• No se han encontrado resultados

Capítulo 2. Planeación del Desarrollo y Prospectiva Territorial: La Importancia de la Visión Estratégica de las Metrópolis.

2.2. Más Allá de la Planificación Estratégica de Ciudades: La Prospectiva Territorial.

2.2.2. La Prospectiva Territorial.

2.2.2.4. Ámbito Estratégico: Encuadre Teórico-Conceptual.

Desde hace muchos años, se ha identificado una preocupación latente respecto a lo que pasará en el futuro; hecho que ha cobrado aún más importancia, si consideramos los retos emanados de la compleja dinámica global. Es por ello, que para hacer frente a la competencia global y propiciar el desarrollo integral de las ciudades, resulta preponderante tener una actitud estratégica, al considerar en el análisis tanto la visión a futuro como el largo plazo. De los seis ámbitos considerados en esta propuesta de prospectiva territorial, con enfoque de visión territorial, el Ámbito Estratégico representa el primero de los tres ámbitos con un impacto transversal. Lo anterior, dado que tanto la visión de largo plazo, como el marketing de la ciudad (metrópoli) y la definición de un proyecto común a futuro, se vinculan y tienen un impacto directo en los tres pilares del desarrollo metropolitano: el ámbito geográfico, el ámbito económico y el ámbito social.

El primer aspecto considerado dentro de este ámbito, se refiere al largo plazo, concepto estrechamente vinculado con el pensamiento prospectivo y considerado en la planificación estratégica de las ciudades72. Como se mencionó previamente, en los años cincuenta se consideraba que las tendencias pasadas continuarían en el futuro, por lo que el largo plazo era determinado a partir de proyecciones; sin embargo, dada la complejidad del entorno, dichas proyecciones empezaron a ser erróneas, por lo que fue necesario contar con nuevas herramientas que ayudaran a predecir el futuro de manera más acertada.

72

Tanto el pensamiento prospectivo como la planificación estratégica de las ciudades han sido analizados previamente, por lo que para tener un mayor detalle, se sugiere ver los apartados: 1.1.1. La Planificación Estratégica de las Ciudades y 2.1.2. La Prospectiva.

64 Desde la perspectiva del pensamiento prospectivo, cuya característica distintiva se refiere a la orientación a largo plazo, una de las ventajas de incluir este concepto en el análisis se refiere a que puede disminuirse la incertidumbre del futuro, al estar trabajando en el presente para construir y alcanzar ese futuro deseado, el cual no ha sido predeterminado.

De igual manera, bajo el enfoque de la planificación estratégica de las ciudades, el considerar el largo plazo se ha convertido en un aspecto fundamental para enfrentar tres grandes retos a los que se enfrentan las ciudades (metrópolis): la incertidumbre creada por el dinamismo del entorno, la creciente complejidad de los procesos urbanos, y, la diversidad de agentes e intereses que intervienen en el desarrollo urbano. Bajo estas consideraciones, la visión de largo plazo del plan estratégico propicia, entre otras cosas, que el proyecto común de toda la comunidad pueda desarrollarse a lo largo de varias legislaturas con independencia de los cambios políticos; así como focalizar los esfuerzos concentrándose en lo que se puede hacer hoy para alcanzar ese futuro deseado, dadas las características y situación actual de la metrópoli en cuestión (Fernández Güell, 1997).

Así como en otros países se han llevado a cabo ejercicios de naturaleza prospectiva para reducir la incertidumbre, en el caso específico de México se han realizado diferentes ejercicios prospectivos a nivel federal, estatal, municipal, así como en algunas entidades paraestatales, en el sector privado y en el sector social; los cuales han tenido diferentes enfoques, perseguido diversos objetivos y alcanzado diversos resultados73 (Concheiro, 2010a).

A nivel federal, aunado al establecimiento de la Comisión de Prospectiva en las dos últimas legislaturas, se llevaron a cabo dos estudios prospectivos de gran visión: México 2025 (2000) y México 2030 (2006); así como diversos ejercicios sectoriales en áreas tales como: salud, ciencia y tecnología, educación, alternativas energéticas y telecomunicaciones, los cuales representan

73

Concheiro (2010a) establece que a nivel paraestatal la inclusión de la prospectiva ha sido sólo en el título; mientras que en el caso de los sectores privado y social, el interés ha sido reciente.

65 esfuerzos aislados74. En cuanto a los proyectos de gran visión nacional se refiere, la Visión México 2025 logró vincularse con los planteamientos del Plan Nacional de Desarrollo 2000-2006; definiéndose a partir de ella, programas nacionales sectoriales con acciones, proyectos y metas específicas. Posteriormente, al iniciar el sexenio 2006-2012, se generó la Visión México 2030; la cual fue considerada como un ejercicio de legitimación; en el que se definió, a través de un ejercicio participativo, el proyecto de nación que orientaría el rumbo del país al 2030.

En este caso, a manera de justificación, se planteaba el porvenir de una nación democrática no es resultado de la casualidad, sino que es producto de la libertad, la unidad, el entendimiento, la inteligencia y la determinación de sus ciudadanos; haciéndose hincapié en que el futuro no es algo fortuito, sino que está determinado por las acciones que sociedad y gobierno tomen hoy en día. En palabras del presidente Calderón: “...el éxito de un país está determinado por lo que su sociedad y su gobierno son capaces de planear, prever y decidir. Por eso, si pretendemos conducir a México al futuro, necesitamos definir una visión común del país que queremos para las próximas décadas y ponernos a trabajar con determinación para hacerla realidad” (Presidencia de la República, 2007).

Para definir el proyecto común y determinar la visión México 2030, el Gobierno Federal utilizó como enfoque a la prospectiva; ya que además de considerársele una herramienta poderosa para anticipar el futuro e influir en él, ofrece la posibilidad de plasmar los ideales y hacerlos realidad. El planteamiento de la Visión México 2030 establece:

...Hacia el 2030, los mexicanos vemos a México como un país de leyes, donde nuestras familias y nuestro patrimonio están seguros, y podemos ejercer sin restricciones nuestras libertades y derechos; un país con una economía altamente competitiva que crece de manera dinámica y sostenida, generando empleos

74

Algunos de los estudios prospectivos con un enfoque sectorial que se han realizado en México son: Alternativas Energéticas (Tres Fuentes Renovables: Solar, Eólica, Biomasa) (1982); Ciencia y Tecnología en el Sector Alimentario (1983); Telecomunicaciones: Pasado, Presente y Futuros (1985); Foro México 2010 (1985-1987); Sector Transporte (1992); Agricultura y Ganadería (1996-1997); Sistema Nacional de Salud 2050 (2004-2005); Ejercicio Prospectivo de la Sociedad Civil (2005) Concheiro (2010b).

66

suficientes y bien remunerados; un país con igualdad de oportunidades para todos, donde los mexicanos ejercen plenamente sus derechos sociales y la pobreza se ha erradicado; un país con un desarrollo sustentable en el que existe una cultura de respeto y conservación del medio ambiente; una nación plenamente democrática en donde los gobernantes rinden cuentas claras a los ciudadanos, en el que los actores políticos trabajan de forma corresponsable y construyen acuerdos para impulsar el desarrollo permanente del país; una nación que ha consolidado una relación madura y equitativa con América del Norte, que ejerce un liderazgo en América Latina y mantiene una política exterior activa en la promoción del desarrollo, la estabilidad y la seguridad nacional e internacional.

A nivel estatal, se han realizado estudios de prospectiva estatal en Chiapas, Veracruz, Chihuahua, Estado de México; los cuales han sido ejercicios más de planeación que de prospectiva, al ser desiguales y heterogéneos (Concheiro, 2010a). No obstante, existen excepciones como lo es Guanajuato Siglo XXI, realizado en 1995 y que sirvió de plataforma para estudios prospectivos posteriores, presenta una visión holística del estado de Guanajuato y cubre las primeras tres etapas del proceso prospectivo planteadas por Miklos y Tello (Huerta, 2001; 37).

A nivel de ciudades y municipios, se han llevado a cabo ejercicios prospectivos en ciudades como Monterrey y Ciudad de México; sin embargo se les ha considerado ejercicios limitados y aislados, que no han podido ser implementados exitosamente (Concheiro, 2010a). En el 2008, en San Miguel de Allende, Guanajuato se llevó a cabo a cabo un ejercicio de Prospectiva Territorial, para definir la Visión de la ciudad al 202075 (Cervera Medel, 2010).

Por otro lado, el segundo aspecto considerado en el ámbito estratégico, se refiere al marketing de las ciudades, el cual se ha convertido en una práctica común para enfrentar los retos emanados de la competencia global entre ciudades; así como para: atraer turistas, llevar a cabo la gestión urbana,

75

A partir del análisis prospectivo, se generó la base para elaborar el Plan de Desarrollo Municipal; se propició una planeación más creativa, proactiva y participativa; se obtuvieron elementos cuantitativos para la toma de decisiones; y se propuso un modelo de desarrollo y sustento para la generación de indicadores de su gestión. Además de alcanzarse el consenso respecto a la visión deseada, definirse con claridad las metas de largo plazo, y, reducirse o eliminarse los antagonismos entre los diferentes actores locales.

67 promover “la marca” de la ciudad, propiciar la gobernanza urbana y recientemente, contribuir al sentido de pertenencia y al desarrollo de una identidad local76 (Deffner y Metaxas, 2006).

Tradicionalmente, los planes estratégicos de las ciudades se han basado en la potenciación de los aspectos tangibles de la ciudad, como elementos fundamentales sobre los que es posible desarrollar todo tipo de actividades humanas. Sin embargo, en la actualidad, en la búsqueda de una mayor calidad de vida y de una mayor cohesión social, empieza a cobrar importancia la gestión de los elementos intangibles como son: los valores, aspectos sociológicos de la ciudad, el conocimiento e información. Elementos que bien pueden fungir como motores del desarrollo urbano y aportar una diferenciación, como soporte de la competitividad de la ciudad, en la que la imagen visual de la ciudad refleje sus características únicas y especiales (Gómez, 2003).

Para que una estrategia de marketing de la ciudad sea exitosa, no debe ser vista como el objetivo principal de la planificación estratégica, sino como una medida de corto plazo que puede tener impactos fuertes y propiciar el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes77 (Bartón, 2006). Además, debe vincularse con el establecimiento de una “marca de ciudad” (city branding) o slogan con el que se le posicione en el contexto global de manera diferenciada (Deffner y Metaxas, 2006:04). Finalmente, cabe señalar que el marketing de la ciudad debe fomentar la participación de la sociedad civil, ya que depende de la cooperación entre una gran cantidad de actores locales, así como de la construcción del consenso social; y por lo tanto se vincula con la gobernanza urbana y en su caso, con la gobernanza metropolitana. Es por ello que se debe conocer y satisfacer adecuadamente las necesidades de los ciudadanos, ya que las ciudades que no satisfacen a sus empresas, a sus habitantes, están abocadas al fracaso y al abandono (Gómez, 2003: 24).

76

La principal crítica a la que se ha enfrentado el marketing de las ciudades, se refiere a que se considera que sustituye a la planificación urbana; sin embargo, la evidencia ha comprobado que para que las ciudades tengan éxito, el marketing debe estar interrelacionado con la planificación y no sustituirla (2006: 02).

77

Ejemplos de este tipo de programas son: el programa europeo de Ciudad de Cultura, o iniciativas urbanas individuales como el caso de Bilbao Metropolitano, o la asociación de ciudades con eventos claves como postulaciones para ser sede de los Juegos Olímpicos o la Copa Mundial.

68