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Acerca de las experiencias socioafectivas y sexuales de estu diantes adolescentes

En este sentido, estudiantes adolescentes mantienen una posición en movimiento y reelaboración de ciertos sentidos afectivos y sexuales; producen y reproducen ciertas prácticas, fabrican trasgresiones y acomodamientos en materia de afectos y sexualidad. Allí se inscriben algunas preocupaciones que enlazan afectos y sexualidad, en tanto las y los estudiantes portan y transportan, mezclan y oponen sentidos familiares, barriales y escolares que van dando un tinte particular a las relaciones en la escuela y a las construcciones afectivas y sexuales en su interior.

Creo que el principal desafío está en poder leer y develar cuáles son los sentidos que ellos/as están atribuyendo a sus experiencias socioafectivas y ligadas a la sexualidad en unas coordenadas precisas. ¿Qué prácticas despliegan, cómo se van tejiendo meticulosamente el juego amoroso, las amistades y las broncas, los acercamientos corporales, los gustos sexuales, las expectativas, deseos y prácticas sexuales?

En esta línea argumentativa es que sostengo que las relaciones entre estudiantes no se trabajarán como diferencia de géneros (en el sentido que lo expuse más arriba) sino como relaciones sociales donde se entremezclan distintos posicionamientos y condiciones.5

En este sentido, Bourdieu (2000) nos alerta de los riesgos de enca- rar un estudio en base a dicha diferenciación:

Las apariencias biológicas y los efectos indudablemente reales que ha producido, en los cuerpos y en las mentes, un prolongado trabajo colectivo de socialización de lo biológico y de biologización de lo social se conjugan para invertir la relación entre las causas y los efectos y hacer aparecer una construcción social naturalizada (los “géneros” en cuanto que hábitos sexuados) como el fundamento natural de la división arbitraria que está en el principio tanto de la realidad como de la representación de la realidad que se impone a veces a la propia investigación. (p. 12)

Asimismo los estudios queer nos llevan a abrir interrogantes ligados a cómo estudiantes adolescentes se van apropiando de estos mandatos a su modo, por lo que generan sentidos y prácticas propias, más o menos transgresoras o no, y producen una diversidad de nuevas expresiones, plásticas multiplicidades en la expresión de su sexualidad. Expresiones que amalgaman, juntan o separan elementos que para la mirada adulta pueden parecer opuestos, desechables, denigrantes (o no).

Por otra parte, y ligado a lo anterior, nos orienta a preguntarnos por los encuentros-desencuentros entra prácticas y sentidos juveniles y escolares, sobre afectos y sexualidades entre adolescentes en la escuela. Algunos indicios sobre estudiantes gay y lesbianas, embarazos, padres y madres alumnos6, y diversos modos de acercamiento corporal en la

escuela, de expresión de emociones y sentimientos están cuestionando los parámetros tradicionales. Las y los estudiantes adolescentes van inventando nuevas formas de vivir la sexualidad y ponen en tensión referentes de normalidad.

A ello se suman los cambios que se están produciendo en el orden de la familia, los modos de crianza y la organización doméstica. Las transformaciones de las últimas décadas (que aún continúan) están afectando fuertemente a la institución familiar: rupturas conyugales, hogares ensamblados, uniones no formalizadas por el matrimonio legal, hogares monoparentales, niños y jóvenes a cargo de abuelos o de uno solo de sus progenitores. Esto conlleva fuertes convulsiones en las definiciones sobre la sexualidad, en prácticas y posiciones sociales en general y en la familia en particular. Según Wainerman (2005):

El modelo patriarcal del hogar nuclear con un padre proveedor económico que sale a buscar el sustento del hogar y una madre- esposa ama de casa que permanece en el hogar, proveedora de los

afectos y la reproducción diaria y generacional de la familia, ha sido sacudido hasta sus raíces. (p. 47)

Esto incorpora algunos nuevos elementos al panorama. Cambios que han sido (y son) contexto cotidiano de la socialización de adolescentes y jóvenes que hoy van a la escuela y los encuentra como protagonistas.

Notas

1 Traducción de Alejandra Sardá de la versión inglesa de Mary Jo Lakeland y Susan Ellis Wolf (The Straight Mind). La mente hétero está dedicado a las lesbianas de los Estados Unidos y es el texto que Monique Wittig leyó en el marco del Congreso Internacional sobre el Lenguaje Moderno, que tuvo lugar en 1978 en Nueva York.

2 Los aportes teóricos referidos a sexualidad son numerosos y provienen de variadas disciplinas, desde la medicina y la psicología hasta la filosofía, la historia, la sociología, la antropología, entre muchas otras. Distintas tradiciones epistemológicas, posiciones teóricas y autores presentan múltiples desarrollos analíticos (convergentes, en discu- sión, opuestos o paralelos) que integran complejos campos de conocimiento. Si bien los objetivos y la delimitación de las preguntas centrales de esta investigación marcan un rumbo, revisar algunas discusiones que en este marco puedan ser relevantes no es tarea fácil. En algunos casos, comienzo a adentrarme en textos con los que no estoy muy fa- miliarizada (por ejemplo, referidos a la teoría queer) y en otras oportunidades es posible redescubrir a autores como Margaret Mead y Pierre Bourdieu.

3 Por ejemplo, el caso David Reimer, referido a un niño al que luego de una circuncisión mal realizada en 1965, se le reasigna una identidad femenina. El Dr. John Money realiza este “experimento” con una operación de adecuación de sexo, tratamientos hormonales y psicológicos. Bajo el nombre de Brenda fue criado por sus padres bajo esta nueva identidad. El experimento fue un completo fracaso. A los 20 años, después de años de terapia y varios intentos de suicidio, Brenda/David fue informado de todo y decidió realizarse una nueva intervención quirúrgica (esta vez una faloplastia). Finalmente, se suicidó antes de los 40 años. Este caso ha dado lugar a muchos debates dentro de la teoría queer centrados tanto en la descripción de la reasignación del funcionamiento del género como en su calidad de tratamiento desastroso e innecesario a un niño tan sólo porque sus genitales no se acomodaban a ideas de normalidad.

4 Pueden encontrarse referencias específicas a la relación sexo-sexualidad en Foucault (2003 y 2006) y a la biopolítica en Foucault (2000).

5 Cfr. García Salord (2004) y Maldonado (2005).

6 Los asuntos referidos a embarazo y maternidad/paternidad en la escuela fueron abor- dados pero su complejidad implica mayor seguimiento y profundización. Por tal motivo se decidió no incluirlos en esta investigación, pero permanecen como una línea a seguir estudiando en futuras etapas de indagación sobre afectos y sexualidad en la escuela.