• No se han encontrado resultados

universidad nacional del centro del perú

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2024

Share "universidad nacional del centro del perú"

Copied!
103
0
0

Texto completo

(1)

U U NI N IV VE ER R SI S ID D AD A D N N AC A C IO I ON N AL A L D D EL E L C CE EN N TR T R O O D DE EL L P PE ER Ú FA F AC C UL U LT TA AD D D DE E P PE ED D AG A GO OG ÍA A Y Y H HU U MA M AM MI ID D AD A D ES E S

TE T ES SI IS S

SÍNDROME DE BURNOUT EN DOCENTES DE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA PRIVADA LATINO - CHUPACA

PRESENTADA POR LA BACHILLER:

ELELIIZZAABBEETTHH SSEEDDAANNOO RROOJJAASS

PAPARRAA OOPPTTAARR EELL TTÍÍTTUULLOO PPRROOFFEESSIIOONNAALL DDEE LLIICCEENNCCIIAADDAA EENN PPEEDDAAGGOOGGÍÍAA YY HUHUMMANANIIDDAADDEESS

ESESPPEECCIIAALLIIDDAADD:: CCIIEENNCCIIAASS SSOOCCIIAALLEESS EE HHIISSTTOORRIIAA

HUANCAYO - PERÚ 2016

(2)

ii ASESOR

MG. OSCAR CENCIA CRISPÍN

(3)

iii DEDICATORIA A mis padres Aquilino y Lourdes, a mi hermana Maribel por su apoyo incondicional,

a mi esposo Edison Omar por su aporte científico y a mi hijo André mi motor de lucha.

La autora

(4)

iv AGRADECIMIENTO

A la Universidad Nacional del Centro del Perú y la Facultad de Pedagogía y Humanidades por acogerme en su claustro.

A los docentes, maestros y doctores de la Facultad de Pedagogía y Humanidades de la Universidad Nacional del Centro del Perú, por la transmisión de sus saberes

A los directivos y docentes de la Institución Educativa Privada Latino, por contribuir con la obtención de información necesaria para la investigación.

Al Mg. Oscar Cencia Crispín por su apoyo y asesoramiento en la presente investigación, cuyas orientaciones oportunas hicieron realidad el presente.

Finalmente, a todas aquellas personas que contribuyeron en la materialización del presente trabajo.

(5)

v ÍNDICE

CARÁTULA ... i

ASESOR ... ii

DEDICATORIA ... iii

AGRADECIMIENTO ... iv

ÍNDICE ... v

RESUMEN ... viii

ABSTRACT ... ix

INTRODUCCIÓN ... x

CAPÍTULO I: PLANTEAMIENTO DE ESTUDIO 1.1. Planteamiento del problema ... 1

1.2. Formulación del problema ... 8

1.2.1 Problema General ... 8

1.2.2 Problemas Específicos ... 8

1.3. Objetivos de la investigación ... 9

1.3.1 Objetivo General ... 9

1.3.2 Objetivos Específicos ... 9

1.4. Justificación e importancia ... 10

CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL 2.1 Antecedentes de la investigación ... 11

2.2. Teorías Básicas ... 18

2.2.1. Síndrome de Burnout ... 18

2.2.2. Teoría psicosocial de Maslash y Jackson... 22

2.2.3. Modelo de la teoría socio cognitiva del yo ... 24

2.2.4. Modelo de autocontrol de Thompson, Page y Cooper ... 29

2.2.5. Modelo de Golembiewki, Munzenrider y Carter ... 30

2.2.6. Modelo de Cox , Kuk y Leiter ... 31

2.2.7. Modelo de Winnubst ... 32

2.2.8. Modelo Estructural ... 33

(6)

vi

2.3. Consecuencias del estrés y Burnout en los profesores ... 35

2.4. Síntomas del síndrome de Burnout ... 38

2.4.1. Síntomas Psicosomáticas ... 38

2.4.2. Síntomas Emocionales ... 39

2.4.3. Síntomas Conductuales ... 40

2.4.4. Síntomas Existenciales ... 41

2.5. Definición de términos ... 43

2.6. Hipótesis de la investigación ... 44

2.6.1. Hipótesis General ... 44

2.6.2. Hipótesis Específicas ... 44

2.7. Variables de estudio y operacionalizacion de variables ... 45

CAPÍTULO III: ASPECTOS METODOLÓGICOS 3.1. Tipo y Nivel de investigación ... 46

3.2. Método y Diseño ... 47

3.3 Población y Muestra ... 47

3.3.1. Universo Poblacional ... 47

3.3.2. Muestra ... 48

3.3. Técnicas de muestreo ... 48

3.4. Técnica e Instrumento de recojo de datos ... 48

3.4.1. Descripción del instrumento ………48

3.4.1.1. El MBI ……….………..48

3.4.1.2. Tipo de ítems ………..…………49

3.4.1.3. Numero de ítems ………..……….….49

3.4.2. Normas de aplicación ……….…….50

3.4.2.1. Instrucciones generales ………50

3.4.3. Normas de puntuación y corrección ………..51

3.4.3.1. Puntaje asignado ………51

3.4.4. Normas de interpretación de la escala de Lickert del Síndrome de..51

Burnout 3.4.5. Validez……….………52

(7)

vii

3.4.6. Confiabilidad………..53

3.4.7. Interpretación de medición del nivel de Síndrome de Burnout… 55 3.5. Técnica de procesamiento de datos ... 56

CAPÍTULO IV: ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS 4.1. Análisis de las características generales de la muestra de estudio ... 57

4.2. Análisis de los resultados del síndrome de Burnout en los docentes ... 59

4.3. Prueba de hipótesis ... 70

4.4. Discusión de resultados ... 79

CONCLUSIONES ... 83

RECOMENDACIONES ... 84

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 85

ANEXOS ... 87

(8)

viii RESUMEN

SÍNDROME DE BURNOUT EN DOCENTES DE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA PRIVADA LATINO - CHUPACA

AUTORA: ELIZABETH

La presente investigación descriptiva parte del siguiente problema general

¿Existe diferencias significativas en el nivel de síndrome de burnout entre los docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013?, cuyo objetivo general fue, Determinar si existe diferencias significativas en el nivel de síndrome de burnout entre los docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013. La hipótesis planteada fue, No existe diferencias significativas en el nivel de síndrome de burnout entre los docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca. La investigación es de tipo aplicada y de nivel descriptivo, con un diseño descriptivo comparativo. La población está constituida por 30 docentes de la IEP Latino de los tres niveles educativos de ambos sexos. La muestra está integrada por todos los docentes de la IEP Latino en los tres niveles educativos de ambos sexos.

La técnica a utilizarse es la encuesta, y el instrumento es el Inventario del síndrome de Burnout MBI – HSS DE MASLACH. Los resultados y la conclusión expresan que no existe diferencias significativas el nivel del síndrome de burnout entre los docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la provincia de Chupaca, 2013, aseveración que se hace mediante la aplicación de la prueba ANOVA, para un nivel de significaión α=0,05 y para 2 y 27 grados de libertad.

Palabras clave. Síndrome de burnout

(9)

ix ABSTRACT

BURNOUT SYNDROME IN LATINO TEACHERS IN PRIVATE COLLEGE – CHUPACA AUTORA: ELIZABETH

The present investigation of the following general problem Are the significant differences in the level of burnout among teachers of the three levels of Regular Basic Education of Latino private educational institution in the province of Chupaca, 2013?. Whose overall objective was determine whether there are significant differences in the level of burnout among teachers of the three levels of Regular Basic Education of Latino private educational institution in the province of Chupaca, 2013. The general hypothesis was no significant differences in the level of burnout among teachers of the three levels of Regular Basic Education of Latino private educational institution in the province of Chupaca, 2013. Applied research is descriptive type and level, with a design Comparative descriptive. The population consists of 30 teachers of Latino IEP at various levels of both sexes. The sample consists of all teachers of Latino IEP at various levels of both sexes. The technique used is the survey, and the instrument is the inventory of Burnout syndrome MBI - HSS DE MASLACH. Results and conclusion expressed that no significant differences in the level of burnout among teachers of the three levels of Regular Basic Education of Latino private educational institution in the province of Chupaca, 2013, statement that is made by applying ANOVA test for α = 0.05 level of significance and for 2 and 27 degrees of freedom.

Keywords. Síndrome burnout

(10)

x INTRODUCCIÓN

Diversas investigaciones a nivel internacional, nacional y regional encontraron incidencias del Síndrome de Burnout en los docentes de Educación Básica Regular, manifestando falta de realización profesional que evidencia sentimientos de minusvalía en el desempeño laboral y producen respuestas negativas hacia uno mismo y hacia el trabajo; así mismo agotamiento emocional y despersonalización.

Algunos investigadores conceptualizaron el burnout como un estado de fatiga emocional, física y mental, sentimientos de impotencia e inutilidad, sensaciones de sentirse atrapado, falta de entusiasmo por el trabajo y la vida en general, esto debido a factores en el profesorado como: los problemas y la falta de disciplina, la apatía, los bajos resultados en las evaluaciones, los abusos físicos y verbales, la baja motivación del alumnado, las presiones temporales, la baja autoestima y estatus social, los conflictos entre el propio profesorado, los cambios rápidos en las demandas curriculares y el clima organizacional.

Es en este contexto que se planteó el siguiente problema general ¿Existe diferencias significativas en el nivel de síndrome de burnout entre los docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013? , cuyo objetivo general fue, Determinar si existe diferencias significativas en el nivel de síndrome

(11)

xi de burnout entre los docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013, con una metodología descriptivo, con un diseño descriptivo comparativo.

La estructura de la investigación consta de cuatro capítulos: Capítulo I. Se presenta la caracterización del problema, formulación del problema, los objetivos de investigación y la justificación e importancia de la investigación. En el Capítulo II. Se hacen referencias a los antecedentes de la investigación, las bases teóricas, definición de términos, hipótesis y se describe la operacionalización de la variables. En el Capítulo III. Se describe los aspectos metodológicos, donde se precisa el tipo, nivel, método, diseño de investigación, la muestra, técnicas e instrumentos de investigación y el procesamiento y análisis estadístico. En el Capítulo IV. Se presenta los resultados de la investigación, análisis e interpretación y discusión de datos, prueba de hipótesis y conclusión. Finalmente, las evidencias documentadas en el anexo.

La autora

(12)

1 CAPÍTULO I

PLANTEAMIENTO DE ESTUDIO

1.1. Planteamiento del problema

A nivel internacional el estrés es considerado como la enfermedad del tercer milenio, este problema poco a poco va consumiendo a la población en general, principalmente a los que están en contacto directo con otras personas a quienes prestan sus servicios, es decir al profesorado y otros servicios como salud, justicia, deporte, etc. (Vila, 2013). Pues en el año 1993, la Organización Internacional del Trabajo consideró a la docencia como una de las profesiones de alto riesgo de sufrir las consecuencias del estrés (Martínez y Salanova, 2002, citado por D´Anello, D´Orazio, Barreat y Escalante, 2009).

En la sociedad, la estructura educativa tiene como función realizar un proceso a través del cual se da la socialización y la individualización en el interior de una cultura, gran parte de esta función depende de las instituciones educativas, que por espacio de casi un cuarto de la existencia del individuo lo van formando en diferentes áreas educativas o lo capacitan para el mercado

(13)

2 de trabajo. Es así que la mayor parte de la transmisión de la cultura depende de los actores dentro de las instituciones educativas a través de diferentes procesos y mecanismos de enseñanza – aprendizaje, en la que se imparte los elementos subjetivos y objetivos de la sociedad, como: los conocimientos, las ideas, las creencias, las normas, los valores, los hábitos y hasta los sentimientos y acciones; en suma, la educación se constituye en un promotor de valores y un regulador del desarrollo de los individuos, y el docente es el actor principal. Dávila (1996).

Pero, qué ocasiona que el docente se sienta estresado, Gil – Monte (2005) en su libro puntualiza:

“En educación, los cambios en estructuras sociales como la familia han ocasionado el traslado de las responsabilidades educativas a la escuela. Los profesores se quejan de que con demasiada frecuencia los padres se desentienden y delegan la educación de sus hijos en ellos, que tienen que hacer de padres, de consejeros sexuales, de trabajadores sociales, de animadores socioculturales, de pedagogos y de psicólogos, pues a los padres solo les interesa que sus hijos estén bien vigilados”(p.70)

A esta situación se suma, que en la actualidad el profesorado se encuentra en una situación compleja y delicada. Basta echar una breve ojeada a los medios de comunicación, (televisión, prensa, etc.) para observar cómo se le culpabiliza de los problemas de diversa índole, destacando los que se dan dentro del contexto escolar, en lo que atañe a las relaciones profesorado - alumnado (conflicto escolar, falta de asimilación de los contenidos curriculares ente los estudiantes, etc.), así como lo referente a cuestiones de tipo social,

(14)

3 (violencia, desprestigio, adicciones, malos hábitos, etc.). Todo ello propicia que el profesorado se sienta, personalmente y profesionalmente, abrumado y desconcertado, con fuertes contradicciones entre sus derechos y deberes.

Esteve (2003). Así mismo, las familias, instituciones educativas y la comunidad en su conjunto exigen que el profesor eduque y forme personas en una sociedad llena de violencia, injusticia y desigualdades sociales. Llorens, García y Salanova (2005, citado por Arias y Jiménez, 2013).

Ponce et al. (2005, citado por Arias y Jiménez, 2013), señala algunos factores que generan estrés en el profesorado: los problemas y la falta de disciplina, la apatía, los bajos resultados en las evaluaciones, los abusos físicos y verbales, la baja motivación del alumnado, las presiones temporales, la baja autoestima y estatus social, los conflictos entre el propio profesorado, los cambios rápidos en las demandas curriculares y el clima organizacional.

Nieto (2006, citado por Arias y Jiménez, 2013), sistematizó las principales fuentes de estrés docente en las siguientes categorías:

1. Conducta perturbadora de los alumnos, que abarca alumnos ruidosos, clases difíciles, problemas de conducta e indisciplina; se considera que las docentes son más vulnerables a la conducta negativa de los alumnos, de modo que perciben más estresante los problemas relativos a los alumnos.

2. Condiciones de trabajo poco satisfactorias, que incluye estructura pobre de la carrera, pocas oportunidades de promoción, salario insuficiente, escasez de equipamiento, falta de reconocimiento y escasa participación en la toma de decisiones escolares. Además la

(15)

4 baja consideración de la profesión docente agrava la carga de estrés y, a la vez, afecta su autoestima, sus sentimientos de autoeficacia y su rendimiento laboral.

3. Tiempo disponible escaso, porque tiene demasiadas tareas que realizar, demasiadas tareas administrativas, demasiado papeleo y carencia de tiempo para preparar las sesiones de aprendizaje, exponiéndose a estresores extra laborales, ya que llevan trabajo a casa (preparación de sesiones de aprendizaje, elaboración de material didáctico, corrección de evaluaciones, etc.), lo que limita su vida personal y familiar.

4. Pobre cultura escolar, caracterizada por un reglamento interno inadecuado, falta de consensos, actitudes y conductas negativas del director, carencia de asesores y consultores, falta de capacitación, etc.

Todos estos factores son concebidos como obstáculos organizacionales tangibles del ambiente laboral que tienen la capacidad de restringir el desempeño del profesor y que se asocian con el surgimiento de los síntomas del síndrome de burnout.

En suma, el estrés en los docentes, está relacionado con un sinnúmero de situaciones, y el burnout es solo una de las formas que tiene de progresar el estrés laboral. Margarita y Vinaccia (2007).

La investigación sobre el síndrome de burnout o síndrome de quemarse por el trabajo SQT, es una realidad emergente, tanto en el campo de la investigación científica, como en la sociedad que demanda cada día una

(16)

5 comprensión más adecuada del mismo. Se ha convertido en un riesgo psicosocial y por lo tanto habría que ser objeto de atención de la administración pública a la que compete su prevención. Gil y Monte (2005).

Según Matud (2002, citado por D’ Anello et al. 2009), el síndrome de burnout es un estado de total devoción a su ocupación, por lo que a su tiempo fue dedicado a servir a este propósito, que provocó un desequilibrio productivo y, como consecuencia, las reacciones emocionales propias de la estimulación laboral aversiva, donde las manifestaciones más recurrentes son: aumento de la susceptibilidad a enfermedades virales, trastornos de sueño y alimentación, dolores de cuello, espalda y cabeza, sintomatología depresivo-ansiosa y en el plano laboral, el aumento del ausentismo es la consecuencia mayormente reportada.

Cherniss (1992,citado por rubio,2003), define el síndrome como los cambios personales negativos que ocurren a lo largo del tiempo en trabajadores con trabajos frustrantes o con excesivas demandas, detalla además que el burnout es un proceso transaccional de estrés en el trabajo y acomodamiento psicológico, destacando tres momentos: 1) Desequilibrio entre demanda en el trabajo y recursos individuales, 2) Respuesta emocional a corto plazo, ante el anterior desequilibrio, caracterizada por ansiedad, tensión, fatiga y agotamiento, y 3) Cambios de actitudes y conductas (afrontamiento defensivo).

Considerando que el burnout es resultado de trabajar constantemente bajo presión, cuando el cuerpo y la mente dicen basta, la persona que lo padece se siente como una braza quemada, que ya dio todo lo que tenía en su interior

(17)

6 quedando de ella (el) solo cenizas y humo. (Acuña y Bruschi ,2013). Esta situación no es ajena a los docentes pues parte y se mantiene por las condiciones laborales y sociales de la misma profesión pero también por poca madurez cognitivo-afectivo para enfrentarlas adecuadamente, generando consecuencias como el desgaste de la salud y cumplimiento del que hacer pedagógico, evidenciadas en la frecuencia de enfermedades (gastrointestinales, hipertensión, depresión, etc.), ausentismo laboral, el retito temprano, el desempeño por debajo del nivel inferior, la baja satisfacción personal, el deterioro de las relaciones interpersonales con los colegas, los padres de familia y los alumnos. (Vila, 2013).

El síndrome de burnout ha reunido de forma tradicional tres síntomas;

principalmente a partir de los trabajos de Cristina Maslach y Susan Jackson en 1981, estos síntomas serian el agotamiento emocional, la despersonalización y la baja realización profesional (Gil – Monte ,2005). Sobre el agotamiento emocional se ha dicho que, este síntoma es el principal predictor del síndrome (La torre, 2005, citado por Arias y Jiménez, 2013; Leiter, 1989, citado por Rubio, 2003; y Vila, 2013) y que sería la dimensión que precede a las otras dos. Precisamente, en el contexto educativo el agotamiento se refiere a la pérdida de recursos emocionales debido a las demandas de los estudiantes, sus familias y el centro educativo (Salanova et al., 2005, citado por Arias y Jiménez, 2013), es decir vulnera la salud física y mental de los profesores.

Esto no significa empero, que la despersonalización, la baja realización profesional sean menos nocivas para la salud física y mental.

(18)

7 Diversas investigaciones concluyeron que el síndrome de burnout está afectando al profesorado en diversos países y en los distintos niveles educativos de la Educación Básica Regular, pues manifiestan agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal; aseveración que señalan las investigaciones de Gil – Monte y Peiró (1997), Sevilla y Villanueva (2002), Aldrete (2003) y Rubio (2003), que concluyen la incidencia del Síndrome de Burnout en docentes de España; así mismo se reportaron casos en docentes de Colombia por estudios de Margarita y Vinaccia (2007), y en docentes de Venezuela se manifiesta una marcada existencia de burnout por la investigación de D´Anello, et al. (2009). A esta situación no escapa los profesores en el Perú, pues constantemente expresan sentimientos de sobrecarga en el trabajo debido a las múltiples funciones que deben cumplir con acumulación de responsabilidades y expectativas desproporcionadas para el tiempo y los medios que disponen (Fernández, 2002), reportándose casos en Lima Metropolitana con la investigación de Fernández (2002 y 2008) que identifica niveles altos de burnout en docentes de primaria en relación a los de secundaria, ambos de gestiones públicas y privadas; también se identificó niveles severos y moderados de burnout en docentes de secundaria de Arequipa pertenecientes a colegios estatales y privados por estudios de Arias y Jiménez (2013); de lo señalado cabe hacer un hincapié a la región Junín, pues también se reportó casos de nivel regular de burnout en docentes de nivel secundario de instituciones públicas de Huancayo. Entonces encontrando incidencias de burnout en docentes de instituciones educativas de los diversos niveles educativos de Educación Básica Regular a nivel

(19)

8 nacional y regional, el presente trabajo de investigación busco determinar si existen diferencias significativas en el nivel de síndrome de burnout éntrelos docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la provincia de Chupaca en el 2013;

puesto que esta provincia según el censo escolar 2011 alberga 33, 762 estudiantes de EBR y cuenta con 23 instituciones educativas en el distrito capital de Chupaca, donde 15 son instituciones privadas y 8 son públicas, del cual se toma como objeto de estudio a la Institución Educativa Privada Latino, ya que es una de las instituciones más representativas de la provincia de Chupaca que cuenta con los tres niveles educativos. Además esta investigación se realiza a fin de generar un precedente que sirva de base para futuras investigaciones educativas.

De lo planteado se formuló el siguiente problema.

1.2. Formulación del problema:

1.2.1 Problema General

¿Existe diferencias significativas en el nivel de síndrome de burnout entre los docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013?

1.2.2 Problemas Específicos:

- ¿Existen diferencias significativas en la dimensión de agotamiento emocional entre los docentes de Educación Inicial, primaria y secundaria de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013?

(20)

9 - ¿Existe diferencias significativas en la dimensión de despersonalización entre los docentes de Educación Inicial, primaria y secundaria de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013?

- ¿Existe diferencias significativas en la dimensión de realización personal entre los docentes de Educación Inicial, primaria y secundaria de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013?

1.3. Objetivos de la investigación:

1.3.1 Objetivo General:

Determinar si existe diferencias significativas en el nivel de síndrome de burnout entre los docentes de los tres niveles educativos de Educación Básica Regular de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013

1.3.2 Objetivo Específicos:

- Determinar si existen diferencias significativas en la dimensión de agotamiento emocional entre los docentes de Educación Inicial, primaria y secundaria de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013.

- Identificar si existe diferencias significativas en la dimensión de despersonalización entre los docentes de Educación Inicial, primaria y secundaria de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013

(21)

10 - Determinar si existe diferencias significativas en la dimensión de realización personal entre los docentes de Educación Inicial, primaria y secundaria de la Institución Educativa Privada Latino de la Provincia de Chupaca, 2013

1.4. Justificación e importancia

La investigación se ha desarrollado porque se dedujo, que entre los docentes de los tres niveles educativos de la Institución Educativa Privada Latino no existe diferencias significativas en el nivel de burnout, puesto que no manifiestan fatiga emocional, física o mental, sentimientos de impotencia e inutilidad, sensaciones de sentirse atrapado, falta de entusiasmo por el trabajo, trayendo como consecuencia las mejores relaciones interpersonales , conduciendo a un clima institucional favorable que no dañan el desarrollo de las actividades educativas y formativas de los estudiantes. Lo que estaría contradiciendo las investigaciones de Fernández (2002 y 2008), Rubio (2003) y Arias y Jiménez (2013).

La relevancia científico - social, de la investigación permitirá tener información científica sobre el síndrome de burnout en la institución educativa privada Latino y por ende de la sociedad; que podrá servir de base para la toma de decisiones y generar programas de sensibilización que ayuden a mejorar este problema de confirmar la existencia de burnout entre los docentes de la muestra, de lo contrario seguir manteniendo ese clima institucional favorable.

(22)

11 CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO CONCEPTUAL

2.1. Antecedentes de la investigación

Farber (1983, citado por Margarita y Vinaccia, 2007) explica la relación del burnout con el ámbito laboral:

“El burnout es un síndrome relacionado con el trabajo y surge por la percepción del sujeto de una discrepancia entre esfuerzos realizados y lo conseguido. Este síndrome se caracteriza por un agotamiento emocional, falta de energía, distanciamiento y cinismo hacia los destinatarios, sentimientos de impotencia, deterioro del autoconcepto profesional, actitudes de rechazo hacia el trabajo y por otros diversos síntomas psicológicos como irritabilidad, ansiedad y baja autoestima”(p.23).

Edelwich y Brodsky (1980, citado por Rubio, 2003) al igual que resulta imposible dejar de lado u obviar la influencia del stress diario en nuestras

(23)

12 vidas, del mismo modo es imposible hacerlo con el stress laboral por lo que creemos que el burnout no deja de ser más que un problema adaptativo, por inadaptación, a uno o varios estresores laborales que nos conducen a padecer este síndrome o a desarrollar cualquier otra patología somática o psiquiátrica.

La inadaptación al stress de la vida diaria puede producirnos o abocar en una ruptura de pareja, en conflictos familiares, en depresión, etc., y la inadaptación al desarrollo de nuestro trabajo, es producto de la despersonalización, el cinismo, el agotamiento o fatiga emocional, o bien resultado de una falta de realización personal en nuestro trabajo.

Margarita y Vinaccia (2007) señalan que los ambientes laborales pueden ocasionar altos niveles de estrés en unas personas más que en otras, sobre todo cuando fallan las estrategias de afrontamiento que suele emplear el sujeto o cuando hay un desequilibrio entre las demandas y las capacidades para hacer frente a dichas demandas, presentándose así el estrés laboral crónico, que es una de las principales fuentes de riesgos psicosociales y en el sector servicios una de las formas más habituales de desarrollarse el Síndrome de Quemarse en el Trabajo (SQT) o el síndrome de burnout como lo describe Gil – Monte (2005).

Fernández (2002) respecto al síndrome burnout y las diferencias encontradas en cada una de sus dimensiones en relación con una serie de variables socio demográficas en las que se encuentra inmerso el maestro, señala que el gremio de profesores es un grupo sometido a particulares fuerzas estresoras, con muy escasas posibilidades de reconocimiento social, con una motivación laboral puesta a prueba por las circunstancias

(24)

13 particularmente adversas en las que tiene que trabajar. Menciona que cualquier intento de mejorar la educación en el Perú debe pasar por una reforma sustantiva de las condiciones objetivas, infraestructurales y humanas en las que los profesores cumplen con su delicada tarea día tras día.

Gil - Monte y Peiró (1997) visualizan el síndrome de burnout como respuesta al estrés laboral crónico y en el cual, un punto importante es el agotamiento emocional, situación que se observó en sus estudios al encontrar un mayor porcentaje de docentes quemados en esta área; entonces, al ser la función primordial del docente el contacto directo y permanente con los alumnos, después de cierto tiempo, pueden presentar este efecto de desgaste profesional. En cuanto a las características generales de la población de estudio, el género predominante fue femenino (52.5 %) y la edad promedio de 43 años y al analizar las variables sociodemográficas en relación con el síndrome de burnout se encontraron diferencias en cuanto al género, siendo las mujeres docentes las que tienen mayor riesgo de presentar agotamiento emocional, lo cual está en consonancia con Maslach (1982, citado por Moriana y Herruzo, 2004) que señalo que las mujeres experimentan mayor y más intenso cansancio emocional y menor realización profesional que los hombres, pues, cumplen doble rol ejercido tanto en el trabajo como en la casa, lo cual es fuente de estrés. En cuanto a la despersonalización Gil-Monte y Peiró encontraron que los hombres poseen mayor sentimiento negativo hacia los estudiantes.

Aldrete (2003) señala que dado que la docencia es una profesión que requiere de entrega, idealismo y servicio a los demás, se propone que los

(25)

14 profesores que se comprometen más con su trabajo tiene mayor riesgo de padecer el síndrome, debido a la frustración que sienten por no conseguir los logros esperados en sus estudiantes, a pesar de sus esfuerzos. En ese sentido, suele detectarse mayor agotamiento emocional en las mujeres y mayor sentimiento negativo hacia sus estudiantes en los varones; esto sucede porque ellas son las primeras quienes se comprometen emocionalmente más con sus alumnos, además de tener mayor carga en otros escenarios de la vida, como el familia; y en cuanto al nivel de escolaridad de maestría se encontró que es un factor de riego para presentar baja realización personal, esto porque el hecho de que un docente haya cursado un posgrado y trabaje a nivel básico lo expone a quemarse; es decir, a mayor escolaridad mayor probabilidad de quemarse.

Sevilla y Villanueva (2002) reportaron en su estudio que los docentes españoles que laboraran en planteles que pertenecen al Subsistema Estatal presentan mayor riesgo de tener el síndrome de burnout, tanto en la dimensión de agotamiento emocional como en despersonalización. Se puede considerar que el docente enfrenta situaciones desencadenantes de estrés propios de la organización académica y escolar de este subsistema. En su estudio, el 29.4% de los docentes laboraban en más de un plantel educativo, dificultando el sentido de pertenencia a su escuela; si a esto le añadimos que 1 de cada 4 profesores tiene otro empleo fuera de la docencia, entonces estaríamos hablando de un docente con una sobrecarga importante de actividades.

(26)

15 Restrepo y Otros (2005) en la investigación síndrome de Burnout, en docentes oficiales de Medellín, en una muestra de 239 sujetos a quienes se aplicó cuestionario autodiligenciado para explorar variables demográficas, socio-laborales y las dimensiones del síndrome Burnout según el Maslach Burnout Inventary - MBI, se obtuvo que el 23,4 % presentó manifestaciones de Burnout y un 23,4 % adicional tuvo riesgo de manifestarlo; en ambos subgrupos prevaleció el agotamiento emocional y la despersonalización, donde se concluye que se encontró relación de manifestaciones del Burnout con algunas variables estudiadas.

Fernández (2002) en el trabajo desgaste psíquico (burnout) en profesores de educación primaria de Lima metropolitana, en una muestra de 264 profesores de Lima - Metropolitana, concluye que un 43% de profesores alcanzan niveles altos en el síndrome de desgaste psíquico (burnout), en las tres dimensiones; agotamiento emocional, despersonalización y falta de realización personal.

Rubio (2003) en su tesis doctoral Fuentes de estrés, síndrome de burnout y actitudes disfuncionales en orientadores de instituto de enseñanza secundaria de Extremadura – España, concluye que del total de 65 orientadores, el 15.4%

no presentan nada de burnout, el 23.1% presenta poco burnout, el 24.6% tiene un nivel medio de burnout y el 18.5% padece bastante burnout. Por consiguiente, el 36.9% de los orientadores Extremeños sufren nivel preocupantes de burnout, lo que indica que estos profesionales podrían estar sufriendo algunos de los síntomas propios del síndrome, y que por tanto su situación puede ser alarmante desde el punto de vista personal y laboral. Por

(27)

16 otro lado, las variables sociodemográficas de la investigación (género, edad, estado civil y número de hijos) no influyen significativamente en la vulnerabilidad a padecer burnout.

Además el estudio realizado en escuelas primarias y secundarias de Lima, Fernández (2008) concluye que sus resultados muestran la existencia de un elevado nivel de burnout en los profesores, siendo más alto en los de escuela primaria que en los de secundaria. Se encontró una significativa relación en la variable de desempeño docente “la auto eficacia percibida”, que se ve como un factor protector contra el burnout. Esta investigación nos plantea desde ya el tema de la existencia de un elevado síndrome de burnout en docentes.

Vila (2013) en la tesis titulada síndrome de burnout y clima organizacional en los docentes de Huancayo, menciona que en los resultados obtenidos con el tratamiento estadístico de los datos que permiten contrastar y validar la hipótesis, existe una relación estadística, inversa entre el síndrome de Burnout y el clima organizacional en docentes de nivel secundario de Huancayo. Estos constituyen la base tangible para afirmar, de modo categórico, que el síndrome de Burnout se relaciona inversa y significativamente al clima organizacional en docentes del nivel secundario de Huancayo. Según los resultados, se puede visualizar que los docentes encuestados de las instituciones educativas secundarias de Huancayo presentan niveles regulares, tendientes bajo del síndrome de burnout, por haber alcanzado un 54,96 %.

Acuña y Bruschi (2013) en su investigación, Relación entre síndrome de burnout, bienestar psicológico y estrategias de afrontamiento, señala que de

(28)

17 las 36 docentes de educación inicial de la ciudad de Mar de Plata, el 72,7 % tiene un nivel bajo de cansancio emocional, a su vez el 75 % indica un bajo nivel de despersonalización y el 81.8 % presentan una alto nivel de logro o realización profesional; concluyendo que existe escasa o nula presencia de burnout en docentes de nivel inicial.

Arias y Jiménez (2013) tras el estudio a docentes de EBR de Arequipa, concluye que la profesión docente es una de las vulnerables al síndrome del burnout debido a su carácter asistencial y de dependencia de los estudiantes para con el profesor, así mismo en su investigación que tiene una muestra de 233 docentes que provienen de instituciones públicas y privadas, se concluyó que en las dimensiones del burnout el 13.3% de docentes presentan agotamiento emocional, el 51.5 % presenta despersonalización y 66.1% baja realización profesional en grados severos. A si mismo encontraron relaciones muy particulares entre las dimensiones del síndrome de burnout y las variables sociolaborales (edad, tiempo de servicio, tipo de gestión, ingresos, estado civil y número de hijos), concluyendo que el tipo de gestión (pública o privada) se relaciona con la despersonalización y la baja realización profesional. De esta manera, los profesores de instituciones educativas de gestión nacional presentan mayor despersonalización y los profesores de instituciones privadas presentan menos realización profesional; este dato es congruente con lo percibido en las instituciones nacionales y privadas, ya que mientras en las primeras los docentes demuestran mayor distanciamiento con sus estudiantes, en las segundas están expuestos a más trabajo dentro y fuera de la escuela. Este hecho deviene en su baja realización personal, más

(29)

18 aún, si el sueldo que recibe en las instituciones privadas en muchos casos son inferiores al que reciben los profesores de instituciones nacionales.

2.2. Teorías Básicas:

2.2.1 Síndrome de Burnout

El termino burnout se tomó de la industria aeroespacial que significa agotamiento del carburante de un cohete como resultado del calentamiento excesivo; la traducción literal es “estar quemado” (Acuña y Bruschi, 2013), de ahí que este término fue empleado por primera vez por el psiquiatra Herbert Freudenberger quien trabajó como psiquiatra voluntario en la clínica para toxicómanos, al igual que otros voluntarios jóvenes e idealistas. Hacia el año de empezar a trabajar, observo que la mayoría de los voluntarios sufrían una progresiva pérdida de energía, hasta llegar al agotamiento, así como desmotivación para el trabajo, junto con varios síntomas de ansiedad y depresión. (Rubio, 2003) Freudenberger describió como estas personas se vuelven menos sensibles, poco comprensivas y hasta agresivas en relación con los pacientes, con un trato distanciado y cínico, con tendencia a culpar al paciente de los propios problemas que padece. Para describir este patrón conductual homogéneo Freudenberger eligió la palabra - burnout- y lo define como:

“Sensación de fracaso y una existencia agotada o gastada que resultaba de una sobrecarga por exigencias de energías, recursos personales o fuerza espiritual del trabajador”. Freudenberger (1971, citado por rubio, 2003, p.30).

(30)

19 Además Freudenberger consideraba que la depresión era uno de los síntomas más característicos del burnout. Rubio (2003). Pero no sería sino hasta la década de los 80 en que el síndrome recibe un fuerte impulso conceptual gracias a los trabajos de las especialistas americanas en psicología de la salud, Cristina Maslach y Susan Jackson (1981) quienes luego de varios años de estudios empíricos, describieron al burnout como un síndrome de estrés crónico que se manifiesta en aquellas profesiones de servicios caracterizadas por una atención intensa y prolongada a personas que están en situación de necesidad o de dependencia. Más adelante, en 1982 tras crear el Inventario de Burnout de Maslach (MBI) el termino burnout fue conceptualizada por Maslach como una respuesta prolongada de estrés crónico en el organismo a partir de tres factores: cansancio emocional, despersonalización y baja realización profesional en el trabajo y son constatados a través del MBI, el cual mide el burnout en educadores y personal de los servicios humanos (enfermeras, médicos, psicólogos, asistentes sociales, etc.), el burnout suele presentarse en aquellas situaciones laborales en las que los excesivos niveles de exigencia ya se han vuelto un hábito inconsciente e incluso socialmente valorado. Las consecuencias en la salud de este padecimiento pueden ser muy graves:

deterioro en las relaciones interpersonales, desgaste o pérdida de la empatía, y síntomas emocionales (depresión) y físicos (insomnio crónico, graves daños cerebrales o cardiovasculares). Maslach y Jackson (1986, citado por Gil-Monte y Peiró, 1997).

(31)

20 Al síndrome de burnout se le han dado varias denominaciones como:

quemazón profesional, síndrome del estrés asistencial, síndrome del desgaste profesional o síndrome de desgaste ocupacional (SDO), síndrome del trabajador desgastado o síndrome del trabajador, síndrome de quemarse por el trabajo (SQT), síndrome de la cabeza quemada, entre otros. Margarita y Vinaccia (2007).

Gil-Monte y Peiró (2000, citado por Gil-Monte, 2005) definen al SQT como una respuesta al estrés laboral crónico que se caracteriza porque el individuo desarrolla una idea de fracaso profesional, la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado, y actitudes negativas hacia las personas con las que trabaja.

Edelwich y Brodsky (1980, citado por Vila, 2013) definen el burnout como una pérdida progresiva del idealismo, energía y motivos vividos por la gente en las profesiones de ayuda, como resultado de las condiciones del trabajo. Proponen cuatro fases por las que pasa todo individuo con burnout: 1) Entusiasmo, caracterizado por elevadas aspiraciones, energía desbordante y carencia de la noción de peligro; 2) Estancamiento, que surge tras no cumplirse las expectativas originales, empezando a aparecer la frustración; 3) Frustración, en la que comienzan a surgir los problemas emocionales, físicos y conductuales, y esta fase seria el núcleo central del síndrome; y 4) Apatía, que sufre el individuo y que constituye el mecanismo de defensa ante la frustración.

Por otro lado Pines, Aronson y Kafry (1981, citado por Rubio, 2003) describen el burnout como un estado de agotamiento físico, emocional y

(32)

21 mental causado por estar implicada la persona durante largos periodos de tiempo en situaciones que lo afectan emocionalmente, y es resultado de la exposición crónica a una presión emocional durante prolongados periodos.

Cherniss (1992, citado por Rubio, 2003) define el síndrome como los cambios personales negativos que ocurren a los largo del tiempo en trabajadores con labores frustrantes o con excesivas demandas; detalla además que el burnout en un proceso transaccional de estrés en el trabajo y acomodamiento psicológico, destacando tres momentos: 1) Desequilibrio entre demandas en el trabajo y recursos individuales; 2) Respuestas emocionales a corto plazo, ante el anterior desequilibrio, caracterizada por ansiedad, tensión, fatiga y agotamiento; y 3) Cambios de actitudes y conductas (afrontamiento defensivo).

En la delimitación conceptual del término pueden diferenciarse dos perspectivas: la clínica y la psicosocial (Gil-Monte y Peiró, 1997). Las perspectiva clínica lo considera como un estado al que llega el sujeto como consecuencia del estrés laboral, en esta dirección se encaminaron los primeros trabajos de Freudenberger (1974) y la de Pines y Aronson (1988). La perspectiva psicosocial lo consideran como un proceso que se desarrolla por la interacción de características del entorno laboral y de orden personal, con manifestaciones bien diferenciadas en distintas etapas como se indica en los trabajos de Maslach y Jackson (1986), Golembieewski, Munzenrider y Carter (1983), Leiter (1988), Gil-Monte, Peiró y Valcarcel (1995), entre otros. Vila (2013)

(33)

22 Entonces el burnout puede entenderse como una respuesta al estrés laboral crónico, integrado por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja (actitudes de despersonalización), hacia el propio rol profesional (falta de realización personal en el trabajo) y por la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado. Esta respuesta ocurre en los profesionales que prestan servicios (médicos, maestros, funcionarios de prisiones, policías, trabajadores sociales, etc.) en contacto directo con los usuarios de estos servicios (pacientes, alumnos, presos, indigentes, etc.). Sin embargo, este concepto también ha sido descrito en diferentes tipos de profesionales, como directivos y mandos intermedios, entrenadores, deportistas e incluso, fuera del ámbito laboral (voluntarios, amas de casa).

No existe un modelo único que explique el fenómeno del burnout, sino que cada modelo ha centrado y analizado algunas variables, cada uno elabora un paradigma.

2.2.2. Teoría Psicosocial de Maslach y Jackson (1981)

Las autoras en mención trataron de orientar su investigación hacia la identificación de las condiciones ambientales de trabajo que conducen al burnout. Se interesaron en investigar la forma en que el estrés relacionado con el rol laboral puede llevar a una persona a experimentar fatiga mental, a dar un trato “mecanizado” a los clientes y autopercibir disminuida su habilidad para lograr éxito en el trabajo.(Gil- Monte, 2005)

(34)

23 Estas autoras consideran que el burnout está conformado por tres factores o dimensiones: cansancio o agotamiento emocional, despersonalización y falta de realización personal en el trabajo (Fernández, 2002; Rubio, 2003; Gil-Monte, 2005; Margarita y Vinaccia, 2007; D’ Anello et al., 2009; Vila, 2013, Arias y Jiménez, 2013). Este síndrome es causado por estresores organizacionales y se puede desarrollar en personas cuyo objeto de trabajo son también personas. A diferencia de Freudenberger, Maslach y Jackson consideran que el burnout provoca en el trabajador una tendencia a tratar a sus clientes de una manera desprendida y deshumanizada. En un principio, el síndrome de burnout se entendía como un estado; sin embargo, actualmente se entiende como proceso en el que se incluyen las tres dimensiones mencionadas.

El cansancio o agotamiento emocional está referido a las sensaciones de sobreesfuerzo físico y la disminución o pérdida de los recursos emocionales propios; los trabajadores sienten que ya no pueden dar más de sí a nivel afectivo; esta carencia de recursos emocionales propios se debe al contacto diario y sostenido con personas a las que se atiende como objeto de trabajo (pacientes, alumnos, etc.). La despersonalización supone el desarrollo de actitudes negativas, de insensibilidad y respuestas cínicas hacia los receptores del servicio prestado; debido a un endurecimiento afectivo, las personas son vistas de forma deshumanizada, culpándolas de sus problemas (por ejemplo, el paciente se merece la enfermedad, el preso se merece

(35)

24 la condena, etc.). La falta de realización personal se relaciona con el deterioro de los propios sentimientos de competencia y éxito en la realización del propio trabajo. Así, los profesionales tienden a evaluarse de manera negativa, afectando la realización de su trabajo y la relación con las personas que son objeto de éste. Maslach y Jackson (1986, citado por Fernández, 2002)

Maslach (1982, citado por Rubio, 2003) señala como medida de prevención al estrés laboral crónico, la dirección de las organizaciones debe rediseñar la realización de tareas, mejorar la supervisión, mejorar redes de comunicación organizacional, debe facilitar y promover las reuniones multidisciplinarias periódicas, la formación de grupos de trabajo y aumentar las responsabilidades así como participar en la toma de decisiones y en general mejorar las condiciones de trabajo.

2.2.3. Modelo desde la teoría sociocognitiva del Yo

Este modelo se basa en los planteamientos de Bandura (1989, citado por Rubio, 2003 y Fernández, 2002), y sostiene que existen procesos de asociación por los cuales las representaciones simbólicas se traducen en acciones. De acuerdo con esto, los modelos para explicar la etiología del síndrome del burnout señalan que:

- Las cogniciones de las personas influyen en lo que perciben y hacen, y se modifican por los efectos de las acciones y por la acumulación de las consecuencias observadas en los demás.

- El grado de seguridad de la persona en sus propias capacidades determinará el empeño que la persona pondrá para conseguir sus

(36)

25 objetivos y la facilidad o dificultad en conseguirlos, y también determinará ciertas reacciones emocionales como la depresión o el estrés que acompañan la acción.

a. Modelo de competencia social de Harrison

Harrison (1983, citado por Fernández, 2002) asume que el síndrome de burnout es fundamentalmente una función de la competencia percibida y en base a ello elabora el modelo de competencia social. Para este autor, la mayoría de los trabajadores que empiezan a trabajar en profesiones de servicios de ayuda están altamente motivados para ayudar a los demás y tienen un elevado altruismo. En su entorno laboral se encuentran con factores de ayuda, que facilitan la actividad o con factores barrera que la dificultan. Entre estos factores están la existencia de objetivos laborales realistas, el nivel de ajuste entre los valores del trabajador y los valores de la institución, la capacitación profesional, la toma de decisiones, la ambigüedad de rol, disponibilidad de los recursos, la retroalimentación recibida, la sobrecarga laboral, etc.

Según este modelo, la motivación para ayudar va a predeterminar la eficacia del trabajador en la consecución de los objetivos laborales, de forma que a mayor motivación del trabajador mayor eficacia laboral.

Además, si en el entorno existen factores de ayuda, esta efectividad crecerá y redundará en un aumento de los sentimientos de competencia social del trabajador. Dado que estos sentimientos son altamente reforzantes para estos profesionales, pueden ser considerados como un gran factor de ayuda, de manera que mantendrán y aumentarán los

(37)

26 sentimientos de eficacia e influirán de forma positiva en la motivación para ayudar.

Por el contrario, cuando los trabajadores encuentran en el entorno factores barrera, los sentimientos de eficacia disminuyen, porque el trabajador no acaba de conseguir sus objetivos, y esto afecta negativamente a la esperanza de conseguirlos. Al mantenerse esta situación en el tiempo se origina el síndrome de burnout, que facilita el desarrollo de los factores barrera, disminuye los sentimientos de eficacia percibida y la motivación para ayudar.

Harrison (1983, citado por Vila, 2013) señala que el modelo de competencia social es especialmente aplicable a los trabajadores que han desarrollado expectativas muy elevadas sobre la consecución de sus objetivos laborales, e intentan ayudar a los demás en situaciones que requieren algo más que la simple motivación para alcanzar el éxito.

Pines (1993, citado por Rubio, 2003) ha desarrollado un modelo similar al de Harrison, con la excepción de que incorpora la idea de que sólo los trabajadores que intentan darle un sentido existencial a su trabajo llegarán al burnout, es decir, los profesionales que justifican su existencia por la labor de carácter humanitario y de ayuda que desarrollan en su trabajo. Esta justificación hace que la vida tenga sentido para el trabajador, pues las cosas que hace son útiles e importantes. Señala que el síndrome de burnout se desarrollará en los trabajadores que se fijen altos objetivos en su vida profesional y mantengan grandes expectativas.

Así, los trabajadores muy motivados por su labor y plenamente

(38)

27 identificados con su trabajo, de significado existencial, cuando fracasan en la consecución de sus objetivos, se frustran esas expectativas, y sienten que no es posible realizar una contribución significativa a la vida, desarrollando el síndrome de burnout. Pero, un trabajador que no esté inicialmente muy motivado puede experimentar estrés, alienación, depresión o fatiga, pero no el síndrome de burnout.

b. Modelo de Cherniss:

Cherniss (1980, citado por D’ Anello et al., 2009) analiza las fuentes de estrés que provocan la aparición del síndrome desde el marco de las interacciones que se producen entre las variables laborales y las variables personales. Considera el marco laboral como un agente potencial de estrés. Dentro del marco laboral destaca diversos factores: carga de trabajo, autonomía en el trabajo, estilo de dirección y supervisión, y existencia de aislamiento social. Estos factores interactúan con las variables personales que pueden inhibir o facilitar el desarrollo del síndrome. Dentro de estas variables personales destacan la orientación profesional, apoyos de los que dispone y demandas existentes fuera del trabajo.

Entonces el modelo elaborado por Cherniss (1993) señala que las características del ambiente que facilitan que el trabajador desarrolle sentimientos de éxito, se corresponden con las características de las organizaciones que ayudan a prevenir el síndrome de Burnout: un alto nivel de desafío, autonomía, control de los resultados y apoyo social del supervisor y de los compañeros. Vila (2013)

(39)

28 En este modelo es posible establecer una relación causal desde la incapacidad del trabajador para desarrollar sentimientos de competencia o éxito personal y el síndrome de Burnout. Para ello, el autor incorpora la noción de “autoeficacia percibida” de Bandura (1989), entendida como las creencias que las personas tienen sobre sus capacidades para ejercer un control sobre las situaciones que les afectan. En ese sentido, los trabajadores con fuertes sentimientos de autoeficacia percibida experimentan menos estrés en las situaciones de amenaza, y las situaciones son menos estresantes cuando los trabajadores creen que pueden afrontarlas de manera positiva. El éxito y el logro de los objetivos personales por uno mismo aumenta los sentimientos de autoeficacia, mientras que el fallo en alcanzar los objetivos conlleva sentimientos de fracaso, baja autoeficacia y puede dar lugar al desarrollo del síndrome de Burnout.

Cherniss (1982, citado por Rubio, 2003) describe tres fases evolutivas del desarrollo del síndrome: la primera fase, tiene lugar a un balance negativo entre las demandas y los recursos, presentándose un contexto de estrés psicosocial; en la segunda fase, se produce un estado de tensión psicofisiológica; y en la tercera, transcurren una serie de cambios conductuales que son respuestas de afrontamiento desadaptativas, como la predisposición a tratar a los clientes de forma distanciada y cínica.

(40)

29 2.2.4. Modelo de autocontrol de Thompson, Page y Cooper

Thompson, Page y Cooper (1993, citado por Vila, 2013) circunscriben la etiología del síndrome a cuatro variables: las discrepancias entre las demandas de la tarea y los recursos del trabajador, el nivel de autoconciencia del trabajador, sus expectativas de éxito, y sus sentimientos de autoconfianza.

La autoconciencia es fundamental en la etiología del síndrome; esta variable es considerada un rasgo de personalidad, y se conceptualiza como la capacidad del trabajador de autorregular sus niveles de estrés percibido durante el desarrollo de una tarea dirigida a la consecución de un objetivo.

Los trabajadores con alta autoconciencia se caracterizan por una tendencia exagerada a autopercibirse y a concentrarse en su experiencia de estrés, por lo que perciben mayores niveles de estrés que los trabajadores con baja autoconciencia.

Se propone que el reconocimiento de las discrepancias percibidas o anticipadas entre demandas y recursos pueden intensificar el nivel de autoconciencia en algunos trabajadores, lo que afectará negativamente a su estado anímico que consecuentemente, redundará en una falta de confianza percibida para resolver esas discrepancias, y en bajos sentimientos de realización personal en el trabajo.

Cuando la consecución de los objetivos aparece continuamente frustrada, los trabajadores que puntúan alto en el riesgo de autoconciencia y pesimismo, tienden a resolver las dificultades retirándose mental o conductualmente de la situación problemática. El retiro conductual de los

(41)

30 profesionales denota una tendencia a abandonar progresivamente los intentos de reducir las discrepancias percibidas en el logro de los objetivos profesionales. Las conductas de despersonalización son consideradas en este modelo como un patrón de retiro conductual. Pero además, cuando los profesionales no pueden desarrollar estas conductas de abandono experimentan sentimientos de desamparo profesional y de agotamiento emocional.

2.2.5. Modelo de Golembiewski, Munzenrider y Carter (1983)

Golembiewski (1979, citado por rubio, 2003) advierte que para comprender el burnout hay que analizar las cogniciones que el individuo realiza ante los eventos aversivos generadores del síndrome. Plantea que el burnout es una respuesta al estrés laboral crónico generado por situaciones de sobrecarga laboral y pobreza de rol. Ante estas situaciones se traza una estrategia de afrontamiento, que incluye un distanciamiento, que supone la despersonalización; posteriormente se desarrolla una experiencia de baja realización personal en el trabajo, que a largo plazo genera el agotamiento emocional. Por tanto, la dimensión que mejor predice la aparición del síndrome es la despersonalización, seguida de la falta de realización personal y, por último, el agotamiento emocional.

Golembiewski, Munzenrider y Carter (1983, citado por Arias y Jiménez) proponen que el desarrollo del burnout es progresivo, y que discurre por ocho fases. Este modelo surge a partir de la propuesta recogida en el Maslach Burnout Inventory (MBI) que realizan puntuaciones obtenidas en altas y bajas en las tres dimensiones, obteniendo ocho fases consecutivas

(42)

31 de burnout que ordenan desde la primera (bajas puntuaciones en todas las dimensiones) hasta la octava (elevadas puntuaciones en todas sus dimensiones). Consideran afectados del burnout leve a los individuos que se encuentran en las tres primeras fases; afectados de burnout medio a los que se sitúan en las fases cuarta y quinta; y afectados por un burnout elevado a los individuos que se encuentran en las tres últimas fases.

Proponen, por tanto, un continuo desarrollo que comienza por una fase de menor gravedad, caracterizada por un aumento de la despersonalización (percibe al cliente como el culpable de sus problemas), continua con un descenso en los sentimientos de autoestima profesional, y finalmente aparece el cansancio emocional.

Además, estos autores sostienen que el síndrome de burnout se puede desarrollar en todo tipo de profesionales y no sólo en aquellos que trabajan en contacto directo con las personas.

2.2.6. Modelo de Cox, Kuk y Leiter (1997)

Este modelo asume que el burnout es un episodio dentro del proceso de estrés laboral que se da específicamente entre profesionales de servicios humanos y se desarrolla cuando las estrategias de afrontamiento empleadas por el sujeto no resultan eficaces para manejar el estrés laboral y sus efectos. Vila (2013)

Para estos autores la experiencia de agotamiento emocional es la dimensión central del síndrome, a la que seguiría la despersonalización y, posteriormente, la falta de realización profesional. El cansancio o agotamiento emocional seria lo que sentiría un individuo con burnout y, por

(43)

32 tanto, la dimensión que pondría en marcha el síndrome, siendo la falta de realización personal la que daría lugar a las consecuencias observables del burnout (absentismo, rotación, abandono, entre otras), mediatizadas por la despersonalización.

Los autores consideran que el cansancio emocional surge cuando las estrategias de afrontamiento ante el estrés laboral dejan de ser eficaces; la despersonalización es un mecanismo protector del cansancio emocional;

mientras que la baja realización personal es consecuencia de la evaluación cognitiva del sujeto sobre su experiencia de estrés y están relacionadas con el significado del trabajo y con las expectativas profesionales frustradas.

Rubio (2003)

2.2.7. Modelo de Winnubst (1993)

Sigue los planteamientos de Pines y Aronson (1988) y entiende el síndrome de burnout como un sentimiento de agotamiento físico, emocional y mental, como resultado de la tensión emocional crónica derivada del estrés laboral. No acepta el concepto de tres dimensiones elaborado por Maslach y Jackson (1981). El autor considera que el síndrome del burnout afecta a todo tipo de profesionales y no sólo a los que brindan servicio de ayuda.

Winnubst se centra en las relaciones entre la estructura de la organización, la cultura y el clima organizacional y el apoyo social en el trabajo como variables antecedentes del síndrome del burnout. La estructura organizacional, la cultura y el apoyo social se rigen por criterios éticos derivados de los valores sociales y culturales de la organización.

(44)

33 Estos criterios éticos hacen posible predecir la medida en que las organizaciones inducirán en sus miembros tensión y el síndrome de burnout.

2.2.8. Modelo estructural

Gil-Monte y Peiró (1997) señalan que el termino burnout se debe diferenciar de otros estados con los que suelen confundirse, como serían los estados de tedio, depresión, alienación, ansiedad, insatisfacción laboral, fatiga, etc. El proceso de burnout supone una interacción de variables afectivas, cognitivas, cognitivo – aptitudinales, que se articulan entre sí en un episodio secuencial, es decir, que el burnout es más que un estado, es una particular respuesta a corto y mediano plazo al estrés crónico en el trabajo.

Desde la perspectiva psicosocial, Gil-Monte y Peiró consideran el síndrome de quemarse en el trabajo como un proceso en el que intervienen componentes cognitivo – aptitudinales (baja realización personal en el trabajo), emocionales (agotamiento emocional) y actitudinal (despersonalización). Definen el síndrome como una respuesta al estrés laboral crónico que se caracteriza porque el individuo desarrolla una idea de fracaso profesional, la vivencia de encontrarse emocionalmente agotado, y actitudes negativas hacia las personas con las que trabaja. Gil-Monte (2000, citado por Gil-Monte, 2005)

Consideran que el síndrome se inicia con el desarrollo conjunto de las dimensiones: baja realización personal en el trabajo (caracterizado por respuestas negativas hacia sí mismo y el trabajo) y cansancio emocional

(45)

34 (donde la persona manifiesta pérdida progresiva de energía, desgaste, agotamiento, fatiga y siente que ya no puede dar más de sí mismo a nivel afectivo). Más tarde aparecen las actitudes de despersonalización (manifestado por irritabilidad, actitudes negativas y respuestas frías hacia las personas). Se considera la despersonalización como una estrategia de afrontamiento ante la experiencia crónica de baja realización personal en el trabajo y cansancio emocional. Gil-Monte (2003, citado por Gil-Monte, 2005) El estrés laboral crónico (SQT) es una de las principales fuentes de riesgo psicosocial en cualquier tipo de organización laboral, pues agrupa un conjunto de síntomas psicológicos y físicos que van evolucionando en el tiempo debido a la interacción de factores internos (variables de la personalidad) como externos (entorno laboral), pero en definitiva el entorno laboral es el decisivo de las causas de los síntomas del síndrome.

Gil-Monte y Peiró (1997) han relacionado tres estresores directamente con el síndrome, que son: ambigüedad de rol (que se concibe como la vaguedad en la definición de los objetivos y de los resultados esperados del trabajo), el conflicto de rol (que sería la situación que se produce cuando se desempeñan distintas funciones simultaneas, teniendo que realizar tareas incompatibles entre sí), y la sobrecarga de rol (que brota cuando se tienen que atender muchas tareas y demandas sin tiempo suficiente para realizarlas).

Estos autores más delimitadamente recogen que la ambigüedad de rol es un predictor significativo de la realización personal en el trabajo; mientras que el conflicto de rol es un predictor de la dimensión cansancio emocional,

Referencias

Documento similar