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LOS AÑOS SETENTA: EL FINAL DEL RÉGIMEN

Contexto histórico

LOS AÑOS SETENTA: EL FINAL DEL RÉGIMEN

En 1973, con la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, estalla la crisis en el suministro. Los miembros de la O.P.E.P. llegan a un acuerdo para una importante subida del precio del crudo. Este hecho, unido a la gran dependencia que tenía el mundo industrializado del petróleo, provocó un fuerte efecto infl acionista y una notable reducción de la actividad económica. En España Franco agoniza y priman las decisiones políticas: es necesario evitar los confl ictos socia- les, el retraso pasa factura económicamente al país que acabará pagándola ya iniciada la transición democrática.

Aprovechando la inestabilidad del régimen, el rey de Marruecos Hassan II organiza la marcha verde

sobre el Sahara y España abandona la región creándose entonces un problema que aún subsiste al no acatar Marruecos las recomendaciones de la O. N. U. Con Franco agonizaba también su Régimen. En noviembre de 1975 falleció y comenzó el reinado de Juan Carlos I y la democracia en España. OCASO DE LA PRIMERA MODERNIDAD

Cuando Oriol Bohigas le comentó a Secundino Zuazo su propósito de escribir un libro sobre la arquitectura española de la segunda República, éste le respondió sorprendido: «¿Cómo va usted a hablar de la arquitectura de la República —dijo— si durante aquellos años no se construyó nada en España? No recuerdo otro periodo de mayor recesión económica. Nadie nos encargaba ni un maldito chalet»3.

El hundimiento bursátil mundial de 1929, sumado a la desconfi anza del capital hacia el nuevo régimen político español generó que la construcción, al igual que otros sectores económicos del país viviera una notable crisis que sólo conocerá un impulso a partir de la Ley de la Previsión contra el Paro propugnada por Federico Salmón Amorín en el año 1935.

La «Ley Salmón» será la responsable de la construcción, a partir de 1935 de numerosos edifi - cios de viviendas destinados a alquileres económicos4, empleando formalmente un racionalismo discreto y popular. El «estilo salmón» supone la revisión o adaptación del repertorio moderno internacional en una síntesis despreocupada aplicada a la arquitectura doméstica.

Las nuevas propuestas residenciales, de iniciativa privada, se concentran en los ensanches de las ciudades históricas y, en Galicia, principalmente, en los dos polos con una importante actividad portuaria: A Coruña y Vigo. El papel de renovación de las urbes gallegas recae en una burguesía poco numerosa, que se establece en la región procedente de la emigración o de otros centros industriales españoles, como Cataluña o el País Vasco.

El crecimiento poblacional en las ciudades experimentado en la década de los treinta ocasio- nó una gran demanda de edifi cios residenciales y la mejora de los servicios públicos existentes. Mientras esto último corrió a cargo de los ayuntamientos, la producción especulativa que se ge- neró en la vivienda colectiva generó una bajada de la calidad arquitectónica sólo contrarrestrada por algunos profesionales cuyo ofi cio garantizaba una soluciones efi caces y atentas a las preocu- paciones culturales de su tiempo.

La arquitectura construida o solamente proyectada en la década de los treinta presenta una se- rie de constantes formales, estudiadas en detalle por Fernando Agrasar5, que la vinculan con la arquitectura moderna europea del momento y, al mismo tiempo, la singularizan, aportando elementos diferenciadores.

Mientras el acero y el hormigón se convierten en los protagonistas de la modernidad europea, la situación periférica de Galicia y su tradición constructiva, conducen a una modernidad local dónde las infl uencias exteriores —sobre todo a nivel lingüístico— producen una arquitectura notable, que identifi ca de un modo particular arquitectura y lugar.

Esta arquitectura racionalista al margen —frente al racionalismo ortodoxo de los maestros moder- nos— aparece sin estar acompañada de un debate teórico sobre la modernidad y los problemas de fondo que trataba el Movimiento Moderno, y desaparecerá a partir del año 1939 por razones económicas e ideológicas, permaneciendo únicamente algunos ejemplos aislados junto a gran cantidad de proyectos que no fueron ejecutados debido al estallido de la Guerra Civil.

El Club Náutico de Vigo, proyectado por Francisco Castro Represas en 1944 es uno de los pocos casos gallegos dónde perviven las posibilidades expresivas de la primera modernidad, justifi cadas por el uso y la ubicación del edifi cio en el borde portuario en continuidad con los planteamientos del Club Náutico de San Sebastián, de Aizpurúa y Labayen (1929), aunque levante hacia la urbe una severa fachada con semicolumnas clásicas.6

4. Vid. ALONSO PEREIRA , José Ramón. «Racionalismo al margen»: el estilo Salmón. En Q Arquitectos 65 (1983), pp. 28-38

5. Vid. AGRA SAR QUIROGA, Fernando. Vanguardia y tradición. La arquitectura de la primera modernidad en Galicia. Santiago de Compostela: Colegio Ofi cial de Arquitectos de Galicia, 2003

6. Vid. Tesis Doctoral de ABELLEIRA DOLDÁN, Miguel, publicada parcialmente como «La pervivencia de la modernidad en los edifi cios en esquina en las ciudades gallegas de la posguerra», incluido en ALONSO PEREIRA , José Ramón (Coord.).

Modernidad y contemporaneidad en la arquitectura de Galicia. A Coruña: Grupo de Investigación en Historia de la Arquitectu- ra. Universidade da Coruña, 2012, pp. 41-62