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Áreas de conocimiento de la moderna Victimología

Protagonismo, neutralización y redescubrimiento de la víctima

3. EL REDESCUBRIMIENTO DE LA VÍCTIMA

3.3. Áreas de conocimiento de la moderna Victimología

Siguiendo el planteamiento de la profesora Larrauri[95], diremos que son tres

las áreas de conocimiento que cobija la Victimología:

- Las encuestas de victimización (información acerca de las víctimas).

- La posición de la víctima en el proceso penal (los derechos de las víctimas).

- La atención asistencial y económica a la víctima (las necesidades de las víctimas).

Veamos cada una de ellas:

[94] GAVIRIA LONDOÑO, Vicente Emilio. “La víctima en el sistema acusatorio del nuevo Código de procedimien- to penal”. En: Derecho Penal y Criminología. Vol. XXIV, Nº 74, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2003, p. 93 y ss.

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Elky Alexander Villegas Paiva

3.3.1. Las encuestas de victimización (información acerca de las víctimas)

Las encuestas de victimización consisten en realizar un cuestionario a un muestreo de población representativa, a la cual se le pregunta si ha sido víc- tima de un delito determinado. Con ello se consigue recopilar información acerca de los delitos acontecidos, la frecuencia de ellos, y las característi- cas de la gente victimizada. Adicionalmente, las encuestas de victimización acostumbran a recabar también información acerca de las relaciones de la víctima con el sistema penal: si ellas han o no denunciado, los motivos para realizar la denuncia, etc.

Lo que se pretende normalmente con ellas es conseguir una mayor informa- ción que permita elaborar propuestas de política criminal acerca de técnicas preventivas –medidas efi caces para prevenir una futura victimización– y re- presivas –áreas confl ictivas en una ciudad–.

Entre los méritos de las encuestas de victimización se destaca, indudable- mente, el haber proporcionado una mayor información respecto del deli- to y, fundamentalmente, respecto de las víctimas del delito, ausentes de las estadísticas policiales. En este sentido, las encuestas de victimización han ampliado nuestro conocimiento del fenómeno delictivo al constatar los si- guientes datos:

a) Que existe un mayor número de delitos que aquel que es objeto de una denuncia;

b) que, cuando se produce la denuncia, ella obedece a motivos distintos del interés en conseguir el castigo del culpable;

c) que el factor infl uyente es el “estilo de vida”, esto es que la mayor pro- babilidad de ser víctima la tiene el joven que sale de noche;

d) que las víctimas provienen de los sectores más pobres de la sociedad;

e) que es frecuente que la víctima conozca a su agresor;

f ) que la percepción de inseguridad o de miedo no está directamente re- lacionado con la posibilidad matemática de ser víctima de un delito. Este conocimiento permitió que esas encuestas fueran presentadas como superadoras de las estadísticas ofi ciales, en la medida en que permitían des- cubrir la “cifra oscura” del delito, esto es la que no aparecía refl ejada en las estadísticas policiales, al no haber sido detectada o denunciada. Su valor

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El agraviado y la reparación civil en el nuevo Código Procesal Penal

como fuente de información comportó un cierto auge de las encuestas de victimización.

3.3.2. La posición de la víctima en el proceso penal (los derechos de las

víctimas)

Se critica el limitado papel que desempeña la víctima al interior del proceso penal, a pesar de ser ella la primera afectada por la conducta delictiva. Me- diante la casi nula participación de la víctima en el proceso penal, sus dere- chos resultan fl agrantemente vulnerados: no recibe la más mínima informa- ción sobre el curso del proceso, el Estado solo se preocupa por brindar ase- soría jurídica al que cometió el delito, pero no a quien fue víctima del mis- mo, por lo que ella se ve perdida en el proceso, no sabiendo cuáles son sus derechos, la forma en que deben ser protegidos, o a quien acudir cuando sean vulnerados para reclamar su tutela.

Igualmente el maltrato que surge, la mayor de las veces, por la propia auto- ridad estatal, terminan por volver a victimizarla, sintiendo que no solo el de- lincuente ha afectado sus derechos, sino que el propio Estado, personifi ca- do por sus autoridades, han hecho lo mismo con ella.

Todo ello en múltiples ocasiones terminan provocando que la víctima aban- done el proceso, al sentirse maltratada por quienes ella pensó le brindarían ayuda. Y en muchos casos a que ni siquiera formulen denuncia, por ejemplo en los casos recurrentes de violaciones sexuales.

La Victimología se encarga de describir y poner en el tapete todos estos pro- blemas, alzando voces por un radical cambio, pues busca que los derechos de las víctimas sean reivindicados.

3.3.3. La atención asistencial y económica a la víctima (las necesidades de

las víctimas)

Sobre la base de los problemas, descritos en el punto anterior, la Victimolo- gía busca que todas las víctimas reciban una adecuada atención al interior del proceso penal. Que todos sus derechos sean protegidos, y se les permi- ta una mayor participación en el proceso.

En ese orden de ideas, se habla de una atención asistencial integral, que im- plique, por ejemplo, una ayuda psicológica cuando el caso en concreto así lo requiera, que igualmente en el plano del proceso penal reciba asesoría jurí- dica gratuita, para la mejor defensa de sus intereses. Y también se preocupa

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por que en los casos en que se fi je una reparación civil esta sea proporcional al daño que se le ocasionó, y sobre todo que se haga efectiva esta, lo que ra- ras veces sucede con el sistema tradicional, por ello por ejemplo se plantean la instauración de acuerdos reparatorios que benefi cian a ambas partes (im- putado y víctima), en tanto el agresor podrá acogerse a varios benefi cios si logra reparar rápidamente los daños que le ocasionó a la víctima.