen Ibáñez Ibáñez en 1918 y 1919. (A.P.F.S.I.).

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Uno de los conciertos que Carmen Ibáñez dio en Albacete mo- tivó que un aficionado al violín, intérprete en las proyecciones de cine mudo, quisiese conocer a la pianista. Fueron los dueños de la imprenta Miranda de Sebastián Ruiz los que intercedieron para presentarle a Luis María, joven perteneciente a la clase media albaceteña y un año menor que la pianista.45 Su padre, don Francisco Javier Sánchez Gómez, trabaja- ba como Secretario de Gobierno de la Audiencia Territorial de Albacete y fue el primero historiador local de Albacete, con sus Apuntes para la historia de Albacete (1916). También el hermano de Luis María tuvo un reconocido prestigio, ya que Joaquín Sánchez Jiménez fue un destacado arqueólogo de la provincia y llegó a ser el director del Museo Arqueoló- gico Provincial de Albacete, tras crearlo en 1927. A pesar de la formación

45 Don José Mª Sánchez Ibáñez, hijo de Carmen. Entrevistado entre 1999 a 2005.

(F.O.). Posiblemente el impresor y la compositora llegaron a tener amistad, ya que la mayoría de partituras y publicaciones las editó en su imprenta.

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Luis María Sánchez tocando el violín. Década de 1920. (A.P.F.S.I.).

Poco tiempo transcurrió para que los novios, quienes asistían a misa a diario, decidiesen contraer matrimonio, cuya ceremonia tuvo lugar el día 4 de octubre de 1920.

Fruto de este enlace nacieron cuatro hijos, aunque el primero falleció al nacer, en 1921.

Los tres hijos restantes se llamaron José María (1922), Javier (1924) y Luis (1927).

(Sánchez, 1955, 3). Desde este momento, Carmen Ibáñez se sintió más vinculada a estas tierras manchegas, y describió a la ciudad de Albacete como la “patria chica de los seres que más amo en el mundo” (1967: Prólogo SN).

Los estudios de Pilar Ramos confirman que el matrimonio español y la maternidad durante esta época supusieron la ruptura de cualquier tipo de interpretación pública. La mentalidad conyugal de estos años radicaba en que la mujer debía atender exclusivamente al marido, obedecerle y darle descendencia (2003:57, Rieger, 1986:188- 196). Esto también afectó a Carmen Ibáñez, que tuvo que abandonar las ofertas de recitales públicos que le habían estado ofreciendo hasta el momento. Por tanto, la ejecución pianística se limitó a las paredes de su casa y las de su trabajo, comenzando

Luis María Sánchez tocando el violín. Década de 1920. (A.P.F.S.I.).

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humanística de esta familia, Luis María se inclinó por el estudio botáni- co y la afición a la fotografía de los rincones urbanísticos de Albacete.

Efectivamente, tras cursar Bachillerato en Albacete, entre 1905 a 1908, con una media de sobresaliente, decidió estudiar en la Escuela de Peritos Agrícolas de esta ciudad, acabándola en 1916 y siendo el número dos de su promoción.46 Al poco tiempo después de acabar su carrera aprobó la oposición de ayudante del servicio agrónomo, en enero de 1918, y desde entonces se fue a trabajar a Ávila hasta el último día de este año, fecha en la que retornó a Albacete para desempeñar el mismo cargo en el Instituto Agronómico de Albacete.47 Como podemos observar, las fechas y califi- caciones de sus estudios fueron muy similares a los de Carmen Ibáñez.

Poco tiempo transcurrió para que los novios, quienes asistían a misa a diario, decidiesen contraer matrimonio, cuya ceremonia tuvo lu- gar el día 4 de octubre de 1920. Fruto de este enlace nacieron cuatro hijos, aunque el primero falleció al nacer, en 1921. Los tres hijos restan- tes se llamaron José María (1922), Javier (1924) y Luis (1927). (Sánchez, 1955, 3). Desde este momento, Carmen Ibáñez se sintió más vinculada a estas tierras manchegas, y describió a la ciudad de Albacete como la

“patria chica de los seres que más amo en el mundo” (1967: Prólogo SN).

Los estudios de Pilar Ramos confirman que el matrimonio español y la maternidad durante esta época supusieron la ruptura de cualquier tipo de interpretación pública. La mentalidad conyugal de estos años ra- dicaba en que la mujer debía atender exclusivamente al marido, obede- cerle y darle descendencia (2003:57, Rieger, 1986:188-196). Esto también afectó a Carmen Ibáñez, que tuvo que abandonar las ofertas de recitales públicos que le habían estado ofreciendo hasta el momento. Por tanto, la ejecución pianística se limitó a las paredes de su casa y las de su trabajo, comenzando así con una nueva labor que le permitía compaginar con las labores del hogar: la composición. A pesar de que este tipo de produc- ción musical era más bien un ejercicio propio de los hombres, Luis María no le puso ningún impedimento a su mujer en este aspecto, debido a una

46 Expediente de Luis María Sánchez Jiménez. Fondo documental del “IES Sabuco”

(Albacete).

47 Hoja de Servicios de Luis María Sánchez Jiménez. 30-VIII-1960. (A.P.F.S.I.).

57 Vida y Obra de la Compositora Carmen Ibáñez e Ibáñez en Albacete

mentalidad más abierta durante su época, fruto de su ambiente cultural, familiar y a su formación académica, aspectos que contribuyeron a que tuviese un carácter permisivo hacia las actividades musicales de su mu- jer. Además, la condición de funcionaria posibilitaría un complemento económico, tan necesario durante aquellos años, aspecto parecido al que le ocurrió a la madre de Carmen Ibáñez cuando esta era niña. Sin em- bargo, hubo muchas intérpretes contemporáneas a la profesora de mú- sica que tuvieron el mismo problema. Por poner un ejemplo represen- tativo citamos a Rosa García Ascot (1906-2002), quien casi abandonó la composición tras el matrimonio, a pesar de que su marido, Jesús del Bal y Gay (1905-1993), era compositor y musicólogo (Palacios, 2008: 75-89).

Carmen Ibáñez y su marido Luis Mª Sánchez Jiménez.

Fotografía de la década de 1920. (A.P.F.S.I.).

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composición. A pesar de que este tipo de producción musical era más bien un ejercicio propio de los hombres, Luis María no le puso ningún impedimento a su mujer en este aspecto, debido a una mentalidad más abierta durante su época, fruto de su ambiente cultural, familiar y a su formación académica, aspectos que contribuyeron a que tuviese un carácter permisivo hacia las actividades musicales de su mujer. Además, la condición de funcionaria posibilitaría un complemento económico, tan necesario durante aquellos años, aspecto parecido al que le ocurrió a la madre de Carmen Ibáñez cuando esta era niña. Sin embargo, hubo muchas intérpretes contemporáneas a la profesora de música que tuvieron el mismo problema. Por poner un ejemplo representativo citamos a Rosa García Ascot (1906-2002), quien casi abandonó la composición tras el matrimonio, a pesar de que su marido, Jesús del Bal y Gay (1905-1993), era compositor y musicólogo (Palacios, 2008: 75-89).

Carmen Ibáñez y su marido Luis Mª Sánchez Jiménez. Fotografía de la década de 1920. (A.P.F.S.I.).

El profesor de música de la Escuela Normal de Maestros de Albacete, don Emilio Ramírez Valiente, se trasladó a Sevilla en 1923, suprimiéndose su plaza de

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