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Con cierto nerviosismo y movilizadas expectativas, aquella tarde de 2004 me presento a los integrantes del 2º C, turno tarde. El toque del timbre indica el final del recreo, algunos estudiantes ingresan al curso, muchos continúan en el patio, charlando o jugando al fútbol. La preceptora los va arriando hacia el aula, incluso con gritos solicita el ingreso al último grupo de varones que continúa afuera sentado en un banco al lado de la puerta del aula. Ya adentro, Claudia pide silencio reiteradas veces, pero algunos compañeros seguían intercambiando insultos. Luego de unos minutos comento la intención de realizar con ellos un trabajo sobre las relaciones en el curso y en la escuela, les dije que queríamos saber qué pensaban sobre estas cuestiones. Les explico que la modalidad sería a través de algunas conversaciones que tendríamos con grupos de alumnos/as, según ellos mismos lo propusieran.

Aquella primera charla ya fue diciendo cosas sobre el curso. La distribución de los bancos marcaba tanto algunos grupos como alumnos solitarios, y los espacios vacíos las distancias. Los intercambios verbales exponían disputas entre dos grupos, uno a la derecha y otro a la izquierda del salón. Un grupo en el fondo, el que último entró al curso luego del toque de timbre, resaltaba su contextura física más grande, su lento y, tal vez, desganado transitar por el aula. Parte de estos primeros indicios se fueron reviendo y ampliando con las entrevistas y conocí nuevas características de las relaciones con el correr de las semanas.

La intención en este apartado es presentar algunos rasgos del grupo clase intentando aproximarnos a saber quiénes son esos estudiantes, cómo llegaron al curso, dónde se ubican en las tramas de relaciones a su interior.

En el capítulo anterior describía algunos momentos y procesos vividos por la institución en el año 2003. Aquel conflictivo ciclo lectivo parece marcar un tiempo de caos del que también es partícipe el curso que comienzo a observar. Este grupo de estudiantes inicia su historia como curso en aquel año, y luego continúa dirimiendo activamente sus

relaciones de compañerismo y amistad, sus disputas y controversias, sus soledades e indiferencias.

Los vínculos que uno puede bosquejar en el 2004 se modifican en los años subsiguientes, cambios de escuela, turno o curso, peleas y nuevos amigos cambian como en un calidoscopio las formas de relación, agregando o quitando elementos, mostrando su recomposición permanente.

A riesgo de ser esquemática, quisiera resaltar algunas características de los distintos subgrupos del 2º C durante el ciclo lectivo 2004. Para ello, cabe aclarar que no estoy pensando en una idea de “grupo” ligada a un todo homogéneo, equilibrado y armónico sino que, según el análisis de los datos, la idea de grupo remite a heterogeneidad, definiciones provisorias, dinámicas de cambio y recomposición. Para describir las relaciones del 2º C tomo principalmente las conflictivas delimitaciones que los propios estudiantes van elaborando para definir sus agrupamientos, en los que subyacen puntos en común (ideas, gustos, opiniones, momentos compartidos) y también controversias, vínculos frágiles, peleas y distanciamientos.

Los grupos que presento a continuación son definidos en base a las expresiones del alumnado y otros actores escolares, a las definiciones (propias y ajenas) que delimitan relaciones y manifiestan vínculos afectivos. A ello se suman algunos rasgos que los aúnan y enlazan en función de sus recorridos escolares, familiares y sociales. La heterogeneidad en el interior del curso atraviesa cualquier posible definición de un bosquejo de relaciones; a modo de un complejo entramado, las distintas hebras del tejido se tocan, se enredan, se distancian, dando variaciones al dibujo. Sobre esta complejidad volveremos a lo largo de este trabajo; tomo estos agrupamientos como mojones para entender las relaciones en el curso.

Los del fondo

De este modo nombra la preceptora a un grupo de varones que se ubican al fondo del aula. Empiezo por ellos porque al iniciar el trabajo de campo fue este grupo el que primero llama mi atención, en parte porque contrasta visualmente con el resto de los compañeros ya que su contextura física es más grande y porque son los que, en general, permanecen fuera del aula en las horas de clase. Además, Francisco (16

años), un integrante del grupo y el mayor del curso, tiene el cabello teñido de rojo y Charli (14 años) usa mechones rubios. Completa el grupo Lucho (14 años) un alumno que faltaba con frecuencia a la escuela.

Estos estudiantes vivencian repitencias reiteradas de curso, en 2004 Lucho y Charli ingresan a la Escuela Sarmiento para repetir 2º año. Francisco entró a esta escuela en 1º año y pasó de manera regular a 2º. A fin de año los tres saben que se quedan de año y se van de la escuela Sarmiento. Lucho ni siquiera finaliza el ciclo lectivo, lo echan en octubre luego de acumular inasistencias a clase y faltas disciplinarias. No tengo datos precisos sobre si continúan sus estudios o no, sólo algunos indicios de las dificultades que acarrea intentar repetir nuevamente 2º año, sobre todo para el caso de Francisco quien a fines de 2004 reparte su tiempo entre intentar estudiar y trabajar (más de ocho horas por día en una panadería), además ya ha cumplido 17 años, según él mismo reconoce “estoy medio viejo”, sus amigos comentan “ya está jubiladazo éste”.

Provienen de sectores de escasos recursos, sus padres trabajan en la construcción, y sus madres como empleadas domésticas o en precarias fábricas. En los tres casos, esporádicamente ayudan a sus padres trabajando como albañil.

Los Five

Éste es un grupo mixto de estudiantes que se comienza a conformar en 2003 cuando cursaban 1º año, y se consolida en 2º. Se autodenomina

los Five y está integrado por seis o siete personas, entre las que hay dos alumnos gay “definidos”: Facundo (13 años) y Pedro (14 años), y un compañero “indefinido”: Lucio (13 años) a quien le gustan de a rato las mujeres, de a rato los varones, según me explican distintos integrantes del grupo.

El inicio de la relación de amistad entre Facundo y Pedro se enlaza a los episodios conflictivos del 2003. Ambos estudiantes se conocieron siendo compañeros en 1º año B, turno tarde. Según manifiesta Facun- do: “Pedro fue el único igual que yo, o sea… es como que yo me vi en el Pedro, o sea… porque éramos así” (Registro de campo, entrevista con Facundo, escuela Sarmiento, 27 de septiembre de 2005). Ante burlas de sus compañeros, se defienden y apoyan mutuamente, enfrentan a sus

pares y también protagonizan episodios disruptivos. Particularmente en una clase, cursando 1º año, intercambian agresiones verbales y físicas con algunos compañeros que motiva un cambio de curso intentando di- sipar conflictos. Ya en 1º año C conocen a Lucio y Vanesa (14 años), allí se fortalecen los lazos de amistad en el grupo al que se suman luego otros estudiantes: Florencia (13 años), Sabrina (13 años) y Alejo (14 años).

Por lo general, este grupo es revoltoso y charlatán, tiene un regular desempeño escolar, algunos mejor que otros, si tienen materias a rendir se preocupan por estudiar, aprobar y pasar de año. Aunque esto no se cumple en el caso de los alumnos gay, quienes repiten 2º año en el 2005. Dos de las adolescentes viven en barrios de clase media (Florencia y Sabrina), el resto en barrios de clase media-baja. Además, Facundo y Pedro han transitado varias mudanzas de barrio. En casi todos los casos, las madres son amas de casa y los padres empleados asalariados de sectores públicos o privados.

Los chicos bien

Éste es un grupo de varones entre 12 y 14 años. Entre ellos está Darío (12 años) el mejor alumno del curso. Son el contrapunto de los del fondo por su desempeño escolar, tanto en los estudios como en el trato con directores, profesores y preceptores. La preceptora los denomina

los chicos bien y analiza los contrastes entre uno y otro grupo. A pesar de las diferencias en el desempeño escolar entre los del fondo y los chicos bien no hay mala relación, incluso comparten intercambios, algunas opiniones y apreciaciones (por ejemplo, el rechazo y las burlas hacia los compañeros gay).

Darío y Miguel (13 años) viven en barrios de sectores populares, e ingresaron a la escuela Sarmiento en 1º año en el 2003.

Gabriel (14 años) ingresa en el 2004 para repetir 2º año, luego de que lo echaran de la escuela privada a la que asistía. Gabriel vive en un barrio de clase media y es el único integrante del curso que tiene padres profesionales.

Las negritas

Este grupo está integrado por alumnas entre 13 y 15 años. No mantienen entre ellas iguales lazos de amistad, pero sí comparten una

diferenciación con Florencia y Sabrina (integrantes de los Five) que no sólo es fenotípica sino también sociocultural. Florencia y Sabrina son de tez blanca y viven en barrios de clase media, ellas y otros alumnos del curso llaman “negritas” o “negras” a estas otras alumnas de pelo negro y piel más oscura que provienen de sectores populares. María, Daniela, Fernanda, Marisa, Clara y Romina viven en sectores de escasos recursos, sus mamás son amas de casa o empleadas domésticas y los padres trabajan en obra, son cuentapropistas o hacen changas.

Durante 2004 estas seis estudiantes adolescentes cursan 2º año y sólo pasa a 3º año María, el resto repite, algunas en la misma institución y otras se cambian de escuela.

Los que circulan

Son muchos los alumnos que no se incluyen en uno u otro grupo, o que se integran de a ratos en alguno de estos grupos, pero también se pelean con estos y andan solos. Tal es el caso de Luis, Felipe, Marcelo y Rafa. Estos alumnos, entre 13 y 14 años, no son tampoco amigos entre sí.

Mario es solitario y callado, según dicen los propios compañeros casi no le conocen la voz. Viste de negro y por lo general se ubica en un banco en el medio del aula. A veces se acerca y comparte algunos momentos con “los chicos del fondo”.

Luis y Felipe de a ratos están con los chicos bien o con los del fondo, de a ratos se pelean con ellos, otras veces circulan solos por el curso y la escuela. Rafa comparte algunos momentos con los Five.

Este grupo de alumnos pasa de año, aunque no permanecen todos en 3º en esta escuela, Mario se cambia a otra institución, a Rafa lo acusan de robar el libro de disciplina y lo echan en 2005.

Viven en barrios de clase media, y sus trayectorias escolares y familiares difieren.