Mapa 4.3. Región Noreste de México: ZMM y su Hinterland
4.3. Análisis de los Ámbitos de la Prospectiva Territorial.
4.3.2. Ámbito Económico.
Durante el porfiriato, los comerciantes regiomontanos sentaron las bases de una de las áreas industriales más importantes de México154. En la cual, gracias al establecimiento de una cervecería y, más tarde, de la primera fundidora de hierro y acero en América Latina, unos cuantos comerciantes se volvieron un grupo industrial importante en torno a la familia Garza-Sada, que ha sido factor clave en la organización y desarrollo industrial de Monterrey (Cerutti, 1985 citado en Pozos, 1996).
La década final del Siglo XIX y la primera del siglo XX fueron de progreso explosivo, por el florecimiento de la gran industria: cerveza (1890), fierro y acero (1900), ladrillo (1890), cemento (1907), vidrio (1909), etc., y a principios de 1900, Monterrey sobrepasó los 70,000 habitantes llegando a ser la tercera ciudad más importante del país. En 1910, Nuevo León era uno de los estados líderes en la producción industrial del país, y Monterrey concentraba la gran mayoría de su actividad industrial. La prosperidad y dinamismo comercial e industrial que experimentó Monterrey por esos años se fincó, en gran medida, en la relación que estableció con el mercado nacional y con la economía internacional. En 1940, Monterrey ya se había consolidado como una ciudad industrial; dejando atrás el comercio, el cual había sido la base del desarrollo de la ciudad (Pozos, 1996: 58-59).
Durante el periodo de sustitución de importaciones, la gran mayoría de la producción industrial de Monterrey se concentraba en el sector de bienes intermedios y, en menor medida, en bienes de capital y durables; estos se producían en industrias modernas y de gran escala, y con tecnología importada en muchos de los casos; en contraste, el comercio no adquirió mucha importancia local durante este periodo. Fue en 1953 que para contrarrestar la elevada concentración económico-demográfica de la ciudad de México, se estableció la Política de Parques y Ciudades Industriales; la cual se constituye como una de las iniciativas gubernamentales más consistentes en materia de
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La actividad industrial se vio estimulada por una Ley emitida a finales de 1888, que brindaba exención de impuestos a todas las industrias instaladas en la ciudad. Años después, el gobernador Bernardo Reyes continuó el fomento de la industrialización con medidas tanto de tipo tributario, como de gestión con el gobierno central.
166 descentralización industrial, ya que se ha mantenido en el largo plazo155. En los primeros años, en Nuevo León no se establecieron parques o ciudades industriales; sin embargo, en el periodo 1971-1986, en el estado se instauraron seis parques industriales y dos ciudades industriales, todos ellos públicos. Cabe mencionar que a pesar del elevado nivel de participación de Nuevo León en la industria del país, en esos años no contaba con ningún parque exitoso. Lo que hacía suponer que los parques industriales son más importantes en las ciudades de reciente industrialización que en los viejos centros industriales, en donde las zonas para uso fabril se han ido estructurando lentamente en el transcurso de su prolongada evolución urbana156 (Garza, 1992).
En el periodo 1940-1970, en Monterrey los gobiernos local y estatal secundaban el desarrollo de los proyectos industriales iniciados por el grupo de empresarios locales; quienes recibieron fuertes estímulos para el desarrollo de su actividad productiva. Aunado a lo anterior, la relación existente entre la producción industrial y los mercados internacionales, forzaron a los empresarios de Monterrey a tratar de mantener sus industrias competitivas y modernas. Lográndose con ello que para mediados de los años setenta, los empresarios regiomontanos se habían convertido en uno de los grupos financieros más importantes del país, con inversiones localizadas en varias ciudades y estados, así como en sectores productivos y de servicios.
Posteriormente, de 1975 a 1980, periodo de auge petrolero y endeudamiento externo, el sector manufacturero de Monterrey tuvo un importante desarrollo; lo que se debe, en gran parte, a la prolongación del desarrollo industrial que se observó en las décadas anteriores en la ciudad. En estos mismos años, el sector servicios también gozó de una notoria expansión al empezar a tener un mayor desarrollo y diversificación.
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El programa mexicano de parques y ciudades industriales, considerado el primer instrumento directo de descentralización industrial en el país, inició con la construcción de Ciudad Sahagún en 1953 y Ciudad Industrial Irapuato en 1957. Entre 1953 y 1970, se establecieron cuatro ciudades industriales, tres públicas y una privada, así como seis parques industriales en el país. Para un mayor detalle ver: Garza, 1992: 69-119.
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Garza (1995) planteaba que cualquier política realista de desconcentración industrial para impulsar el desarrollo integral de Nuevo León debería orientar territorialmente la dinámica económica, hacia áreas seleccionadas como prioritarias; por lo que señala como indispensable, el incorporar en la estrategia la dimensión social, política, cultural y urbanística del desarrollo.
167 El sector terciario adquirió mayor importancia a partir de 1975; superando en términos de Población Económicamente Activa (PEA) a la industria en 1988 (Pozos, 1996). En la década de los ochentas, la significativa industrialización de Monterrey entró en crisis, reflejándose el agotamiento de un ciclo tecnológico de largo plazo en sus ramas tradicionales de la industria metalmecánica y metálica básica. A partir de ello se percibió como recomendable, el llevar a cabo una planeación económica y metropolitana que impulsara nuevas industrias de tecnología avanzada y promoviera la creación de modernos servicios al productor que permitieran competir dentro del emergente bloque económico con Estados Unidos y Canadá (Garza, 1995).
Durante el periodo de crisis económica, 1980 - 1985, mientras que el sector manufacturero de Monterrey se vio fuertemente afectado; el sector servicios tuvo un crecimiento moderado, en el cual los servicios personales empezaron a crecer y a diversificarse157. En la segunda mitad de los años ochentas, durante el periodo de apertura económica, el sector manufacturero de Monterrey experimentó una reestructuración, la cual se vio favorecida con la llegada de inversión extranjera, la cual de manera directa o en asociación con los empresarios locales, contribuyó a la reindustrialización de Monterrey. Además, el sector servicios registró una recuperación importante durante este periodo, ya que tanto los servicios en general como los servicios distributivos, sociales y personales gozaron de una gran expansión; incrementando su importancia relativa en la economía regiomontana. Bajo estas consideraciones, se puede señalar que en el periodo 1980-1985, Monterrey se transformó en una ciudad con especialización en servicios distributivos y en la producción de servicios intermedios (1996: 94)158.
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Los servicios personales se incrementaron debido a que los grandes grupos empresariales de Monterrey, como estrategia para reducir costos fijos y enfrentar los retos de la reestructuración económica, disminuyeron las fuentes de trabajo vinculadas con este tipo de servicios y los subcontrataban a otras empresas cuando los requerían (Pozos, 1996: 100). 158
Después de las dos crisis petroleras, la economía se vio forzada a tener una nueva división de trabajo; en donde para incrementar su eficiencia, la industria transfirió al sector servicios las actividades no relacionadas directamente con la producción material, pero que eran vitales para su desempeño. De esta forma, los dos sectores se desarrollaron juntos y se registró una nueva reorganización con una relación cercana entre la producción industrial y los servicios profesionales a empresas; tendencia que se evidencia en Monterrey desde los setentas (2009: 504)
168 A partir de la década de los ochenta y hasta la primera mitad de los noventa, en México se vivió un proceso de reestructuración económica159 que transformó de manera sustancial las relaciones laborales, la distribución del ingreso y la estructura ocupacional. Fue bajo este contexto, que la economía urbana de Monterrey se concentró principalmente en la producción de bienes intermedios (productos químicos, hules, plástico, no metales y metálica básica), aunque los bienes de capital y durables (productos eléctricos, electrónicos, maquinaria y equipo) ocuparon un lugar importante en su economía (1996: 17).
El proyecto Monterrey: Ciudad Internacional del Conocimiento160, estaba sustentado en el Plan Estatal de Desarrollo 2004-2009 del Gobierno de Nuevo León, y se ubicaba como el proyecto estratégico central para la transformación de la entidad. Este proyecto buscaba consolidar a Monterrey como la primera tecnópolis en América Latina, cuyo desarrollo se basaba en la generación y aplicación del conocimiento nuevo para la generación de valor agregado, es decir en la innovación, en las nuevas industrias de mentefactura; por lo que proponía desarrollar cinco sectores estratégicos: software y tecnologías de la información, biotecnología, nanotecnología, mecatrónica y servicios médicos especializados (Gobierno de Nuevo León, 2005 citado en Mariñez, 2007)161.
Por otro lado, de acuerdo con el índice general de competitividad 2007, Nuevo León ocupa el primer lugar en el comparativo nacional; destacándose el desempeño económico como el principal factor de competitividad de la
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Durante el período de reestructuración económica los cambios estuvieron orientados a generar un cambio estructural en la economía mexicana y a profundizar la integración de México en la economía mundial, como productor de artículos manufactureros para la exportación y como mercado para los productos industriales extranjeros (Pozos, 1996: 40). 160
El proceso de discusión, aprobación y sobre todo la implementación de este proyecto debía considerar la participación de actores políticos, gubernamentales, políticos electos, grupos privados, medios de comunicación y otros actores sociales; sin embargo, la falta de arreglos institucionales entre los actores involucrados, que garantizaran la puesta en marcha del proyecto en el resto del periodo gubernamental y en la siguiente administración se hizo evidente (Mariñez, 2007).
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A partir de este proyecto, se percibieron oportunidades importantes para la creación de parques científicos y tecnológicos que fueran el motor de la nueva economía. En donde algunas de las ventajas de Monterrey para llevar a cabo ésta iniciativa eran: la fortaleza del sistema educativo, la abundancia de recursos intelectuales, el liderazgo empresarial, el estimulante ambiente de negocios, y el potencial de la ciudad para crear vínculos internacionales que hoy día son imprescindibles para el desarrollo de la nueva economía (Mariñez, 2007).
169 entidad162. Además, sobresale el desempeño del sector manufacturero, al seguir teniendo una participación importante y creciente en el contexto nacional (EGAP, 2007)163.
En el 2009, como resultado del proyecto IOED (Identificación de Oportunidades Estratégicas para el Desarrollo), se identificaron los clusters actúales, emergentes y futuros para el Estado de Nuevo León. Los clusters actuales son:
a) Equipo de transporte terrestre y marítimo y sus partes; y, b) Electrodomésticos y productos electrónicos de consumo. El cluster
emergente es el de Servicios de apoyo a los negocios164; mientras que los clusters futuros son: 1) Equipo médico, óptico y de medición; 2) Productos agrícolas y de invernadero; 3) Servicios de información, programación, almacenaje y procesamiento de datos; 4) Servicios logísticos; y, 5) Servicios médicos y hospitalarios165. Además del análisis de clusters, se identificaron siete clases de producto reconocidas como relevantes para el desempeño económico de la entidad (Villarreal, 2009).
Finalmente, en cuanto a la estructura económica de la ZM de Monterrey se refiere, en el año 2004 el 80.7% de su producción bruta total era generada por sectores tales como: a) industrias manufactureras; b) comercio al por mayor; c) comercio al por menor; d) servicios financieros y de seguros; e) construcción, y electricidad; y, f) agua y suministro de gas por ductos al consumidor final.
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El índice general de competitividad de los estados mexicanos permite tener una visión global del comportamiento de un estado en relación a los demás; este enfoque sistémico proporciona una herramienta para analizar las fortalezas y debilidades que tiene un estado con el propósito de competir. Para un mayor detalle, ver: EGAP, 2007.
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Si bien el índice general de competitividad es calculado a nivel entidad federativa, éste puede ser considerado un proxi del desempeño de la ZMM; ya que esta última concentra el 89% el de la población estatal total.
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Dentro de los servicios de apoyo a los negocios se incluyen: la banca múltiples, los servicios de contabilidad y auditoría, la dirección de corporativos y empresas no financieras, el suministro de personal permanente, y las escuelas de educación superior pertenecientes al sector privado (Villarreal, 2009: 170).
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El proyecto IOED (Identificación de Oportunidades Estratégicas para el Desarrollo), permite identificar oportunidades de negocio y de desarrollo basadas en la obtención de productos que, de acuerdo con la vocación productiva y las potencialidades locales pueden generar valor agregado para las entidades federativas y las regiones bajo estudio. También incluye el análisis de megatendencias mundiales que llevan a identificar oportunidades dentro de las tendencias tecnológicas y sociales globales.
170 Por su parte, las industrias manufactureras concentraban el 53.41% de la producción bruta total de la ZMM; así como el 40.52% del valor agregado censal bruto, el 35.77% de la formación bruta de capital fijo y el 33.17% del personal ocupado total. Cabe mencionar que al llevar a cabo el análisis a nivel municipio metropolitano, se observa que en el 2004 los municipios que generaban más del 82% del PIB manufacturero de la ZMM eran: Monterrey (23.31%), San Nicolás de los Garza (17.02), Apodaca (15.95%), Cadereyta (15.13%) y Santa Catarina (10.79)166.