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LOS PROYECTOS VENCEDORES: TEORÍA Y PRÁCTICA

La planta libre en el edifi cio escolar

LOS PROYECTOS VENCEDORES: TEORÍA Y PRÁCTICA

En el análisis de los proyectos premiados podemos observar cómo el jurado valora notablemente la adopción de los principios modernos en las diferentes propuestas. Algunas de ellas podrán ser llevadas a la práctica pocos años después por sus autores.

El proyecto que recibe el primer premio, elaborado por Mariano Rodríguez-Avial Azcunaga (1905-1987, tit. en 1935) y Carlos de Miguel González (1904-1986, tit. en 1935), dispone un patio central como elemento de separación entre zonas denominadas «sordas» (dirección, cla- ses y laboratorios) y zonas «ruidosas» (talleres y lugares de esparcimiento). Las clases y labora- torios se disponen agrupados, con un pasillo central, complementando las orientaciones reque- ridas para cada estancia y dando lugar a ventajas de tipo funcional y constructivo.

Desde la memoria del proyecto se expresaba la idea de conectar con la línea de modernidad de las arquitecturas de otros países más desarrollados «no por el derroche de materiales, sino por el escrupuloso análisis de las ideas arquitectónicas que han de informar un proyecto arquitectónico de nuestros tiempos». A ambos se les encarga el Instituto Laboral de La Carolina ( Jaén), que construyen en 1958 ateniéndose al desarrollo del proyecto original sólo alterado por detalles demandados por la concreción del lugar12.

La idea fundamental del segundo galardonado, José Antonio Corrales Gutiérrez (1921-2010, tit. en 1948), consiste en proyectar más que un centro concreto, un sistema de construcción a seguir en los diferentes proyectos defi nitivos, en los cuales se cuente con datos precisos sobre el lugar de emplazamiento. El esquema presentado, dividido en cuatro núcleos que agrupan las funciones afi nes, está totalmente prefabricado, lo que permite una gran fl exibilidad a la hora de adaptarlo a cualquier ubicación o de plantear futuras ampliaciones.

El autor del proyecto recordaba: «Son unas escuelas hechas con las normas suizas, que son las que regían en este tipo de bachillerato laboral, y con una construcción muy económica. Tenían viguetas de hormigón, muros y planchas de Uralita. Era muy local, muy barato y al mismo tiempo atendía a las reglas de la enseñanza laboral»13.

11. MIGUEL GONZÁLEZ, Carlos de. «Número 153 Septiembre 1954». En: Arquitectura 169-170, (1973), p. 34

12. MIGUEL GONZÁLEZ, Carlos de. y RODRÍGUEZ-AVIAL AZCÚNAGA, Mariano. «Instituto Laboral de La Carolina». En: Revista Nacional de Arquitectura 203 (1958), pp. 39-42

La riqueza del proyecto reside en el empleo de la cubierta a dos aguas cruzadas con un doble objetivo: iluminación interior y expresión del edifi cio, una idea que ya empleara Konstantín Mél- nikov en el pabellón de Rusia en la Exposición de las Artes Decorativas de París (1925)14 y que Corrales recuperará tiempo después junto a Ramón Vázquez Molezún en el Instituto de Enseñan- za Media de Herrera de Pisuerga, obra emblemática de la arquitectura española de los cincuenta15. El equipo de catalanes: Joaquim Gili Moros (1916-1984, tit. en 1947), Francisco Basso Birules (1921-, tit. en 1949), Josep Martorell Codina (1925-, tit. en 1951) y Oriol Bohigas Guardiola (1925-, tit. en 1951) presenta una memoria donde se defi ende la tipifi cación de elementos y la prefabricación para la construcción de centros –norma presente en aquellos países en que la arquitectura escolar está más desarrollada–. Se impone la creación de standards que puedan emplearse con mínimas variaciones en cada situación, hecho que permite una gran fl exibilidad y enormes posibilidades de adaptación y ampliación.

Los cuatro autores formaban parte del Grupo R (Gili, Martorell y Bohigas eran miembros fun- dadores desde 1951, Bassó ingresará en 1953)16 y en el proyecto se puede apreciar la herencia formal del GATCPAC –presente también en otras muchas propuestas del grupo–. Una radicali- dad formal que no pasaría inadvertida para Dunkel, quién indicó en su informe: «La expresión arquitectónica es exageradamente fría y dura».

Como en los casos anteriores, tuvieron la oportunidad de materializar la propuesta del concurso, con escasas variaciones, en el Instituto Laboral de Amposta (1957), obra que marcará la evolu- ción de los trabajos siguientes de Bohigas y Martorell.

Luis Laorga Gutiérrez (1919-1990, tit. en 1946), ganador de uno de los accésits, proyecta en 1960 —junto a José López Zanón— la Universidad Laboral de Coruña y, en 1969, el complejo escolar de Nuestra Señora de los Milagros en Baños de Molgas (Ourense). En su propuesta se perciben algunos rasgos que caracterizarán su obra posterior construida en Galicia, como la rela- ción de las distintas unidades mediante galerías de paso cubiertas o el empleo de grandes patios como elementos articuladores del conjunto.

A pesar del éxito del concurso y de la materialización de algunos proyectos, la vida de los Institu- tos Laborales fue exigua. Lo que nació como un plan ambicioso para dotar de unas infraestruc- turas escolares adecuadas al mundo rural español sucumbió ante la realidad de la crisis agraria de posguerra. El gobierno cambió la orientación de las inversiones ofi ciales centrando sus recursos en la construcción de pequeñas escuelas de maestro único, obsoletas desde el punto de vista pe- dagógico y centradas en mantener vivos los pueblos evitando el éxodo masivo de sus habitantes hacia la ciudad17.

14.. Oriol Bohigas describía al tándem Corrales-Molezún como «Melnikovianos españoles» en un artículo publicado con mo- tivo de la muerte del arquitecto ruso. Arquitecturas Bis 6 (1975), p. 15

15. «en la admiración de los arquitectos de los cincuenta se observa la acogida de una fórmula que permite hacer de un programa convencional, de presupuesto pobre y construcción arcaica, un ejercicio de modernidad: tratamiento de la sección, articula- ción formal de piezas diferentes, justifi cación funcional del diseño de cada elemento» FERNÁNDEZ-TRA PA ISASI, Justo.

Legado 01. Ramón Vázquez Molezún. Madrid: Fundación COAM, 2006, p. 52

16.. RODRÍGUEZ PEDRET, Carme, TORRES CUECO, Jorge. Grup R. Barcelona: Gustavo Gili, 1994, p. 157

Al tiempo, las Escuelas de Maestría Industrial y las Universidades Laborales surgidas a la som- bra de los Institutos, aunque con claras semejanzas en sus planteamientos tanto docentes como arquitectónicos, vivían su fase de expansión al no depender de las inversiones públicas y poder ubicarse en lugares privilegiados del rural, muy próximos a las capitales de provincia. La Ley de Unifi cación del Primer Ciclo de Enseñanza Media de 1967 certifi caría la desaparición del Bachi- llerato Laboral.